I'm sorry, Gomenasai, Lo siento, perdon por mi tardanza, pero tuve problemas Tecnicos,(mi computador me fallo en el mejor momento) pero ya no sigo quitandoles el tiempo les dejo leer, explicaciones al final, que lo disfruten...
DECLAIMER: NINGUNO DE LOS PERSONAJES DE CANDY CANDY ME PERTENCEN, SIMPLEMENTE
FANTASEO CON ELLOS...
CORAZON DEL AMANCECER
CAPITULO XII
"TUESDAY AFTERNOON"
El aleteo de los cientos de palomas blancas que emprendieron vuelo se perdieron entre las risas alborotadas de los niños que aprovechando la fresca brisa volaban cuan alto podían sus comentas, el reflejo del cielo en el pacifico lago acompañaba el duelo entre caballeros al que jugaban algunos pequeños al lado de las mansas aguas, la trompeta que convocaba a su escuadrón que tocaba el más pequeño de entre un grupito entusiasmado en lanzarse a los pequeños montoncitos de hojas, que al chocar con sus cuerpecitos se dispersaban despavoridas en diferentes direcciones, causo regocijo en su corazón, todo a su alrededor la invitaba a soñar, a reír, a bailar entre las frondosas copas de los inmensos arboles de colores que pintorescamente adornaban el bello cuadro, un cuadro que pintado a oleo se transformaba en realidad.
Deslumbrada soltó la falda de su madre, el sonido del agua la llamaba, clamaba por ser apreciada de cerca, las pulsaciones de su curiosidad, agitada por la emoción hicieron que su espíritu escuchara las miles de diferentes voces que creaba el fino contacto entre el hombre y la naturaleza.
-¿Hermoso, verdad?-apoyo sus manos con ternura sobre los hombros de su pequeña, agradecida mostro una esplendida sonrisa, su idea de llevar a Candy ahí, resulto de maravilla.
-"Es…"- como nombrar algo así, habría una palabra, pues si la había ella no la conocía.
-"SUBLIME"- completo Rosaly al pincelar con su índice sus pecas.
Si esa era la palabra, "Sublime" sonaba tan bien para describir aquel almohadón de sueños que volaba traviesamente frente a ellas, una transfusión de magia pura para el corazón, que nacía en el viento, viendo el lago, sintiendo el cielo- *Eso es mami, Sublime *- apoyo alegóricamente, abrazando a su madre.
El calor de aquel abrazo la hizo suspirar, aquellos tres días fueron un infierno, ninguna madre en su sano juicio podría estar en paz al ver la tristeza reflejada en los ojos del hijo, sin hallar la manera de regresarle la vida, paso sus brazos para estrecharla contra ella, "Mi Dios te estoy eternamente agradecida*, misteriosamente antes de llegar al parque Candy había recuperado su entusiasmo, ¿Cómo? No lo sabía, pero cualquiera que fuera la razón le agradecía.
-¿Te sientes mejor?- cuestiono sin soltarse, deseaba continuar entre los brazos de su pequeña por siempre.
-"si"- expreso con la voz débil aferrando sus manitas al sedoso cabello de su madre.
Ambas se separaron lentamente, quedando frente a frente, inocencia ante experiencia, madre e hija, parecía ser que todo volvía a la normalidad, que el miedo se desvanecía y surgía nuevamente la voluntad, aquella que tanto amaba en su hija-*Me hace feliz oír eso*- dijo tan bajito Rosaly a Candy que esta solo pudo comprender la palabra feliz.
Vio un lirio que erguía al azul la pureza de su cáliz blanco, y estiró la mano para cogerlo-¿En qué lugar estamos?- tocando el cáliz de la flor, viendo su alrededor.
-"Holland Park"- contesto al pararse y contemplar lo que sus ojos conocía desde hacía años.
