La historia se situa cuando Candy recibe la carta de despedida de Anni, para luego encontrarse con su "Principe" en la colina, ahi es adopta por una joven pareja de una distinguida familia. Acompañemos a Candy en una nueva aventura, en donde veremos que hubiera sido de ella, al ya no ser una huerfana y conocer a sus amigos,amores y enemigos en el transcurso de esa vida...
CORAZÓN DEL AMANECER
CAPITULO I
-Hemos estado en todos los orfanatos, Señorita Pony y en ninguno hemos hallado a la niña indicada-
-Comprendo Señor Lancaster, espero que aquí pueda conocer a los niños, quien sabe tal vez la encuentre-
La pareja se observo durante algunos segundos, no eran mayores de 30 años, sus jovenes rostros lo demostraban, aquel orfanato era su ultima opción, llevaban algun tiempo buscando como locos a una pequeña que llenará las cualidades necesarias para que fuese su hija, no es que pensarán que las demas niñas no estuvieran bien, el problema radicaba en que esta pequeña debia de parecerse a ellos, tal y como se lo habian dicho al Duque, el padre del joven esposo, realmente habian cometido un error al mentir.
-Si gustan la hermana Maria puede llevarlos con los niños para que los observen jugar- dijo la Señorita Pony al mostrales la puerta en la que la Monja se hallaba esperandolos.
-Por aquí- indico la Hermana María al guiarlos por los pasillos hasta llegar a una puerta que conducia al patio, al abrirla, los retosos y gritos de muchos pequeños se esparcieron por su alrededor, con mucha atención enfocaron sus ojos sobre cada pequeña del lugar, más al inspeccionarlas meticulosamente, el miedo los volvio a invadir, no, tampoco ahí habia una niña con las caracteristicas que necesitaban, la frustración volvio a sobrecogerlos, estaban acabados las ultimas esperanzas que le quedaban a su matrimonio, se esfumaban.
Y sin poder controlar el sollozo que se escapo de su boca la joven dama se dejo caer sobre los brazos de su amado, no podia ser que todo fuera acabar para ellos, es que Dios no habia escuchado sus ruegos. Por su parte la hermana Maria y la Señorita Pony se sobresaltaron al ver la actitud de la joven, y quiesieron acercarse a ayudarla, pero el joven les hizo una seña para que no se preocuparan, con la cual les brindaron su espacio, apartandose y llevandose consigo a los niños, para darles tiempo a solas.
-¡Oh David, estamos perdidos, tu padre no nos perdonara, anulara nuestro matrimonio!-pronuncio entre ahogados sollozos la joven mujer.
-Tranquila Rosaly, yo no lo permitire, se que no hicimos bien en mentir de esta manera, pero nadie tiene el derecho de anular nuestro matrimonio, ni siquiera El Duque- declaro al colocar su mano sobre la mejilla de su adorada esposa, no estaba dispuesto a seguir tolerando los abusos de su padre contra su persona y mucho menos contra su ser amado.
Se fundieron en un abrazo, prometiendose ser fuertes ante lo que se les avesinaba, estaban seguros que serian tiempos dificiles y que muchas de las cosas a las que estarian expuestos eran por su culpa, por no haber tenido el valor suficiente para decir la verdad en el momento justo, aun así no le permitirian a nadie, arrebatarles ese amor inmenso que se tenian.
Mientras Rosaly dejaba reposar su cabeza en el hombro de su amado, cerro los ojos para aspirar con fuerza la colonia de su esposo, estaba segura que si la separaban de su David se volveria loca, agito su cabeza tratando de desaparecer tan espantosos pensamientos y con lentitud abrio sus ojos, solo para observar como su mas preciado deseo venia hacia ellos saltando y cantando, parpadeo algunas veces como serciorandose de que sus ojos no la engañaban, que lo que veían era real y no un espejismo, al darse cuenta que aquella visión no desaparecia, se solto bruscamente de su marido, quien se asombro por sus accion.
