MIL DISCULPAS A TODOS LOS LECTORES...
DECLAIMER: NINGUNO DE LOS PERSONAJES DE CANDY CANDY ME PERTENCEN, SIMPLEMENTE FANTASEO CON ELLOS...
CORAZON DEL AMANCECER
CAPITULO V
Leía con sumo cuidado el contrato entre sus manos, era imprescindible que se le prestase mucha intención, los términos no eran cosa del otro mundo para un hombre como él, más debía analizar si tal negocio le convenía al Ducado.
-Los párrafos cinco y seis del contrato especifican cuales serían los compromisos del Ducado con la petrolera, el siete y ocho los beneficios que obtendría- informo un hombre no mayor de 40 años que parado frente al escritorio miraba detenidamente a su cliente.
-Suponiendo que aceptase- dijo al colocar los papeles sobre otros documentos-dime Walter, ves un futuro en esto del petróleo- cuestiono con seriedad.
-¡Por supuesto que si su Excelencia!- replico al instante –las acciones están por las nubes con este nuevo producto, el automóvil poco a poco se va haciendo parte importante de la vida, por lo tanto le puedo asegurar que las ganancias comenzaran a incrementarse- manifestó optimista.
-Tentadora oferta- expreso al pararse y acercarse al ventanal tras de sí, aprecio con el entrecejo fruncido como toda la servidumbre decoraba el jardín de forma festiva- esperaba que para esta hora ya hubieran acabado-
La ronca voz del patriarca de los Lancaster hizo eco en la amplia habitación, por su parte Walter quien era su abogado de confianza, dirigió su vista por sobre su hombro hasta la figura tras él, buscando una pronta respuesta.
-Lamentamos la tardanza su Excelencia, pero se tuvieron que atender algunos inconvenientes, antes de proceder a decorar los jardines- explico el mayordomo al notar la molestia del Duque.
-Espero no tener ningún tipo de sorpresa, Howard- pronuncio autoritariamente- ten todo listo cuanto antes sea posible-
-Así será su Excelencia, con permiso- dijo al retirarse.
-La servidumbre de estos días es totalmente incompetente- el desdén en la voz del Duque era más que evidente.
-Pensé que Lady Alison se encargaría de los preparativos- comento el abogado al tomar asiento en uno de los sillones que tenía el despacho.
-Y me temo que así fue- resoplo al voltearse- aun se encuentra molesta con David- se dirigió a la pequeña cómoda en donde se hallaban una variedad de botellas de licor sumamente finos- me ha reclamado infinidad de veces, el por qué permito que regrese- se sirvió el trago hasta la mitad del vaso- que es absurdo que lo reciba como mi hijo si lo he desheredado – dijo al tomar el primer sobro de su amarga bebida.
-Supongo que Lady Alison sigue esperando que Sir Alfred tome el lugar de David como el sucesor de la Familia Lancaster- razono Walter al escuchar al Duque.
-¡QUE LO SIGA PENSANDO! , si quiere, pero el que lo decide soy yo- trago de un solo golpe el sobrante de su vaso.
-Me temo que con haberle gritado a David que lo desheredaría si le desobedecía, le dio suficientes esperanzas a Lady Alison para pensar así- comento al levantarse y dirigirse hasta el Duque.
-Y si no lo hice publico en aquel momento era porque no hablaba en serio, David es mi hijo, el sucesor legitimo del Ducado, por mucho que Alfred sea mi sobrino no hay comparación- expreso hastiado.
-Lo comprendo Excelencia, solo que su hermana no lo hizo-
-Alison solo debe obedecerme, que tan difícil es hacerlo- el rostro del Duque se torno molesto- el que haiga quedado viuda tan joven la a traumado – objeto al servirse otro trago-¿quieres uno Walter?- ofreció al tomar otro vaso y prepararlo.
