Hay lemon, si lemon del que prometí, lamento que no sea de mucha calidad pero lo intente u.ú tambien creo que quizás este capitulo aclare algunas dudas, desde ya muchas gracias a los que se toman un tiempo de leer esta cosa y muchas mas gracias aun a los que me dejan su opinion, en fin, me dejo de dar vueltas y los dejo leer tranquilos n.n
Advertencia: vocabulario aun mas vulgar que en los capitulos anteriores y lemon
Raiting: M
disclaimer: -man y todos sus personajes son de la cruel hoshino katsura.
Enjoy!
~†» La duda tortura«†~
Salió, estaba lloviendo y comenzaba a soplar el viento cada vez más fuerte, ignoró el hecho de que hiciera un frio atroz y estuviera lloviendo para adentrarse en las afueras del lugar, solo quería tomar aire, quería esclarecer las ideas, porque realmente estaba confundido, aunque tenía que admitir que se sentía un poco aliviado, había golpeado a Kanda, ah… le daba mucha satisfacción, y a la vez algo extraño. Supuso que eso sucedía porque era un sádico, y entonces sonrió.
Estaba muy frio afuera, y recordaba aquella vez que se enfermó, esa vez que Kanda fue amable con él, en sus hipótesis esto se debía a que seguramente quería llevárselo a la cama luego, pero su fiebre le jodió los planes al mayor, se alegró de haber pescado esa gripe, pero ahora no quería que lo mismo le sucediera, así que se escondió entre los arboles de hojas espesas que evitaran que la lluvia cayera con la misma fluidez que lo hacía en los lugares abiertos.
Recapacitó por mucho, y en ese transcurso de tiempo sintió como aquella fiera dentro suyo se calmaba, y ahora que tenía la cabeza fría, solo quería analizar su situación, ahora que la ira desapareció, su teoría de que Kanda tan solo lo utilizaba se veía un tanto echada abajo, inclusive llamo al otro marica frente a su amiga, lo golpeo y se fue del lugar sumamente afectado.
Creía que Kanda lo utilizaba solo por goce, es más, estaba seguro de esto mismo, jamás lo trato delicadamente, jamás fue una persona demostrativa con él quien se suponía que era su "pareja" era por eso mismo que se sentía devastado… pero inclusive cuando sabia todo esto no podía evitar sentir lo que sentía hacia el mayor, era por eso mismo que le dolía tanto que Kanda no se sintiera de la misma manera, que se haya burlado de él.
Quizás el exageraba, quizás esa era la manera a que tenía el mayor de proceder, sabía que no le era fácil expresarse, pero si realmente lo quería podía hacer un esfuerzo por él, quería creer con todas sus fuerzas que Kanda cambiaria por esa relación, pero el tiempo se empeñaba en mostrarle que aquel proverbio chino tenía toda la razón "es más fácil variar el curso de un rio que el carácter de un hombre"
Por algún motivo ahora recordaba la cara de desconcertado que tenia Kanda ante sus palabras "¿no te das cuenta de que no quiero estar contigo?" quizás había lastimado... Pero ¿por qué mierda le importaban los sentimientos del mayor si era él el que estaba siendo usado?
Y entonces se dio cuenta de que no esclarecería nada, que su mente estaba hecha un desastre y que no había nada cierto y nada falso en ella. Lo único que sabía era que amaba a ese imbécil que tan mal le trataba.
Después de todo el lo amaba aunque fuera de ese modo, el era un maldito masoquista, y como maldito masoquista que era, iría adentro y le pediría disculpas a Kanda por sus palabras, y como persona civilizada que se consideraba hablaría con él.
Atravesó todo el parque que estaba afuera de la orden llegando así adentro empapado, estaba decidido, quería hablar con el pelinegro, se percató de que en todo ese tiempo se había vuelto un poco como el mayor, ya no hablaba de la forma en que lo hacía antes, era un poco más reservado con todo lo que eso implicaba, se había acoplado a la forma de ser del otro, pero él no era Kanda, el se sentaría, y hablaría de todo lo que sucedía, parecía tonto, inclusive se sentía tonto pero debía hablarlo y así verificar la veracidad de todas sus teorías.
