-"Lo que hablan los personajes"-

"Aquí algunos pensamientos"

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

¿Novio o empleado?

¿Cómo sería si en vez de una empleada tienes a un joven guapo sirviéndote? ¿Y si lo debes hacer pasar por tu novio? Las cosas se complican, y salen a flote nuevos sentimientos... InuxKag

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Su primera cita había finalizado. ¿Fue buena, o mala?

"No le dijiste, tonto"

El subconsciente de Inuyasha lo estaba molestando. Mañana, de seguro mañana se lo diría. Estaba muy nervioso aún, su corazón latía muy rápido, y ahora era él el que quería estar YA en casa.

"Mañana se lo diré" Pensó decidido

Capítulo 7

Hoy era mañana. ¿Cómo se lo diría?. El chico de ojos dorados tragó saliva con dificultad. Pensar en eso lo estaba torturando, estuvo toda la noche haciéndolo, y ahora que era de mañana se había puesto más nervioso.

"Solo dile : me gustas"

Ahí estaba su otro yo, diciéndole lo que tenía que hacer. Ese otro lado de él lo tenía furioso, toda la noche estuvo regañándolo por no declararse, y ahora que era otro día, no paraba de recordarle que debía hacerlo. Solo dos palabras, no bastaba más. ¿Qué le respondería Kagome? Su empleado se había enamorado de ella.

.¿Enamorado?.

"¡No, no, no!"

¡Solo le gustaba! Ese subconsciente suyo le estaba haciendo pensar idioteces.

Tomó la escoba que tenía en sus manos con demasiada fuerza, por poco y la rompe. Se había levantado a las 7 de la mañana, solo porque no podía dormir. Ya eran las 9 y algo, y estaba acabando de barrer el interior de la casa.

Por otro lado Kagome aún estaba durmiendo en su habitación, ¿y si iba a despertarla? Nada le daría mas gusto que verla durmiendo y luego hacerla salir de sus sueños. Por supuesto, así no habría un ambiente tenso cuando hablara con ella, y podía declararse de una vez por todas.

Se encaminó al cuarto de Kagome luego de dejar la basura afuera. Tocó la perilla de la puerta, y la giró sin hacer ruido. Esta se abrió solo unos cuantos centímetros, emitiendo un pequeño ruido, e Inuyasha solo miró por la pequeña abertura que había creado, buscando la figura de la chica.

Ahí estaba, durmiendo plácidamente. Las sábanas tapaban su delgada figura, y sus cabellos caían como cascadas por todos lados. La chica tenia ambas manos fuera de la cama, y eso la hacía ver muy infantil.

Inuyasha estaba dispuesto a entrar para despertarla. "De seguro se enoja" Pensó divertido, mientras imaginaba la escena. Pero se detuvo un instante antes de hacerlo, el timbre de la casa estaba sonando.

"¿Quién será?"

Vale, era domingo y podían recibir visitas. Pero era temprano, al menos las 9 de la mañana le decía que la mitad de los estudiantes universitarios estarían durmiendo. Se dirigió a la gran puerta, se arregló un poco la camisa, abrochándola, solo por si acaso.

Abrió la puerta y se encontró con una señora delgada y de baja estatura, sonriéndole.

-"Tú debes ser Inuyasha, mucho gusto"- Dijo ella cordialmente.

Entró a la casa sin dejar que Inuyasha respondiera, él la miraba extrañado. La señora traía consigo unas cuantas maletas, se las pasó a Inuyasha indicándole que la siguiera. Sin esperar a que se lo dijeran dos veces, el chico tomó las maletas sin mucho esfuerzo, y siguió a la señora que se dirigía a una habitación. Para ser exactos, a la habitación más grande de toda la casa.

"Señora Higurashi. ¡Es la mamá de Kagome!"

