Perdon por la tardanza, disfruten la lectura...
DECLAIMER: NINGUNO DE LOS PERSONAJES DE CANDY CANDY ME PERTENCEN, SIMPLEMENTE FANTASEO CON ELLOS...
CORAZÓN DEL AMANECER
CAPITULO III
Se reclino en su asiento, la paz y traquilidad de la Villa continuaban siendo las mismas, pues nunca pudo leer sus libros en otro lugar de la forma en que lo hacia aquí, realmente la naturaleza continuaba como su favorita, su vida en Chicago no tenia comparacion con esto.
Inhalo profundamente para luego exhalar con lentitud, llevaba algun tiempo sin poder conciliar un poco de sociego como el que estaba sintiendo en esos momentos y no era precisamente por el estilo de vida que eligio, más bien era esa sombra que su padre representaba en el camino, siempre obstaculizandole el paso.
Aprecio cuidadosamente cada detalle en aquella biblioteca, libreras, cuadros, retratos, esculturas y sobre todo libros escogidos por su madre, todo cuanto ella fue se encontraba en al Villa, su vida plasmada entre paredes y jardines, establos y rios, amigos y conocidos, no habia nada que no tuviese su huella, tal vez era lo unico que podria agradecerle a su padre, el que mantuviese la Villa tal y como ella la adoraba, "No se a cambiado nada" , le dijo James al conversar del asunto, "Su padre, el Duque, dispuso que todo continuara como su madre , la Duquesa lo dejo".
"La Duquesa", sonrio al evocar los días en que su madre regañaba a cualquiera que la llamase así, en la villa dejaba de serlo y se convertia en la "Dulce protectora de los indefensos Marian", su nombre aun ahora, era sinonimo de respeto y admiracion, no habia una sola persona que la desconociese, su trabajo ayudando y apoyando a todo el que lo necesitase, extenido su fama de formas inigualables, odiaba que llamasen "Caridad" lo que hacia, "No es caridad, es lo que todos debemos hacer para ayudar a nuestro projimo", respondia cada vez que escuchaba esa palabra, humilde como pocas en el ambiente en que habia nacido, pues pertenecia a una de las casas nobres más antiguas de Inglaterra, y sin embargo brillaba como al estrella más resplandeciente del firmamento.
Su madre sembro en él, los mismos deseos de poder ayudar a todo cuanto lo necesitace, por eso la medicina se aujsto a él como anillo al dedo, que mejor forma que salvando vidas, el apoyo de ella fue incondicional en todo momento, a diferencia como siempre de su padre el Duque, quien vio con desprecio sus deseos.
Toda la familia respiraba y vivia segun las ordenes del Duque, más su madre gozaba de ser la unica en tener libertades, su padre la amaba tanto que jamas se negaba a los deseos de ella, por muy descabellados que le pareciesen, incluso donaba grandes cantidades de dinero para hospicios, hospitales, orfanatos y otras instituciones de ayuda al necesitado, segun él eran tonterias, pero que si la hacian feliz, lo haria siempre.
Por lo cual logro su cometido, ser medico con honores, cosa que lo satisfaceo, pues eso era por merito propio, aunque eso no lo ayudo a salvar a tiempo la vida de su amada madre, quien enfermo repentinamente en su tercer año de medicina a causa de una extraña enfermedad, froto sus ojos, no hubo dolor más grande que ver a su madre desfallecer de aquella forma y él sin poder hacer gran cosa, preguntandose si habia elegido correctamente la medicina como vocación.
"Que no puedas salvar una vida, no significa que no puedas salvar miles", le dijo la ultima vez que estuvo consiente, luego no volvio a abrir sus ojos, observo la pintura frente al escritorio, era un oleo de la flor favorita de su madre, con colores purpura brillante se apreciaba la extraña figura bañada de frescura desde las hojas salpicada por el sereno que se esparce por todo lo largo y ancho del elegante vivero estilo victoriano que su madre gustaba frecuentar, y al cual solia llama "DEMETER", pues según ella aquella estructura resgardaba protectoramente sus flores, como la misma madre tierra lo hacia con sus hijos en la mitologia Griega.
