-"Lo que hablan los personajes"-

"Aquí algunos pensamientos"

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¿Novio o empleado?

¿Cómo sería si en vez de una empleada tienes a un joven guapo sirviéndote? ¿Y si lo debes hacer pasar por tu novio? Las cosas se complican, y salen a flote nuevos sentimientos... InuxKag

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Observó al chico, este la miraba con una sonrisa victoriosa.

"Esta vez gané yo, Kagome"

Hum! Inuyasha se había salido con la suya. Pero no se lo dejaría gratis. Él le había propuesto hacer TODO lo que ella quisiese.

"Nee Inuyasha, me las vas a pagar"

Capítulo 3

Caminaba con los pies separados, de una forma un tanto chistosa. Con el ceño fruncido y mordiéndose el labio inferior, Inuyasha se dirigía a la habitación de Kagome llevando una bandeja con un desayuno algo quemado.

"Feh, maldita mocosa"

Entró a la habitación sin hacer ruido, dejó la bandeja en una mesita que estaba en una esquina, y se sentó al lado de la chica quien aún dormía profundamente. La habitación era bastante grande, como todas las demás que habían en esa gigantesca casa.

Sin embargo, la habitación de Kagome era distinta; un color rosa pintaba las paredes y demostraban que una chica era la que habitaba ahí. Habían dos repisas que estaban repletas de peluches de distintos tamaños, formas y colores, lo que hacía relucir que la chica era aún muy infantil, o al menos muy tierna. Inuyasha se dedicó a detallar un poco el lugar, habían flores por todos lados, y un escritorio lleno de libros. Sonrió ante la idea de que Kagome era una chica bastante simple, comparándola con las demás. Bajó su mirada hasta encontrar la de ella, estaba algo destapada y dejaba ver un poco mas debajo de sus hombros.

Inuyasha observó el rostro de Kagome, quien parecía un ángel durmiendo. No podía creer que aquella chica que estaba delante de él fuera la que el día anterior lo trató tan mal. ¡Esa mocosa gritaba demasiado! Al menos cuando dormía no era escandalosa...

Se acercó un poco a su rostro, fijándose en cada detalle de ella. Primero se fijó en su blanca piel, que la hacía ver frágil y delicada. Pasó torpemente su dedo índice por su mejilla, sintiendo la calidez de la chica. Lentamente fue bajando dedo y rozó sus labios, rojos y algo...tentadores.

"Se parece... mucho"

Kagome abrió lentamente los ojos, encontrándose con los dorados de Inuyasha. Primero trató de desperezarse, pero de pronto se dio cuenta de que Inuyasha estaba muy cerca de ella, sin moverse.

-" AHH!!!!"- Kagome empujó a Inuyasha lejos de ella, lo que hizo que él se cayera al piso.

-"¡¿Se puede saber que te pasa niñita tonta?!"- Inuyasha se levantó enfadado en pose de pelea.

-" ¡¿Cómo que qué me pasa?! ¡Me despierto y lo primero que veo es a ti encima mío! "-Kagome lo apuntaba con su dedo índice, acusadoramente.

Un sonrojo se notó en las mejillas de Inuyasha, se quedó callado un momento. Luego se cruzó de brazos, cerrando los ojos y mirando hacia otro lado.

-"Solo vine a traerle su desayuno , alteza"- su voz sonaba algo diferente, diciendo esto con ironía.

-"Pues era lo menos que puedes hacer después de todo lo que haz inventado sobre mi"- Kagome se sentó en la cama, ahora cruzándose de brazos ella.

Inuyasha la miró de reojo, ¿acaso también esperaba que le diera el desayuno en la boca o que? Otro sonrojo apareció en sus mejillas tras imaginarse esto.

Parpadeó un par de veces, y le dejó la bandeja con el desayuno en las piernas de Kagome, tratando de no mirar su pijama. Inevitablemente lo hizo. La chica tenía un pijama con figuras de perritos por todos lados, era de tiras y algo corto, al menos lo suficiente como para mostrar gran parte de sus piernas.

-"Bien alteza, su primera orden a sido cumplida"- Inuyasha se dejó caer en el borde de la cama y se cruzó de brazos, esperando talvez algún grito u otra orden de parte de Kagome.

-"...Gracias por el desayuno"- Kagome comió lentamente, entendiendo ahora a la perfección que las apariencias engañan.

