MIL GRACIAS A TODAS POR SUS REVIWS, SIGNIFICA MUCHO PARA MI EL SABER QUE MI FIC LES HA INTERESADO, DEBO DECIRLES QUE TUVE MIEDO DE QUE NO FUESE ACEPTADO, PERO ME HAN DEMOSTRADO LO CONTRARIO, TENGAN POR SEGURO QUE ESO AUMENTA EN MI LAS GANAS DE CONTINUARLO, POR EL MOMENTO NO LES QUITO MAS TIEMPO Y LAS INVITO A LEER ESTE CAPI, NOS LEEMOS AL FINAL DE ESTE, PUES AHI LES EXPLICARE ALGUNOS DETALLES DE ESTE FIC, DISFRUTENLO...

DECLAIMER: NINGUNO DE LOS PERSONAJES DE CANDY CANDY ME PERTENCEN, SIMPLEMENTE FANTASEO CON ELLOS...

CORAZÓN DEL AMANECER

CAPITULO II

El carruaje atravesava a paso lento el camino, no habia prisa alguna, los rayos del sol daban su últimas pinceladas al cielo que comenzaba a opacarse por la cercana noche, y la brisa empezaba a enfriarse, los bosques que rodeaban el paraje cada vez se oscurecian más, habia sido un largo viaje desde el Hogar de Pony hasta su temporal hogar, el cual Candy quizo ver desde la distancia, lamentablemente se habia dormido antes de poder ver su casa, los delicados y cariñosos brazos de la joven dama abrigaban con ternura a la pequeña, con el afan de que nunca se alejase de ella, a su vez eran contempladas por David que sentado frente a ellas no podia apartar su vista de tan encantador cuadro.

El alivio que le producia el haber solucionado por fin su dilema, no se comparaba en nada a la felicidad que sentia por tener a Candy junto a ellos, era adorable como habia dicho la Señorita Pony, su aura emanaba una pureza y dulsura unicas. "Candy es especial" le dijo la hermana Maria, claro que lo era, su sonrisa alegraba hasta al más triste, con el poco tiempo que llevaban juntos, Rosaly no permitia que la pequeña se alejase de ella en ningun momento, ni si quiera él lograba quitarsela.

El día que pasaron en el pueblo de Lakewood, luego de adoptar a la pequeña, a espera del tren que los llevaria a las afueras, en donde pasarian una temporada en la Villa Lancaster, y durante esa estadia Rosaly se la paso riendo, jugando y comprando de todo para su hija.

Por su parte, ver tan feliz a su esposa lo hacia a él inmensamente feliz, aunque no podia mentir la pequeña tambien lo habia cautivado, las observo una vez más se parecian tanto, se acomodo en su asiento, ambas rubias de ojos grandes y verdes nadie sospecharia que no era su hija,pero realmente se parecia tanto a su madr..., meneo la cabeza era una locura pensar sobre tal cosa, mejor lo dejaba en que se parecia a él, ¿debia seguir preocupandose?, si el distintivo oficial de la Familia Lancaster eran esos ojos verdes.

Aparto levemente las cortinas del carruaje para notar como cada vez se hacia más visible la Villa, la mansión era demasiado ostentosa para su gusto, pero era lo más cercano que tenian para pasar el invierno, en tanto aprovechaban a a enseñarle a Candy lo esencial, debian viajar a principios de marzo para llegar a tiempo a Londres, contaba con tiempo suficiente, atravezron las rejas del porton principal de la Villa, con anterioridad aviso a los empleados de su llegada, por lo tanto cuando el coche se parqueo frente a la casa, estos los esperaban ya con las luces encendidas.

-Mi amor hemos llegado- susurro al tocarla con suavidad, procurando no sobresaltarla ni a la pequeña.

Suavemente Rosaly fue abriendo sus ojos, para ver la encatadora sonrisa de su esposo y corroborar que alquel pequeño angelito entre sus brazos era real y no otro de sus sueños, sonrio no podia pedir más-me he quedado dormida- dijo al acomodar mejor a Candy en su pecho, para si poder bajar junto a ella sin tener que despertarla.

-¿Si lo prefieres la cargo yo?- propuso al ver la accion de su esposa.

-No te preocupes, no solo puedo hacerlo, sino también quiero hacerlo- comento arreglando los traviesos rizos de Candy que cubrian su rostro.

-Bien- no le quitaria el placer de llevarla, si era lo que deseaba, cuando el chofer abrio las puertas del carruaje, salio el primero para luego ayudar a su esposa e hija a bajar.