-¡CANDY!-
El grito lo sobresalto, el sumergirse durante tanto tiempo en sus recuerdos lo hacian olvidarse de su entorno, se levanto presuroso hacia el ventanal, puesto que el grito provenia del patio trasero, sitio al que el balcon de la biblioteca daba.
Y lo que vio le causo tanta gracia que no pudo aguantarse las ganas de rei, Candy se hallaba corriendo detras de unos patos, y tras ella Rosaly, Amelia y Elois la seguian tratando de evitar lo inevitable, pues Candy resbalo frente a sus ojos, cayendo de bruses con sus posaderas, las tres mujeres se paralizaron y esperaron en silencio, el llanto de la pequeña, más su sorpresa fue (incluido él) ver como la niña se levantaba sonriente en vez de romper a llorar, continuando su juego con los patos.
Se recosto sobre las orillas del ventanal observando como Rosaly y compañia salian de su asombro, riendo alegremente, no cabia la menor duda que su hija era una cajita de sorpresas, que estaba seguro Rosaly y él irian descubriendo con mucho placer...
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-¡Pero mira nada más como te has puesto!- dijo con fingido enfado Amelia.
Candy sacudio al instante su vestido, solo para ver como sus manitas lo ensuciaban más, pues toda ella estaba llena de tierra, era Octubre a casi un mes de su llegada a la villa, la pequeña exploraba cada día un nuevo paraje de tan majestuosa y extensa propiedad, paseos que no solian ser muy limpios.
Amelia sonrio- que chiquilla más traviesa- pronuncio al cargarla y subir por la escaleras hacia su habitación.
-"Nana Amelia"- llamo Candy entre sus brazos.
Complacida por la forma en que la pequeña se dirigia a ella, volteo a verla enternecida- dime Candy- al sentarla en una silla frente al baño.
-Hoy fuimos al bosque- observo el techo de su cuarto pensativamente - nunca habia visto arboles tan grandes- explico estirando sus brazos hacia arriba- Papá, y el señor Henry me dijeron que les llevo muchos años para ser así de grandes- comenzo a meser sus piernas en el aire, pues quedaba pequeña en la silla- ¿Crees que también a mi me tome mucho tiempo ser grande?- pregunto deteniendo sus piernas.
Sonrio por tan comica pregunta, cuan inocente eran los pequeños a esa edad- ¿y se puede saber por que quieres crecer tan rapido?- cuestiono mientras le quitaba su vestido.
-¿Por que todo me queda grande?- exclamo enojada.
Comenzo a reirse, era identica David a su edad, siempre queriendo ser grande- yo creo que estas bien así- pronuncio al sumergirla en la tina -sabes, tú padre tenia el mimos problema a tu edad- expreso al enjabonarla.
-¡EN SERIO!- exclamo curiosa.
-"SI"- mojo sus hermosos rizos rubios-¿ y sabes lo que le decia tu abuela?- acaricio sus mejillas con las burbujas, las risita de Candy no se hizo esperar al sentir el hormigueo en sus pomulos.
-"Que"- logro articular entre risas.
-"Que solo así de pequeño cabia entre sus brazos, que algun día ya no podria hacerlo"- sonrio al recordar las palabras de su ama- dime, ¿no te gustan los abrazos de tu mami?-
-"Claro que si"- respondio al instante Candy.
-Entonces, por que quieres crecer tan rapido, mira que cuando se es grande los abrazos se hacen escasos- explico al continuar su tarea.
-Quiere decir, que mami ya no me abrazara- pregunto entristecida.
-"No", cariño, lo que trato de decir, es que son diferentes- la levanto y enrollo en una toalla para secarla, luego le coloco una hermosa bata rosa con encajes que habia pertenecido a Rosaly a su edad, algunas cosas se guardaron especialmente para una ocasion como esta por orden de la Duquesa-por ejemplo- dijo al sentarla sobre la cama ¿te gusto el paseo de hoy con tu padre?- pregunto al encontrar la pijama de lana que usaría Candy esta noche.