Recién caía en cuenta de eso. Recordó la foto que había visto en la sala, y aunque la señora estaba cambiada, la podía reconocer perfectamente, además tenía ciertas facciones parecidas a Kagome. Su tez era un poco más oscura que en la fotografía familiar, y su cabello largo había pasado a ser uno mas corto y algo rizado. Sus ojos chocolates eran igual a los de Kagome, y eso lo convenció. Sin duda era su madre.

-"Kaede me habló muy bien de ti"- dijo después de que habían dejado todas las maletas dentro del cuarto –"se nota que haz echo muy bien tu trabajo"-

La señora comenzó a mirar toda la casa, como si no lo hubiese echo en años, estaba "inspeccionando" si el trabajo de Inuyasha se estaba cumpliendo. Mientras la señora hacía esto, el chico solo se quedó quieto, observándola, temeroso de alguna forma por lo que la señora pudiese decir.

-"Oh, pero que descuidada soy"- exclamó la señora Higurashi de un momento a otro, y estiró su mano hacía Inuyasha como gesto de presentación –"Soy la madre de Kagome"-

El muchacho estiró su mano para responder su gesto –"Un gusto señora"- le dijo.

Se notaba que era la madre de Kagome, sus gestos eran muy parecidos. La señora vestía un traje elegante, de un color verde oscuro con una blusa blanca. Parecía que venía del trabajo, y eso era algo que Inuyasha no se esperaba, después de todo nunca había llegado a dormir a la casa.

Momentos después ambos se encontraban en la cocina, desayunando unos ricos pasteles que la señora Higurashi había insistido en probar. De seguro Kagome heredó de ella ese carácter tan infantil que la caracterizaba.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Se cubrió la cabeza con la sábana que estaba en su cama. Había despertado recién, y nuevamente había soñado con su querido empleado. La cita del día anterior no había sido tan mala después de todo, porque al final del día Inuyasha estuvo a punto de decirle algo, y estaba segura que no debía ser una mala noticia. ¿O si?

Se levantó con mucho ánimo, pensando en que debía preguntarle a Inuyasha qué era lo que quería decirle. Entró al baño para ducharse, con una gran sonrisa en el rostro. De seguro ese sería un muy buen día.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Estuvieron conversando un par de horas, aunque Inuyasha no sabía cuanto tiempo fue exactamente. Pero no le importaba, sin duda la señora Higurashi era muy amable, cariñosa, e incluso le recordaba a su madre.

-"¿Y Kagome?"- preguntó la señora en medio de la conversación.

El chico se rascó la cabeza de manera despreocupada –"Debe estar durmiendo aún"- le respondió.

-"Entonces ve a despertarla"- Le dijo ella con un tono medio de orden, pero a la vez como un favor.

El chico se levantó y se dirigió a la habitación de Kagome. Cuando llegó frente a la puerta se detuvo un momento. En la mañana la idea de despertar a Kagome y hacerla enfadar había sido buena, pero ahora que su madre estaba en la casa no lo creía así. ¿Cómo debía tratar a Kagome? Su madre sin duda era amable, pero él seguía siendo el empleado de la familia. En ese caso, debía ser respetuoso y conservar su trabajo. ¿no?

Dio dos golpes secos en la puerta. Dentro de la habitación se oían pasos apresurados, mientras una dulce voz ya conocida para Inuyasha le decía que esperara un momento. Espero pacientemente, como siempre debía hacerlo con Kagome. En verdad eso de esperar no era lo suyo.

Decidido, abrió un poco la puerta y entró en el cuarto de Kagome, ella por suerte estaba vestida y parada enfrente de él, pero en cuanto se percató de la presencia del chico, frunció el ceño y se cruzó de brazos.

-"Te dije que esperaras"- Le reprochó ella.

-"Señorita Kagome, la esperan abajo"- Dijo él calmadamente, como ordenando sus palabras.

¿Señorita Kagome? ¿Acaso Inuyasha le estaba hablando como un verdadero empleado? Eso si era algo sorprendente para Kagome, porque desde el primer momento en que Inuyasha llegó a la casa, se había comportado de una manera un tanto grosera. Nunca exageró, claro, pero no era para que la tratase con tanta formalidad.

