Hermione empezó su mañana del viernes de buena forma al levantarse temprano. A pesar de eso, aunque se había ido a la cama llena de optimismo y emocionada por los prospectos que tenia frente a ella, la cruda realidad de lo duro que seria cada momento volvió a ella. De nuevo se levanto en una casa silenciosa y una cama vacía, pero por lo menos había algo positivo. Por primera vez en mas de dos meses, no se había levantado debido a una llamada telefónica. Trato de ajustar su mente, como hacia cada mañana, al hecho de que los sueños que tenia de ella y Draco estando juntos otra vez eran simplemente eso, sueños.
Hermione se baño y se vistió cómodamente en jeans azules, zapatillas deportivas y un t-shirt rosado. Pansy tenia razón con respecto a su peso, sus jeans una vez ajustados solo lograban quedarse en sus caderas por la ayuda de un cinturón. No le gusto su reflejo en el espejo. Se veía fea. Tenia círculos oscuros bajo sus ojos, sus labios estaban mordidos y cortados y su cabello era un desastre.
Lo primero que tenia que hacer era ir a su peluquero y rezar para que este pudiera atenderla sin ella tener que hacer una cita.
"Dios, Hermione!" su peluquero Donato exclamo cuando la vio. " Mira en el estado en que estas! Gente abran paso! Tengo una mujer en estado critico por aquí!" El le guiño un ojo y procedió a empujar a todas las personas que se encontraban en su camino. Saco una silla para ella y la empujo para que se sentara.
"Gracias, Donato. Me siento sumamente atractiva ahora," dijo Hermione sarcásticamente, tratando de esconder su cara que se le había puesto de todos los colores luego de que Donato la pusiera en evidencia.
"Pues no te sientas así porque estas horrible. Sandra, mézclame lo usual; Pedro busca el aluminio; Tania, búscame mi bolso de trucos que esta arriba, oh y dile a Paul que no se moleste en buscar su almuerzo, que el atenderá a mi cita de las doce." Donato mando a hacer algo a todos los que estaban ahí, sus manos volando violentamente como si fuera a ejecutar alguna operación de cerebro. Probablemente eso era lo que iba a hacer.
"Oh lo siento, Donato, no quería arruinar tu día."
"Oh por supuesto que querías, amor, porque otra razón vendrías aquí un viernes a la hora del almuerzo sin cita alguna. ¿Para ayudar a la paz mundial?
Hermione se mordió el labio con culpa.
"Ah, pero no lo haría por ninguna otra persona, solo por ti."
"Gracias."
" ¿Cómo has estado?" Donato se sentó en la barra dándole el frente a Hermione. Donato tenia que tener por lo menos cincuenta años, pero aun así era tan flaco como una modelo de pasarela y su cabello siempre estaba sensacional, claro esta, tan perfecto que ni siquiera parecía de treinta y cinco. Su cabello color miel combinaba con su piel color miel y siempre vestía impecable. El podía lograr hacer sentir a una mujer como una basura.
"Terrible."
"Si, eso parece."
"Gracias."
"Oh bueno, por lo menos ten la seguridad de que cuando salgas de aquí te veras preciosa. Arreglo cabello no corazones."
Hermione sonrió agradecida a la extraña forma de Donato de demostrarle que entendía por lo que estaba pasando.
"Pero Cristo, Hermione, ¿cuando cruzaste por la puerta viste la palabra "mago" o "estilista" al frente del salón? Debiste de haber visto el estado de la mujer que vino aquí hoy un poco mas temprano. Una vieja disfrazada de adolescente. Tendría algunos 60 diría yo. Me paso una revista con Jennifer Anniston en la portada.
"'Quiero verme así,' dijo ella."
Hermione se rio al ver a Donato imitando a la mujer. Lo había exagerado todo con movimiento de manos y expresiones faciales al mismo tiempo.
"'Dios mío,' le dije, ' soy un estilista no un cirujano plástico. De la única manera en la que te veras así es si cortas con una tijera la imagen de la revista y te la pegas en la cara.'"
"No! Donato, tu no pudiste decirle eso!" Hermione abrió la boca en forma de sorpresa.
"Pero claro que si! La mujer necesitaba que se lo dijeran, solo la estaba ayudando. Entrando aquí como si fuera una adolescente. Debiste verla!"
"Pero ella que dijo!" Hermione se limpio las lagrimas de la risa. No se había reido de esa manera desde hacia meses.
"Pase algunas paginas de la revista por ella y encontré una foto muy bonita de Joan Collins. Le dije que eso si le podía hacer. Lo divertido de todo esto es que quedo feliz con eso."
"Don, probablemente la pobre mujer estaba asustada y no quería decirte que lo odiaba!"
"Ay a quien le importa, tengo suficientes amigos."
"La verdad no se como ni porque," rio Hermione.