-"Si"- contesto radiante al rememorar tan divertido paseo, su papi era bueno jugando a las escondidas, pero que tenia que ver eso con su pregunta.
Se acerco hasta ella y desato su bata-"Candy la vida es muy corta, se debe disfrutar cada etapa de ella, y esta para ti es de ser consentida por todos, así que no te inquietes por crecer, goza plenamente todos y cada uno de esos instantes, serán hermosos recuerdos cuando haigas crecido- asevero con tanto ahínco que dejo pensativa a la pequeña, no comprendia con exactitud a que se referia, pero de algo si estaba segura guardaría esas palabras por toda su vida.
-¡Hay Nana Amelia me confundes!- expreso Candy sumamente desconcertada.
-JA, JA, JA, JA- sin poder contenerse, las risas de la anciana mujer inundaron la habitación de la infante.
-¡ERES MALA NANA,, TE BURLAS DE MI!- arrugo su nariz, algo que hacia cada vez que se molestaba.
-Claro que no pequeña- agarro su nariz entre sus desos-hagamos algo- dijo mientras la movialado a lado- que te parece si por el momento, tú solo te preocupas en ser feliz- solto su nariz y beso su mejilla-con el tiempo entenderas lo que te he dicho- revolvio su rubia cabellera.
-*Todos me dicen eso ultimamente*-murmuro al sentri como sus cabellos eran secados.
-Supongo que tus padres han de seguir en su habitación- al terminar de arreglar a Candy se dispuso hacerlo con la habitaciónmientras la niña la observaba sentada en la cama- quieres bajar a la cocina y hacerme compañia en lo que bajan ellos- como respuesta obtuvo un gran "SI" de parte de Candy, quien salto de la cama y sujeto su mano.
La chiquita era todo un terremoto desde que abria los ojos hasta que los cerraba, si peculiar gusto por la naturaleza provocaba que no pudieran quitarle el ojo de encima, ni sus padres, ni ellos, la Villa habia vuelto con ello a tener el esplendor de años atras, resignada a no más que sus recuerdor, cuando la antigua ama vivia, Amelia volvio a sonreir gracias a la pequeña que sujetaba su mano, ella y sus padres eran el tesoro más grande que tenia, la observo, todo en ella era identico a su ama, sus rizos, su hermosa sonrisa, sus ojos, todo y estaba segura que algún día al igual que ella, Candy haría que la familia Lancaster se enorgullersera, solo rogaba a Dios que sus ojos pudieran ver aquella...
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Sentada en una delicada silla de estilo victoriano de color marfil con suaves almohadones verde musgo, Rosaly esperaba en silencio que su esposo terminase de bañarse, hacia tiempo que no lo veia divertirse y reirse de aquella manera, cuando lo vio entrar cargando a Candy, se le llenaron de lagrimas los ojos, cuantas veces lloro amargamente al saber su triste realidad y ahora lo hacia de tanta felicidad, por que no habian adoptado a un niño antes, por que habian tenido que esperar que el Duque los atormentara, agito su cabeza, no era momento de deprimirese con el pasado, si Dios decidio que fuera así, es por que el ya tenia planeado que encontrasen a Candy hasta ahora.
-Tendrías que haberla visto, ¡es muy rapida!- salio diciendo David del baño.
-Me lo imagino, lo que no comprendo es como pararon ambos tan sucios- se levanto de su asiento para ayudarlo a cambiarse, era un intimo acto de amor que compartian desde que se casaron.
-A decir verdad- termino de ajustar la camisa de su pijama que Rosaly le coloco para luego ponerse la bata- al atraparla, rodamos juntos por el suelo y bueno terminamos todos sucios- explico al peinar su cabellera rizada.
-"La pasaron de maravilla"- sus brazos rodearon la cintura de su atractivo marido, los años habian sido generosos con él, pues su delgado cuerpo paso a ser muy atletico.
-¡ESTUPENDO!- afirmo al girarse y envolver a su esposa entre sus brazos- sabes, cuando veo a Candy, siento como si viera a mi madre y a ti en una sola persona- levanto su quijada con su mano para poder mirarla- ¿no crees que es extraño?- cuestiono al acariciar su rostro.