Es decir, el desayuno estaba quemado y tenía un aspecto horrible, pero su sabor no lo era, al contrario, estaba delicioso.

"Solo es un simple desayuno" pensó mientras comía

Flash Back

-"Desde ahora, y como tú mismo ofreciste, harás TODO lo que yo te ordene"- Kagome estaba parada enfrente de Inuyasha, con ambas manos en la cintura y el ceño fruncido. Estaba furiosa, ahora debía hacerse pasar por novia de aquel chico que no conocía, para no ser burla de sus amigas y compañeras de universidad.

-"Por mi esta bien"- Inuyasha se rascó la oreja mostrando su poco interés.

¿Qué podría ordenarle hacer una niñita como esa? Talvez le pediría algunas cosas infantiles como llevarla a pasear o cosas así.

-"Comenzaras por llevarme el desayuno a la cama todos los días, ¡y te obligaré a ponerte algún atuendo de sirviente!"- Cerró la puerta de un golpe, ese muchacho no mostraba interés alguno en lo que podría pasar. Pero ella se encargaría de que se arrepintiera de haber inventado aquel disparate.

Por ahora trataría de que sus amigas no preguntasen mucho sobre Inuyasha, ya que durante todo el día estuvieron haciéndole todo tipo de preguntas. ¡Hasta su virginidad salió como tema! Pero Inuyasha se las pagaría, golpearía su orgullo como venganza.

Caminó hasta su cuarto, agotada por el largo día que había tenido que pasar. Quien diría que la llegada de un sirviente al hogar sería tan problemático, en momentos así extrañaba mucho a la anciana Kaede.

Definitivamente, la idea que tuvo su madre no había sido buena.

.Al menos eso creía ella..

Fin Flash Back

Pasó su cepillo por última vez en su cabello, haciendo que las pequeñas ondulaciones que tenía se alisaran un poco. Estaba acostumbrada a peinarse mucho cada mañana, por consejo de su madre, así que esta vez no sería la excepción, aunque la hora le dijese que debería apurarse.

Tomó su mochila amarilla, aquella donde milagrosamente entraba todo y jamás se llenaba. Se la puso al hombro dispuesta a salir, su joven chofer le había estado gritando durante casi 10 minutos que estaba atrasada. Salió a paso rápido, vistiendo una blusa de mangas largas y con cuello azul, y una falda corta con pliegues, de un color celeste muy suave.

Inuyasha la observó de reojo, se encontraba apoyado en el auto negro que debía manejar, con ambas manos en los bolsillos, esperando impaciente a la joven que debía ir a dejar.

Paciencia era una de las palabras que Inuyasha no conocía, y estaba aburrido de esperar a la chica de cabello azabache, que tanto se demoraba en hacer cosas estúpidas.

-"Perdón por el retraso"- Dijo Kagome llegando a su lado, un tanto agitada por haberse apresurado un poco. Sus mejillas estaban rosadas y mostraba una sonrisa tierna e inocente, que obligó a Inuyasha a no enojarse en lo absoluto con ella.

-"Bien vamos, que llegas tarde"- Inuyasha como todo un caballero abrió la puerta de Kagome para que ella entrara, tomando su mochila y dejándola atrás para que ella no se esforzase tanto. Ella dio un casi inaudible gracias

y se sentó a su lado.

Desde que se conocieron no habían hablado mucho, podría decirse que ella no conocía al joven que estaba a su lado, y claro, después de todo lo que pasó no habían tenido tiempo de conversar demasiado. Solo unas cuantas peleas u ordenes, pero nada mas.

-"Deberíamos conocernos un poco, ¿no crees?"- Kagome rompió el silencio, tratando de sonar lo mas sincera y simpática posible.

-"¿Por qué?"- Inuyasha llevaba ambas manos en el volante, mirando fijamente el camino sin prestarle mucha atención a la chica. En realidad a él no le importaba ella, solo deseaba ganar dinero y que su reputación no se viera afectada, lo que esa niñita le dijese no era algo que realmente le preocupara.

-"Pues si se supones que somos novios, deberíamos conocernos"- Sentenció Kagome frunciendo el ceño ante algo tan obvio para ella. ¿Acaso Inuyasha era un tonto? ¡Era lo más lógico tener que conocerse para seguir con esa farsa!