Toda la servidumbre se encontraba contemplando cada paso de la joven pareja, buscando con mucho interes algo con lo que se toparon al ver como los brazos de la joven dama protegian a un infante que dormia a gusto contra su pecho.

El joven amo llevaba años sin visitar la Villa, aunque vivia en Estados Unidos, por lo tanto ellos eran los primeros en ver a la Heredera de la Familia Lancaster , realmente era un privilegio.

- ""BIENVENIDOS""- se inclino respetuosamente un hombre ya mayor -Nos complace tenerlos nuevamente aquí, Joven Amo- pronuncio solemnemente al inclinarse por segunda vez solo que esta vez lo imitaron los demas presentes.

-*Gracias James, también a mi me da gusto estar aquí*- comento al colocarle una mano sobre el hombro al anciano.

-"Señora, también es un placer volverla a ver"- dijo James al inclinarse en forma de saludo a ella.

-"Gracias James", a pasado tiempo no?- sonrio al responderle.

-Ya lo creo señora- contesto al corresponder su sonrisa

-¡Oh niña Rosaly!- sollozo una de las mucamas al acercarse a ella, sin poder contener las lagrimas que tenia.

-¡AMELIA!- grito Rosaly al caminar hacia ella y quedar frente a frente.

Ambas mujeres se expresaron todo con la mirada, puesto que no deseaban despertar a la criatura, podrian abrazarse todo lo que quisieran luego- "dejame verla"- pidio con ternura.

Rosaly asintio y aparto un poco de si misma a Candy para que la mucama observase con deleite su angelical rostro, quien sonreia drisfrutando del lecho en donde dormia.

-¡Es hermosa!- expreso emocionada al verla.

-Y lo es mucho más cuando esta despierta, eso si es muy traviesa, Nana- advirtio con fingida angustia.

-¿Así?- tomo uno de los rizos de la pequeña- pues no seria ninguna novedad que fuese como ustedes dos- bromeo al ver los rostros de sus dos jovenes amos.

Todos rieron, realmente era una alegria volver a tenerlos juntos, despues de todo el Duque parecia por fin aceptar lo inevitable -pero no nos quedemos aquí- señalo la mujer- que con esta brisa la pequeña se enfermara- y asi todos comenzaron a adentrarse a la enorme mansión frente a ellos.

-Por cierto no me has dicho como se llama- pregunto curiosa Amelia.

-"Candice Marian"- contesto sin apartar su mirada de Candy.

-¡OH NIÑA! ¡Es el nombre mas hermoso que he escuchado- expreso revosante de alegria al escuchar nuevamente el nombre de su querida antigua ama.

-¡Verdad que si!- pronuncio- quisimos ponerselo al ver sus ojos- subio las escalinatas con cuidado de no despertarla- ya lo veras cuando despierte, son identicos a los de ella- aseguro con emocion.

-No sabes lo feliz que me hacen al estar nuevamente aquí- exclamo la Nana al ver a su joven amo detenerse en la escaleras y esperarlas.

-Y tú no sabes lo felices que somos nosotros al volver a verte- declaro David al abrazar a la mujer que habia cuidado de Rosaly y él siendo unos niños.

-¡MUY FELICES!- apoyo Rosaly abrazando con mas ternura a Candy...

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-¿Así que pasaran solo el invierno aquí?- pregunto luego de serviles unas humeantes tazas de té.

- Si - respondio David al tomar asiento frente a la chimenea - no podemos quedarnos más tiempo- informo serio.

-¿ O no quieren quedarse más ?- comento molesta Amelia al sentarse junto a Rosaly.

-¡Como crees!- exclamo sorprendida Rosaly- si fuera por nosotros nos quedariamos por siempre- tomando una de la manos de su Nana para llamar su atencion - recuerda las lindas cosas que vivimos los tres aquí- pronuncio nostalgica al verla y a su marido.

-Como olvidarlo- evoco la anciana de apacible mirar, sus encanecidos cabellos recogidos perfectamente, formaban un encantador moño tras su rostro, sus arrugas le daban el toque de sabiduria que su sencille apariencia ocultaba tras aquel uniforme de mucama que habia ultilizado toda su vida- si eran dos diablillos, mira que sus travesuras son leyenda- rio la recordar a los dos jovenzuelos asiendo de la suyas en aquella Villa.