-Para nada- contesto al cerrar sus ojos y disfrutar de su suave contacto- a mi también me pasa lo mismo- admitio sujetanto la mano de David entre las suyas acercandola a su boca- te veo a ti y a Marian en ella- beso con ternura, la masculina mano de su amado esposo.
-A pesar de no ser nuestra hija, siento que ella es todo lo que deseabamos y necesitabamos- atrapo la tersa mano de su esposa y la beso igual de ferviente que ella.
-¿Estas feliz?- pregunto al contemplar la accion de David.
-¡MAS QUE FELIZ! ¡ESTOY ESTACIADO, ROSALY!- y sin que ella pudiera predecirlo la sujeto con sus varoniles brazos y dio vueltas con ella.
-JA, JA, JA, JA, JA, ¡DAVID!- decia mientras se agarraba del cuello de su amado esposo- ¡BASTA! ¡QUE ME MAREO!- gritoba euforica.
Se detuvo, más continuo sujetando a su amada contra él y ella seguria aferrada a él, los días de tristeza y soledad habian terminado, con la presencia de Candy, estarian eternamente agradecidos por ello- debemos bajar, nos esperan para cenar- dijo al soltarse y acomodar su vestimenta.
-Espero le guste la sorpresa a Candy-
-Le encantara, ya veras-
-Ni Henry, ni yo somos buenos carpinteros- confeso al tomar la mano de su esposa.
-No se trata de que tan buenos sean, sino con cuanto amor lo esten haciendo-
-Es verdad- cerro la puerta de la habitación.
-No te parece increible cuan facil se encariñan las personas con Candy- comento al bajar las gradas tomados de la mano.
-¡NO!-respondio - "Ella es especial"- declaro apaciblemente -"su sonrisa, sus ojos, todo en ella es ternura y encanto, irresistible para cualquier corazón"-
-Bien dicho- pronuncio mientras llegaban al umbral del comedor de servicio, en donde tomaban sus alimentos desde peuqñeos, el enorme comedor de la Villa, solo era usado en ocasiones especiales o cuando habian visitas de lo contrario comian con al servidumbre, costumbre de su madre, que no gustaba de lo inmenso que era solo para tres personas y al igual que ella, Candy habia expresado su incomodidad el día de su presentacion a los habitantes de la Villa.
La escena frente a ellos era realmentememorable deseando detener el tiempo se pararon a contemplar como su hija era el centro de atencion de los cuatro encargados de mantener la Villa, James el leal mayordomo de su madre, mantenia el orden de la residencia y la administrava, el mismo hombre que sonreía ahora levantando a Candy, para que colocara los platos sobre la mesa, Elois habia llegado algunos años atras para apoyar a Amelia, de caracter docil y cooperativa, era quien le pasaba los platos a la pequeña en esos instantes, Henry "el multiusos", como lo llamaba su Nana, aunque su verdadera ocupación eran los jardines, él velaba desde algunos años por "Demeter" y cualquier desperfecto de la Villa, más en aquel momento se hallaba colocando un hermoso jarron con flores de multiples colores que hicieron destellar de alegria los verdes ojos de su hija, por ultimo su adorada Nana, cuido no solo de ellos siendo unos crios, sino también fue la dama de compañia de su madre, con tan solo 15 años, Amelia paso su juventud con su madre y su vejez al lado de ellos, la amaban tanto como ella comenzaba a amar a Candy, a quien se encontraba mimando en recompensa por su ayuda.
Estrecharon más sus manos, que más podian pedirle al cielo, aquello era la felicidad adsoluta, nada se le podia comparar, ni el dinero, ni los titulos nobles tenian tanto valor, como lo tenia una familia que se profesaba amor, respeto y confianza, ya no importaba que pretendiera el Duque, ellos ya habian encontrado las fuerzas que necesitaban para combatirlo.
-¿Que hacen ustede dos ahí parados? vengan a como que la cena se enfría-
-¡Nana Amelia hizo estofado!- grito Candy -¡...Arg...!- mientras un peculiar ruido proveniente de su estomago capto la atención de todos.
-(°_°)...
