"DRACO, APAGA LA LUZ!" Hermione reía al ver como su esposo se quitaba la ropa enfrente de ella. Draco bailaba por toda la habitación, haciendo un striptease, desabotonándose lentamente su camisa blanca con sus dedos largos y suaves. Levanto una ceja hacia Hermione y dejo que la camisa bajara por sus hombros, la atrapo con su mano derecha y le dio vueltas por encima de su cabeza.
Hermione no pudo evitar reír, Draco siempre seria un chiquillo.
"¿Apagar la luz? ¿Acaso pretendes perderte este espectáculo?" el sonrió y flexiono sus músculos. Draco no era un hombre vanidoso, bueno ya no, pero Hermione no pudo evitar pensar que la verdad es que si tenia muchas razones por las cuales serlo. Su cuerpo era fuerte y perfectamente formado. Sus largas piernas eran musculosas por todas aquellas horas que pasaba ejercitándose y sus días de Quidditch. No era increíblemente alto, pero era lo suficientemente alto como para lograr que Hermione se sintiera segura cada vez que el estaba cerca de ella. Mas que todo, ella amaba el hecho de que cuando ella lo abrazaba su cabeza quedaba justo debajo de su barbilla, donde ella podía sentir su respiración soplar ligeramente su cabello, enviándole pequeñas cosquillas en su cabeza.
Su corazón dio un vuelco al verlo quitarse sus boxers , atraparlos con la punta de sus dedos y lanzárselos a Hermione. Sus boxers cayeron en la cabeza de ella.
"Bueno, por lo menos esta oscuro aquí." Ella rio. El siempre lograba hacerla reír. Cuando ella llegaba a casa cansada y enojada después del trabajo el siempre se mostraba comprensivo y escuchaba todas sus quejas. Raras veces peleaban, y cuando lo hacían era por cosas estúpidas que los hacia reír a ambos después, como por ejemplo quien había dejado la luz prendida todo el día o a quien se le había olvidado encender la alarma la noche anterior.
Draco termino su striptease y se tiro en la cama. Se acurruco al lado de ella, metiendo sus fríos pies debajo de las piernas de ella para calentarse a si mismo.
"Aaaah! Draco, tus pies están tan fríos como cubos de hielo!" Hermione sabia que esa posición que su marido había adoptado significa que no estaba dispuesto a moverse ni medio centímetro. "Draco," la voz de Hermione advirtió.
"Hermione," dijo Draco imitándola.
" ¿No se te ha olvidado algo?"
"No, no que yo recuerde," el contesto pícaro.
" ¿La luz?"
"Ah si, la luz," dijo el soñoliento y pretendiendo roncar fuertemente.
"Draco!"
"Tuve que pararme yo de la cama anoche."
"Si, pero tu estabas justo al lado del interruptor un segundo atrás!"
"Si… justo hace un segundo." El repitió soñoliento.
Hermione suspiro. Odiaba el tener que salirse de la cama cuando estaba acurrucada y cómoda, pararse en el piso de madera totalmente helado y luego tratar de encontrar en la oscuridad el camino de vuelta a la cama.
"No puedo hacerlo todo el tiempo, Hermione. Algún día puedo que no este aquí, y si eso pasa que harás? "
"Hare que mi nuevo esposo lo haga," grito Hermione, tratando de apartar los pies fríos de Draco de los de ella.
"Ha!"
"O quizás recordarme de hacerlo yo misma antes de entrar en la cama."
Draco resoplo. "Dudo mucho que eso pase, cariño. Tendré que dejar un mensaje en el interruptor de la luz antes de irme para que puedas acordarte."
"Que considerado de tu parte, pero preferiría que me dejaras tu dinero."
"Y una nota junto a la calefacción." Continuo el.
"Ha-ha."
"Y en el cartón de leche."
"Eres un hombre increíblemente gracioso, Draco."
"Oh, y en las ventanas para que no las abras sin antes apagar la alarma en las mañanas."
"Hey, ¿porque no me dejas una lista en tu testamento para yo seguir, si piensas que voy a ser tan incompetente sin ti?"
"No es una mala idea" rio Draco.