-Gracias Excelencia- tomo el vaso y lo contemplo unos segundos antes de probar el primer sorbo- así que después de tanta espera al fin conocerá a su nieta- pronuncio meditando el gran suceso que tenia al Duque intranquilo, otra persona no podría notarlo, pero él llevaba mucho tempo junto a su Excelencia, lo conocía perfectamente, hombre impasible, de carácter autoritario que jamás bebía más de una copa de Whisky al día, a menos que algo le preocupase o estuviera nervioso, y en este caso podía asegurar que era la segunda opción la que lo tenía pegado al licor.
-No esperaba menos de David, es hombre de palabra- informo con orgullo, su hijo podía ser un insensato, más sabia que cuando se comprometía a algo, siempre cumplía- el día que lo encontré se negó a mostrármela, más acepto mi propuesta, mi nieta es una Lancaster y como tal debe ser presentada al cumplir los siete años ante la Nobleza Inglesa- se alejo en dirección al escritorio y saco de él un pequeño estuche negro que sobo con nostalgia-James me ha dicho que es idéntica a mi Marian- su mirada se detuvo por unos segundos en la fotografía sobre su escritorio- siempre he pensado que esta imagen no es ni la tenue sombra de lo que era ella- endureció el rostro al percatarse de su tristeza – necesito comprobar con mis ojos si esos es verdad-regreso a su lugar la cajita.
El hombre delante de él era realmente digno de ser llamado "Duque", la magnificencia de la que gozaba el Ducado Lancaster en la actualidad se debía todo a él, inteligente y calculador, con demasiada temple para los negocios y una disciplina admirable, su única felicidad había sido la Dulce Duquesa, el tubo el honor de conocerla sin saber que estaba a tan solo unos años de su descenso, desde entonces su señoría Alfons perdió todo sentido de apego hacia el mundo, concentrándose únicamente en los negocios, conduciéndolo a la soledad al tratar de imponer sus ordenes a su único hijo, David era parecido a su madre, pero aun así jamás congenio con su padre que pecaba de orgulloso igual que él. -James no se atrevería a exagerar con algo tan importante su Excelencia-
-Ya lo sé- suspiro y se acomodo nuevamente en su elegante silla- ¡Basta ya de tanta habladuría, debemos terminar con esto!- sujeto los papeles que revisaban – antes que ellos entren por esas puertas.
-Si su Excelencia- respondió al colocar el vaso sobre la cómoda y dirigirse nuevamente a su posición anterior…
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Camino entre el vasto sendero de Rosas que se alzaba frente a ella, en la Villa pudo apreciar algunas luego que la nieve se derritió, más lo que la rodeaba en aquel momento era único, grandes y frondosos arbustos verde ocre servían de fondo para los aterciopelados pétalos rojos que coronaban con su delicada figura cada rincón del jardín, que se expandía al frente de tan enorme residencia, cerro sus ojos he inhalo la exquisita fragancia de estas, tan profundo, tan fuerte, que se sintió por un momento una de ellas, giro sobre si misma intentando con ello que tal armonía no solo se adentrase a ella, sino también se impregnara en cada parte de su cuerpo.
Los últimos meses habían sido tan mágicos, sus padres, la Villa, los habitantes de esta y su Nana Amelia, todo giro junto a ella, se vio elevada por la sensación de confort y felicidad que desprendía su ser completo, ni en sus sueños más hermosos imagino lo que estaba viviendo, había renacido y con ella la vida misma.
Se detuvo y como si el aire comprendiera su acción elevo por sobre ella su elegante vestido lila de encajes blancos, su larga cabellera rizada se movió al ritmo de este mientras cientos de pétalos rojos danzaban a su alrededor, rebosantes de libertad, admirando su esplendor, alegres por tenerla junto a ellos, pues su armonioso baile alentaba a las aves que corearan su danza.
