BIEN CHICAS EL SIGUIENTE CAPI ESTA AQUI PARA USTEDES, POR SER TAN BUENAS LECTORAS, DISFRUTENLO...

DECLAIMER: NINGUNO DE LOS PERSONAJES DE CANDY CANDY ME PERTENCEN, SIMPLEMENTE FANTASEO CON ELLOS...

CORAZON DEL AMANCECER

CAPITULO X

-¿Más Té Señora Andrey?-ofreció indicando con una seña de su mano a la mucama que se acercara con la tetera.

-"Se lo agradezco Duquesa"-exclamo la elegante dama, al admirar como el espeso líquido era vertido en una hermosa tasa de porcelana china, que frente a ella hacia juego con la exquisitez del salón en que se hallaban.

-¿Y usted Señora Legan?- dirigiéndose a su otra invitada con la misma amabilidad de antes.

-"Gracias su Excelencia"-expreso adulante ante el gesto de su anfitriona.

Las tres damas, que sentadas alrededor de una bien decorada mesa redonda disfrutaban de un delicioso Té, en la bien conocida hora de tomarlo en Londres, el blanco mantel sobre el mueble destilaba pulcritud igual que todo arriba de él, la vajilla China con llamativos colores rosa cerezo, humeantes se alzaban con mimoso cuidado, el salón estilo oriental en donde la Duquesa de Grandchester les había recibido luego de su mensaje de querer hablar con ella era de fascinantes diseños, cada uno con el toque ingles que se esperaba de tan distinguida dama.

-No sabe el alivio que siento al haber solucionado todo este mal entendido-declaro la señora Elroy al depositar su tasa en el delicado plato.

-Y creer que castigue a Terrence por eso- expreso con fingida pena, ella nunca se arrepentía de mostrarle a ese bastardo quien mandaba.

-Es por eso que cuando mi sobrino nos lo dijo, inmediatamente nos contactamos con usted- explico la Señora Legan en desbordante arrepentimiento, tratando de simpatizar con la Duquesa.

-Y les estoy muy agradecida con ello- Celia sonreía con hipocresía, si no fuera por que aquella mujeres pertenecían a una familia muy acaudalada de escoses, ya las hubiera mandado al mismísimo infierno, el hablar de ese mocoso insolente le provocaba dolor de cabeza, sin mencionar que aquellas travesuras eran la escusa perfecta para poder azotarlo a su antojo, sin tener que ser amonestada por su esposo.

-Espero que el castigo que se le impuso al joven Terrence le sea retirado- externo la Señora Andrey con benevolencia, injusticia sería que el jovencito siguiera en el.

-No se preocupe por eso Señora Andrey, mi hijo desde este preciso momento le ha sido levantado el castigo-comunico alzando una mano para llamar a una de las doncellas presentes-Decidle a Terrence que baje a la sala de estar, donde los jovencitos aguardan-ordeno a una de ellas, quien de inmediato desapareció del lugar.

-Y díganme Señoras que les pareció su estadía en Londres-comento Celia al tomar uno de los sabrosos panecillos que al centro de la mesa se manifestaban sublimemente.

-"Maravillosa, su Excelencia"-pronuncio agradecida la Señora Legan al tomar un panecillo ella también.

-¡Oh por favor! ¡Llámeme Celia!- cantaleo la regordeta mujer con facciones un tanto toscas para una dama de su alcurnia…

%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%

La artificial oscuridad que aquellas pesada cortinas color marrón recreaban en su habitación, le permitían reposar a sus anchas, aun tenía una terrible jaqueca por la juerga del día anterior, vaya que sí se excedió, exhalo intentando con ello apaciguar las nauseabundas ganas de vomitar que tenía, le fastidiaba de sobre manera regresar lo ingerido de esa manera, los deliciosos bocadillos, los delirantes vinos, los senos saboreados, los sollozos y gemidos apaciguados en su boca que a pesar de tener el amargoso sabor al vino seguían vibrando ante los manjares degustado.