El estallido de risas, tranquilizo el asorado rostro de Candy, que comenzo a reir junto con ellos.
-Mejor comenzamos a comer- dijo David al tomar a Candy entre sus brazos - sino el estomago de esta señorita sonara aun más- agrego al acomodarla en la banca junto a Rosaly y él.
Cada quien ocupo su lugar en la acojedora mesa que ya antes había tenido reuniones tan calurosar y reconfortantes como esa...
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Candy examinaba atenta un dibujo que habia llamado su atención no solo por lo extraño, sino por que este se hallaba por toda la cas, debia admitir que era bonito, más no comprendia que era, mucho menos que significaba, se acerco para contemplarlo mejor, el color rojo predominaba en la imagen, más habia otros colores como el verde de las hojas, lo que parecia ser lo unico que reconocia en el, se alejo un poco de la pared, comenzo a trazar la figura rojiza, pues era la que abarcaba mas espacio, no lograba saber que era, no habia visto algo así antes.
Tal vez por lo pequeño del dibujo, no llegaba a ver bien, comenzo a hacer memoria donde lo habia visto antes, y lo recordo, el otro día cuando ayudaba a Elois con los pisos, entraron a un enorme salon en donde hallo el mismo dibujo, solo que más grande y en el suelo.
Bajo a toda prisa por los escalones de la mansión, necesitaba saciar su curiosidad, recorrio el corredor con rapidez hasta llegar frente a dos grandes puertas de madera fina con acabados elegantes y chapas doradas resplandecientes, ese era el lugar, ahora debia hallar la manera de abrir las puertas, su Nana Amelia le habia sugerido que pues aunque fuera pequeña siempre habian formas de obtener lo que quisiese, solo debia buscarlas.
Cruzo los brazos, tenia que pensar en algo que la ayudara con su cometido, analizo su alrededor en busca de ese "algo", hasta hallarlo a lado de una rara armadura de Hierro, que según su mami pertenecio a un noble caballero, la silla le serviría para aumentar su tamaño y alacanzar las chapas, la arrastro hasta la puerta y topandola lo suficiente con lo que tomo las perillas y las giro logrando su cometido con ello que ambas puertas se abriesen al instante.
Salto de la silla dirigiendose al centro del salón donde recordaba haberlo visto y ahí estaba, viendolo de esa manera aprecio su bonito diseño totalmente asombrada, era una flor no estaba segura muy bien de cual pero era una, con hojas en cada esquina y unas extrañas figuras sobre la flor de color Dorado, el fondo de colores suaves como blanco, azul y amarillo rodeaban a la flor armoniosamente y partian de ellos formando todo el piso del salón, se agacho hasta marcar con sus dedos la flor, cinco petalos grandes y cinco pequeños con el centro amarillo, sonrio existia uan flor así.
-¿Ama Candy?- la ronca voz de James resono por todo el salón.
-¡Aaaaaaahhhhh...!- grito al pararse.
James parpadeo al cruzar las puertas, percatandose al instante de la manera en que fueron abiertas, desde que la pequeña hablo con Amelia, acerca de la frustación por su estatura desaparecio, consiguiendo con ello que la niña buscase por todos lo medios formas de alcanzar sus objetivos, en pocas palabras se volvio más "traviesa", en su pensar.
-¡QUE ESPANTO!- murmuro al tocar su pecho y sentir su entrecortada respiracion, enfoco su vista en la figura que se acercaba a ella, ese lugar era enorme,sin embargo casi siempre se mantenia con las cortinas cerradas, no sabi que hacer, retrocedio aterrada, la poca luz no le premitia ver quien era o que era.
Y cuando la tuvo cerca se paralizo -¡Aaaaaaahhhhhh!- su grito nuevamente inundo el salón.
-¡Ama Candy, soy yo James!- explico aturdido por semejante grito.
Candy se detuvo- ¿señor James?- pregunto confundida.
-Si- contesto desubicado, ya no estaba para tales alaridos.
-¡Me asusto!- comento avergonzada.
-*Lo lamento*- pronuncio el mayordomo apenado.