"Bien, apagare la maldita luz." Hermione salió con mucho pesar de la cama, he hizo una muesca al pisar el piso frio y apago la luz. Levanto sus brazos en la oscuridad y lentamente empezó a encontrar su camino de vuelta a la cama.
"Hola! Hermione, te perdiste? ¿Hay alguien ahí?" grito Draco en la habitación oscura.
"Si, estoy a.. OUCHHHHHHHHHH! " grito Hermione al golpearse el dedo menor del pie contra la pata de la cama. "Mierda, mierda, maldición!"
Draco resoplo y dijo: "Numero dos de mi lista: Ten cuidado con la pata de al cama…"
"Ay, cállate, Draco, y para de ser tan trágico." Hermione le protesto, tomando su pobre pie en su mano.
" ¿Quieres que lo bese mejor?" pregunto su marido.
"No, esta bien," dijo Hermione tristemente. "Si tan solo pudiera ponerlo aquí para calentarlos…"
"Ahhhh! Merlín y Albus Dumbledore juntos, están jodidamente fríos!"
Hermione rio a todo pulmón.
Y pues así había empezado aquella broma de la lista. Era una tonta y simple idea que pronto empezaron a compartir con los amigos mas cercanos de Draco y Hermione, Blaise y Pansy. Había sido Blaise quien se había acercado a Hermione aquel día en el Ministerio de Magia, dos días después de acabada la guerra y le había dicho esas palabras que la habían dejado atónita: " Granger, Draco se muere por ti, ya hazle caso quieres." Tras días de puro pensamiento y análisis, Hermione eventualmente acepto. "Aah Granger, no te hagas que no te gusta, siempre te ha gustado," le había urgido Pansy. "Draco es sumamente atractivo y pues a madurado y la verdad es que ha cambiado al contrario de Blaise."
Como envidiaba Hermione a Pansy ahora. Blaise y Pansy se habían casado el mismo año que Draco y Hermione. Hermione era la bebe del grupo a los veinte-tres, el resto habría tenido veinte-cuatro. Algunos dijeron que ella era demasiado joven para casarse y le decían como Draco no era el indicado debido a su pasado y como era mejor esperar puesto que lo mejor era que a su edad, ella tenia que concentrarse en disfrutar y viajar y conocer el mundo. En vez de eso Draco y Hermione disfrutaron y conocieron juntos. Tenia muchísimo mas sentido de esa manera porque cuando ellos no estaban, bueno, juntos, Hermione sentía que le faltaba un órgano vital de su cuerpo.
El día de su boda fue todo menos el mejor día de su vida. Ella había soñado con una boda de cuentos de hadas como esas que se veían en la revista Corazón de bruja de los magos y brujas de alta sociedad, con un vestido de princesa y sumamente hermoso, un día soleado, en una locación romántica con todas aquellas personas que ella tanto quería y estimaba. Ella imaginaba que la recepción seria la mejor noche de su vida, se imagino así misma bailando con todos sus amigos y siendo admirada por todos y sintiéndose especial. La realidad fue un tanto distinta.
Hermione despertó ese día en la casa de su familia debido a gritos tales como "No puedo encontrar mi corbata!" (su padre) o "Mi cabello se ve horrible" (su madre), y el mejor de todos: "Mi cuerpo se ve tal cual el de una ballena asesina! No es posible que iré a esta maldita boda luciendo así. Me veo horrible! Mama, mírame en el estado en el que estoy! Hermione debe de encontrar otra dama de honor porque yo no iré a esa boda. Ayy Jack, dame mi secadora de pelo, no he terminado!" (Ese comentario inolvidable de su hermana menor, Jeanne, quien siempre hacia unas rabietas increíbles cuando iban a salir de la casa, diciendo que no tenia nada que ponerse, a pesar de que su guardarropa esta lleno. Actualmente ella estaba viviendo en algún lugar de Australia con extraños, y la única comunicación que tenia con su familia eran a través de emails cada semana.) La familia de Hermione se paso el resto de la mañana tratando de convencer a Jeanne de que ella era la mujer mas bella de este mundo. Todo mientras Hermione se vestía silenciosamente a si misma, sintiendo como una pura mierda. Jeanne eventualmente acepto a salir de la casa cuando el padre de Hermione que generalmente es un hombre sumamente calmada le grito a todo pulmón dejando a todo el mundo atónito, "Jeanne, este es el maldito día de Hermione no el tuyo! Y tu vas a ir a esa boda y disfrutar, y cuando Hermione baje por las escaleras le dirás lo bella que luce, y no quiero escuchar ni media palabra mas tuya por el resto del día!"
