-"Lo que hablan los personajes"-

"Aquí algunos pensamientos"

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¿Novio o empleado?

¿Cómo sería si en vez de una empleada tienes a un joven guapo sirviéndote? ¿Y si lo debes hacer pasar por tu novio? Las cosas se complican, y salen a flote nuevos sentimientos... InuxKag

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Kagome siguió a su madre aceptando el hecho, sabía que su madre siempre ganaba en ese tipo de cosas. Mientras que Inuyasha miraba a Kagome y la seguía de cerca.

¿Estaría bien que un empleado, se enamorara de sujefa?

Capítulo 8

Se encontraba en el vestidor de la piscina de sus padres. Se miró denuevo al espejo, era la quinta vez que se probaba ese traje de baño naranjo y aún no estaba del todo convencida de deber usarlo frente a Inuyasha. Suspiró rindiéndose, llevaba más de media hora dentro del vestidor y no quería demostrar lo nerviosa que estaba de que su empleado la viera en bikini.

Guardó los demás bikinis de colores dentro del bolso que apenas alcanzó a hacer al salir de casa, y tomó una toalla larga y de colores que había sido regalo de alguna navidad pasada. Muy nerviosa se hizo la valiente y salió dirigiéndose a la gran piscina que había en el lugar, la cual se veía deliciosa debido al caluroso día.

Miró de un lado a otro, pero solo estaba su madre recostada sobre una silla playera a un lado de la piscina y de la terraza que había cerca. –"Demoraste mucho hija, ¿todo bien?"- le habló su madre sacándola de sus pensamientos.

-"Si mamá, es solo que he engordado un poco y me costó elegir bikini"- la mitad era verdad, la mitad era mentira. No importaba, decirle que no sabía que bikini elegir para que su empleado la viera bonita la metería en problemas de seguro.

-"Hija estás bien, ni se te ocurra bajar más de peso"- su madre estiró su mano pasándole una crema protectora solar –"y no olvides cuidarte la piel"- terminó sonriendo.

Llevaba tiempo sin ver a su madre, pero ella jamás cambiaba. Siempre preocupándose de su hija, con la misma sonrisa despreocupada y con muchas historias que contarle respecto a su trabajo para mantener una conversación amena.

-"Aquí está su jugo señora"- Inuyasha hacía su aparición con un traje de baño color rojo, llevando una bandeja de plata en una mano y dejando tres jugos aparentemente sabor naranja, sobre una mesa de la terraza.

-"Gracias querido, ven toma asiento con nosotras"- la señora Higurashi se sentó en su silla y bebió parte del jugo que le había solicitado al nuevo empleado de la familia.

Inuyasha se sentó en una silla cercana a ellas, sin querer mirar a Kagome y sintiéndose nervioso de que ella lo viera así. Tratando de que la señora Higurashi no lo notara, miró a Kagome de reojo sintiendo los nervios a través de su cuerpo. Primero observó sus piernas, suaves y delicadas, subiendo hasta sus caderas donde en un lado tenía un pequeño lazo naranjo colgando. Observó su pequeña cintura, a pesar que estaba sentada, y llego a sus dos pequeños pechos que eran tapados por un naranja suave que la hacían ver magnifica.

-"Dios, que hermosa es"- pensó sin poder quitar la mirada de sus pechos. No eran demasiado grandes, pero ahí estaban, haciéndose notar y no dejando que el apartara su mirada.

Tan llamativos se le hicieron, que no se fijaba que la chica dueña del cuerpo que admiraba lo estaba viendo sonrojada.

¡Qué pecho! Dios apenas lo vio llegar con aquella bandeja se dió cuenta que sin polera su empleado se veía muchos más apuesto que nunca. –"¿Hará ejercicio?, pero ¿Cuándo?"- La chica no notaba que sus pechos eran el centro de atención de la mirada de Inuyasha.