"No te muevas," le ordeno Donato. De repente Donato se puso sumamente serio, sus labios estaban fruncidos con concentración mientras separaba el cabello de Hermione listo para retocarle las raíces. Eso fue suficiente para hacer que Hermione se quebrara de la risa otra vez.
"Ah Hermione vamos," dijo Donato con exasperación.
"No lo puedo evitar, Don, tu fuiste que causara que empezara y ahora no puedo parar!" Donato paro de hacer lo que estaba haciendo y la miro divertido.
"Siempre dije que estabas loca. Nadie me hace nunca caso."
Hermione rio mas fuerte.
"Oh lo siento, Donato. No se que es lo que me pasa, es que no puedo parar de reír." El estomago de Hermione le dolía por las carcajadas, estaba consciente de las miradas curiosas que estaba recibiendo pero ella no podía evitarlo. Era como si todas las risas de los meses pasados de tristezas se estuvieran poniendo a la orden.
Donato detuvo su trabajo y se puso a mirarla. "No tienes porque disculparte, Hermione, ríete todo lo que quieras, dicen que la risa es la cura para el alma."
"Tenia mucho tiempo sin reírme así," contesto ella con una sonrisa.
"Supongo que no has tenido muchas razones para reír que digamos," sonrió Donato tristemente. Donato quería mucho a Draco también. Siempre bromeaban entre ellos cada vez que se veían, pero ambos sabían que todo era broma y que se tenían mucho cariño. Donato salió de sus pensamientos, tomo el cabello de Hermione entre sus manos y le dio un beso en la cabeza. "Pero vas a estar bien, Sr. Malfoy, vas a estar bien," le aseguro el.
Hermione sonrió tristemente. "Gracias, Donato," ella dijo tratando de calmarse un poco y conmovida por todo el apoyo brindado por su estilista. Donato volvió a su trabajo y puso esa cara de concentración que tanta risa le causaba a Hermione. Hermione volvió a reír.
"Oh , te ríes ahora, Hermione, pero no te reirás cuando accidentalmente te tinte el pelo de morado. Veremos quien se ríe ahí."
" ¿Como esta Leo?" Pregunto Hermione, aliviada al cambiar de tema antes de que siguiera avergonzándose.
"Ese idiota me dejo," dijo Donato peinándola agresivamente de repente.
"Oh Don, lo siento tanto. Ustedes se veían genial juntos."
Donato pauso su trabajo para contestar: "Bueno si, no estamos tan bien juntos ahora, querida. Creo que esta viendo a otra persona. Si, estoy seguro. Voy a tintar tu pelo con dos tonos distintos de castaño; uno un poco mas dorado y otro un poco mas oscuro. Si no lo hago así te veras tan bella como una prostituta."
"Oh Don, lo siento. El no sabe lo que se esta perdiendo."
"No creo que lo sepa; desde que rompimos hace dos meses no creo que el se haya dado cuenta. O quizás si y esta encantado con la idea. Yo estoy molesto; he tenido suficiente con los hombres. Me volveré heterosexual."
"Oh Donato, eso si que es lo mas estúpido que he escuchado…"
Hermione salió del salón encantada. Sin la presencia de Draco a su lado, algunos hombres se atrevieron a mirarla, eso se sentía sumamente extraño para ella y la hizo sentir incomoda, así que corrió a la seguridad de su automóvil y se dirigió a la casa de sus padres. Hasta ahora todo estaba saliendo bien. Había sido una buena idea el ir a visitar a Donato. Aun cuando el tenia el corazón roto por su ruptura, había hecho hasta lo imposible por hacerla reír. Hermione lo había notado.
Paso la curva que la llevaba a casa de sus padres y suspiro. Para sorpresa de su madre, ella había llamado a primera hora de la mañana para acordar una hora para juntarse.
Eran las tres treinta de la tarde, y Hermione sentía mariposas en el estomago. Sin contar las visitas que sus padres le habían hecho en los pasados dos meses, Hermione no había paso ningún momento con su familia. Ella no quería toda la atención dirigida hacia ella; no quería aquellas preguntas que odiaba de cómo se sentía y que haría hora. De todas maneras, era hora de poner ese miedo de lado. Ellos eran su familia.
La casa de sus padres estaba situada directamente enfrente de la playa, la bandera azul siendo testamento de que el agua estaba segura. Parqueo el carro y miro del otro lado de la calle al océano. Había vivido en esta casa desde el día que nació hasta el día en el que se mudo para vivir con Draco. Amaba despertarse debido al sonido del océano contra las rocas. Era maravilloso tener una playa como jardín, especialmente durante el verano.
No planeaba quedarse por mucho rato, solo hablaría por poco tiempo y recolectaría la carta que había decidido era de Draco. Estaba cansada de castigarse a si misma al no saber lo que había ahí dentro, así que estaba determinada a terminar con aquella tortura silenciosa. Tomo un respiro hondo, toco el timbre y puso una sonrisa en su cara para que su madre la viera.
"Hola, cariño! Pasa, pasa!" dijo su madre encantada de verla.