Así que cuando Hermione bajo por las escaleras todos se quedaron impresionados diciéndole lo bella que lucia mientras Jeanne, quien parecía una niña de 10 años a la que le acababan de pegar, con ojos lloroso y labios temblorosos le dijo," Te ves hermosa, Hermione." Los siete se metieron apretaditos en una limosina, Hermione, sus padres, sus tres hermanos y Jeanne y se sentaron en un silencio escalofriante el camino entero a la iglesia. Hermione y Draco habían quedado que harían la celebración lo mas muggle posible. No eran muy fan de la magia en aquellos días.
Aquel día completo, hoy le parecía un recuerdo borroso. Ella prácticamente no había tenido tiempo de cruzar ni media palabra con Draco, por el hecho de que ambos estaban siendo apartados en diferentes direcciones para conocer a la supuesta tía-abuela Margot de no sabían donde, a quien supuestamente no había visto desde el día que nació, y al tío-primo-hermano Bryan de América, a quien no le habían mencionando nunca pero de repente era un miembro muy importante de la familia.
Nadie le dijo que eso de boda-fiesta iba a ser tan cansón tampoco. Para el final de la noche, las mejillas de Hermione estaban hinchadas y adoloridas de todo lo que había tenido que sonreír para los fotógrafos muggle y para la idiota de Rita Skeeter que nadie sabe como pudo lograr entrar allí; sus pies la estaban matando por tener que andar correteando de un lado para otro todo el día en uno mini zapatos que Pansy había insistido que usara y que la verdad no estaban diseñados para caminar en ellos. Ella desesperadamente quería ir a la larga mesa donde estaban todos sus amigos disfrutando y riendo y contando chistes. Pero en el momento en el que puso pie en la suite de Luna de Miel junto a Draco, todas las preocupaciones que había tenido ese día se habían desvanecido hasta el punto en que todo parecía mas claro para ella.
Lagrimas corrieron por su rostro de nuevo al darse cuenta que estaba soñando despierta otra vez. Se sentó completamente frisada con el teléfono todavía descolgado en sus piernas. El tiempo parecía pasarle sin ella darse cuenta que día o que hora era. Hermione parecía estar viviendo fuera de su cuerpo, ajena a todo menos al dolor que había en su corazón, en sus huesos, en su cabeza. Simplemente estaba cansada… Su estomago gruño y de pronto se dio cuenta que no era capaz de recordar cuando había sido la ultima vez que había comido. Habría sido ayer?
Entro a la cocina usando la bata de Draco y sus pantuflas favoritas de "Disco Diva", que Draco le había comprado la navidad pasada. Ella era su Disco Diva, el solía decir. Siempre era la primera en la pista de baile, y siempre la ultima en irse. Donde estaba esa Hermione ahora? Abrió el refrigerador y lo contemplo, estaba absolutamente vacío. Solo vegetales y yogurt que estaban pasados de fecha, dejando un olor terrible. No había nada que comer. Hermione sonrió mientras tomaba el cartón de leche. Vacío. Lo tercero en su lista…
Dos navidades atrás Hermione había ido de compras con Pansy por un vestido para el baile anual al que iban cada año en el Ritz de Londres. Ir de compras con Pansy siempre era algo peligroso, y Blaise y Draco siempre bromeaban que sufrirían otra vez durante toda la navidad sin ningún regalo como resultado de los viajecitos a las tiendas de sus esposas. Pero no estaban equivocados. Pobres esposos olvidados, las chicas los llamaban.
Esa navidad Hermione había gastado una cantidad ridícula en Harrods en el vestido blanco mas hermoso que había visto alguna vez. "Mierda, Pansy, esto me hará un hoyo en el bolsillo," dijo Hermione sintiéndose culpable, mordiendo su labio inferior a la vez que pasaba sus dedos por el suave material.