Un espectáculo para los sentidos, la manifestación de los rosales ante la presencia de Candy impacto a todos los que la vieron descender del carruaje, hacía mucho tiempo no contemplaban semejante cosa, solo la Señora Marian lograba que estos hermosos jardines, se mostrasen jubilosos por su llegada …
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La impresión lo desorbito, acaso el destino le jugaba alguna mala pasa, podrían sus cansados ojos engañarlo después de tanto tiempo, más no pudo cerrarlos, ni mucho menos apartarlos de aquella angelical figura que pasaba refinada entre sus jardines, radiante ilusión o mera nostalgia, se pregunto.
De frente rosada y bella como un alba, resplandecientes prismas verdes con larga cabellera fulgor del mismo sol y soberbia postura, entonces lo supo, ¡por todos los santos del cielo que el mismo Dios llamo ante él!, no era su Marian, pero si su vivo retrato y al igual que con su amada, aquel Rosal agito sus hojas verdes y trémulas, enarcando sus ramas como para que pasase una Reina.
Como explicar el mar de sensaciones que lo embargaron, alegría, tristeza, paz, dolor, felicidad, amargura, mescla detonante para cualquiera, más su ser entero contuvo tal explosión, era hombre de pocas expresiones, no podía darse el lujo de salir corriendo y tomar a la pequeña entre sus brazos por mucho que quisiese hacerlo, su cargo como el Patriarca de los Lancaster le impedía ser sensible, mucho menos tierno, esperaría paciente a poder tenerla frente a frente, tal vez no la abrazaría, pero si exclamaría lo dichoso que se sentía al saberla su nieta, convencido que su rostro angelical no solo era mera apariencia…
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Rosaly sonrió impresionada y David enmudeció, como la naturaleza podía hacer tal gesto de bienvenida, ¡Un hada! ¡Un ángel!, que caso tenia tratar de saber cuál de las dos cosas era simplemente nunca podrían diferenciarla, la bondad y fortaleza de un ángel, la sencillez y frescura de un hada.
-¡Mami, Papi miren que lindas!- con las mejillas arreboladas y el cabello danzando aun con el viento, Candy se volteo a ver a sus padres, quienes estáticos la observaron en silencio-¿Qué sucede?- pregunto al notar los rostros asombrados de ambos.
-¡Nada hija!- dijo Rosaly al reaccionar y caminar hacia ella.
-Parecen asustados- comento al ver las pupilas desorbitadas de su padre.
Rosaly codeo a su esposo al ver que no salía de su trance- he… que decían?- pregunto confundido.
-¿Qué por que se quedaron tan callados?- comento al reírse por el gracioso rostro de su padre.
-Sus Señorías- gesticulo una voz grave a espaldas de Candy que la hizo saltar hasta su madre.
-*Howard*- pronuncio aun incrédulo por lo sucedido.
-Sean bienvenidos- el semblante serio del hombre frente a ella le recordó el de su muy querido "Señor James", más algo en el de esté no le agradaba del todo- Su Excelencia los espera, seguidme por favor los llevare con él- David se coloco delante de ellas mientras Rosaly y Candy le seguían, atravesaron el maravilloso jardín llegando por fin a la entrada en donde al adentrarse toda la servidumbre aguardaban su llegada formados frente a la entrada, con sumo respeto se inclinaron al verlos y no levantaron sus rostros hasta no verlos cruzar el vestíbulo.
Candy analizo la conducta de aquellas persona, no se parecía en nada a su llegada a la Villa, donde todo había sido alegría, recorrió con la mirada las paredes del extenso corredor que a cada paso se alargaba más, la Villa era linda, pero lo que tenia ante sus ojos era un desborde de exquisita elegancia y magnifica dedicación, hasta el más mínimo detalle parecía haber sido creado especialmente para ocupar ese sitio.
Deslumbrada continuo la marcha al compas de su madre, pues David seguía unos cuantos pasos delante de ellas, como protegiéndolas de cualquier peligro-*Pero si es mi querido Sobrino*- las palabras hicieron eco en el amplio pasillo, los pasos de David se detuvieron al instante y su madre de inmediato la tomo entre sus brazos.