Ahora más que nunca entendía aquella frase que decía algo como "La verdad duele, La mentira mata, pero la duda tortura"quizás le doliera saber la verdad, sería un golpe duro a su orgullo de hombre (si es que quedaba algo de este) y le rompería el corazón, pero quería saberlo. Había soportado cosas peores pero ninguna dolía como esta… quizás Mana era el único que podía ponérsele a la par…
Entró al lugar, tenía las ropas pegadas al cuerpo, todo le pesaba más que de costumbre ya que sus ropas estaban embebidas en agua. Caminó hacia la habitación de Kanda muy decidido. Dobló por uno de los interminables pasillos y de la nada le pareció escuchar la voz de Lenalee... sonaba un tanto preocupada, estaba hablando con alguien más, se asomó por otro de los pasillos y allí estaba, pero lo que vio impacto en sus ojos tanto como una escena de asesinato lo haría.
Efectivamente era Lenalee, pero estaba abrazada a Kanda, y lo que más le sorprendía era que él le respondía al abrazo. Era su amiga, pero sin embargo unas terribles ganas de abofeteara le invadieron. ¡Dios santo! ¿Estaba celoso de su propia amiga? Se rio ante su propio pensamiento, Lenalee era como su hermana, y sabia que Kanda jamás se metería con ella, tenía que dejar de ser tan paranoico.
Sonrió, estaba decidido a irse, estaba completamente mojado y la ropa se estaba enfriando, iba a pescar otro resfriado, al parecer la falta de misiones lo tenía desafilado y su salud estaba más delicada que antes. Pero escuchó algo de la conversación de esos dos.
—quería que esto fuera un secreto, pero no quiero ocultárselo, el es como mi hermano, no podría hacerle algo así, ¿se lo dirás tu?—
¿"Ocultar"? ¿"Esto"? ¿Que tenían esos dos? ¿Kanda de verdad estaba saliendo con Lenalee? ¿Desde cuándo? ¿Porque entonces se metió con él? ¿Lo estaba cargando?
No, debía calmarse, no iba a desenfocase, lo había decidido y mantendría la calma a cualquier precio, caminó un poco, entró en la habitación, y por algún motivo ajeno a él, no tenia las fuerzas suficientes como para cambiarse la ropa. Intentó prender la luz, pero el interruptor hizo una gran chispa y quemó la lámpara, así que solo se sentó en el borde de la cama, sin importarse siquiera que la mojara tanto como él, ya tampoco le importaba si se enfermaba, solo se sentó y esperó al mayor.
Se estaba quedando dormido, pero sabía que debía esperar, sabía que tenía que hablar con él, aunque fuera la última cosa que hiciera, iba a hablar con ese grandísimo hijo de puta. Aunque el otro no quisiera lo obligaría a decirle en la cara que ya o lo quería. Que solo lo usó, que solo estaba confundido en cuanto a su orientación sexual, porque quizás era eso lo que al mayor le pasaba... Quizás al ser cerrado como lo era...
—Que carajos haces en la oscuridad idiota, das miedo— dijo Kanda abriendo la puerta muy rápido.
—K...Kanda… siento haberte dicho lo que te dije— expresó sin una gota de arrepentimiento.
— ¿Por qué mierda estas todo mojado imbécil?— dijo mientras que sacaba ropa seca del armario y se ponía frente a él.
—porque fui a nadar un rato en una piscina, ¿porque carajo crees que voy a estar mojado estúpido?—
—Aprendes rápido—dijo con una sonrisa mientras que se ponía en cuclillas frente a la cama para desabotonarle la camisa
— ¡hey! ¿Qué haces?—
—la última vez que tomaste frio tuve que hacerte de médico, y para serte sincero no me gustó una mierda—
Quería hablarle, tenía que hablarle desesperadamente, pero un impulso fue más grande que él, así que se agacho un poco y lo besó, lo besó desesperadamente como si nunca lo hubiera hecho, el mayor le respondió y lo tomo de la nuca profundizando aquel beso que ya de por sí ya era profundo. Kanda lo separo un poco y le termino se quitar la camisa.
—Anda vístete—dijo el mayor sentándose en su cama y quitándose las botas
Kanda se había alejado, no entendía bien porque lo hacía, normalmente el mayor tomaba esas pequeñas oportunidades que él le daba para tratar de tocarlo un poco. Pero esta vez se alejaba, y se ponía frio al tacto. Lo observo claramente a pesar de que estuviera oscuro, podía ver al mayor destapar la cama con una mano mientras que con la otra se desabotonaba la camisa...