-No se preocupe- suspiro agradecida, que habría echo de ser alguna otra "cosa", con una casa tan grande quien sabia.
Guardaron silencio, reponiendose ambos por lo sucedido, hasta que James observo el salon, primero por que se encontraba abiero y sgundo que hacia allí ella- ¿Ama Candy que hace aquí?-
De miedo paso a nerviosismo, que se supone hacia, trago seco, sería suficiente decir que tenía curiosidad, mentir era pecado, así que no le quedaba de otra -su...ce..de que que..ria v..er es..e di..bu..jo- señalo con su mano el mosaico bajo sus pies.
Obsevo consternado a la pequeña luego al emblema, acaso el joven amo no le habia enseñado el significado que ese "dibujo" tenia para la familia Lancaster, comprendia que hubiese tratado de apartarse de todo lo relacionado con ellos, pero acaso debia negarle a la pequeña el saber cual era su procedencia-¿Ama Candy desconoce usted este escudo?- pregunto al agacharse y palparlo.
-*SI*-
Entrelazo las manos pensativo, no era él, quien debia explicarselo, pero tampoco lo era para solicitarle al joven amo lo hiciera, lamentaba enormemente que se le negase a la niña el apreciar todo lo que conllevaba su apellido, tanto como derechos, como obligaciones, resoplo estaba en un callejon sin salida, más sus meditaciones se vieron interrumpidas por el eco de pasos aproximandose al salon, alguien debio haber oído los gritos de la ama Candy y venia asegurarse que todo estubiese bien.
-¡CANDY!- llamo alarmado David, escucho el grito al salir de la biblioteca, por lo que corrio a toda prisa, podia haberle pasado algo malo a su hija.
-*Papá*- contesto Candy al verlo acercase a ellos.
-James ¿que a sucedido?- cuestiono el inclinarse junto a él y examinar a Candy.
-Nada de que preocuparse Joven amo- respondio al erguirse lentamente.
-Y los gritos- exclamo añ acariciar la mejilla de su pequeña.
-"Es que me asuste, al ver llegar a James"- expreso avergonzada por su actitud.
-Quieres decir que no estaban juntos- ambos negaron en silencio-¿que hacias aquí Candy?- pronuncio David serio.
-Bue...no es q...ue - no sabia que decir otra vez, bien debia acturar como antes, siempre la verdad- queria ver de cerca ese dibujo- volvio a señarlarlo.
David se paralizo en su sitio, se olvido por completo de el emblema familiar -deviste decirme- logro articular al pararse.
-Lo siento- agacho la cabeza apenada- es solo que lo vi tantas veces por toda la casa que me llamo la atención- explico al comprender su falta.
-No hija, no hay porque sentirlo- regañarla no resolveria nada, desvio su mirada a su leal mayordomo, James parecia desilucionado, tantos años al servicio de la familia, lo habian moldeado como un perfecto conservador de las tradiciones de esta, por lo tanto el que se enterara que la siguiente heredera, según él, no supiese nada de ellos, debia entristecerlo.
Había llegado el momento de hablarle sobre los Lancaster, pues por más que quisiese retrasar el momento, este lo alcanzo, Inhalo con fuerza-James, puedes dejarnos solos- pidio serenamente.
-Por supuesto joven amo, pero antes- se acerco a las ventanas detras de ellos y abrio las cortinas, lo cual ilumino el centro del salon al instante- así esta mejor- comento al dirigirse a la salida-si necesitan algo no duden en llamarme- cerro ambas puertas.
Por su parte Candy y David contemplaron en su silencio el andar de James hasta que lo vieron desaparecer -supongo que te dio un buen susto-
-Si- murmuro al elevar su rostro para poder ver a su padre.
David también volteo a ver a su hija, habia perdido la nocion del tiempo entre tanta felicidad y aquel brote de curiosidad por parte de Candy hizo que recordase que debia preparar a su pequeña en ciertas cosas- ¿te gusta?- pregunto al inclinarse y trasar la figura con sus dedos.
-¡MUCHO!- respondio al imitar su accion- es una lindisima flor- exprso al observarla nuevamente.