-"¿Inuyasha?- preguntó incrédula.

El chico solo se limitó a darse la media vuelta, y salir de la habitación dejando a Kagome con una pequeña confusión en su mente. La chica tomó el suave perfume que usaba cada mañana, se roció su cuello con él, y salió de la habitación para saber quien era la que la visitaba un domingo.

Llegó a la sala de la casa, aquella donde empezó a darse cuenta que se sentía muy atraída por su empleado. Abrió los ojos, sorprendiéndose de ver a la persona que tenía enfrente, porque se suponía que ella tardaría mas en volver.

-"¿Mamá?"- Preguntó Kagome

-"Hija, al fin nos vemos de nuevo"- La señora Higurashi abrazó a Kagome, mientras que Inuyasha solo observaba la escena.

Bueno al menos ahora Kagome entendía un poco el porque Inuyasha la trató de Señorita. ¡Era un grosero! ¡Solo porque su madre estaba presente le dijo eso!

Cuando el chico llegó a la casa lo primero que hizo fue entrar a su cuarto, nada mas y nada menos que ¡cuando ella estaba semidesnuda!... Y ahora le decía Señorita...

-"Inuyasha, cariño"- Dijo la madre de Kagome-"¿Podrías servirnos unos pastelitos?"-

El chico se dirigió a la cocina a buscar lo que la señora le había pedido. Bueno, con Kagome jamás había desarrollado muy bien el papel de empleado, de hecho siempre intentó hacer su trabajo sin que Kagome lo viera. ¿Por vergüenza, quizás? No lo sabía con exactitud, pero ahora que la madre de Kagome estaba en la casa, no podía darse el lujo de tratar tan informalmente a sus jefes.

Sin decir nada, Inuyasha dejó varios pastelitos sobre la pequeña mesa de centro que estaba en el lugar, Kagome y su mamá se sentaron en los sillones, conversando animadamente. Bueno, la realidad era que la señora Higurashi era la que hablaba, su hija solo se limitaba a responderle con monosílabos o alguna que otra risita por las extrañas historias de su madre.

Su mente estaba ocupada en Inuyasha, que estaba de pie junto a ellas, sin hablar absolutamente nada. De cierta manera le recordaba a la anciana Kaede, solo que ella de vez en cuando conversaba con su madre. Pero no, el chico solo estaba callado, observando, o quizás pensando.

Ahora que su madre estaba en casa ¿Debía tratar a Inuyasha de manera diferente? No eran amigos, pero sentía algo extraño por él. No estaba segura de qué era lo que sentía, pero si sabía que no lo consideraba de ninguna manera un empleado. ¿Su madre aceptaría que no lo tratase como sirviente?

-"Hija, ¿qué opinas?"- su mamá la sacó de sus pensamientos, y ella no sabía que decirle porque no le había estado poniendo atención.

-"Cla...claro"- Respondió Kagome

"¿Claro qué?"

-"O si, es una estupenda idea. Tu padre lo sugirió, además desea conocer a Inuyasha"- La madre de Kagome miró a Inuyasha, intentando que este conversara con ellas también.

Él solo las miró, primero a la señora Higurashi, y luego a Kagome. Estaba preocupado, esa chiquilla había aceptado sin pensar en las consecuencias, de seguro lo que quedaba de día sería de lo peor, y más aún cuando su subconsciente le pedía a gritos que se le declarará a Kagome. ¡No podía! Él solo era un empleado, Kagome lo rechazaría seguro...¿En qué estuvo pensando?

"Te gusta, y no podrás ocultarlo"

Se sonrojó levemente y giró el rostro para que las dos mujeres no se dieran cuenta de ello. Quizás lo que su mente le decía era cierto, pero debía comportarse.