Se iba a acostar a dormir sin más, no habría besos, no habría nada, solo dormiría descaradamente como si nada hubiera pasado, como si no hubieran discutido, como si el menor no le hubiera dicho que se iría de su habitación, como si todo siguiera igual…
Quizás no lo tomaba enserio quizás creía que el menor no era capaz de hacer eso, o tal vez… tal vez no le importaba lo que el hiciera, pero si eso era así no le veía sentido al hecho de que Kanda se preocupara por su salud.
Ni siquiera había hablado con él como quería, ¿Dónde estaba aquella determinación de la que hablaba momentos atrás? Bien, Kanda le hacía eso, le hacía olvidar todo aquello que no fuera él.
El samurái ya se había acostado, estaba boca arriba y en cualquier momento se voltearía quedándose dormido, pero las cosas no iban a quedar así, estaba decidido. Se subió a la cama del nipón y se coloco encima, con los brazos a ambos lados de la cabeza de este, el mayor le observaba desorientado, podía comprenderlo, el nunca tenía esa clase de iniciativa, pero quería que el otro lo quisiera, quería que el mayor le diera aunque sea que durmieran juntos como solían hacerlo.
—Quítate de encima Moyashi estas mojado— Pero no le hizo caso, solo intento besarlo nuevamente, y el otro le corrió la cara. Por que... ¿porque mierda actuaba de ese modo?
«Quería que esto fuera un secreto, pero no quiero ocultárselo, el es como mi hermano, no podría hacerle algo así, ¿se lo dirás tu?»
Esas palabras, esas palabras hicieron, que se le hiele la sangre, entonces era verdad, Kanda tenía algo con Lenalee y por eso mismo no quería ni siquiera tocarlo, y entonces sus ojos se llenaron de lagrimas… Kanda lo había herido de muerte, y él quería que terminara de matarle.
Se dejo caer lentamente sobre el cuerpo del mayor, y comenzó a besarle el cuello, le beso lentamente, trató de imitar lo que siempre el mayor hacía, sacó tímidamente la lengua y lamio a lo largo de todo el mismo dejando un rastro de saliva.
Kanda trato de quitarse, pero él no le dejaría, quería que lo toque, como lo hacía antes, que reaccionara al tacto que le ofrecía, que se excite con sus caricias, como seguramente hacia con la china, ¿Qué tenía ella que él no? ¿Que era mujer?
Lo destapó, muy lentamente mientras que atrapaba con su boca el lóbulo del pelilargo. Lo oyó suspirar y pudo ver claramente como el mayor cerraba los ojos. Así que coló su mano en la entrepierna del mismo, acariciando lentamente ejerciendo un poco e presión, mientras que las lágrimas le amenazaban con caer. De pronto sintió que el mayor se lo quitaba bruscamente rotando en la cama para ser ahora el pelilargo el que estaba arriba.
—Ya fue suficiente, ahora me toca a mí— le dijo el mayor muy seductoramente al oído, cosa que hizo que se estremeciera.
Y comenzó a acariciarle el torso desnudo mientras que le besaba con desesperación. Sentía la humedad de su boca podía sentir las lamidas insistentes del malhumorado aquel y eso lo volvía loco, pero no por eso olvidaba aquella angustia que albergaba su corazón.
Kanda fue bajando lentamente, de su boca a su cuello y de ahí bajó con besos y alguna que otra mordida hasta una de sus tetillas, la atrapo con su boca, lamiendo en círculos con la lengua, succionando, mientras que con la otra mano se encargaba de la otra tetilla, él por su parte comenzaba a sentir enormes descargas de placer, y un pequeño hormigueo en la parte baja de su cuerpo.
El mayor se separó y con una mano desabrocho su pantalón y lo deslizo por las blancas piernas del albino hasta despojarlo de esta prenda, arrastrando de ese modo la ropa interior con este. Estaba agitado, realmente lo estaba, y no podía evitar sentirse triste, porque el ojinegro no le deseaba, tan solo sentía calentura, era solo eso, y las lágrimas comenzaron a descender lentamente mientras que el otro le acariciaba el miembro ya erecto y cubierto con líquido pre seminal.