Por suerte de ambos, ya que si se descubrían mirándose así una estaría enojada y el otro hubiese sido golpeado, el teléfono de la señora Higurashi había empezado a sonar.

-"¿Diga?"- contestó ya acostada en su silla para el sol –"Oh, hola amor"-

Kagome terminó de colocarse crema protectora en todo el cuerpo, a los ojos de un sonrojado Inuyasha, tratando de concentrarse en la conversación que su madre tenía por celular para evitar los nervios que tenía.

Sin decir nada le paso la crema a Inuyasha y este la imitó para protegerse del sol.

-"Es una pena querido, será para otro día"- acto seguido la mamá de Kagome cortó la llamada y les habló a ambos –"Tu padre no puede venir a vernos Kagome, pasará fuera más tiempo de lo previsto"-

-"Está bien mamá, lo entiendo"- Kagome se levantó dispuesta a ir a bañarse, estaba acostumbrada a no ver demasiado a sus padres, sobre todo a que uno de ellos cancelara sus visitas mensuales a verla.

-"Ahora que Inuyasha me cuida, podré soportar un poco más no verlo"- pensó sentándose a una orilla de la piscina con una sonrisa asomándose en sus labios.

Observó sus pies dentro del agua, acostumbrándose al fin a la temperatura de la piscina dispuesta a entrar lentamente como estaba acostumbrada a hacerlo siempre. Apoyo ambas manos en la orilla para bajar despacio, arrepintiéndose a cada segundo al creer no poder soportar el frío. –"¡pero qué helada está!"-

De la nada cayó por completo dentro del agua, saliendo a flote rápidamente muerta de frío.

-"!Pero que ray…!"- alcanzó a decir cuando vió a un sonriente Inuyasha parado justo detrás de donde ella estaba sentada –"¡Me empujaste!"-

El chico se rió fuertemente, la señora Higurashi parecía más concentrada en tomar sol y relajarse por lo que no prestó atención a nada.

-"Debiste ver tu cara al salir, apuesto a que no te lo esperabas eh?"- dicho esto volvió a reírse, burlándose de la mojada chica.

Frunció el ceño, era verdad que la chica no se esperaba que su empleado se comportara como un niño de primaria y fuera a empujarla, pero tampoco era para tanto ¿no? Lo bueno era que ella sabía soportar ese tipo de bromas, claro siempre y cuando…

-"Ya verás, Inuyasha"-

Dejó de reírse al instante que vio una cara de angustia en el rostro de ella –"¿Qué…qué sucede?"- preguntó nervioso

Kagome elevó su pie flotando en la piscina, y lo sobó despacio –"calambre"- trató de nadar a la orilla sin poder moverse mucho porque su dolor iba intensificándose.

Claro, ella había tomado un jugo de naranja recién, quizás eso de comer y esperar 30 minutos antes de bañarse también contaba para bebestibles. –"soy un tonto"-

Tratando de enmendar su error, estiró su mano para ayudarla a llegar más rápido a la orilla de la piscina. Kagome nadó lentamente hasta alcanzar su mano, sin quitar su cara de dolor haciendo preocupar al chico.

Apenas tomó la mano de Inuyasha, colocó ambas plantas de los pies sobre la pared de la piscina para tomar el impulso suficiente y empujarlo dentro de la piscina lo más rápido que pudiera. Cerró los ojos y sintió como su empleado había caído en su trampa, cayendo a un lado de ella y salpicando hacia todos lados agua.

Rápidamente salió a la superficie –"¡Me engañaste!"- dijo después de recuperar el aire.

Kagome solo le sacó la lengua y luego sonrió victoriosa apoyando sus manos en la orilla de la piscina.

-"Pero que lista y buena actriz"- le sonrió también. Podía pasar una buena tarde junto a ella, quizás retrasar un poco más eso de decirle que le gustaba no sería mala idea. Además, seguía nervioso por lo que ella podría decirle.