-¿Que sucede Rosaly?- la observo preocupado, su esposa se hallaba estatica viendo atras de él, sumamente impresionada, por un momento su semblante lo asusto, más al voltear a ver hacia donde ella veia, supo por que habia reaccionado de aquella forma.
No muy lejos de ellos venia una pequeña de rizos rubios, junto a unos deslumbrantes ojos verdes que hacian resaltar su belleza, iba vestida sencillamente pero a leguas se notaba que tenia un porte elegante, si no se equivocaba la pequeña no pasaba de los siete años, su corazón dio un vuelco, acaso podria ser verdad lo que sus ojos veían, esa niña era todo lo que buscaban, el milagro venia hacia ellos, así como si nada, sonrio tal vez después de todo, no necesitarian pasar por malos tragos.
Por su parte Candy se acercaba jubilosa al Hogar de Pony, luego de que la carta de Anni la habia entristecido, las palabras del "Principe de la Colina" le habian devuelto la alegria, "sonriendo te ves mas bonita", dijo aquel apuesto joven y al instante sonrio, estaba segura que cada vez que pensara en lo que dijo sonreíria, no era más feliz, tan solo por que sospechaba que su cuerpo no podria con tanta felicidad a la vez.
Pero al estar cerca del Hogar, se percato de dos figuras que se hallaban observandola, no sabia quienes eran, nunca antes los habia visto, disminuyo su paso hasta que inevitablemente llego hasta ellos, ¿quiene serán?, ¿por que estaban ahí?, y ¿por que la veían de esa forma?, se pregunto al pararse a una distancia prudente de ellos y poder contemplarlos mejor. Al instante noto que era gente rica, puesto que vestian elegantemente, el vestido de la Señora la maravillo, era de color rosa con listones blancos, la parte superior con mangas largar se ajustaba perfectamente a su esbelta figura haciendo que la falda callese de forma delicada bajo su estrecha cintura, su cabellera rubia era sujetada por un pequeño pero elegante sombrero del mismo color del vestido y al igual que este con listones blancos callendo por sobre su espalda, más lo hermoso en aquella dama era su rostro, jamas habia visto un angel, sin embargo podia decir que esa Señora era lo más parecido a uno, tenia unos ojos tan verdes como la llanura en que andaba y sus cabellos,¡Wooo! brillaban tanto como el sol, simplemente bellisima, mientras el Señor vestia impecablemente un traje gris, que lo hacia ver un poco mayor de lo que su rostro aparentaba, con ojos verdes y cabello rizado como el suyo, e igual de rubio que la Señora, los dos irradiaban tanta paz y amabilidad que se sintio a gusto con tan solo verlos.
Por unos segundos una extraña sensacion los invadio a los tres, algo en los Señores frente a ella le decia que eran maravillosas personas, lo mismo pensaron los jovenes al ver a la chiquilla, no habia duda alguna era el milagro que habian estado rogando les suscediera.
-¡¿CANDICE?- escucharon decir a la Hermana Maria, al ver como Candy se hallaba, aquella pequeña estaba echa un desastre frente a personas que deseaban adoptar algun niño, de esa forma jamas lograrían que la chiquilla fuera acogida por una buena familia.
-¡Hermana Maria, Señorita Pony!- contesto alarmada, mientras trataba de ajustar sus coletas y limpiar sus manos, estaba segura que mas tarde la retarian por su conducta.
-¡OH! cuanto lamento esto- comento la Señorita Pony al colocarse frente a la joven pareja, mientras la Hermana Maria se acercaba a Candy.
Los esposos salieron del trance en que se habian perdido, al escuchar la algarabia de la Hermana regañando a la pequeña y de la Señorita Pony disculpandose por los malos modales de la mayor de los niños en el hogar, aquello los perturbo y sin perder tiempo comenzaron a cuestionar sobre la niña.