Era masoquista, por eso mismo quería que Kanda terminara de destruirlo, quería que acabara con lo poco de orgullo que tenia. Era como cuando alguien se siente triste y solo busca cosas que le recuerden cuan miserable es. Quería tener una herida tan profunda que le hiciera recordar por siempre el dolor que sentía ahora, inclusive aunque la herida cicatrizara.
Y comenzó a sollozar aunque sintiera aquel placer enorme que hacía que su cuerpo tuviera una temperatura tan elevada. El pelinegro dirigió los dedos hasta la boca del menor. Sabía lo que tenía que hacer, por supuesto que lo sabía, y eso fue lo que hizo, los introdujo en so boca y los lamio lo mejor que pudo, mientras que el pelilargo repartía besos por todo su pecho. Y no podía evitarlo, era más fuerte que el. Las lagrimas no dejaban de caer, tal y como lo hacia la lluvia que lo había empapado.
El mayor cesó con las caricias para observarle a los ojos.
— ¿qué te sucede? — no había insultos en la oración, era simple, el mayor quería saber que le pasaba. Y entonces supo que este era su momento, que era ahora o nunca.
— ¿Tú me amas?—dijo mientras que la voz se le quebraba.
— ¿a qué viene esa pregunta en un momento como este?—
—dímelo, ¿me amas? —
—Déjate de joder Moyashi, vas a hacer que se me baje—
— ¿La amas a Lenalee?—y el mayor no lo resistió, comenzó a reírse, era la primera vez que lo veía reírse de esa manera, en una manera sana, sin sarcasmo, sin maldad, sin perversión, era una simple risa. ¿Pero qué rayos significaba?
—La única persona que me interesa eres tú, y no por esto, no por el sexo, no porque me quiera aprovechar de ti, no porque sea marica, no porque te use, simplemente porque es en ti, en quien puse mis ojos, si no te basta con saber eso, entonces no eres quien creí que eras—
Entonces todo volvió a la normalidad, como en una extraña ficción sus ideas se reacomodaron, como quien ve la luz al final del camino, el sentía alegría. Aunque no le dijera que lo amaba, aunque no fuere dulce, por esta vez, solo por esta vez, el mayor le había dicho más de cuatro palabras seguidas sin un insulto hacia su persona. Quizás era pronto, y ahora que había visto esa parte de él estaba convencido de que algún día le arrancaría un "te amo" de los labios.
— ¿Quieres seguir?—dijo el pelinegro dirigiendo los dedos ensalivaos hacia la entrada del menor.
—… si—dijo desviando su mirada a la vez que se limpiaba las lagrimas con el dorso de la mano
El otro acaricio la entrada del menor unos instantes hasta que finalmente introdujo un dedo lentamente, cosa que hizo que el menor se quejara, no era para menos, le dolía, pero más que eso le molestaba terriblemente tener ese intruso dentro suyo.
—es un momento, de a poco te acostumbraras— dijo el más alto de los exorcistas con total naturalidad.
Tomo al pelilargo de la nuca atrayéndolo hacia si buscando besarle, el otro cumplió con su deseo y le beso fervientemente. cuando creyó que se había acostumbrado al primer dedo le sumo un segundo, era realmente estrecho, una estrechez que envolvía sus dedos de una manera exquisita, y no solo era la estrechez sino que la calidez de esa cavidad le hacían querer penetrarle lo más rápido posible.
Trato de acallar los jadeos y quejas del menor con el beso, pero era casi imposible, el menor estaba bastante inquieto y observo como nuevas lágrimas se le formaban en los ojos, esta vez era un dolor físico el que le aquejaba. Así que le tomo el miembro y comenzó a masturbarle a la vez que agregaba otro dedo y los movía en círculos tratando que se dilate para hacer menos dolorosa la penetración.
Ahora sentía un enorme placer mezclado con dolor de aquellos dedos adentro de él. Era muy extraño, esa combinación no le gustaba demasiado, trataba de convencerse así mismo, de que él había soportado cosas peores, solía patearles el trasero a akumas realmente poderoso ¿Y no podía soportar este simple dolor sin llorar? Pero es que este dolor era diferente a aquellos, no era solo dolor, era también el hecho de concientizarse de que eso estaba mal visto por la sociedad y por la iglesia y principalmente… por el mismo.