- "Mi madre y tú siempre fueron pacientes con nosotros"- reconocio al atizar el fuego de la chimenea -gracias a ustedes todo lo que haciamos nunca paso de travesura- aseguro con semblante alegre.

-"*Tú madre era un angel, igual que tú lo eres ahora David*"-

-No digas esas cosas, Nana-

-¿Por que?, acaso crees que lo que haces no merece llamarse así-

- Mi vocasión es noble, pero más alla de mis conocimientos,no soy nada-

-El ser "Doctor" y ayudar a los demas, te hace ser un angel guardian para todos- argumento la anciana con convicción.

-"Te apoyo en eso"- pronuncio Rosaly al sonreirle complicemente a su Nana.

-Tú también- acomodo su cabeza en el respaldo del sillon -aunque hay personas que no piesan igual, ya ven a mi padre, el ve mi carrrera como un desperdicio de tiempo y dinero- dijo en tono amargo.

-Tú padre es un hombre ambicioso, David y al igual que toda la familia le obedece, el creyo que tu también lo harias - comento con tristesa Amelia.

-Pues El Duque se equivoco- aclaro Rosaly-no todos en este mundo, estan para complacer su voluntad- expreso dolida.

La amplia sala se quedo en silencio luego de aquellas palabras, recordar los malos momentos vividos por culpa del Duque, parecia ser una tonteria, pero el echo de estar en aquel sitio no ayudaba a olvidarlos, el sonido de los leños siendo consumidos por el fuego fue todo lo que escucharon por algunos minutos después de reflexionar la buenas y malas cosas sucedidas en la Villa Lancaster.

-**Es hermosa**- murmuro la Nana al levantarse y tomar la charola entre sus manos.

-**Verdad que si**- contesto al instante, sabia que hablaba de la pequeña Candy- y ya veras mañana , es más encantadora aun- la felicidad que irradiaban los verdes orbes de Rosaly contagiaron a su esposo quien sonrio al verla.

-No sabes como quisiera que ya fuera mañana- entono emocionada Amelia.

-Suenas como una niña que espera abrir un regalo- comento burlon por su comportamiento.

-Eso dices tú por que la tienes todos lo días contigo- reclamo con fingida molestia- en cambio "yo"- se señalo- apenas si la voy a conocer, y para colmo solo será por unos meses- finalizo seria.

Rosaly y David intercambiaron miradas, si su Nana supiera que al igual que ella, ellos apenas llevaban unos días de conocerla- trataremos de venir más seguido de ahora en adelante- dijo Rosaly para calmar a su Nana.

-Eso espero- pronuncio al girarse y llegar hasta la puerta- que descansen- se despidio alejandose por el largo pasillo.

-Tal vez ahora todo sea mejor , no crees?- comento al dirigirse al sillon en donde aun se hallaba recostado su esposo.

-Eso espero- dijo al permitirse ser acariciado por su amada esposa, nada habia sido facil para ellos desde que decidieron contra decir al Duque...

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Los rayos de sol que se colaron por las aberturas de las cortinas, chocaron con el pecoso rostro de Candy, quien después de sentirlos se revolvio incomoda en aquella amplia cama, se levanto instantaneamente al recordar que dormia entre lo brazos de su mami, sonrio jubilosa aun le parecia estar soñando, ya no era más una huerfana, ahora tenia una familia y si no se equivocaba también una casa, observo su alrededor, ¿sería ese su cuarto?

-"Es enorme"- exclamo al pararse sobre la cama. La habitación era espaciosa y elegante, muebles finos bien acomodados cada uno en su sitio la adornaban, se bajo de la cama con dificultad, pues era igual de grande que todo lo demas ahí, camino lentamente sobre el piso alfombrado, lo que le produjo un cosquilleo por todo el cuerpo-¡se siente bien!- dijo para si misma.

Se acerco a las cortinas y se colo entre ellas para quedar impresionada con el enorme ventanal que se ocultaba tras ellas, más lo que sus ojos contemplaron atravez de aquel ventanal la maravillo, la espesura de los inmensos arboles que rodeban la casa era tan verde que opacaban los del Hogar de Pony, tan altos como el mismo "Padre arbol", a su vez estos se perdian entre una densa niebla que los cubria, al igual que lo hacian las nubes con el radiante sol que hace unos minutos la desperto, se topo más al vidrio para poder ver hacia abajo, cosa que le fue imposible, su altura no la ayudaba mucho, brinco unas cuantas veces, pero no logro ver más que los troncos de los arboles hundirse en direccion al suelo.