De entre un oscuro corredor al lado izquierdo de donde se encontraban apareció una esbelta figura femenina de lacio cabello castaño con finas facciones y aunque su piel color mármol la confundía fácilmente con una de las tantas esculturas del lugar sus brillantes ojos verdes le otorgaban la chispa de vida que su apariencia le restaba.
-Tía Alison- respondió David al visualizar que dicha persona era la hermana mayor de su padre, "Tan sombría como siempre", pensó al acercarse a ella, la mujer portaba un oscuro vestido rojizo de dobladillos que se mimetizaba con su entorno, tras ella dos doncellas le hacían una reverencia a los recién llegados.
-Me complace saber que continúas siendo puntual-
-¿Por qué habría de cambiar en algo así?- tomo la mano que se le ofrecía y cortésmente la beso, tal como su protocolo se lo ordenaba, pues entre él y su Tía jamás existió otro tipo de acercamiento más que ese.
-Los plebeyos no suelen serlo- Lady Alison gustaba envenenar a la gente con su manera de ser, demostrándole con ello a los presentes cuan disgustada se hallaba por su presencia.
-Pues yo he conocido mucho más gente puntual entre ellos que con la misma Aristocracia- repuso con seriedad David al apartarse un poco de ella, ni le sorprendía, ni mucho menos le molestaban los comentarios de su Tía, él ya conocía como era.
-Mph… ver para creer- aparto su vista de David, dispuesta a retirarse más una cabellera rubia y un rostro pecoso la paralizaron, si no fuese porque era mujer de temple, insensible ante cualquier impresión, estaba segura que en esos momentos estaría gritando, esa cosa frente a ella era idéntica a Marian, estrujo con su mano uno de los tantos dobladillos de su vestido, "Incoincidible", "Inaudito", "Inimaginable", como podía sucederle algo así en ese preciso momento, se había enterado del parecido que tenía esa creatura con la difunta, más considero que no pasaría a ser más que una simple semejanza, nada fuera de lo común, que equivocada estuvo, si no hubiera conocido a Marian y ahora no supiera que estaba muerta, podría jurar que la tenía enfrente con tan solo seis años, tal y como se la presentaron aquel día de primavera en que su estúpido hermano quedo prendado de ella, y a su desgracia comenzó.
Rosaly era consciente del desprecio que su persona le causaba a Lady Alison, por lo tanto prefirió guardar silencio al reconocerla, más cuando paso enfrente de ella se quedo extática con los ojos impávidos, casi podía asegurar que se hallaba aterrorizada, su presencia nunca antes había causado tal reacción, porque ahora actuaba de esa manera, poso su vista sobre la de ella y lo comprendió todo, en los verdes ojos de Lady Alison se reflejaba la imagen de Candy, no era por ella, era por su hija.
-¿Se siente bien Lady Alison?- se atrevió a preguntar una de las doncellas.
-¿E…s t…ú hi..ja..?- pregunto entrecortado la estupefacta dama.
Rosaly asintió, apretando más su agarre en Candy, buscando a su vez la protección de David, nunca le gusto la mirada de esa mujer- *Así es Tía, te presento a mi hija Candice Marian- pronuncio esta al posarse frente a ella.
-"Candice Marian"- repitió con esfuerzo al examinarla meticulosamente.
Esas grandes Esmeraldas verdes la analizaban tan penetrantemente que se sintió cohibida ante ellos, esa señora la veía de mala manera, y ni siquiera la conocía, el ambiente se volvió pesado por lo que Candy se revolvió intranquila entre los brazos de su madre- ¿Quién es ella, mami?- susurro a Rosaly.
-*Es tú Tía Abuela, Lady Alison*- le murmuro de la misma manera en que Candy le pregunto –es hermana de tú abuelo-
"Mi Tía Abuela", pensó al verla otra vez, era muy bonita, más le provocaba una extraña sensación, algo le decía que debía mantenerse lejos de ella.