Sin embargo por hallarse en la Mansión Ashford su idilio no pudo continuar, tenía prohibido rotundamente traer a una de sus amiguitas ahí, su madre sumamente juiciosa se lo impedía, alegando que "bajo el techo Sagrado de la Familia el no traería a ninguna prostituta", que clase de hombre pensaba su madre que era, el jamás se metería con una mujerzuela, su deleite se hallaba en desflorar a lindas niñas consentidas, excéntricas damas de Sociedad, Viudas necesitadas y su nueva diversión, enamorar a estúpidas plebeyas, saciando sus deseos en ellas y luego botándolas como la basura que eran, sonrío gustoso, su última conquista fue una preciosa campesina, que de tan enamorada o interesada se le entrego sin preámbulos, cuanto disfruto tomándola sin consideración, lo más gracioso es que la muy tonta se delato ante sus padres que enardecidos la mandaron a un convento, y pensando que él la salvaría le escribía casi a diario, tal vez algún día se daría una vuelta por el dichoso convento, quien sabe tal vez alguna monjita necesitaba ayuda con sus rezos.

Acomodándose de forma que sus mullidos músculos se relajarán un poco paso su brazo derecho tras su cabeza, pero al hacerlo la camisa rozo su oreja, produciéndole un punzante dolor, retiro su extremidad y sobo con su mano la sensible carne, que magullada le recordaba con enojo su estadía en la Mansión Lancaster, si la estúpida mocosa no lo hubiera mordido, cerró los ojos memorando detalle a detalle la silueta de aquel pequeño cuerpecito con fragancia a Narcisos- ¡Maldita chiquiña!- mascullo ásperamente salir de aquella forma, le pareció indecoroso para alguien como él, pero como dijo su madre "necesario", el escándalo causado por Candy le acarrearía problemas si después del relato de la niña se le veía a él con una mordida en la oreja, de lo que si podía estar agradecido era que la muy tonta creía que todo fue un mal sueño, pues según ella mordió al malvado monstruo, pero por la oscuridad en el pasillo no supo decir con exactitud en donde, y como si fuera poco la imbécil realmente no lo reconoció, ya que en ningún momento lo menciono, aun con todo eso cuan su madre le vio, advirtió lo importante que se marchara de inmediato, sino comenzarían a sospechar de él, que no sería nada bueno.

Se removió perezosamente sobre su cama, el simple recuerdo de aquel momento lo excitaba, continuaba sintiendo su blanda piel en sus manos, su embriagador aroma no le dejaba en paz, aquellas orbes verdes se reflejaban desde hacía tres días en sus ojos cada vez que los cerraba, golpeo embravecido el blanda colchón, jamás se había interesado en una niña y tenía amigos que gustaban de ese placer, por que está le cercenaba los sesos con su solo recuerdo, agito su cabeza dispuesto a borrar esas imágenes, esa maldita creatura era su peor obstáculo para alcanzar su deseo, de convertirse en el siguiente Duque Lancaster y para lograrlo debía deshacerse de ella y sus padres, de un salto se levanto de su sitio, las nauseas le ganaron, sin más remedio tuvo que correr hasta el baño, para arrojar todo lo consumido, hasta sus latentes recuerdos…

%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%

En las pálidas tardes

Me cuenta un Hada amiga

Las historias secretas

Llenas de poesía;

Lo que cantan los pájaros,

Lo que llevan las brisas,

Lo que vaga en la niebla,

Lo que sueñan las niñas.

Detuvo su lectura del libro de poesía que su padre le regalo, luego de haber aprendido a leer, aquel diminuto librito "Azul..." escondía tras su tamaño se escondía un vasto tesoro de letras, de poesía pura, nacida del corazón del autor, siempre que podía leerlo lo volvió hacer, las liricas palabras dentro de él, lo cautivaban de tal forma que en cada frase que memorizaba, se retrataba con una imagen, unas más hermosas que otras, así como la que su mente evocaba al recitar esa parte del su poema favorito, todo en él le gritaba, que la dueña de sus pensamientos se deslizaba jubilosa por los sublimes jardines Ingleses.

Se aparto de su escritorio y con rapidez se aproximo a su cama, con sumo cuidado levanto los almohadones donde escondido descansaba su pequeño amiguito, lo sujeto con suavidad, aquel conejito dejo caer su cabeza hacia atrás al ser sostenido por su torso, cerró sus ojos y se sentó, abrazarlo le producía un cosquilleo agradable, presentía que ella sería igual de suave al envolverla entre sus brazos, aquel confort que "Corazón del Amanecer" le brindaba, ni su padre le había hecho sentir antes, alejo al peluche unos cuantos centímetros solo para aspirar su fragancia cítrica, le fascinaba, más con todo el pesar del mundo, no conocía que aroma era aquel, ¿Qué lo producía?, y tampoco lo identificaba, desilusionado le aparto para dejarlo nuevamente en su lugar.