Relajo su mirada-"Me gusta"- musito caminando hasta posarse al frente- "Me gustan esos elegantes pero diminutos botones verde amarillos que cuelgan de esas ramitas"-sonrió degustando sus propias palabras-"Me gustan las flores, aunque no sepa el nombre de todas"-parpadeo divertida-"La delicada Margarita"-señalo un redondel que con maderos blancos separaba del resto de la vegetación el centro de su atención-"La perfumada Rosa"- la fragancia reinaba en el ambiente-"La pura Lila"- el color de esta saltaba a la vista divinamente-"El elegante Jazmín"-quien danzaba al ritmo del viento-"Todas tiene algo que me atrae"-descanso sus brazos que junto al lirio se acoplaron a su lados-"Me agrada como el viento otoñal mece las hojitas anaranjaditas de aquellos árboles"- agudizo su vista-"Me gusta ese sendero, esos arbustos con puntitos rojos, parecen linternas, que a lo largo del camino me dan la bienvenida"-
Las sencillas pero significativas palabras de Candy le llenaron de dicha el alma, aquella niña tenía una visión tan limpia del mundo que la rodeaba, algo poco común- ¿Qué más te gusta?- dijo animándola a que continuara.
-"Me gusta la humedad que vuela sobre los helechos"-giro emocionada –"Que provienen del espejo de agua"- buscando más deleitantes placeres escondidos dentro del parque-"Me encanta las florecientes sonrisas de aquellos niños que al sentir el frio enjutan el rostro y ríen gustosos"- respiro profundamente al oír el melodioso timbre de uno de ellos-"Me gusta el resplandor que va formándose en la colina que cede ante los rayos del sol"- las imágenes de su presente se fueron haciendo una con las de su pasado-"Me agradaban los largos días de verano en la colina de Pony se parecen tanto a ese resplandor"- cierta melancolía acompaño su frase-"Me gusta soñar despierta"-una extraña sensación lleno todo su ser-"Pero, sobre todo, me gusta soñar con una colina púrpura a la hora del atardecer"-
-"CANDY"- el clamor de la niña era claro, extrañaba su tierra y aquel parque se le comparaba.
-"Me gusta el sol cuando esparce su luz"- volteo a verla-"Su tranquilidad, su brillo y su calor"-cerro sus orbes y aspiro el fresco aire-"Me gusta oír cuando pronuncias mi nombre"-extendió sus brazos y el delicado lirio bailo ente sus dedos-"Mami, tu eres mi sol"-expreso radiante de alegría, sabía que por su culpa sus padres estuvieron preocupados esos días, lo menos que podía es hacerles saber que lo amaba mucho.
Delgadas líneas liquidas se deslizaron por su rostro, cuanto amaba a esa chiquilla traviesa, apresurada camino hasta ella la tomo ente sus brazos y giro sobre sí misma, ambas rieron hasta más no poder -¿Pero dime que te gusta más?- interrogo al detenerse abrazándola, con el lago como su testigo.
-"Pues… TODO"-entono abriendo sus brazos, como si intentara abrazar su entorno.
-"Eso imagine"-murmuro al pescar sus mejillas.
-¡Lady Rosaly!-clamo una señora que se acercaba a ellas.
Candy y Rosaly se quedaron calladas al verla caminar hacía ellas…
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-¿Haber Terry repítelo una vez más?-
Terry resoplo con fastidio por decima vez en lo que llevaban allí, como se le ocurrió abrir su bocota, lo peor de todo es que ya nada podía hacer-¿OTRA VEZ?- reclamo desesperado por el escrudiño del que era objeto.
-"SI"-los hermanos Cornwall entonaron serios.
Se revolvió incomodo-"Es pequeña"- marco con su mano más o menos hasta donde él creía que le llegaría-"Cabello rizado"-coloco su mano bajo la quijada-"Rubio"- cerro sus ojos, la parte que venía era que más disfrutaba, aunque tuviera que decírselas por decima vez- "Sus ojos son verdes, un verde esmeralda profundo"- exhalo abriendo sus retinas extasiado por su recuerdo.
-"¿Eso es todo?"- cuestiono Steve al oírlo callar.
-"Todo"- declaro Terry con simpleza.
-¿Con eso no podemos hacer mucho?-expreso Archí con preocupación-"Son rasgos bastante comunes"-
-"¡Por supuesto que no!"-grito Terry-"¡Ella no tiene nada de común!"- aseguro con furia.