-¿Te encuentras bien Tía?- llevaba unos segundos inmóvil frente a ellos, algo inusual en Lady Alison, jamás estuvo más de cinco minutos con él.
-Si- articulo con dificultad- es solo que son tan parecidas- explico aun atónita.
David observo a su hija-eso parece- sonrío y acaricio su cabello-pero esta señorita es muy traviesa, mi madre no era así- Rosaly y Candy sonrieron por el comentario.
-Ya veo- fue todo lo que le escucharon decir, pues la dama continuo su camino sin voltearlos a ver, tras ellas las dos doncellas se apresuraron a seguirla, sin antes por supuesto reverenciarlos nuevamente.
-"¿Qué fue lo que paso?"- pregunto confundida Rosaly.
-"No lo sé"- respondió David al ver el pasillo por donde la figura de su "Tenebrosa Tía" desaparecía.
Candy parpadeo, no comprendía que había pasado, a decir verdad todo desde su llegada fue muy raro, y si su abuelo se comportaba igual que esta señora, inconscientemente se aferro más a su madre, quien entendió su silencioso mensaje- no te preocupes Candy, aquí estamos tú padre y yo, para cuidarte- besando su mejilla la aruco en su hombro.
-Lamento interrumpirlos, pero su Excelencia espera- exclamo el mayordomo, quien no había hecho más que observar todo.
-Claro, vamos- dijo David al seguirlo atreves del enorme corredor que los llevaría hasta el despacho de su padre, solo esperaba que este fuese un poco más cordial…
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El estrepitoso sonido que la puerta hizo al cerrarse de golpe, sobresalto al joven que se hallaba en la estancia leyendo cerca del ventanal, bajo el libro y contemplo la temblorosa figura que se sostenía dificultosamente de un mueble, presuroso se levanto a socorrerla, jamás le vio de semejante manera.
-¡MADRE! ¿Qué sucede? ¡MADRE!- por más que la llamaba está no parecía reaccionar, se inquieto, la condujo hasta el sofá en donde la sentó.
-¡Madre! ¡Comienzas a preocuparme!- pronuncio al apartarse en busca de un vaso de agua.
-¡LA HE VISTO, ALFRED!- grito frenéticamente al levantarse de su asiento y empuñar las manos.
-¿De qué hablas?- cuestiono al ver su acción.
-¡De quien más! ¡De la hija de David!-paso su mano por su rostro con desesperación-es idéntica a Marian- dijo molesta.
-Espera estás diciendo que…- medito cuidadosamente lo siguiente que diría-¿estás así por una niña? ¡Por Dios Madre!- grito al tomar un trago de agua del vaso que iba destinado a ella.
-No olvides que no es cualquier niña- exclamo al instante- es la sucesora en línea del Ducado-
-Pero que estás diciendo Madre- dejo el vaso y se acomodo en una de las sillas cercanas a él-muy sucesora podrá ser, sin embargo es mujer, Madre, ¡mujer!, comprendes, tú misma sufriste las consecuencias de serlo, el viejo por nada del mundo permitiría algo así, mancharía el honor de los Lancaster- entrelazo su manos pensativo- además David a renunciado al Ducado eso le resta aun más posibilidades a esa chiquilla-
-¡Crees que soy estúpida!-le vio con sus electrizantes esmeraldas verdes-Claro que soy consciente de todo eso- pronuncio al tomar asiento frente a él
-Entonces explícame porque estás tan alterada- cuestiono sin inmutarse por su mirada.
-Alfons está planeando algo- musito débilmente.
-"Planeando algo"- se enderezo en su sitio, interesado por sus palabras-¿a qué te refieres?-
-Por alguna razón Alfons se ha empecinado en conocer a esa niña y créeme cuando te digo que él no hace nada a menos que le convenga, su orgullo es demasiado grande para haberlos buscado solo para conocer a la mocosa- explico-está tramando algo-razono para si misma.