-"Feh! Lo dices como si nosotros de verdad tuviéramos algo"- Inuyasha paró el auto, señal de que habían llegado a su destino. Giró su rostro, dejándolo en frente del de ella, mirándola fijamente. –" Si quieres conocerme te será difícil, no confío en nadie para contar algo sobre mí"- Dicho esto abrió su puerta y se bajó del auto, dejando a Kagome confundida ante aquella respuesta por parte de él.

La puerta de Kagome se abrió, sin embargo ella no se movió de su sitio para bajarse, se quedó inmóvil esperando quizás alguna queja por parte de Inuyasha.

"Nee Inuyasha, debemos conocernos"

Inuyasha se agachó a observarla, preguntándose porque aquella chica no bajaba del auto siendo que estaba muy atrasada para su primera clase.

-"Apresúrate, yo también debo irme"- dijo Inuyasha como orden.

-"No iré a clases"- obtuvo como respuesta de Kagome, ella cerró los ojos mostrando tranquilidad, estaba segura de lo que decía.

-"¿Qué?"- Inuyasha la miraba perplejo. Estuvo apresurándola toda la mañana, y ahora ella le decía que no iría a clases. ¿Qué le pasaba a esa niña?

-"Que no iré a clases...y tú tampoco"- Kagome le sonrió infantilmente, cerrando la puerta y bajando el vidrio para seguir hablándole –" Sube al auto, es una orden"-

Inuyasha la quedó mirando unos segundos, finalmente suspiro resignado y se subió al auto. No le importaba que ella faltase a sus clases, pero él debía ir a su universidad. ¿Acaso Kagome le obligaría a faltar a clases como venganza? "No creo que sea tan infantil"

-"Bien, aquí va otra orden"- dijo Kagome entusiasmada, juntó las manos y se dirigió al muchacho. –"Quiero que vayamos a comer unos ricos pasteles"- Sonrió después de esto

El silencio se apoderó del lugar, Kagome aun sonreía e Inuyasha la miraba con asombro. Esa niña realmente estaba loca.

-"¿Estás loca? ¡Debo ir a estudiar!"- Inuyasha puso en marcha el automóvil para dirigirse a su universidad y no perder clases, pero la chica saltó encima suyo y no lo dejo moverse.

-"Te dije que quiero que vayamos a comer pasteles, ¡Hazme caso!"- Kagome estaba gritando nuevamente, molesta porque se suponía que el debía hacerle caso en todo. Al menos él lo había propuesto y ahora debía cumplirlo y punto.

-"No quiero faltar a mis clases, ¡aléjate de mi! "-Inuyasha trataba de sacársela de encima, pero la chica se aferró a él y no lo dejaba siquiera moverse.

-"Dijiste que harías todo lo que yo quisiese, ¡Quiero pasteles!"- Kagome no se movía de su sitio, y estaba tratando de no dejar que Inuyasha se moviera tampoco.

-"¡Pero que infantil eres!"- Inuyasha ya había dejado de intentar sacarse a ella de encima, ahora solo quería que Kagome dejará de gritarle tanto y tan fuerte –"!Y deja de gritar como una loca!"-

Afuera del auto, y como es de esperarse, una multitud de gente empezaba a acercarse para saber que ocurría dentro. Se podía escuchar un gran alboroto causado por dos personas; una encima de la otra en la parte delantera del auto.

Como Kagome había dejado su ventana abierta, algunas personas empezaron a mirar adentro, murmurando distinto tipos de cosas.

-"Mami, ¿que están haciendo ellos?"- Una pequeña niña que sostenía la mano de su madre, apuntaba con el dedo hacia Inuyasha y Kagome, quienes al fin habían descubierto que eran el centro de atención de una gran cantidad de gente.

-"No mires Hana"-Su madre tapó sus ojos con su mano y se la llevó del lugar.

Rápidamente los rostros de Inuyasha y Kagome se tiñeron de rojo, la gente estaba malentendiendo su posición.

Aprovechando que Kagome había dejado de aferrarse tanto a Inuyasha, él la empujo a un lado y puso su auto en marcha para irse de ahí.

-"Esta bien comeremos pasteles, ¡pero deja de hacer tanto alboroto!"-Inuyasha manejaba rápido y trataba de no mirar mucho a Kagome por lo que había sucedido.