Suspiro derrotada, desde ahí no podria ver nada más, regreso a su cuarto y se encamino hasta un taburete que se hallaba frente a un hermoso espejo redondo, junto a ellos una delicada mesa, repleta de diferentes utencilios personales desde peines hasta una elegante lampara de cristal que llamo su atención.

Rozo con sus dedos la lujosa lampara, produciendo con ello un singular pero agradable sonido, rio emocionada ante su descubrimiento, repitio su accion una vez más, solo que esta vez lo hizo con más fuerza, provocando que los cristales lanzaran estridentes sonidos, alborotando su curiosidad hasta retosar alegremente cada vez que lo hacía.

Fue así como su madre la encontro aquella mañana, jugando con la lampara de su antigua habitación, le fascino verla tan feliz con algo tan simple, " sencillamente encantadora", penso nuevamente Rosaly al tomarla entre sus brazos y hacerle cosquillas, ambas rieron hasta quedar sentadas en el taburete abrazadas.

-¿Dormiste bien?- pregunto mientras sobaba sus delicados rizos.

-*Si*- contesto con los ojos cerrados, aspirando la dulce fragancia de su madre.

-¿Te gusta tú habitación?- susurro contra su cabeza, al abrazarla con más fuerza.

-Es muy linda, pero...- callo al darse cuenta que podria ofender con sus palabras a su madre.

-¿Pero que...?- la aparto cuidadosamente para poder verla mejor.

Candy bajo su mirada unos segundo, sin saber que decir, realmente era bonita pero...-lo que pasa es que me siento muy chiquita, tuve que saltar para bajarme de esa cama- señalo con cierta molestia - nunca habia visto una tan grande-

Rosaly estuvo tentada a carcajearse por el precioso puchero de Candy-tienes razon, es demasiado grande, siempre lo pense...?- pronuncio pensativamente.

-Entonces no te molesta- escondio su rostro en el pecho de su madre.

-¿Por que tendria que estarlo?- levanto su rostro entre sus manos y la vio a los ojos- que expreses lo que sientes o piensas no me molesta Candy- sonrio maternalmente- al contrario quiero que entre nosotras haiga ese tipo de confianza- acaricio las sonrosadas mejillas de la niña.

Candy fue envuelta nuevamente por los acogedores brazos de su madre, por que desde el primer momento la sintio su madre, no pudo llamarla señora, ni de ninguna otra manera más que de esa, ademas ella se lo habia pedido al estar solos los tres en camino a su hogar, si todo era un lindo sueño no queria despertar de el, se acomodo mejor entre sus brazos para poder abrazarle, más arrugo su pequeña nariz en señal de enojo, de tan chiquita que era que sus brazos eran demasiado cortos para rodear a su madre.

Rosaly noto las intensiones de Candy y su desilucion por no lograrlas - ya veremos que hacer con respecto a tu cama- dijo al colocarla en el suelo y levantarse hacia el guardarropa de la habitacion, Candy se quedo quieta en el sitio en que su madre la habia dejado, solamente veia con curiosidad lo que esta hacia- debemos cambiarte- comento al revisar los vestidos -todos aguardan impacientes el poder conocerte- saco uno y lo verifico para luego regresarlo a su lugar- hace un poco de frio- se dijo a si misma, prosiguiendo con su tarea, observo los demas, habian comprado muchos vestidos en el pueblo, ademas de abrigos y otros accesorios para la pequeña, su estadia en la Villa seria corta, sin embargo serian los meses más frios de la epoca, continuo su inspeccion hasta que encontro lo que buscaba, era un pequeño vestido color rojo marrón con delgadas lineas verdes y amarillas que se cruzaban formando cuadros entre ellas, echo de lana perfecto para la epoca.

-¿Que te parece este?-dijo al mostrarselo a Candy, quien seguia observandola.

-¡ES LINDO!- grito emocionada al ver el precioso diseño de este, por lo largo estaba segura que cubriría totalmente sus piernas y la chaqueta sobre los hombros se veía muy bonita con ese pequeño liston sujetando ambos extremos, nunca penso que utilizaría un vestido como ese, en el Hogar de Pony, lo unico que cubria sus piernas en aquellos días de frío eran las medias que las Señorita Pony y la Hermana Maria les hacian y los viejos abrigos que donaban.