-"ROSA"- dijo sin verle-no es cualquier flor es una rosa, para ser más exactos "La Rosa Heraldica", insignia de los Lancaster, tú familia- explico con semblante serio.
-"La Rosa Heraldica"- repitio impresionada por tan rapida revelación- ¿de mi familia?- le cuestiono al voltearse y buscar una respuesta.
-Así es Candy- coloco su mano sobre la cabeza de la pequeña para tranquilizar el sobresalto que sentia en aquel momento - La familia Lancaster pertenece a una estirpe Noble que data desde siglos atras en Inglaterra- no sentia ningun tipo de coinvición frente a ella, la niña era lista estaba muy seguro de que comprendia a la perfeccion cada palabra.
-Yo- se señalo a si mismo- era el siguiente heredero en la linea de sucesión del Ducado. érp renegue de el-un sabor amargo corrio su garganta al pronunciar dichas palabras- aun así tu siendo mi hija, tendrías todo el derecho de reclamar tal titulo si lo quisieras- informo al ver que Candy no decia nada- ¿lo entiendes Candy?-
Su nombre la trajo a la realidad- Creo que si...- nobleza, Ducado, Rosa Heraldica, todo daba vueltas en su cabeza, por todos los cielos que si lo entendia, más ¿le importaba?.
-Debo decirte que hubiera preferido evitar hablar de este tema, pero eso soy Candy, eso es lo que es tú padre-
-¿No te gusta?- pregunto Candy
-No, no me gusta- se sentia tan aliviado al poder hablar así con ella.
-Si a ti no te gusta, a mi tampoco, yo te adopte como a mi papi, más allá de eso eres tú quien decide- lo abrazo, ella lo amaba tal y como lo conocia.
Como una niña de apenas 6 años podia se tan racional, como lo era su hija, la atrajo conta si, para poder abrazarla mejor- mira que hija tan inteligente me dio Dios- comento sonriente.
-ji, ji, ji, ji, verdad que si-
-Pero que "vanidosa"- comento al separarse.
-¿Que es eso?-
-JA, JA, JA, -no debia sobrepasar los limites- olvidalo- se sento sobre el piso- ven aquí- dijo al sentar a Candy entre sus piernas- te explicare que significa este emblema-
-"""Que bien"""- contesto alegremente.
-Primero que nada te dire que lo compone- estiro su brazo hasta el dibujo- esto de aquí- señalo -son dos lanzas, simbolizan la fuerza de la Familia, lo que la protegen- guio su mano hasta uno de los extremos- estas son hojas de Laurel, representan la prosperidad, si puedes ver se encuentran alrededor-
Candy oía sin apartar su vista del mosaico, grabando las palabras de su padre- por aquí-condujo su mano hasta abajo de la rosa- este es el fiel guardian del Ducado- le mostro la figura de un león dorado que se erguia en dos patas- este leon es el poder que mantiene el Ducado dentro de la realiza Inglesa- no se adentraria a ese tema le parecia innecesario.
-Tiene corona-indico Candy al examinarlo.
-Es por lo que te dije-explico para luego desviar su mano hasta el centro del escudo-y aquí encontramos la Rosa imperial- la admiro por algunos segundos-ella es el emblema del noble linaje de la familia, el respeto que el Ducado Lancaster data desde el siglos, cuando la Reina Margarita de Inglaterra se convirtio en la matriarca de este, ella infundio muchas de las normas con las que el Ducado se rige y su marca personal era esta rosa roja- señalo el dibujo- fue así copmo se convirtio en el simbolo de toda la familia- observo los ojos de su hija, se veía encantada por el mosaico- sabes Candy - llamo -las podras ver por toda la Villa en primavera- informo al recordar los rosales.
-¡En serio!-grito emocionada.
-*Si*-se levanto mientras sosteniendo a Candy entre sus brazos- cuando termine el invierno podras verlas- se paro frente a la ventana-¡SON HERMOSAS!-
-Ya quisiera verlas- exclamo Candy al ver los arbustos cargados de la primera nevada, hace dos noches todo se habia cubierto de un blanco impecable, la temperatura bajo y se le prohibieron las salidas al patio, sus padres le permitieron entonces pasear por la mansion fue así como comenzo a investigarla, llegando a una conclusion era "Grandisima".