Que tonto se sentía cada vez que hacia la misma acción, cuando acongojado se acercaba al animalito de felpa, un niño grande no podía andar abrazando un conejo para reconfortarse, ni hablar de andar suspirando como idiota por una niña, golpeo con la palma abierta su frente, que importaba todo eso, esos dos seres representaban para él una parte importante de su corazón, la niña su paraíso y el peluche su llave, solo faltaba la puerta que lo conduciría a ella.

Suspiro resignado, pensar lo mismo todos los días, estaba resultando cansado, como la encontraría, tirándose espontáneamente sobre el fino edredón para meditarlo hasta que el suave llamado a su puerta le distrajo, se suponía que estaba castigado, nadie podía llamar a su puerta, a menos que fuese la "Cara de Cerdo" de su madrasta, y ahora que querría.

-"Adelante"-indico, para que entrasen.

-Amo Terry- la armoniosa voz de Mery le hizo sonreír.

-"Mery"- pronuncio con emoción al saltar sobre las largas faldas de la cocinera, llevaba casi dos días sin verla-¿Qué haces aquí?- cuestiono al soltarse, en especial ella tenía prohibida la entrada-Si te ven aquí estarás en problemas- comento al jalarla y cerrar la puerta para no ser vistos.

-Descuide amo, tengo permiso- explico risueña con la acción del jovencito.

-"Permiso"- repitió-"¿Quién te lo ha dado?-

-"Su mad…"- aclaro su garganta al mirar como los zafiros azules de Terry se endurecían con esa palabra- "La Duquesa"- corrigió para no importunar el momento.

-¿Por qué?- que se traería entre manos esa mujer, nunca lo dejaba libre antes de finalizar su castigo, no se saltaba las reglas.

-Al parecer unas damas han venido a interceder por usted- respondió arreglando las sabanas blancas de la cama- según he entendido, lo que paso en el parque fue un "terrible equivocación"-informo al guiñarle un ojo.

-"Una terrible equivocación"- parpadeo confundido, que tonterías eran esas, no había error, aquel día hizo de las suyas, nada de equivocaciones-¿Quién ha dicho eso?-

-Las damas que esta con la Duquesa, se han escusado, pues sus hijos dicen que tú los salvaste, que en ningún momento aquello que hicieron fue una travesura-

Guardo silencio, analizando las palabras de Mery, quien por su tono de voz no se creía tampoco el cuanto de esos chicos, "chicos", sus pupilas se dilataron cuando un as de luz alumbro su cabeza, una diminuta curva se formo en sus labios, claro, quienes más podrían hacer algo así-"Esos tontos"-susurro con alegría.

-Decías ¿?- la mujer se acerco con una chaqueta entre sus manos.

-"Nada"- respondió para observar lo que hacía su cocinera favorita-¿Para qué es eso?-señalo la prenda.

-Contra el frío- contesto juguetonamente.

-¡Eso ya lo sé!-como le gustaba sacarlo de quicio-Lo que quiero saber es ¿Para qué?, si estando en mi cuarto no la necesito-

-Es porque tiene visitas- le ayudo a colocársela.

-¿Visitas?- ajusto su chaqueta el mismo.

-"Si"-los cansados ojos de Mery tintineaban de gozo, algo se traía.

-¿Quiénes son?-

-"Hay niño, que no me has escuchado cuando te explique, por que ya no estás castigado"-soltó al poner sus manos sobre su cintura como disgustada.

-¡No te entiendo!-replico al cruzar sus brazos en su pecho.

-"Que tus amiguitos esta aquí"-pronuncio con gran algarabía.

-¡AH!-

%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%

El frio Otoñal empezaba a desaparecer dando paso al paradisiaco esplendor Primaveral, con su torrente de colores que guindaban en cada ser viviente de la tierra, se meció una vez más, lentamente el columpio fue haciéndose para adelante, para atrás, sus mejillas sonrosadas por el aire, su cabellera libre al viento, aquel su último día en casa del abuelo, y por más que sonaba cruel en su mentecita, no le dolía partir, ya para ese entonces él había prometido cientos de veces que la visitaría, que pasaría los veranos con ellos, las navidades, que para su cumpleaños número ocho el cabalgaría junto a ella por las extensas praderas, verde claro que en su infinidad rozaban con aquel cielo turquesa que sus ojos recordaban tan vívidamente, esa tarde en el carruaje, cuando junto a sus padres se acercaban a la que por un tiempo llamo casa, y que por regalo lo volvería a ser.