-Digamos que tienes razón- pronuncio al cruzarse de brazos-que el viejo se trae algo entre manos- cerro los ojos analizando con ello sus palabras-para eso tendría que ganarse la confianza de David o deshacerse de él- abrió sus verdes ojos y los poso sobre su madre.
-Y no es lo primero lo que está haciendo-la dama se levanto y rodeo la silla en donde se hallaba.
-Aun así no podría ser ella la dirigente, tendría que casarla con alguien, lo que significaría ceder parte del poder del Ducado-
-¡Ahhh! No sé – expreso exasperada- solo sé que algo planea conseguir con todo esto-
-Está bien- se acomodo en su asiento- vigilare los pasos de viejo, sabremos que quiere hacer- comento resignado.
-¡Hazlo!- dijo al girarse-no permitiré que nadie se interponga en nuestro camino, menos una mocosa-
Alfred formo una retorcida sonrisa, le encantaba la manera de ser de su madre, imponente y calculadora, nadie se oponía a sus deseos, estaba seguro que solo era cuestión de tiempo para que el pasase a ser el nuevo Duque Lancaster…
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-Su Excelencia- la grave voz de Howard lo saco de sus pensamientos, más sin contestarle se giro en espera de las siguientes palabras.
-El amo David-
-Has lo pasar – contesto para posar de nuevo su vista sobre el ventanal.
Con una leve inclinación el anciano pero corpulento hombre les indico que entrasen, para ese entonces Candy era conducida de la mano por su madre, al adentrarse sus brillantes ojos verdes inspeccionaron cuidadosamente la habitación en que se hallaban, algo oscura para su gusto, más las dos estanterías a sus lados, plagadas de un sinfín de libros con portadas verdes y rojas le encantaron, se parecían a su árbol de navidad aun que un tanto opacas, pues no lucían tan luminosas como los adornos de este, la variedad de cuadros y esculturas era limitada a comparación del corredor, sin embargo de muy buen gusto como la anterior.
Inmersa en descubrir cada detalle de ese lugar tan nuevo para ella, Candy no escucho el inicio de la conversación hasta sentir como su madre le empujaba delicadamente al frente, al principio no comprendía porque hasta elevo su rostro y se encontró con dos orbes verdes un tanto más opacas que los suyos, la examino sin siquiera parpadear, el hombre parecía inmensamente grandes, en esa postura, su cabello canoso al igual que su bigote le demostraron que era mayor que su padre, entonces recordó lo que su madre le dijo durante el viaje…
FLASH BACK
-¿Qué hare cuando este frente a él?- sentada ante un suculento desayuno, Candy se sumió por un momento en sus pensamientos de cómo sería su encuentro con el Duque Lancaster, expresando su nerviosismo.
Rosaly que se hallaba junto a ella la observo compresivamente –no hay por qué preocuparse – con sumo cuidado la levanto y sentó en sus piernas- primero te comportaras como la señorita que eres, saludándolo cortésmente- ajusto sus listones con delicadeza –luego esperas que él te hable- acaricio las mejillas de la pequeña-para que tú le contestes-suspiro –pero sobre todo eso, quiero que seas tú misma- comento al tomar su diminuta y respingada nariz entre su dedos.
-"Ser yo misma"-contesto entre risas.
-"Así es Candy siempre se tú misma"- volvió a decir Rosaly alegremente…
FIN FLASH BACK
Ahí delante de ella se hallaba su "abuelo" y tal como en la pintura de la Villa, el Duque a simple vista parecía un hombre frio y calculador.
-"Candice Marian"- pronuncio con un tono de voz que a la pequeña le sonaba más a regaño que saludo.