No pudo seguir pensando mucho porque sintió como Kanda retiraba sus dedos para reemplazarlos por la punta de su miembro haciendo solo un poco de presión, entonces el corazón se le acelero y trago duro, cerró los ojos esperando el impacto
—todavía puedo hacerme la paja, estas a tiempo de decirme que no—
—no tienes que hacerte nada, solo mételo— dijo eso más convencido nunca, y se dio cuenta de lo vulgares que sonaron sus palabras.
El mayor le penetro en una sola estocada emitiendo un gemido ronco a la vez que el que estaba abajo suyo lo abrazaba con más fuerza y apretaba los dientes. Sentía aquella estrechez devorarle y le volvía loco, quería comenzar a moverse de inmediato, pero le dio unos momentos al otro para acostumbrarse a la invasión. Siguió masturbándole mientras que comenzaba a moverse lentamente, el albino jadeaba y decía su nombre en voz muy baja, tenía los ojos cerrados, y se aferraba a su espalda, siendo penetrado por él, era la vista perfecta.
Comenzaba a relajarse un poco a pesar del dolor que sentía, ahora estaba un poco más calmado, podía escuchar al mayor gemir y echar algunas maldiciones diciéndole lo bien que se sentía estar adentro suyo, era vergonzoso, pero a la vez le gustaba oírlo gemir y decir todas esas cosas.
Kanda comenzó a moverse más rápido, arremetiendo cada vez con más fuerza, de pronto pudo oír como el menor emitió un gemido mucho más alto que los que hasta ahora salían de sus labios.
—K—Kanda... Ahí...—le imploraba en susurros, al parecer había tocado algún punto sensible en el albino así que trato de guiar las penetraciones hacia aquel punto una y otra vez.
Solo se escuchaba el ruido de la lluvia y el particular sonido que emitían las embestías del mayor, ambos estaban muy agitados, por alcanzar el clímax.
—te amo—dijo el menor, muy agitado—y no quiero que me digas que tu también, solo quiero que lo sepas—
—Lo sé Moyashi— dijo el mayor con algo de dificultad embistiendo más rápido, sintió que el menor se corrió en su mano, y las paredes internas se contarían deliciosamente sobre su miembro, obligándolo a correrse a él también.
Salió de adentro de el más bajo y se acostó a su lado, inmediatamente el otro se acomodo en su pecho quedándose ambos profundamente dormidos.
·. ·´¯`·. ·_†_·. ·´¯`·. ·
Era aún de noche, pero podía observar como afuera estaba clareando, tenía la boca realmente seca (quizás fuera este el motivo por el cual se despertó en el medio de la noche) Kanda quiso levantarse pero noto que había un peso extra sobre él, era Allen, que estaba durmiendo plácidamente sobre su pecho, era una vista encantadora para el mayor, pero debía deshacer el encanto para ir a buscar un poco de agua.
Se levantó lentamente procurando no despertar al albino como solía hacerlo todas las mañanas en las que despertaba con él a su lado.
Se puso el pantalón y la camisa que había dejado doblados al lado de la cama y salió tratando de hacer el menor ruido posible.
Comenzó a caminar hacia la cafetería, llegó y se fastidio un poco al ver que había dos buscadores, uno consolaba al otro que se encontraba escondiendo el rostro entre sus manos, estaba llorando al parecer, trato de no darle importancia y se dirigió a hacer lo que había ido a hacer, pero de pronto escucho algo que le hizo helar la sangre.
—no me preguntes como sucedió, solo se lo que nos informaron, Lioshai y Andrey fueron asesinados por un nivel 2— le dijo el buscador más alto al que se encontraba llorando sobre la mesa.
Al parecer Los dos buscadores que había visto aquella vez habían sido asesinados por un akuma en una misión, pero... no había habido misiones importantes que involucraran a un akuma hacia ya más de 4 meses…
Bueno, ahí estuvo, espero sinceramente que a pesar de los errores que debe tener que les haya gustado, por cierto lamento lo de los buscadores, es triste, pero tenia que hacerlo, mas a delante sabran mis motivos.
Meiko!