-¡Tranquilízate Terry!-hablo Steve al ver la cólera en su amigo.
-¡No te exaltes!-recomendó Anthonyal verlo levantarse.
-¿Qué no me exalte? ¿Qué no me enoje?-se acerco hasta la orilla de la colina-¿Acaso no te das cuenta que llevamos media hora hablando de lo mismo?- acomodo su cabello asía atrás.
-"Tratamos de que recuerdes algo más"- reconoció Steve al ver su molesto semblante.
-*Ya les dije que no recuerdo nada más que eso y su fragancia que tampoco logro reconocer*-
El trió suspiro decepcionado debían admitir que aquel favor pedido por su amigo, era casi imposible de cumplir, como encontrar a una niña, con solo una descripción física, en una ciudad como Londres, tendrían que ser muy buenos detectives para lograr tal proeza.
-¨Esa noche todo fue muy confuso¨- confeso sin verlos-¨Me sentía hundido, no quería oír nada, mucho menos saber de nadie¨- explico con la mirada perdida ente el bullicio del parque-¨Cuando apareció no supe que hacer, ni que decir¨- observo a varios niños retozar sobre los montones de hojas secas-¨Sus palabras me calmaron, me dieron seguridad¨- rió suavecito ante su comentario-¨Como una niña puede hacer algo así¨- se volteo -¨Una niña así no es común¨- replico al ver a su "elegante" amigo.
Archí agacho la mirada, como apenado por su comentario, al parecer el asunto para Terry era de vital importancia, y él no había sabido ser discreto, levanto su vista, su hermano lo veía con la frase entre los labios, "No que muy educado", aparto la cabeza de ahí, no estaba para reproches, ya tenía suficiente con los de Grandchester.
-"Se nota que te gusta mucho"- aclaro Anthony despreocupado ante la mirada asesina que su amigo le dio.
-"A mí no me gusta"- contradijo –"Tan solo quiero devolverle su peluche"- comunico tomando asiento nuevamente junto a ellos.
-"No te creo"-rebatió el castaño- "Sino, no estarías así"- lo señalo.
-"Así" ¿Cómo?-
-"Desesperado"-
El silencio los embargo al instante, esperando que el estallido se produjera.
-"¿Qué has dicho?-el grito de Terry retumbo espantando todo signo de vida que se encontraba cerca de ellos.
-Que esta "DE-SES-PE-RA-DO" por encontrarla-
-¡De esta no te salvas Cornwall!- se abalanzo dispuesto a tomarlo por el cuello y hacer que se retractara.
-"SUFICIENTE"-Steve se interpuso entre ellos-No te encontramos para discutir entre nosotros –vio a los ojos a su amigo-Y no vinimos a molestar- volteo a ver a su hermano –Todo lo contrario, queremos ayudar- suspiro cansado-pero sin saber su nombre, y sin tener ningún otro dato será muy difícil- comunico asegurándose que sus palabras bajasen los ánimos alebrestados en sus amigos.
-Steve tiene razón-apoyo el blondo sacudiendo su pantalón- prometimos ayudarlo- sus celestes iris se posaron en el rostro de su primo-no por ello tenemos que saber para que la busca-reprochando su conducta-por otra parte, no esperes que la encontremos sin preguntarte nada al respecto-pronuncio como buen pacificador.
Archí se dejo caer sobre la grama observando el cielo, meditando las palabras de su primo-¡Y qué podemos hacer!- cruzo los brazos en su pecho-"Sentados aquí no la hallaremos"-
Entre cerró sus azules zafiros, tal vez debía dejar de fantasear con encontrarla, y mantener ese momento como un bonito recuerdo, sus manos se escondieron dentro de su pantalón, girándose de golpe para luego lanzarse colina abajo sin decir palabra alguna.
-"TERRY"-grito Steve al verlo resbalarse.
-¨Déjalo¨- Steve y Archí observaron a su primo que tranquilo contemplo la escena, aun no comprendía muy bien el sentir de su amigo por esa niña, no entendía de que manera la pequeña influenciaba en él, cuando hablaba de ella se transformaba en alguien distinto de carácter afable, pues con normalidad Terry parecía ser un niño solitario.