Se paralizo por un momento, sin tener my claro que hacer, mas debía contestar como le dijo su madre, sujetando su vestido hizo una reverencia al Duque -*si*-
Por su parte Alfons se vio complacido por los modales que la pequeña demostraba tener- me es grato saber que la han educado como toda una Lancaster- comento al inclinarse y verla de cerca, el brillante resplandor de los verdes ojos de Candy lo abrumaron, si bien era una bendición saberla tan parecida a ella, también lo era una maldición.
Podría tenerla cerca sin recordar a cada instante a su ser amado, como aplacar el dolor que emanaba de su corazón al ver su rostro y saber que no es ella, ¡Por Dios! Si hasta las rosas la aclamaron tal y como hacían con Marian, es que estaba condenado a ser tan miserable hasta el fin de sus días.
La tristeza que reflejaban los ojos de su abuelo asombró a Candy, ¿acaso no le agradaba su presencia?, no, no era eso había algo más en esas orbes verdes del Duque que Candy no podía descifrar, "que hace que mi abuelito este tan triste", pensó mientras el Duque continuaba inclinado frente a ella.
-"Marian"- murmuro al colocar su mano sobre la rosada mejilla de Candy.
Ante tal gesto no solo la pequeña se vio sorprendida, Rosaly llevo una de sus manos a su boca para acallar el grito que casi se le escapa y David abrió desmesuradamente sus ojos al ver a su padre ser cariño por primera vez en su vida con otra persona que no fuese su madre.
-"Candy"- susurro la pequeña viendo al Duque, quien al momento de escucharla retiro su mano, saliendo del trance en que el rostro de la niña lo había envuelto.
Se irguió nuevamente con el rostro endurecido-¿Qué has dicho?- bramo al darse cuenta de su débil conducta.
-"Candy", me gusta que me llamen Candy- pronuncio sonriente a pesar del semblante que su abuelo tenia.
Al notar la expresión del Duque, David quiso correr hasta Candy para apartarla de inmediato, pero la mano de Rosaly sobre la suya se lo impidió, busco con preocupación la mirada de su esposa y pudo contemplar como las pupilas de su amada retenían unas cuantas lagrimas, desvió su vista al frente otra vez, solo para toparse con algo tan increíble, como sorprendente.
-JA, JA, JA, JA, JA- se escucharon estrepitosamente las carcajadas del Duque, sin saber cómo pero las palabras de su nieta le provocaron mucha gracia, a tal extremo que no puedo contener su risa-ya ve- comento al tratar de tranquilizarse- te gusta que te digan "Candy"- reconoció al recordar como su Marian le había pedido que no la llamase por su segundo nombre al momento de conocerse, lo mismo que su nieta le pedía en esos momentos.
-SI- murmuro asombrada por la actitud de su abuelo por un momento pensó que la retaría-¿no está molesto?-
-Al contrario- dijo al ver a su hijo-me satisface saber que además de buenos modales tienes carácter, como toda una Lancaster-asevero orgulloso, su nieta era un hermoso capullo en vías de convertirse en una esplendorosa rosa imperial y él se encargaría de que así fuese….
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NO SE COMO SUCEDIO, PERO ME HE VUELTO A RETRASAR LO SIENTO, ESTA VEZ NO TENGO ESCUSA, SOLO ESPERO QUE LA ESPERA HAIGA VALIDO LA PENA, Y BUENO QUE LES PARECIO EL CAPI, NO ES INTRIGANTE EL GRAN PARECIDO DE CANDY CON MARIAN, QUE PRETENDERA LADY ALISON CON SU HIJO Y POR QUE SOSPECHAN QUE EL DUQUE PLANEA ALGO CON CANDY, ¿SERA CIERTO?, ESPEREMOS QUE CANDY NO COMIENCE A TENER COMPLICACIONES EN SU NUEVA VIDA
MIL GRACIAS A TODOS POR SU COMPRENSION Y APOYO, NO SABEN CUAN FELICES ME HACEN CON ELLO...
HASTA LA PROXIMA SE DESPIDE kaolinet...