-"Inuyasha, ¿nos acompañas?"- preguntó la señora Higurashi

Meditó un momento. La idea de ir a una piscina con Kagome sonaba muy bien, pero si iba seguro que no sabría que pasaría como consecuencia. Lo mejor era no ir, seguro.

-"Tengo que estudiar, perdone"- Dijo el chico como excusa.

Kagome miraba con curiosidad. ¿Qué Inuyasha las acompañara? ¿a dónde? ¡maldición! No sabía de que hablaban ambos, y ella había aceptado sin saber nada.

-"Solo será por hoy Inuyasha"- dijo la señora sonriendo –"Una piscina no le hace mal a nadie"- terminó por decir.

¿UNA PISCINA? Y ella había dicho que sí a eso. Bien, ahora podía pensar un poco. Una piscina... con Inuyasha cerca. Sonaba bien, no podía negarlo, aunque las ideas de su mamá como siempre eran algo extrañas.

-"Bien, nos iremos en unos momentos"- dicho esto, la señora Higurashi salió de la sala y dejó a dos chicos confundidos mirándola.

Nadie había dicho nada, y la señora Higurashi hizo como si todo estuviera arreglado.

-"Entonces..."- Dijo Kagome rompiendo el silencio que había entre ambos -"¿Irás con nosotros?"-

-"Creo que no tengo opción, Señorita Kagome "- respondió Inuyasha soltando un suspiro.

Un momento después le llegó un cojín en el rostro, y miró a la causante de eso.

-"¡¿Oye qué haces?!"- Gritó enojado

-"Pues deja de llamarme así"- Le dijo Kagome, frunciendo el ceño.

-"¿Así cómo?"- preguntó aún medio enojado.

Si, definitivamente Inuyasha era un grandísimo tonto.

-"No me llames Señorita, nunca lo habías echo"- le reprochó ella.

Kagome se giró levemente, con las mejillas sonrosadas y con el ceño aún fruncido. Se cruzó de brazos, era algo tonto el reproche que le estaba haciendo a su empleado, pero no le gustaba el nuevo apodo que recibía por parte de Inuyasha. Por primera vez hubiese preferido un "niñita" o "mocosa", como él solía hacerlo. ¿Tanto le afectaba que su madre estuviera en casa?

-"¿Te molesta?"- preguntó Inuyasha –"Soy empleado, así... debería tratarte"- le dijo a la chica, pero estaba mas bien auto convenciéndose de sus palabras.

-"Pues te ordeno que me digas Kagome"- dijo ella poniéndose delante de él –"Dijiste que harías lo que yo quisiera, pues NO me digas Señorita"- terminó por decir, imitando la voz del chico en la última palabra.

-"Oye yo no hablo así"- Inuyasha se sintió algo ofendido, la voz que había puesto Kagome era burlona y eso no le agradó.

-"Si, si lo haces"- Dijo la chica soltando una pequeña risita –" Soy Inuyasha, y no hablo así "- Kagome siguió con su juego de molestar a su empleado, caminando por toda la sala y hablando de una manera un tanto chistosa.

PAF!

Dos cojines en el rostro. Ambos cayeron al suelo, y las mejillas de Kagome se tiñeron de rojo. Uno, por el golpe, y dos, por la furia que estaba sintiendo. ¿Acaso Inuyasha no conocía lo que era la delicadeza? ¡Ese golpe le había dolido!

-"¡Te quedaste callada!"- Ahora era Inuyasha quien se burlaba de ella, retorciéndose de la risa, con ambas manos en el estómago.

-"¡Tonto!"- la chica se lanzó –literalmente- sobre Inuyasha, y ambos cayeron al suelo. Kagome agradecía haberse puesto unos pescadores ese día, generalmente usaba faldas. Luego tomó uno de los cojines que tenía cerca, y lo puso en la cara de Inuyasha. –"¡No sabes tratar a las mujeres!"-

¿él no sabía tratar a las mujeres? ¡Esa niñita era agresiva! Y le alegaba a él que no sabía tratar a las mujeres. "niñita tonta"

Con un poco de fuerza, Inuyasha tomó las muñecas de Kagome y la obligó a sacarle el cojín, que ya le estaba causando que le faltara el aire. La miró enojado, soltando un pequeño y casi inaudible gruñido, y acto seguido la obligó a darse vuelta quedando él sobre ella.