-¿Estará bien que lo dejemos ir así?- comento el de lentes al ver el mar de niños que corriendo de un lado a otro, volaban una cometa.
-*Supongo que no * - Archí se aproximo a la orilla –"Pero tampoco podemos detenerlo"-interesado se inclino para admirar mejor la batalla con ramas que dos niños llevaban a cabo cerca del lago- ¿Por qué había tanto niño hoy?-
-"¿Es verdad?"- exclamo Steve ajustando sus lentes-"La otra vez que estuvimos aquí, no habían tantos"- todo el parque estaba lleno de chiquillos que corrían, se escondían entre los árboles.
Anthony confirmo los comentarios de ambos al acercarse y ver el entorno lleno de niños jugando, les habían desde los de cinco hasta su edad, sonrió, a veces olvidaba que era uno de ellos, posiblemente eso mismo le sucedía al gruñón de Terry, en sus vidas no cavia la diversión, todo cuanto hacían por obtenerla era mal visto, el motivo, por pertenecer a una familia Aristócrata.
-¡Hey tengo una idea!- manifestó con emoción Steve.
-"Hoy has tenido muchas"- declaro sínicamente Archí al verlo de reojo por hallarse agachado.
-"¿Y te molesta?"-pronuncio ofendido.
-"No"-movió su mano restándole importancia-"descontado que estamos en esto por una de ellas"-
-"No es mi culpa que tú no sepas comportarte"-replico indiferente a su sarcasmo.
-"Yo soy un caballero"-pregono al señalarse –"a diferencia de Grandchester"- frunció su ceja con disgusto-"mira que dejarnos solo después de lo que hicimos por él"-mascullo agachando la cabeza-"no es nuestra culpa si no sabe nada de ella"-
Steve y Anthony cruzaron miradas, aunque Archí tratase de ocultarlo, Terry ya era su amigo y aquella discusión de hace unos momentos lo tenía molesto no con Terry, sino por pelear con él, aun eran unos niños tratando ser hombres, por que no simplemente hacían lo que los demás y corrían tras sus sueños.
-"¿Cuál es tú idea, Steve?"- cuestiono minutos después Anthony.
-¿Por qué no empezamos buscándola en este parque?- vio hacia abajo- Hay muchos niños aquí, tal vez tenemos suerte y ella este allí- señalo a los niños que a esa distancia parecían soldaditos de plomo.
-"Me parece bien"- apoyo Anthony- Dividámonos, así lo haremos más rápido- opino.
-¨Buena idea¨- aplaudió entusiasmado-¨Pues que esperamos¨- grito listo para resbalarse-¨VAMOS¨- se le oyó decir al caer.
Archí luego de ver a su hermano lanzarse, vio hacerlo a su primo, tan solo esperaba que aquello fuera productivo…
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Examino aburrida su lirio por cuarta vez, y su madre continuaba inmersa en esa plática, reviso sus alrededores, todo era bello y ella sentada ahí se lo estaba perdiendo.
Pronto se pondría el sol, el crepúsculo llegaría, su partida sería inminente, se paro cuidadosamente para no ser vista por nadie, Rita la doncella que las acompaño se hallaba un poco lejos, junto al chofer que vigilaban sus movimientos, sin embargo en esos segundos sonreían gustosos por alguna razón que les hacia verse a los ojos, una oportunidad perfecta, sujeto su falda, empezando a correr como ladrón que huye de la escena del crimen, lo hizo sin voltear a ver, todo con tal de no llamar la atención, corrió sigilosamente, tenía practica a veces se lo hacía a la Hermana María, rio al recordar esos días, recorrió parte del lago, por su orilla, los niños que antes jugaban ahí ya no estaban, detuvo su marcha, la quietud del ambiente la invitaba a quedarse, el amarillento cielo se despedía con esplendor, bañando de oro las serenas aguas de aquel que sin petulancia alguna permitía a todos que lo admirasen, poniendo su mano extendida sobre el lago creo ondas que velozmente se fueron haciendo más grandes, pronto la noche estrellada cubriría el cielo Ingles.