-*Que bueno*- lo coloco sobre la cama -por que este te pondremos- tomo una caja del ropero, donde habian muchas más en perfecto orden- estas combinan- le señalo un par de botines color marrón que hacian juego con su vestido, colocandolas a un lado de la prenda- y por último- se acerco aun gavetero, de donde agarro la ropa interior de la niña y unas medias-bien señorita -coloco sus manos sobre su cadera-¡hora de bañarse!-

Las risas de ambas inundaron la habitación, el tiempo que les tomo arreglar Candy, para cuando termino de vestirla la sento en el taburete y le causo gracia ver que pequeñita se veía en este, los rizos aun humedos por el reciente baño le llegaban hasta los hombros, por lo cual los seco más para luego peinarlos en dos coletas y sujetarlos con dos lindos listones del mismo color del vestido.

En el transcurso de aquel ritual entre madre e hija, las dos se complementaron, brindandose cariño, comprension y mucho amor-¡LISTO!- pronuncio Rosaly al ayudarla a bajar del taburete-como toda una "Pequeña Dama"- dijo con emoción.

Se alejo un poco para ver su imagen en el espejo y se sorprendio al admirar su apariencia, el vestido lucia magnifico y su cabello precioso, giro para verse de diferentes angulos y de todos ellos le fascino su aspecto-**¿Como me veo?**- pregunto timidamente al voltear a ver a su madre.

-¡TE VES HERMOSA!- dijo elevandola entre sus brazos y girando junto con ella jubilosa de alegria, al detenerse la abrazo con amor- *Candy*- llamo suavemente, a lo que la pequeña respondio levantando su rostro para verla- "recuerdas lo que hablamos del Hogar"- pregunto con delicadeza, Candy afirmo silenciosamente-"te pedire que comenzemos desde ahora"- susurro-"será nuestro secreto"- la bajo acomodando al mismo tiempo sus moños-" no te pido que las olvides, solo que no lo digas"- la vio a los ojos-"por lo menos el tiempo en que estemos aquí, si "- la mirada de Rosaly era triste, no estaba agusto mintiendo y mucho menos haciendo mentir a su pequeña, pero era necesario que nadie más aparte de ellos supiese la verdad, ya con el tiempo permitiria que Candy se comunicase con ellas, cuando estuvieran libres de su compromiso con el Duque, muy lejos de él.

Los entristecidos ojos de Rosaly sorprendieron a Candy, sabia que su madre era buena y que lo pedido antes le causaba mucho dolor, cuando se encontraban en el tren tanto su padre como ella, le habian dicho que por el momento no podría hablar de su adopsion, ni comunicarse con la Hermana Maria y la Señorita Pony, no le dieron explicacion alguna para aquella petición, sin embargo si le habian pedido paciencia, comprension y confianza para con ellos y sus razones-"no te pongas triste mami"- hablo dulcemente -"les prometi que guardaria el secreto y asi lo hare"- dijo al colocar una mano sobre su corazón y la otra levantarla en forma de juramento.

-¡GRACIAS MI CIELO!- sonrio enternecida por las acciones de Candy- EN CUANTO TODO ESTO TERMINE, TE JURO QUE PODRAS HABLAR CON ELLAS- traviesas lagrimas resbalaron por sus mejillas, agradecia a Dios el haber encontrado tan preciosa niña- *bien "Pequeña Dama"*- se paro frente a ella, limpiando disimuladamente sus pomulos-*hay personas que esperan ansiosas verla, asi que vamos- le guiño juguetonamente el ojo al sujetar su pequeña mano entre las suyas.

-¡SI!- respondio sonriente por la jobialidad de su hermosa madre...

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El amplio comedor finamente decorado se hallaba listo para recibir a la invitada especial de aquella esplendorosa mañana en la Villa, los empleados se encontraban expectantes al arribo de esta, formados en linea recta, perfectamente vestidos para la ocasión, pues tendrían el honor de ser los primeros en conocer a la nueva joven ama, el encargado de la servidumbre James Eastern habia servido toda su vida al Ducado de Lancaster al igual que su familia, por lo que se sentia sumamente honrado en ver a la nueva heredera de este, estaba seguro que con ella todo los conflictos entre el joven amo y el Duque se resolverían.