Un poco más allá, la despreocupada madre de Kagome no se percató de los actos infantiles de su hija y empleado, mucho menos se dió cuenta de la química que había entre ellos, y que se mantuvo toda la tarde.

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Pasó su secador de pelo por sus cabellos mientras se miraba al espejo. ¡La había pasado tan bien esa tarde! La idea de su mamá había sido muy buena, no debía preocuparse de nada ya que después de un largo trabajo ella solo quería descansar y no se fijaría en que el nuevo empleado se le estaba haciendo irresistible.

Kagome suspiró, esos pensamientos respecto a Inuyasha se le estaban haciendo cada vez más recurrentes. Sueños, nerviosismos, sonrojos y una felicidad indescriptible cada vez que se la pasaban bien solo significaba una cosa y no podía seguir negándoselo.

-"Me gusta, y mucho"- pasó un cepillo por su cabello tratando de ordenárselo un poco. Ya lo había semi-aceptado los días anteriores, pero ahora era más que obvio y podía pensar más claramente las cosas.

¿Decírselo? No estaba segura. Seguía siendo su empleado, de seguro el solo la veía como una niñita caprichosa que tenía de jefa.

Sintió que alguien golpeaba la puerta, su corazón latió rápido esperando escuchar la voz que se había apoderado de sus sueños desde su llegada.

-"¿S..Si?"- preguntó levantándose de la cama y arreglando rápidamente su ropa, como tratando de verse mejor cuando Inuyasha pasara.

-"Hija"- abrió la puerta su madre, decepcionándola –"Hoy viene a verte Kouga, así que baja rápido"-

La madre salió enseguida. –"¿Kouga? "- no se esperaba una visita de él ya que tenía entendido que estaba de viaje.

Bajó las escaleras rápidamente, debía explicarle a Inuyasha sobre el chico que estaba por visitarlos, no quería que él malentendiera las cosas. Buscó a su empleado por todos lados, pero no lo encontraba por ninguno, en la cocina, en su habitación, ni siquiera el baño (había tocado primero, no quería encontrárselo semidesnudo…).

De pronto, el timbre sonó fuerte y Kagome estaba demasiado lejos como para llegar rápido. Juntó todas las energías que le quedaban después de la tarde en la piscina, y corrió en dirección a la puerta. Cuando estaba a punto de llegar y sintiendo que nada malo podía suceder, Inuyasha apareció de la nada y abrió la puerta encontrándose con un extrañado chico en la puerta.

-"Oops"- Kagome se detuvo en seco.

Un chico moreno de ojos azules se encontraba frente a Inuyasha mirándolo extrañado. Tenía el pelo negro amarrado en una coleta e inspeccionaba al ojidorado de arriba abajo, cosa que no fue bien recibida por quien abrió la puerta.

-"¿Qué…"- Inuyasha se vió interrumpido por el chico misterioso, quien desvió la mirada y entró a la casa sin preguntar e ignorándolo.

-"Pero Kagome cada día estás más hermosa"- acto seguido tomó los brazos de Kagome y la atrajo hacia él mirándola coquetamente y abrazándola.

-"¿Ah?"- Inuyasha lo miró perplejo sin reaccionar más que para cerrar la puerta.

-"Hola…Kouga"- dijo Kagome algo apenada y sonrojada sin saber qué hacer.

Instintivamente Inuyasha se puso entremedio de los dos, alejando al supuesto Kouga de Kagome y mirándolo con cara de pocos amigos.

-"¿Y tú quién rayos eres?"- El moreno frunció el ceño y prestó atención nuevamente a Inuyasha, esta vez enojado porque se había puesto entre él y su Kagome.

-"Inuyasha, que no se te olvide"- dijo manteniéndose firme delante de la chica que veía con curiosidad la escena.

De pronto una luz se encendió en la cabeza de Kagome. –"Así podré matar dos pájaros de un tiro"- pensó sonriendo.