En cuestión de días estaría en casa, visitaría el Hogar de Pony- La Hermana María y la Señorita Pony se pondrán muy alegres- murmuro al frotar su lirio contra el agua, tocaba el cielo con él, las suaves nubes desaparecieron, los gorriones tornasoles volaban dispuestos a descansar, deposito a su leal acompañante sobre el agua, el lirio se hundió estilosamente, meciéndose de lado a lado, perdiéndose en las oscuras aguas, lo despidió con su mano, y una sonrisa renovada.
Tras ella un frondoso bosque se levantaba, majestuoso, imponente, el tino de las aves capto su interés-"Son dos"- juguetona se acerco al árbol que en sus ramas resguardaba el nido de los bellos pajaritos, el canto de los miles de ellos se hizo más fuerte, por que aman el sol, sin miedo alguno atravesó la ringlera de troncos que frente a ella hacían guardia en la entrada de aquel glorioso sitio, las raíces salidas, eran peligrosas trampas para quienes no supieran saltarlas, brinco la ultima, victoriosa acomodo su falda, ya que tuvo que elevarla a causa de que se enredaba en todas las ramitas.
Los impulsivos fuerzas que la arrastraron hasta ahí se vieron cautivadas por el seno de la gran Naturaleza, que en torrentes de vida brotaba animada por el polen, la savia, el calor, el nervio y la corteza, el rinconcito frente a ella el arrebato un suspiro, un campo lleno de narcisos, los había a centenares y, como en un poema, parecían una enorme orquesta de trompetas de oro que entonaban el himno de la primavera.
Muda y sorprendida se aproximo a ellos que por un claro de luz eran gentilmente nutridos por los rayos del sol, la suave brisa les mecía con dulzura, permitiendo que su esencia flotara armoniosamente entre el cielo y la tierra, camino a través de ellas divertida por sentir como se acercaban, reconociendo a su invitada, la tentación de arrojar sus botines lejos fue inevitable, descalza dentro del mar de narcisos, volando como Hada, aclamada como Reina.
-"¿Eres tú?"- escucho susurrar al viento, agito negativamente su cabeza, ahora el aire hablaba con ella.
-"¿De verdad eres tú?"- la voz dejo ser sobrenatural y paso a ser conocida, aquel tono de voz era inconfundible, se volteo con rapidez y ahí frente a ella…
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Sin rumbo alguno camino por algunos minutos, procurando estar lo más lejos posible del escándalo de los demás niños, él no podría ser como ellos, su alma se perturbaba con tanto ruido, tanta brincadera, su época de juegos se esfumo al cumplir los siete años, donde empezó a ser instruido para dirigir a su Familia, no era aburrido simplemente le gustaba el silencio, hablar con el viento, contemplar las estrellas, admirara la aurora, disfrutar de su soledad, alabar el Amanecer.
Aunque en ocasiones se sentía perdido, "Atrapado en el cuerpo de un niño con el alma de un hombre", en alguna de sus tantas lecturas resaltaba esa frase, y así es como él se sentía, su deber ser un hombre de la nobleza, su ideal ser un niño, sonrío con amargura, hasta en eso el destino le jugaba sucio, poso su vista en las tranquilas aguas del lago, nada las perturbaba, todo en su entorno se fundía de manera equilibrada, formando con ello un Edén.
Caminar le resultaba relajante, pacificaba su mundo interno y su mente encontraba solución a muchos de sus problemas, algunas aves chapuzaban revolviendo el agua, sacudiendo las alas blancas, se inclino frente a su propio reflejo, que borroso se anchaba en la superficie del agua, ahora tenía amigos, con quienes compartir su soledad, y sin embargo aun no podía controlar sus arranques de ira, agito el agua con más fuerza, estaba seguro que ellos lo comprendían, lamentablemente él no lo hacía en algunas ocasiones.
Los martes por la tarde, siempre tan concurridos, normalmente evitaba ir al parque esos días por el bullicio, el sonido de las risas y las sombras perdiéndose, produjeron paz.