-"Siii!"- de manera infantil la chica estaba emocionada por la idea de poder comer ricos pasteles. Se acomodó en su asiento sonriente.

"Así podremos conocernos un poco, Inuyasha..."

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Se mantuvo observando el pastel que tenía enfrente, ¿cómo Inuyasha podía comer... eso? A ella desde siempre le desagrado mucho que los pasteles tuvieran chocolate de manera exagerada, y el pastel de Inuyasha era un buen ejemplo.

Pero él se lo devoraba rápidamente, parecía realmente un niño comiendo, su boca tenia pequeñas manchas de chocolate y manjar por todos lados. Kagome lo miraba apoyando una mejilla en su mano, con el codo sobre la mesa para sostener su peso. Con la otra mano comía lentamente su pastel de crema y piña.

¡Ese sí era un pastel!

Inuyasha dejó su tarea de comer su pastel y la miró desconfiado.

-"¿Qué te propones?"- preguntó de manera prepotente y algo grosera. La chica lo había estado observando demasiado, pero no decía ni una sola palabra.

-"Conocerte"- respondió ella en forma calmada, introduciendo otra cucharada con pastel a su boca y saboreando aquel exquisito sabor.

-"Feh!, perderás tu tiempo"- Inuyasha colocó sus manos detrás de su cabeza para apoyarse en la silla y mostrar indiferencia.

Kagome solo permanecía en silencio, mirando a Inuyasha. Su cabello negro estaba desordenado, y caía juguetonamente delante de sus hombros. La primera vez que lo vio pensó para si misma que él era muy apuesto, y ahora lo estaba confirmando.

Pero también descubrió que era un grosero, maleducado, que no sabia tratar a las mujeres.

Kagome comenzó a comer mas rápido ante estos pensamientos, e Inuyasha la quedó mirando confuso. Su carácter era mas que extraño.

-"Voy al baño"- Inuyasha se levantó de la silla, y se fue a una esquina del restaurante, que aunque era pequeño se veía bastante acogedor, con música de fondo y pocas personas paseándose en el lugar.

Dejó la cuchara a un lado del plato, ya había terminado su pastel y aún no sabía por donde empezar con Inuyasha. La chica dio un largo suspiro, parecía ser que sería difícil sacarle cosas a Inuyasha, y si no lo llegaba a conocer más, todos sabrían que no eran novios, ¡ya que apenas se conocían!

Un pequeño pito saco a Kagome de sus pensamientos, un sonido que seguía escuchándose pero no demasiado fuerte. Comenzó a buscar con la mirada de donde provenía el sonido, y encontró en el puesto de Inuyasha un teléfono portátil de color negro.

De seguro aquel celular era de él, aunque no se lo había visto antes.

Lo tomó por inercia y leyó lo que decía

Un nuevo mensaje a sido recibido

¿Leer o no leer?

Esa era la cuestión.

Por un lado no debía leerlo, porque no era de su incumbencia, además ella jamás le había gustado que la gente se metiera en asuntos privados de otras personas.

Sin embargo, la curiosidad la estaba matando, además de que era una oportunidad para conocer algo sobre Inuyasha. Talvez... aunque sea algo pequeño.

Presiono el botón para abrir y leyó el mensaje.

¿Porqué haz faltado hoy a la universidad?

Nunca faltas

¿Estas enfermo?

El mensaje era algo corto. Kagome presiono más botones para saber quien envió el mensaje. Finalmente lo encontró.

"¿Kikyou?"

Miles de preguntas ocuparon la mente de Kagome. ¿Acaso era la verdadera novia de Inuyasha? No, eso no era una opción después de las mentira que había inventado.

¿Entonces?

Continuará

¿Quién es kikyou?

NOTA: Perdón por la demora . me explico de inmediato. De un día para otro viajé a la playa y solo alcancé a avisar por mi perfil. Siento mucho la demora, y por lo mismo traté de hacer este capitulo un poco mas largo. (poquísimo por cierto n.nU) Además con una buena acotación de mich-sama, me demoré un poco tratando de arreglarlo xD espero que les haya gustado!

Por motivos de "reglas de Fanfiction" no puedo responder rewiev.

Muchas gracias los ánimos que me dan. Sugerencias son también bien recibidas, así que si deseas dejar tu opinion puedes hacerlo mediante un rewiev.

Nos vemos en el siguiente capítulo

Namárië