El dolor de la despedida se esfumo ante la dicha de saber que regresaría a la Villa, a los brazos de Nana Amelia, a los cuidados de Elois, a los diversos relatos del Señor Henry, a los maravillosos instantes del Señor James, ¡FELICIDAD! Brotaba de sus despampanantes pestañas rizadas, la noticia opaco en plenitud el terror, la tristeza, la angustia, en la que se sumergió durante tres largos días en los que pesadillas similares le atormentaban, estremecida se abrazo a si misma, pero ninguno tan real como la primera, aquella donde estuvo a segundos de ser devorada por su captor, que impasible ante sus sollozos, se aproximo cada vez más a su meta, agito con vehemencia su cabeza, debía olvidar, seguir memorando todo solo le haría mal.

Sus lustrosos botines se estancaron sobre la fina grama, deteniendo con ello el columpio, no habría de que preocuparse siempre y cuando sus padres estuvieran con ella, no tendría nada que temer, inclino su rostro, flotando sobre su falda los carnosos pétalos de su obsequio tan vivos, tan frescos como cuando la recibió la acompañaba silenciosamente, de entre todas las cosas que había en su habitación, fue lo que tomo en aquel momento de reflexión, jamás se cansaría de contemplar tan curiosa flor, la levanto, el aroma que destilaba le fascinaba, dulce, pero sin exagerar-*Orquídea*- pronuncio contemplativa, según le conto su padre, aquella extraña flor, era poco común por esas tierras frías, florecían de mejor forma en América de donde pertenecían la mayoría de especies, por que habían variedad de formas, tamaños, colores y texturas para admirar, al serle explicado con libro en manos, su padre le mostro cientos de dibujos de esas flores, la acerco hasta su nariz, deleitándose con los miles de sentimientos que rebosantes se alzaban al sentir de cerca esa fragancia.

El tiempo pasaba con lentitud desde la posición en la que estaba, deteniéndose en el horizonte donde los destellantes rayos del sol bañaban el hermoso jardín, doradas gotitas de vida que trasmitían su fervor a todo cuanto tocasen, acaricio con su mejilla el grueso pero frágil pétalo fucsia que erguido sobre dos más daban la peculiar forma a su regalo, más su mente no se concentraba en los "ojos color miel" del chico que se la obsequio, veía aquellos azules "tan azules como el mar", llevaba días pensando en él, ¿Quién sería?, ¿En dónde estaría?, ¿Si estaría cuidando de su Conejito?, ¿Si seguiría llorando?, ¿Qué estaría haciendo en este preciso momento?, suspiro abatida, que caso tenia continuar recordando, tratando de que ningún detalle se borrase de su mente, de poder memorizar sus facciones, de aferrarse a su imagen, si ya no volvería a verlo.

Una escurridiza lagrima resbalo por su cremosa mejilla, sonrió al limpiarla con la punta de sus dedos, no podía perder las esperanzas, pues tal como se había prometido no olvidarlo, también había hecho la de buscarlo y hallarlo, al igual que con su "Príncipe" y con el "chico de ojos color miel", los hallaría, y luego ya vería…

Los malos sueños tenidos, estaban causándole momentos depresivos, la promesa del recuentro estaba hecha, elevaría plegarias para encontrarlos, para saber quiénes eran y lo más importante agradecerles a cada uno el pequeño fragmento de vida que le regalaron, un generoso recuerdo para la eternidad.

-Señorita Candice, Señorita Candice- el llamado capto su atención, la mucama se acercaba a toda prisa a ella.

-¿Lucy?- su agitación sumado a su semblante preocupado la asustaron.

-¡Que alivio!-manifestó al ver a la pequeña-"Lady Rosaly la busaca"- pronuncio aun cansada.

-"Mami"- murmuro sin moverse de su sitio-¿Por qué?-habría sucedido algo.

-"Solo me ha pedido que la buscara, el por qué no lo sé"-

Su vestido celeste con encajes blancos se vatio ante la ráfaga de viento que las sacudió al pasar junto a ellas, sus mangas revolotearon como alas de mariposa, extendiéndose, abriéndose con maravillosos movientes, todo cuanto la angustiaba, se esfumo como lo hace un llama de un candil al ser golpeado por el noble pero imponente viento, su "Príncipe", "El chico de ojos color miel", su
"Corazón del Amanecer", estaban allá afuera esperando por ella, y ella aun se lamentaba por cosas irreales, pues la familia, sus seres queridos jamás le lastimarían, por ello nunca menciono que la voz de aquella noche era la de su Tío, y tal como había superado antes otros obstáculos también lo haría ahora.