Un pajarito que volaba de un árbol a otro, rociando en ronda al vasto bosque, recogiendo miel y aromas en las flores entre abiertas, llamo su atención, su canto primoroso inundo su entorno, se paro aun con las caricias de las olas alegres entre sus dedos, un viento inquieto le empujo con premura a la arboleda, que bañada en luz brillaba a su alrededor.
Algo lo llamaba, los arboles se acercaban a él, o él a ellos, que diferencia había entre ambas, el tiempo se detuvo en su mundo de niño, ahí donde su mente le permitía navegar entre corrientes sinuosas, cabalgar sobre blancos corceles, perseguir cometas de colores, retar a duelo a los mejores espadachines, pescar sentado a la orilla del lago, mirando como la pluma de su caña flota sobre la noble agua.
Todo cuanto su apellido le arrancaba y su sosegada alma aceptaba, un suave rumor le explico todo con un suspiro, el podía apagar ese raudal de emociones que como la lluvia infinita caen en un vaso de papel, destruyéndolo sin remordimientos, secar ese charco de tristeza que su alma alimentaba día a día con su lagrimas, podía cambiar su mundo, solo bastaba que él así lo quisiera.
Atravesó la muralla de troncos que alzados se perdían persiguiendo nubes, había allí aire fresco, uno tan fresco que cuando inundo su ser le enfrío unos segundos, segundo en que su olfato fue dividiendo aroma por aroma, hasta descubrí uno que dilato sus ojos y aligero su espíritu, ese era el aroma del amanecer, de su Amanecer.
Cruzo los escasos centímetros que lo apartaban de tan exquisita fragancia y ahí frente al inmenso espacio azul verde del bosque un lindo colchón de florecitas amarillas vibraban al compas de los saltarines rizos amarillo limón que resplandecientes de claridad flotaban en cálido y grato olor cítrico.
-"¿Eres tú?"- pronuncio aturdido ante semejante visión- "¿De verdad eres tú?"- reconoció impactado al ver la hermosa, triunfal y sonriente mirada verde esmeralda…
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Azul y verde chocaron en el instante efímero de la primera vez, temeroso de que todo fuese solo una ilusión, que su mente también jugara con su sentir, Terry se aproximo lentamente, vio como su vestido luminoso de hada revoloteaba mientras algunos pétalos formaban en su cabellera una diadema, como una visión que deslumbra, pro delicada y fina como una joya humana.
Hermoso día dorado que Dios en su generosidad le regalaba para volver a verlo, sus recuerdos sobre él eran mediocres, pues no había comparación con el verdadero, con aquel, que frente a ella se acercaba con cuidado, temiendo que su burbuja estallara, el corazón le palpito a toda velocidad, ese azul, tan puro, tan glorioso, el mar estaba ahí en su ojos, tan apacible, tan majestuoso, derramando magnificencia, contemplo su adorable cabellera café, que hacía ver su carita más blanca, con fondo azul, se lleno de regocijo ahí estaba, solo a unos cuantos pasos y ella inmóvil sin decir nada.
Y a diferencia del pequeño aun preocupado por que fuese un sueño, uno muy real, para su gusto, Candy corrió hasta él sacudiendo a su paso sus rizos-"Que feliz soy"-pronuncio con la sonrisa floreciendo de su labios.
Miro en sus ojos los suyos, entonces trato de convenserse de que era ella, no una ilusión, no un espejismo -¿E res de verdad?- expreso agradecido.
Candy rio, como solo saben hacerlo los niños, con gracia, con ternura -¿No te entiendo?- entono al ver el confundido rostro de Terry.
-"Creí que estaba soñando"-explico inclinando un poco su cabeza, viéndola de por completo-"¡NO TIENES ZAPATOS!"- exclamo sorprendido al ver su pies sobre la grama, sin protección.
-"Es más bonito así"- movió su deditos sobre las verdes hojitas del césped, pero al notar lo desorbitado que estaban los ojos del niño se avergonzó, seguramente estaba toda sucia por esta saltando ente las flores, y bajo la atenta mirada del chico comenzó a quitarse los pétalos y el polvo de su ropa.