-Ya verás te gustarán-
-¿Puedo hacerte una pregunta?-
-"CLARO"- esa mania de su hija por investigar todo le sacaria canas verdes y eso que Rosaly y los demás no le quitaban el ojo de encima, era preferible mil veces resolverselas que permitir que emprendiera su propia investigación.
-¿Quien es el del cuadro de allá?-
Giro su rostro solo para contemplar el retrato del imponente Duque de Lancaster, aquel salon contenia las pinturasde los más grandes Patriarcas y Matriarcas del Ducado y su hija acababa de preguntarle por el actual de ellos- él es Alfons Lancaster, el dirigente del ducado en la actualidad, tú abuelo-concluyo al ver el rostro de Candy.
-¿Mi abuelo?- parpadeo, que grato era no solo tener padres, sino también tenia abuelos, aunque según sabia su abuela ya no estaba con ellos-¿da un poco de miedo?-razono al ver la estoica figura de un hombre de ojos tan verdes como los de su padre, tez palida y cabellera encanecida, en la pintua se hallaba sentado en una silla como "observando " todo- ¿es tu papí?-
- Así es- contesto al bajarla y tomar su mano para encaminarse hasta el cuadro- ¿por que te da miedo?-
Candy medito por unos segundos- tiene una expresion my fria- pronuncio al examinar el rostro de su "abuelo".
-Y calculador- agrego David- muchas veces es así en todo-su padre era sumamente autoritario, muy pocas cosas se escapaban de sus manos, gustaba del orden y la supremacia, y por sobre todo el intachable honor de la familia era primordial para él.
El brillo en los ojos de su padre se opaco un poco lo que no paso desapercibido para Candy, ni a su madre, ni a su padre les gustaba hablar mucho del "abuelo" a diferencia de la "abuela Marian" de la cual le hablaban muy seguido, realmente sería tan malo como parecia y ¿por que su papi se sentia tan deprimido al recordarlo?.
-Pronto lo conoceras- expreso David con seriedad.
-¿De verdad?- pregunto entre curiosa y temerosa, pues algo le inquietaba.
-*si*- tenia que cumplir con su palabra ante el Duque- viajaremos a Londres después del Invierno, pero antes de tú septimo cumpleaños- informo dirigiendose junto a ella a la salida.
-Quiere decir quie no podremos quedarnos aquí-
-No Candy- cerro la puerta- al regresar nos iremos a Chicago, es ahí donde viviremos-caminaron por el pasillo extrictamente vigilado por las antiguas armaduras de valientes caballleros.
-Es una lastima, me gusta aquí- dijo desanimada, no es que le importase mucho donde vivirian siempre y cuando estuviera con ellos, pero debia admitir que la Villa y sus habitantes era unicos, la extrañaria, lastima que no pudo explorarla toda.
-¿Crees que le agrade al abuelo?-
-Candy- se inclino hasta alcanzar su nivel- eres una personita especial- sobo su mejilla- todo en ti brilla por tu alegria, comprensión y bondad, no debes nunca de procuparte en que piensen los demás, eso podría hacerte muy infeliz hija mía, pues siempre habra gente a la que no le agrades, pero recuerda que a tu alrededor estarán los que te quieren, por ellos es que tú no debes cambiar tú forma de ser, deja que tú corazón te guie- toco su pecho- es el mejor consejero- se paro y suspiro - y mi padre es un hombre de caracter fuerte, más creo que ante ti no podrá- sonrio, algo le decia que la pequeña Candy tocaría el endurecido corazón de su padre...
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Bien hasta aqui llega este capi, como ven las cosas comienza a desentrañarse, por que tanta desilucion de parte de David al hablar de su padre el Duque, es triste no, bien solo esperen cuando el viejito conosca a su nieta, eso va estar bueno, ademas de que le tiene preparada una sorpresa, pues despues de todo la va conocer antes de que cumpla años no?...
Espero sus reviwsssss...
Hasta la proxima se despide kaolinet...