Observo a su joven amo, tan parecido y tan diferente a la vez del Duque, padre e hijo jamas habian coincidido tan siquiera en un platillo de comida, ni que decir en cosas más importantes, en desacuerdo todo el tiempo, separados inevitablemente por ello, no obstante todo cambiaba ante el unico soporte de aquella relacion , su antigua Señora, La Duquesa de Lancaster, su dulsura y carisma no daban tregua alguna, aunque sus dos grandes amores se empeñaran en alejarse, ella siempre encontraba la forma de volverles a unir, ella habia sido durante años la columna principal de aquella familia, cerro los ojos deleitandose con tan maravillosos recuerdos, La Villa de Lancaster, fue la favorita de la Duquesa en vida, por lo tanto a él se le envio allí para estar al tanto de lo necesitado por ella, el joven amo y la pequeña ahijada de la Duquesa, Rosaly, los muchos veranos en que tuvo el gusto de velar por ellos, valian las canas de su blanca cabellera.

Aunque si bien era cierto que en ocasiones extraño su "Inglaterra", nunca cruzo por su mente alejarse de la Villa, "Cuida de ellos", fueron las últimas palabras de su ama hacia él, refiriendose a su joven amo y a la señorita Rosaly, pues al igual que todos en la Villa era conciente del amor que estos se profesaban con tan solo 20 años, su muerte trajo mucha tristeza no solo a su familia, sino también a todos los que la conocian y servian, El Duque desarmado y el joven amo destrozado, no soportando la perdida de la ama, se distanciaron aun más, en busca de consuelo cada quien por su parte, mientras el joven amo seguia los pasos de su madre, ayudando al projimo con sus conocimientos en medicina, El Duque incrementaba el poder tanto economico como politico del Ducado,lo que ocasiono punto final entre ellos, el anuncio del joven amo de su compromiso formal con la Señorita Rosaly, ya que el Duque tenia en mente a otro tipo de prometida para su hijo, alguien de su "nivel" como él habia dicho, dado que la Señorita no pertenecia a la nobleza.

No hubo quien puediese solucionar en aquel entonces la disputa que se formo entre ellos, al extremo de que el Duque desheredo a su unico hijo del Ducado, algo que al joven amo no parecio molestarle, pues días despues de tal noticia, se caso con al señorita.

Sin embargo la ira del Duque se incremento aun más, llegando al punto de atormentar a su propio hijo, viendose este en la necesidad de abandonar su tierra junto a su esposa en busca de un nuevo hogar, más antes de irse, el joven habia asegurado a su padre que nunca conoceria a su primer nieto, pues ocurria que la joven ama esperaba la llegada del sucesor de los Lancaster, siendo eso lo último que supieron de ellos desde hacia casi siete años, y aunque se sabia se habian establecido en America, nadie tenia la menor idea de donde, ni siquiera la familia Wallington, de quienes sospechaba el Duque habian ayudado a su hijo en aquel absurdo plan, años de busqueda, dieron fruto, ya que ahora el joven amo volvia a ellos, junto a la joven ama y a la heredera del Ducado Lancaster.

Sonrio, años atras ayudo a mantener el amor de aquellos jovenes junto con Amelia, ambos velaron por que se mantuvieran unidos tal y como la Ama deseaba, dirigio su mirada al retrato colocado al frente del amplio comedor, la sublime imagen de la Duquesa se realzaba en el majestuosamente y al igual que él, el joven amo contemplaba la pintura con adoración,ya antes la mano de la Duquesa habia interferido en favor de ellos, esperaba que volviera hacerlo.

-Disculpen la demora- pronuncio Rosaly al entrar al comedor de la mano de Candy.

La habitacion se lleno con exclamaciones de admiración, Amelia se llevo ambas manos al rostro inundado de lagrimas, ayer la habia visto y su parecido era inminente, más ahora que la tenida parada frente a ella, veía los radiantes ojos de su amada Ama, que decia, era ver a su Ama pequeña, no cabia en si de tanta emoción.

Candy se sintio intimidada con todas esas mirada sobre ella, tanto que apreto la mano de su madre, quien sonrio comprensivamente-Tengo el gusto de presentarles a nuestra hija Candice Marian Lancaster Wallington- dijo solemnemente ante los conmocionados rostros de todos...

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¿Que les parecio? ¿interesante? Eso espero, primero antes de proseguir, quiero disculparme con todas por el atraso en la actualizacion, veran estudio y trabajo, por lo que trasladarlo a mi compu me ha sido algo complicado,les pediré paciencia, el hacerlo me toma como minimo de 8 a 10 días, tiempo en que intentare actualizar, procurando no pasarme de el, como les decia al principio les agradesco a todas sus reviws, ya saben si tienen alguna duda, comentario o sugerencia estoy gustosa por leerla...

Hasta el proximo capi...