-"Señorita Candice"-Lucy observo cautivada como la niña se dejaba hacer por el aire, que jugaba travieso con su vestimenta, y juraba que también lo hacía con su alma.

Complacida consigo misma de un salto se paro acompañada de una radiante sonrisa-*Mejor vámonos Lucy, mamá a de estar esperándonos*- entono con dulzura al iniciar su caminar.

Lucy parpadeo desconcertada, sorprendida, maravillada, esa sonrisa volvía a ser la misma que ilumino sus días desde que la señorita cruzo el portal de la casa, tal como lo hacen los rayos del sol cuando despertando de su letargo, nos regala el Amanecer, la cual en estos tres días se nublo a causa de ese incidente, pero el Amanecer había regresado y con él la promesa de un nuevo día…

%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%

-De todas las cosas que imagine que podrían pasar, esta era la que menos esperaba- comento serio.

-¡Sí que eres agradecido Grandchester!- rezongo Archí imitando su seriedad.

-Seré sincero, no considere volver a verlos- les expreso aun con signos de sorpresa en su cara.

-¿Por qué no, Terry?-cuestiono Steve que sentado frente a él, se removía incomodo por el césped.

-Pues por qué no intercambiamos mucha información sobre donde vivíamos- declaro con flamante ironía.

-¿Y es que acaso hacía falta que lo supiéramos todo para encontrarte?- cuestiono Anthony que aburrido cortaba en trozos las largas hojitas del arbolito que junto a sus prendas se mecía por la brisa otoñal.

-*Lo lamento*-musito al dejar caer su cuerpo en la grama, contemplo como algunos algodones blancos navegaban con calma sobre el celestino cielo-*Ustedes se esmeraron en encontrarme y sacarme de este lio*- cerró sus pupilas dejando salir la desilusión, la angustia y todo aquel mar de incertidumbre que su pecho llevaba desde hacía días-*Y yo no hecho más que menospreciar sus esfuerzos*- utilizando sus caderas como palancas volvió a sentarse-*Gracias*- dijo al ver el semblante sorprendido de sus amigos.

-¿Cómo?- pregunto con exagera tono Archí, en el poco tiempo convivido al lado de Terry, puedo apreciar lo serio que era, así que estaba seguro que aquello le costó mucho decirlo.

-No pienso repetirlas- gruño con fastidio, ya mucho fue decirlo una vez.

-¡Oh vamos Terry! ¡Estoy seguro que tu puedes!-esto comenzaba a animarse, por que no sacarle provecho, -"Se que puedes decirlo una vez más"- murmuro Steve elevando sus cejas.

Esto sobrepasaba su límite-"No"-que creían que era, un ¡payaso!

-"Pero no te escuche bien"-continuo fastidiando Archí, estirando su boca graciosamente.

-"Lastima"-respondió cruzando sus brazos.

-"Pero…"- fue lo último que pudo decir antes de que el blondo le tapase la boca.

-"Ya déjalo Archí"-dijo al retirarla-"confórmense con ese encuetes gracias"- por que habrían de pedir más, cuando ellos fueron los que decidieron actuar por su cuenta, sin esperar ningún tipo de agradecimiento.

-"Que aburrido estas Anthony"-reprocho su primo mirándolo feo.

-"Recuerden que estamos en otra casa con la Tía abuela muy cerca, nos encarcelaría si no nos comportamos"- al ingresar en esa casa una mala sensación se apodero de él, ahora comprendía a su amigo cuando le dijo que su casa apestaba.

Terry agradeció con su mirada azul la intervención de Anthony, seguir con aquello hubiese ocasionado una discusión la cual los llevaría al principio, otra vez metidos en problemas.

Los cuatro suspiraron hastiados, estar toda la tarde dentro de esas paredes extinguiría su vida, tendrían que encontrar la manera de salir de allí- "Que dicen si vamos al parque"- comento Steve con petulancia.

-¿Y según tú como lo haremos?- rebatió su hermano, acaso creía que por arte de magia la Tía abuela los dejaría salir así como así a la calle, máximo si se hallaba ella centrada en una interminable platica.

-Para que veas que Anthony no es el único que las tiene-pronuncio con entusiasmo-*Si la tengo*-

-Entonces habla… Genio- le reto a continuar.