-Disculpe Señorita Pony ¿cuantos años tiene esa pequeña?- señalo a Candy, que se hallaba sonriendo por las palabras de la Hermana Maria.
La pregunta la sorprendio en un principio, más se apresuro a contestar- 6 años y medio, en abril cumple los 7- explico al ver los rostros rebosantes de felicidad de los esposos.
No podian creerlo, acababan de hallar a la pequeña que salvaria su matrimonio y de paso a su familia, se tomaron de las manos con alegria y suspiraron aliviados-Señorita Pony, nos interasa la pequeña Candice- entonaron juntos ante una asombrada mujer, que tan solo pudo asentir.
Luego de detallarles cuales eran los tramites para la adopción y explicarles cual era la conducta de Candy, quien era sumamente adorable, pero algunas veces muy traviesa, la Señorita Pony se sorprendio al escuchar la unica pregunta que el matrimonio le hizo.
-¿Habría algun problema si cambiamos su nombre?- dijo el joven viendola directamente a los ojos.
Entre la Hermana Maria y ella cruzaron miradas antes de que la segunda contestara - la verdad es que legalmente no lo hay, pero dudo que Candy lo acepte, verán se a encariñado con su nombre y dudo que responda a otro-
-Comprendo- pronuncio el joven al ver los ojos de su esposa.
-Y si le agregamos un segundo nombre- pregunto al instante la joven.
Tanto la Hermana como la Señorita Pony se admiraron por la insistencia de los jovenes-bueno eso ya tendrían que hablarlo con ella, nosotros se lo comentaremos al momento de charlar y preguntarle si le gustaria ser adoptada por ustedes- manifesto la Señorita Pony al ponerse de pie junto a la Hermana Maria con la intensión de ir hacer lo dicho.
Candy se hallaba sentada frente a la ventana, observando como los demas niños jugaban en el patio, la Hermana Maria y la Señorita Pony le habian dicho que esperara ahí, hasta que regresarán.
Recordo a los Señores de hace un rato y se pregunto si vedrían a adoptar a un niño, era lo mas seguro, otro que se iba y ella continuaba sin poder tener una familia, nego efusivamente con la cabeza, borrando con ello ese pensamiento, froto nuevamente el broche entre sus manos, aquello era todo lo que quedaba del "Principe de la colina", él que la habia devuelto la sonrisa, se sonrojo ante su recuerdo, prometiendose no tener mas pensamientos egoistas.
Suspiro, esperaba que su castigo no fuera ser limpiar el gallinero, no le gustaría quedar toda llena de plumas antes de la cena, se recargo sobre la ventana y continuo viendo a sus amigos hasta que oyo como la puerta se abria, trago saliva habia llegado la hora de enfrentar su castigo.
-Candy- llamo la Hermana Maria al buscarla por la habitacion, cuando sintio los pequeños bracitos de Candy aderirse a sus piernas.
-Por favor, no me castiguen, prometo no volver a subirme en el "Padre Arbol"- sin ver a la monja, quien tan solo sonrio por la nueva treta de Candy, la conocia tan bien que estaba segura que no podria cumplir con lo prometido.
-No venimos a eso Candy- interrumpio la Señorita Pony al enternecerse por sus palabras.
-¡Ahhh noooo!, entoces no me castigaran- pregunto curiosa.
-No Candy, venimos a charlar contigo- tomo asiento frente a ella y le indico con señas que también se sentara.
"La Señorita Pony esta muy misteriosa, que pasará", penso al obedecer y sentir como la Hermana Maria se sentaba tambien junto a ella, no entendia muy bien, pero si lo que iban a platicar la habia salvado de su regaño, debia ser muy bueno.
-Bien Candy, como te habras dado cuenta, un matrimonio vino a buscar a un niño para adoptar, bueno para ser mas especificas una niña- suspiro, realmente le dolia como a su vez le alegraba que Candy al fin pudiese tener una familia.