-"Es mi novio"- dijo Kagome, abrazando con cuidado a Inuyasha por la espalda sonrojándose en el acto por ser la primera vez que lo hacía.

Tanto Inuyasha como Kouga abrieron los ojos ante lo que ella hizo.

-"¿eh?"- preguntaron al unísono.

-"Verás Kouga, todo pasó muy rápido…te lo explicaré luego pero por ahora porfavor no le cuentes a nadie ¿si?-" Kagome lo miró suplicante sin soltar su abrazo de Inuyasha, quién estaba sonrojado pero a la vez feliz de ver como al tal Kouga se le deformó la cara de la sorpresa.

No tenía ni idea quién era, pero se había atrevido a abrazar a SU Kagome y ver que ella lo abrazaba ante su presencia le hacía sentir extrañamente bien.

Kouga miró a la supuesta pareja con desconfianza –"¿Por qué no quieres le diga a nadie, te avergüenzas de él?"- comentó como burlándose de Inuyasha.

Frunció más el ceño casi dejando escapar un gruñido.

-"Sucede que también es el reemplazo de Kaede, porfavor no le digas a nadie"- comentó rápidamente Kagome al sentir unas pisadas acercándose que de seguro eran de su madre.

Kouga estuvo a punto de preguntar algo más pero fue interrumpido –"Kouga tanto tiempo, ven a sentarte tenemos mucho de qué hablar"- dijo la madre de Inuyasha tomando a Kouga de un brazo y obligándolo a ir al salón principal, sin percatarse de que su hija se abrazaba de su empleado.

-"¿Quién rayos es ese?"- le preguntó Inuyasha a Kagome apenas se fueron.

-"Es difícil de explicar, pero necesito que …te hagas pasar por mi novio cuando él esté cerca, ¿puedes?"- Kagome le soltó y lo miró suplicante.

Pero qué mujer tan extraña, hace unas semanas estaba furiosa porque él inventó que eran novios y ahora le estaba pidiendo exactamente lo mismo.

De todas formas, y no entendía cual era la razón, algo no le gustaba de ese tal Kouga así que decidió aceptar gustoso a la idea. –"más excusas para abrazarla y esas cosas"-

-"Vale pero me debes explicar quién es ese"- dijo Inuyasha levemente molesto aún por la forma cercana en que el tal Kouga se había mostrado con Kagome

-"Si, si…pero después"-

Siguió a la chica al salón detrás de su jefa y de Kouga, pensando algo emocionante. No tenía idea cual era la razón, pero si Kagome le pidió que se hiciera pasar por su novio expresamente delante de ese chico algo debía significar. Pero más importante aún, ahora ELLA lo necesitaba a ÉL.

Esto definitivamente sería divertido, ya que podría sacarle provecho de muchas maneras.

Inuyasha sonrió de pie sin escuchar con atención la conversación que entablaban sus jefas con la visita recién llegada. Tenía en mente varias ideas, después de todo había pensado como vengarse los primeros días que había llegado a esa casa.

Mientras tanto el ojizaul miraba de reojo al supuesto novio de Kagome, de manera desconfiada y con muchas preguntas en su cabeza

Continuará

¿Por qué Kagome necesita ahora de Inuyasha?

AAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHH

Tantos años! (literalmente) si, había dejado botado el fic y por pedido de alguien muy especial para mi decidí terminarlo. (v en honor a él :P)

PERDONEN! No creo que las que seguían el fic aún lean esto y me gustaría pedirles mil disculpas, pero nose ni como contactarlas

Por lo mismo, espero que muchas nuevas caras que se paseen por acá, les agrade el fic y dejen algún review para animarme a seguirlo si?

Perdonen que sea tan corto el capi, tuve que retomar las ideas que había dejado en el aire y tramar los siguientes capítulos. De verdad espero se diviertan

Un saludo!