Terry se acerco disimuladamente a su amigo mientras los hermanos discutían el plan que los sacaría de esa casa-¿Dime Anthony como fue que me encontraron?- necesitaba saber.

-"Fue fácil"- exclamo sonriente-"Por medio de tú apellido, lo demás se trato de convencer a la Tía abuela y decirle quien eras"- poso sus ojos sobre el arbolito que minutos antes deshojaba –"Cuando supo a que familia pertenecías, no se hizo de rogar, y acepto gustosa hablar con tu madre"- finalizo viéndolo a los ojos-"Siento haber tardado tanto" -

-"No lo sientas"- agradecido le devolvió la mirada-"Llegaron en el momento justo"-murmuro feliz.

-¿Por qué lo dices?- aquello sonaba extraño, que estaría pensando.

-"Cuando estos dos terminen su disputa se los explicare"- la idea le estuvo dando vueltas por la cabeza al darse cuenta que sus amigos lo hallaron, a pesar de la poca información, de la distancia y los contra tiempos, no se rindieron, alcanzando su meta encontrarlo, tal vez con su ayuda el también lograría la suya, volver a ver a su "Corazón del Amanecer", todo radicaba en ser tan optimista como ellos, paciente y perseverante , y tal vez algún día su tan preciado deseo se cumpliría, observo a sus amigos, ahora si podía confiarle a alguien más aparte de Mery su mayor afán...

%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%

MAS TIERNO NO PUEDE SER VERDAD?, VER PARA CREER NO?, DIOS LAS HACE Y ELLAS SE JUNTAN DECIA MI ABUELITA, ESO PIENSO DE LA SEÑORA LEGAN, LA TIA ABUELA Y LA MADRASTA DE TERRY, ESE TRIO SE ESCUCHA MACABRO, GRACIAS A DIOS QUE ELISA Y NEAL NO ESTABAN SI NO SEGURITO FRUSTRAN LOS PLANES DE LOS CHICOS, POBRE CANDY MIRA QUE PASAR TRES DIAS TAN DEPRE, ESO NO VA CON ELLA, PERO QUE SE LE VA HACER CUANDO UNO TIENE MIEDO Y LO QUE ES PEOR NO PUEDE ACEPTAR QUE ALGUIEN CERCANO ES EL QUE SE LO PROVOCA, FRUSTRA, QUE DESGRACIADO ES ALFRED NO CREEN EL MUY CONDENADO DISFRUTA DEL DOLOR DE LOS DEMAS, ESPERO QUE ALGUIEN ALGUN DIA LE DE SU MERECIDO...

n_n NO PUEDO DECIRLES CUAN FELIZ ME HACE QUE AUN CONTINUEN LEYENDO MI HISTORIA Y POR MUCHO QUE NO SE HALLA COMPLETADO LOS REVIWS REQUERIDOS PARA ESTE CAPI, YO SE LO PUSE POR QUE SE QUE ES LO CORRECTO, CON RESPECTO A SU APOYO AGRADESCO INFINITAMENTE SUS IDEAS Y COMENTARIOS CREANME ME HA SERVIDO DE MUCHO, PERO PARA HACER MAS OFICIAL MI AGRADECIMENTO DIRE QUIEN FUE LA QUE ME OTORGO PARTE DE LA INSPIRACION FUE MI QUERIDA AMIGA" AMPARO GRANDCHESTER", GRACIAS POR TU AMABLE COMENTARIO Y DE DECIRTE QUE SUPISTE CAPTAR PARTE DE LO QUE SERA LA HISTORIA, ESPERO CONTINUES LEYENDO EL FIC... MIL GRACIAS Y NUEVAMENTE FELICITACIONES...

BIEN YA QUE HECHO OFICIAL QUE EL SIGUIENTE CAPI SE TRATARA DE NUESTRA PAREJITA ESPECIAL, SOLO ME QUEDA DECIRLES QUE EL PROXIMO CAPI SERA PUESTO TAN PRONTO ALCANZEMOS LA CANTIDAD DE 160 REVIWS, SE QUE LA VES ANTERIOR FUE UN POCO INJUSTO, PERO ESTOY SEGURA QUE ESTA VEZ SI LO ALCANZAREMOS, YO CONFIO EN USTEDES CHICAS, YA SABEN TAN PRONTO ESTE EL CAPI ESTA RECIEN SALIDO DEL HORNO PARA DEGUSTARLO

HASTA LA PROXIMA SE DESPIDE Kaolinet...