-Y se han interesado en ti- finalizo la Hermana Maria al notrar que la Señorita Pony no podia continuar.
El impacto que causaron aquellas palabras en Candy la dejaron muda, no sabia que decir, tanto tiempo esperando que algun adulto se interesace por ella y ahora que comenzaba a conformarse, es más de tener la esperanza de volver a ver a su "principe" nuevamente, sucedia que alguien se interesaba en ella, no podia comprender del todo bien-entoces esos señores, quieren adoptarme- exclamo impactada aun.
-Así es, Candy- respondio dulcemente la Señorita Pony.
Que hacer, quedarse a esperar que el "principe" volviera a parecer o irse con los Señores que parecian muy amables, dificil desicion, recuerdos de sus miles de travesuras pasaron por su mente, los rostros de sus amigos adoptados, las veces que Anni habia llorado, las que ella hacia llorar a Jimmy, y en las que Tom y ella se peleanban, la veces que la Hermana Maria la retaba, para después ser salvada por la Señorita Pony de tales regaños, las dulces madres que el Hogar de Pony tenia eran todo para todos, maravillosas cosas le habian sucedido en aquel lugar hasta el dia de hoy, sin embargo siempre se hallaba la necesidad de sentir algo realmente propio, así como decia Anni en sus cartas "Mis padres", de ella y nadie más, extrañaria todas y cada una de las cosas del Hogar, pero si debia ser sincera consigo misma, también queria padres, familia y un hogar propio.
Al notar el silencio de Candy las dos mujeres se observaron, conocian a Candy, sabian por el dilema en que se encontraba, tal vez necesitaba un empujoncito, para saber que hacer-sabes Candy- llamo la Señorita Pony -cuando llegaste al Hogar, aquella noche de invierno, supimos que Dios tenia destinado para ti algo muy especial- pauso al ver los ojos de su pequeña traviesa, cuanto la extrañaria, pero era lo mejor- desde entonces solo hemos aguardado con paciencia que el dia llegara- estiro su mano para acomodar un rizo rubio- me parece que ese matrimonio necesita una luz de esperanza- toco su respingada naricita- y creo que tú eres esa luz- finalizo al ver los llorosos ojos de su tierna niña.
-¡Señorita Pony!- grito al abalanzarse sobre ella-¡las extrañare tanto!-sollozo entre sus brazos.
-¡Y nosotras a ti!- susurro trantando de contener el llanto que cada vez se hacia mas visible.
-¡OH CANDY QUE HARE SIN TI!- comento la Hermana Maria al limpiarse las lagrimas de su rostro.
-Hermana Maria- grimoteo Candy al abrazar las pierna de la monja.
Los minutos siguientes transcurrieron entre llantos, sonrisas y recomendaciones sobre su nueva vida, por que no habia duda alguna que Candy aceptaba, la calma invadio nuevamente sus corazones.
-Una cosa más Candy- dijo la Señorita Pony antes de salir de la habitacion - Los Señores me han preguntado si te gustaria tener un segundo nombre, les he dicho que te lo comentaria, pero al final serás tú quien decida- comento con seriedad.
-¿Un segundo nombre?- se dijo a si misma, sonaba interesante, sonrio con alegria...
-Parece que no te disgusta la idea- su expresion daba a enteder lo dicho por la Hermana Maria.
-La verdad...No- contesto mientras se dirigian a la oficina en donde esperaban los Señores, le picaba mucho su nariz, la cual era señal de sus nervios, solo esperaba que no se arrepintieran, que les agradará y que ellos puediesen formar una linda familia, sujeto la mano de la Señorita Pony antes de entrar, y por un momento dejo de respirar al ver a los que serían sus padres levantarse de sus asientos y verla jubilosos de felicidad ante su presencia, cosa que le agrado y produjo en ella la confianza necesaria para disipar sus nervios y soltar la mano de la Señorita Pony.