-"Tú tampoco eres muy Señorita, ¿Sabías?"- Le reprochó él, sin soltar su agarre a las muñecas de la chica.

-"No me llames así, entonces"- Le recriminó Kagome sin poder moverse.

-"Ya, no lo volveré a hacer"- Inuyasha suspiró y la soltó para sentarse cerca de ella, cruzando las piernas y mirándole fijamente. –"Oye"-

-"¿Qué?"- Kagome se sentó cerca de él, siendo que tenían sillones cerca. No, optaron por estar ahí, en el suelo, que por cierto estaba algo helado, pensó Kagome.

"Me gustas"

-"Si, iré con ustedes a esa dichosa piscina"- el chico miró hacia otra parte, y Kagome lo quedó observando un momento. Sonrió levemente.

-"Te hubiese obligado de todas formas"- La chica se levantó, no pudiendo ocultar lo feliz que estaba.

-"Keh! Como si pudieras obligarme"- Inuyasha se levantó después de ella –"Eres muy débil ¿sabes?"-

Si, Inuyasha estaba recordando el día en que conoció a Kagome. Ella llevaba un par de maletas que no estaban muy pesadas, ¡y hasta se había caído al suelo! Como si las maletas de verdad pesaran. Muy debilucha, y claro, en ese momento se lo dijo y ahora se lo volvía a repetir.

-"No me digas debilucha, además..."- agregó –" No necesito de la fuerza para ganarte"- Kagome se irguió y colocó ambas manos en su cadera, como si hubiese triunfado.

-"No me digas"- le dijo el chico recalcando el deje de ironía en su frase.

-"Recuerda que debes hacerme en caso en todo"- le recordó Kagome sonriendo –"Mi querido novio"-

Solo eso, una estúpida farsa que él mismo había inventado. ¿Cómo decirle a Kagome que le gustaba? ¿Estaría bien decírselo en la piscina?

Inuyasha se quedó metido en sus pensamientos, y Kagome lo observaba curiosa.

De pronto la señora Higurashi entró a la sala –"Hija, Inuyasha, partamos para aprovechar el día"- dijo entusiasta.

Los dos chicos la miraron con el mismo pensamiento.

"¡Ni siquiera hemos aceptado ir!"

Kagome siguió a su madre aceptando el hecho, sabía que su madre siempre ganaba en ese tipo de cosas. Mientras que Inuyasha miraba a Kagome y la seguía de cerca.

¿Estaría bien que un empleado, se enamorara de su jefa?

Continuará

¡En la piscina podría decidirse todo! ¡ánimo Inuyasha! ¿Qué dirá Kagome?

Nya! ¡Perdón por la demora! Lo siento muchísimo. Sucede que me bajó toda la inspiración para escribir la historia, pero cuando terminé de hacerlo me di cuenta de que las ideas estaban muy desordenadas, y estuve arreglando el fic, mas que nada xD.

Agradezco Mucho Sus Rewiev. Gracias a todos por dejarme comentario.

Si te ha gustado el fic, o deseas darme una sugerencia, pues dale a Go aquí abajito y me escribes xD. Si me deseas amenazar de muerte, puedes hacerlo por privado y así nadie sospechara de ti. (Lo siento, momento de locura)

NOTA: Si entran a mi profile, podrán ver un dibujo del fanfic ¿Novio o empleado? . que fue un regalo de Chiisana Minako. ¡Muchas Gracias amiga! Además, me encantan tus fics. ;

Adelanto del próximo capítulo: Inuyasha al fin se va a declarar, pero habrá un cambio en los papeles. Se enterarán en el siguiente capi.

Namárië