Anonadado Terry aprecio las acciones de la niña, desde sacudir su vestido celeste hasta estirar sus rizos con la intensión de apartar los pétalos de ellos-"¿Eres un Hada?"- pregunto al examinar su vestimenta, que otra creatura viviría en los bosques.
-"¡UN HADA!"- repitió la niña al desenredar un nudo en su cabellera-"No que yo sepa"-respondió en pose pensativa –"¿Y tú?" "¿Lo eres?"- interrogo emocionada.
-"NO"- dijo a la vez que negaba con su cabeza –"¿Entonces qué haces aquí y vestida así?"- cuestiono señalándola.
-"¿Cómo?"- observo su vestido, ya había quitado la mayor parte del polvo.
-"DESCALZA"- declaro al notar que no comprendía.
-"Ya te dije que es mejor así"- contesto seria.
-¿Qué es mejor?- inquirió al no captar el mensaje.
-"JUGAR"- entono con alegría-"Jugar descalza es más divertido"-
Terry poso su mirada en sus ojos, ojos angelicales, todos ternura, todo enigma-"Me duele la cabeza"-manifestó al dejarse caer sobre el blando colchón verde.
-"¿Te sientes mal?"- se apresuro a su lado –"¿Te duele algo?"- pregunto recordando que era eso lo que su mami le decía cada vez que ella ponía mala cara.
-"Tú no eres real"-musito tapándose el rostro con las manos-"Nada de esto es real"-
Candy pestaño confundida, no entendía por qué el pequeño decía eso, acaso creía que estaba soñando, sonrió divertida-"¿Cómo esta mi Corazón del Amanecer?"- interrogo sentándose a su lado.
La pregunta lo trajo de vuelta de un golpe a la realidad, podría una alucinación saber sobre eso-¿Qué?-
-"¿Qué espero este cuidando bien del conejito que Nana Amelia hizo para mí?"-expreso cerrando sus ojitos, tratando de tomar la pose seria que hacia su padre cuando la regañaba-"Te aviso que si no lo estás haciendo yo me entero"- sentencio moviendo su índice.
Todo indicio de que aquello fuese un sueño se esfumo, sonrió emocionado, no había duda alguna la niña junto a él, era la misma del Mauritania- ¿Eres tú?- pronuncio con suavidad.
-"Si"- respondió sonriente por lograr sacarlo de su trance-"Yo también me alego que seas de carnita y hueso"- agrego pinchando su brazo.
-"No podía creer que fueras tú"- exclamo por fin convencido de que ella estaba a su lado-"Pareces una Hada del bosque"- informo aspirando su fragancia-"y hueles a una"-
-"¿En serio?"- pregunto Candy al verse ella misma.
-"Si"- pronuncio al ver como se examinaba.
Candy olio su vestido y jalo sus cabellos para olerlos también, lo único que sentía era el aroma de los Narcisos-"Ya sé"- trono sus dedos, papi le había enseñado hacerlo.
-"¿Qué?"- extrañado vio como anchaba su sonrisa.
-"Son los Narcisos"- comunico señalando las florecillas –"Mi ropa huele a ellos, por que estuve saltando entre ellos"-
Bajo unos Sauces que inclinaban sus cabelleras verdes hasta rozar el suelo, se hallaba el montoncito de flores, se levanto , caminando hacia ellas, en efecto esa fragancia surgía de ellos, pero se desprendía de mejor forma en la pequeña, se metió ente los "Narcisos", ahora sabia a que olía, a "Narcisos", contento los rozo, acaricio y contemplo, todos parecían felices, lo mimo que él sentía, ya no había por qué seguir buscándola, ella estaba ahí, se giro quedando frente a ella, pues al verlo ir hasta la flores, le siguió.
-"Gracias"- susurro antes de ponerse de puntitas y besar su mejilla.
Terry poso su mano sobre el tibio pómulo, al sentirla alejarse-"¿Por qué?"- logro decir al ser presa de un cosquilleo extraño.