-Señores Lancaster, les presento a Candice- pronuncio la Señorita Pony al hacer que Candy pasace al frente y se inclinase en señal de saludo.
La joven pareja no cabia de tanta feliciada, la pequeña era todo lo que habian soñado y más, volvieron a sujetarse de la manos, sonriendole a la tierna niña frente a ellos.
-Los dejaremos solos unos minutos para que puedan conocerse- indico la Hermana Maria al torma el picaporte de la puerta y comenzar a salir por esta en compañia de la Señorita Pony.
Al cerrarse la puerta se quedaron en silencio, hasta que el señor se acerco a Candy junto a su esposa, poniendose ambos a la altura de está se presentaron- Mucho gusto Candice, mi nombre es David Lancaster Y ella es mi esposa Rosaly Lancaster Wallington - la agraciada Señora sonrio aun más-y como te habrán dicho, la Señorita Pony y la Hermana Maria, estamos interesados en adoptarte como nuestra hija, ahora lo que nos gustaria saber, si a ti te gustaria adoptarnos como tus padres- finalizo sonriendo.
El comentario del Señor Lancaster le agrado mucho a Candy, haciendo que sonriera con mayor esplendor, sujeto su manitas y comenzo a juguetear con su vestido -pues si me gustaria adoptarlos como a mis papis- dijo con gracia la niña al verlos a los ojos.
Ambos sonrieron agradecidos por su respuesta- Gracias Candice- susurro la joven dama, al pasar su mano po los dorados rizos de su cabeza, aquel gesto la hizo tan feliz, que lo guardaria como uno de sus recuerdos mas preciados, puesto que era la primera vez que su nueva madre la acariciaba.
-Candice, la señorita Pony te comento lo de tu nombre- pregunto serio David al incorporarse el y su esposa.
-Si- contesto sonriente.
-No te molesta entonces tener un segundo nombre- cuestiono Rosaly
-Para nada- respondio- aunque no me gustaria que me llamaran por el, siempre me a gustado Candy- opino sin dejar de verlos.
-Eso no sería problema- hablo David- lo unico que queremos es que tengas un segundo nombre-
-¿Cual será?- la curiosidad le pico.
La joven dama se inclino nuevamente hasta ella y sobo su mejilla con mucha ternura antes de decirle con placer cual seria su nombre de ahora en adelante-te llamaras Candice Marian Lancaster Wallington- el orgullo con que lo habia dicho fue suficiente para que Candy admitiera que su nuevo nombre ademas de ser largo, sonaba bonito, sonrio complacidad.
-¿Te gusta?- pregunto David al notar un brillo especial en las hermosas orbes verdes de la niña.
-¡Me encanta!- grito alegre y las risas de los tres inundaron la habitacion durante unos magicos instantes, en donde los tres cerraban en tacito acuerdo de formar una nueva familia...
-Parece que todo salio bien- comento la Hermana Maria al escuchar las risa detras de la puerta.
-Si- susurro la Señorita Pony que se encontraba frente a una de las ventanas del pasillo contemplando el paisaje, algo le decia que la nueva vida que Candy llevaria junto a esa pareja estaria llena de sorpresas, retos y mucha, mucha felicidad, sonrio al limpiar una traviesa lagrima de su mejilla, extrañaria a su pequeña traviesa...
PROYECTO QUE TENIA DESDE HACE ALGUNOS AÑOS Y NO ME HABIA ANIMADO A SUBIR, TODOS NOS PREGUNTAMOS ALGUNA VEZ QUE HUBIERA SIDO DE ELLA DE SER ADOPTADA POR OTRA FAMILIA QUE NO FUESE LOS ANDREY, VEREMOS SU VIDA DESDE MI HUMILDE PUNTO DE VISTA LOS INVITO A TOMAR UN LUGAR EN TAN DIVERTIDO, ROMANTICO, APASIONADO Y TRISTE FIC...
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