"Aah, no te preocupes, Draco cosera ese hoyo sin ningún problema," le respondió Pansy. "Y deja de llamarme 'Mierda Pansy,' por cierto. Cada vez que salimos de compras te diriges a mi de esa manera. Si no tienes cuidado empezare por ofenderme. Compra la maldita cosa, Hermione. Después de todo, es Navidad, la temporada de dar y etc."
"Merlín, eres tan mala, Pansy. No volveré a salir de compras contigo. Esto es como la mita de mis gastos mensuales. ¿Qué se supone que hare por el resto del mes?"
"Hermione, que prefieres comer o lucir fabulosa?" ¿De verdad valía la pena pensar en eso?
"Me lo llevo," dijo una emocionada Hermione a la asistente de compras.
El vestido tenia escote, que mostraba perfectamente el "asombroso" (según Draco) pecho de Hermione, y tenia una pequeño abierto en el muslo, haciendo lucir sus bronceadas piernas. Draco no había sido capaz de despegar sus ojos de ella. No porque lucia preciosa si no porque no era capaz de entender como tan poca tela había podido costar tanto dinero. Una vez en el baile, la señorita Disco Diva se excedió un poco en el departamento de las bebidas alcohólicas y había exitosamente destruido su vestido al botar vino tinto sobre su pequeño vestido blanco. Hermione trato de contener las lagrimas pero no pudo mientras que los hombres de la mesa le decían a sus parejas que lo numero cincuenta y cuatro de la lista prohibía el tomar vino tinto mientras se usaba un costoso vestido blanco. Fue ahí entonces decidido que la leche era la bebida de preferencia por todos, debido a que no se notaba si se derramaba un poco de esta en vestidos blancos costosos.
Luego esa noche, cuando Draco había derramado las ultimas gotas de su trago, causando que se cayera de la mesa y fuera a parar en las piernas de Hermione, ella con lagrimas en los ojos y muy borracha anuncio a su mesa (y a las mesas mas cercanas), "Regla numero cincuenta y cinco de la lista: nunca comprar vestidos blancos costosos." Y entonces todos estuvieron de acuerdo, y Pansy despertó de su coma de algún lugar por debajo de la mesa para aplaudir a su amiga y ofrecerle apoyo moral. Un brindis fue hecho (luego de que un mesero atónito les trajera bandejas llenas de leche) por Hermione y por su profunda adición a la lista. "Siento mucho lo de tu costoso vestido blanco, Hermione," Blaise había tratado de decir antes de caerse del taxi trayendo a Pansy consigo y dentro de la casa.
Acaso era posible que Draco había cumplido su promesa y había escrito una lista antes de que muriera? Ella había pasado cada minuto de sus últimos días con el, hasta el día de su muerte, y el nunca lo había mencionada, ni ella había notado que el estaba escribiendo absolutamente nada. No, Hermione, recomponte y no seas estúpida. Ella lo quería devuelta tan desesperadamente que se estaba imaginando toda clase de cosas locas. ¿El no lo había hecho? O si?
Hola chicas! Bueno quiero agradecer bastante a 89cheshire quien me dejo mi primer review en esta historia, la verdad es que me ha llenado de alegria. Como se podran haber dado cuenta, la magia esta presente pero muy leve en este fanfic. La razon de esto es que es una historia bastante cargada y pues no quiero complicarla mas dandole una dosis elevada de magia. Tambien se habran fijado que aqui los amigos de Hermione y Draco eran Pansy y Blaise. Lo hice de esta manera porque queria algo diferente y me encanta tener la oportunidad de poder jugar con esos personajes tan magnificos que J.K Rowling creo.
Hermione tiene mas hermanos que son muggles. Despues de la guerra Draco y Hermione trataron de alejarse lo mas que pudieron del mundo magico debido a que estos rechazaban a Draco por la participacion de su familia en las filas de Voldemort y pues decidieron reubicarse en Londres muggle y vivir una vida normal. Estoy trabajando en el capitulo 3. Prometo actualizar lo mas pronto que pueda.
Besos.! Y ESPERO ESOS REVIEWS.