-*Por cuidar a "Corazón del Amanecer"*- había tomado un narciso ente sus manos.
-¿Cómo sabes que está bien?-
-"Te dije que yo lo sabía"-
La claridad celeste iba desapareciendo, cayendo por los troncos de los largos arboles, las pupilas serenas de Candy se hundieron en las pacificas de Terry, quien con un gentil movimiento corto un Narciso y se lo entrego-"Y yo te agradezco que me lo haigas dado"-
-"SEÑORITA MARIAN"- el grito espanto a unos cuantos pájaros que asustados volaron lejos de ahí.
La magia ser rompió y la realidad los embargo, Candy volteo a ver el camino enraizado por donde llego, debía regresar, su madre seguramente ya se habría dado cuanta, corrió hasta el lugar donde sus botines habían caído y los recogió.
-¿Qué haces?- murmuro al verla correr.
-"LADY MARIAN"- se escucho más cerca.
Sin tiempo de poder ponérselos las tomo con una mano y apresurada llego a la salida, pero antes se irse giro para ver al pequeño que impactado por su rapidez no hacía más que parpadear.
-"Confía en mí, nos volveremos a ver"- le grito para luego desaparecer ente los arboles.
Conmocionado Terry reacciono tarde, para cuando quiso alcanzarla ella ya había atravesado el enmarañado camino, y como si algo le impidiese seguirla, su chaqueta se trabo en una rama al pasar tan rápido, intento de todo para zafarla, pero no logro más que romperla, molesto se sentó en una raíz gruesa que se hallaba a su lado, -"Fantástico, la encuentro y se me escapa"- gesticulo, sin embargo esta vez era diferente, sonrío complacido, esta vez sabia que olía a Narcisos y que se llamaba Marian…
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Que puedo decir, deje parte de mi alma en este capi, espero os guste, puede que esperaran que fuera diferente, pero la verdad es que el fic se desenvolvera de otra forma, amiga Amparo Grandchester tu idea inspiro este capi,el cual esta dedicado para todas ustede, asi que todo esta friamente calculado..., ahora diganme fue muy empalagoso, tierno, aburrido, ustedes diran espero mucho sus reviws, y a todas las chicas que escriben por primera vez, muchas gracias por sus comentarios espero continuen leyendo y dejando sus reviws.
Se que para la edad que los chicos tiene no parece encajar con los dialogos que tiene, pero tenemos que tener en cuenta que en ese tiempo los niños eran educados desde muy pequeños, es más muchos de ellos perdian sus niñez, eso imagino que le paso a Terry y a los Andrey, por otro lado Candy siempre fue muy espontenea y alegre eso podria salvarla de esa vida, contraste que nos llevara por muchos caminos...
El capitulo se titula "TUESDAY AFTERNOON",(martes por la tarde), por que esta nombrado así, bueno dejemen contarles que:
Un Martes por la Tarde mi padre me leyó por primera vez.
Un martes por la Tarde mi madre curo mi primer raspón.
Un martes por la Tarde conocí a mi mejor amigo.
Un martes por la Tarde escribí por primera vez.
Un martes por la Tarde vi llover y me sentí feliz.
Un martes por la Tarde recibí un roce delicado en mis labios.
Un martes por la Tarde obsequie mi corazón.
Un martes por la Tarde corrí tras mis sueños.
Un martes por la Tarde comprendí por que estoy aquí.
"Tuesday Afternoon" es mi canción favorita.
Y esas son las razones por las cuales el capitulo lleva ese nombre tan especial...
n_n
Bien así finaliza esta etapa de la vida de Candy y Terry, el siguiente capi nos traera sorpresas, veremos que ha sido de ellos luego de ese encuento, bien y como siempre son ustedes quienes deciden cuando actualizamos, lleguemos a los 190 reviws y esta vez procurare que mi ordenador no me falle, por que el muy ingrato se murio el jueves y estube incomunicada hasta hoy, T_T++++++++++, pero ya estoy de vuelta y no volvere a fallarles...
HASTA LA PROXIMA SE DESPIDE Kaolinet...