"Hola mama. ¿Cómo estas?" Hermione entro en la casa y ese olor familiar a hogar le inundo su nariz. " ¿Estas sola?"
"Si, tu padre salió con Declan a comprar pintura para su habitación."
" ¿No me digas que papa todavía esta pagando por todas sus cosas?"
"Bueno, quizás tu padre, pero ciertamente yo no. Esta trabajando el turno de las noches ahora así que por lo menos ahora tiene un poco de dinero. Aunque nosotros no vemos ni un centavo de eso ya que no lo gasta en nada de aquí." Su madre rio un poco y llevo a Hermione a la cocina, donde puso la tetera.
Declan era el hermano menor de Hermione y el bebe de la familia, así que su madre y su padre todavía sentían la necesidad de pagar por todas su cosas y de malcriarlo. Si pudieran ver a su "bebe": Declan tenia veinte –dos años y estudiaba cinematografía en la universidad estatal y siempre llevaba su cámara de video consigo a donde quiera que iba.
" ¿Qué trabajo tiene el ahora?"
Su madre rodo los ojos. "Se a unido a una banda. El Pez Orgásmico, creo que es que se hacen llamar, o algo así. Estoy harta de tener que escucharlo hablar de ello, Hermione. No se calla. Se pasa el día diciendo que los van a descubrir y que serán famosos, me volveré loca."
"Ah, pobre Dec, no te preocupes, eventualmente encontrara algo mas productivo."
"Lo se, ¿sabes algo gracioso? De todos mis hijos por el es por el que menos me preocupo. Se que el encontrara su camino."
Trajeron sus tazas a la sala y se sentaron frente al televisor. "Te ves genial, cariño, me encanta el pelo. ¿Crees que Donato me haría lo mismo a mi, o estoy muy vieja para sus estilos?"
"Bueno, mientras no entres al salón queriendo parecerte a Jennifer Anniston no hay problema." Y Hermione le conto a su madre la historia de la mujer del salón y ambas estallaron en risas.
"Bueno, no quiero el estilo de Joan Collins, así que me mantendré lo mas lejos posible."
"Eso quizás sea inteligente."
" ¿Alguna suerte con un nuevo trabajo?" La voz de su madre sonaba calmada pero Hermione se dio cuenta que se muria por saber.
"No, todavía no, mama. Para ser honesta no he empezado a buscar; No se realmente lo que quiero ahora mismo."
"Tienes razón, " dijo su madre asintiendo. "Tomate tu tiempo para pensar que te gustaría, si no vas a terminar teniendo un trabajo que odiaras, como la ultima vez." Hermione se quedo sorprendida al oír aquello. Aunque su familia siempre la había apoyado en todo, se sentía conmovida por tanta abundancia de amor y entendimiento.
El ultimo trabajo que había tenido había sido como secretaria de un completo cretino. Se vio forzada a dejar su trabajo cuando su jefe no tenia la capacidad de entender que necesitaba tiempo fuera de la oficina para cuidar a su esposo que estaba muriendo. Ahora tenia que buscarse una nuevo. Un nuevo trabajo. En el momento parecía inimaginable el ir a trabajar en las mañanas.
Hermione y su madre conversaron por par de horas mas hasta que Hermione reunió el valor para preguntarle a su madre por el dichoso sobre.
"Oh, claro cariño, me había olvidado completamente de eso. Espero que no sea nada importante, ha estado ahí por un buen tiempo."
"Lo sabré pronto."
Se dijeron adiós y Hermione salió lo mas pronto posible de la casa.
Hermione paso sus delicados dedos sobre el sobre. Su madre no había sabido describirlo muy bien, pues no era un sobre si no un grueso paquete marrón. La dirección había sido escrita a computador y pegada en un sticker así que no pudo saber su origen. Arriba de la dirección habían dos palabras grandes y gruesas-LA LISTA.
Su estomago hizo un pequeño baile. Si no era de Draco, entonces Hermione tenia que aceptar de una vez por todas que el se había ido, ido completamente de su vida, y tenia que empezar a pensar acerca de su existencia sin el. Si resultaba que el paquete era de el, entonces tenia que lidiar con el mismo futuro pero por lo menos iba a tener el chance de apoyarse en un fresco recuerdo. Un recuerdo que le duraría mientras vida tuviera.
Sus dedos temblorosos rompieron cuidadosamente el sello del gran sobre. Lo puso boca abajo y lo sacudió un poco para poder sacar el contenido. Afuera cayeron pequeños sobres, del tipo que esperarías encontrar en compañía de un ramo de flores, cada uno con un mes diferente. Su corazón paro de palpitar por unos segundos, por lo menos así lo sintió ella cuando vio una letra familiar en una pagina suelta de bajo de los sobrecitos.
Eran de Draco.
Les advierto chicas.. el proximo capitulo viene fuerte. He llorado mientras lo he escrito.
Besitos.
REVIEWSSSSSSSSSSSSSS
