HOla a todas la lectoras del fic Corazon del amanecer, chicas para más informacion sobre su amiga Kaolinet, les platicare a bajo...
DECLAIMER: NINGUNO DE LOS PERSONAJES DE CANDY CANDY ME PERTENCEN, SIMPLEMENTE
FANTASEO CON ELLOS...
CORAZON DEL AMANCECER
CAPITULO XV
FLASH BACK
-"Hola"- murmuro levantando su mano con temor.
Los jóvenes parpadearon recobrando la conciencia, que educación la suya quedársele viendo sin decir nada-"HOLA"- se apresura a contestar Steve colocándose su boina.
Archí trato saliva y se acerco a ella sacudiendo su camisa, despejando con ello el nerviosismo que comenzaba a dominarlo-"Gracias por la cuerda"- dijo en el tono más casual que pudo encontrar en su repertorio-"sin tu ayuda, no sé que habría sido de mí"- le guiño el ojo tratando de ganarse su confianza.
Candy rio tapando su boca, el chico a su lado era muy "elegante" y desprendía un aroma a muy rico, parecido al de su padre-Supongo que lo dices por qué no sabes nadar- comento de lo más inocente.
-¨No¨- pronuncio Archí galantemente- "Soy muy buen nadador"- permitir que una señorita creyera que él no sabía hacerlo era un insulto a su orgullo.
-*Entonces por qué no saltaste y nadaste*- pregunto Candy impactada por las palabras del muchacho -*la corriente pudo haberte arrastrado*-
-Bueno eso es…-
-¡Simple! ¡No quería mojarse!- las palabras le fueron arrebatadas de la boca por su hermano que se aproximo a ellos con los brazos cruzados-"él muy cretino no quería mojar su resplandeciente camisa de seda"- reprocho apuñalando con la mirada a su hermano por engreído.
-¡Y tú no pudiste lanzarme la cuerda como te pedí!- rezongo molesto devolviéndole la mirada-¡MIRA QUE NI PARA ESO SIRVES!- exclamo ofendido.
Los hermanos iniciaron su muy acostumbrado debate de palabras que dejo a una asombrada Candy al margen de la situación, el enfrentamiento estaba equilibrado, pues ambos sabían rebatir el argumento del otro, sus ojos saltaban de uno al otro, parecía un juego de pimpón, donde las raquetas eran los chicos y la pelotita sus palabras, su comparación le causo tanta gracia que no pudo evitar dejar escapar su risa, su madre decía que interrumpir a la gente cuando hablan era de mal educación, pero aquel singular espectáculo no producía nada más que eso en ella.
Las risa de la niña robaron su concentración, las frases en sus labios se detuvieron y acomplejados voltearon a ver como la pequeña sujetaba su estomago y tapaba su boca intentado acallar su mofa, la gracia con que su cuerpo se curvaba y su cabello caí sobre él los deslumbro, se voltearon a ver, ellos la habían hecho reír con su riña, sonrieron gustosos por haber sido capaces causar tal reacción y por deleitarse con el vigorizante sonido de su voz cantando su alegría.
-Son… muy… gra…ciosos…- dijo entrecortadamente.
-Eres la primera que piensa así- comunico Steve feliz por su descubrimiento.
-Es verdad- apoyo Archí sonriente, ni siquiera Anthony soportaba sus peleas, mucho menos se reía de ellas.
-*Se nota que se quieren mucho*- expreso con la diversión aun impresa en sus mejillas que sonrosadas por reír se desinflaron como globos por regresar el aire a su pulmones.
-"Bueno no sé si a eso se le puede llamar quererse"- rectifico Steve azorado por la indescriptible sensación de gozo en que se hallaba con tan solo verla.
-**Es cariño**- repuso segura, ella y Roger se la pasaban discutiendo todo el día y jamás dudaba del aprecio que le tenía por eso.
-No creo- declaro Archí restándole importancia al tema, pues deseaba conocer más de la niña, que el porqué de sus peleas o los sentimientos que las envolvían.
Steve entrecerró los ojos analizando la actitud de su hermano, lo conocía lo suficiente para saber que en ese preciso momento haría la pregunta que él no se atrevía hacer, se mordió la lengua hubiese querido hacerlo él, pero sus estúpidos nervios no se lo permitían, así que simplemente solo dejaría esta vez a él.
-Mi nombre es Archivald- se presento sujetando su mano y besando el dorso de esta.
El respingo que Candy hizo al sentir sus labios sobre su piel la ruborizaron completamente, dicho saludo estaba reservado para las señoritas y las damas, ella aun era una niña según su padre para recibir uno así, nerviosamente sonrió, debía responder, más su boca no se movía, se pego mentalmente- *Candy*- sujeto su cara avergonzada, se suponía que diría su nombre completo.
-"*Candy*"- susurro Steve deleitándose con cada letra de es dulce nombre.
Archí se sintió embrujado con la dulzura que envolvía ese nombre-Lindo nombre gatita- dijo con coquetería.
Candy se entumeció con el piropo, nunca antes en su corta vida había recibido uno como ese, su padre pocas veces permitía que chicos de esa edad se le acercaran, el ímpetu y galantería que irradiaba la sonrisa del muchacho le daba una confianza increíble, se relajo, la simpatía que aquellos chicos le causaban sobre pasaba las reprimendas que su padre pudiera darle por tener amigos mayores que ella.
-¡CANDY!- la sombra que reflejo la figura sobe una pequeña colina, atrajo las miradas de todos.
-Roger- murmuro atenta al movimiento de su amigo, que firme se paró a llamarla-Ya han venido por mi chicos- comento pasando entre ellos- fue un gusto conocerlos, espero volver a verlos- pronuncio ya lejos de ellos.
-Entonces volveremos a verte- expreso entusiasmado Steve viendo como se alejaba de ellos.
-*Por supuesto*- sonrió alegre con su nuevas amistades-Vamos klean- apresuro el paso al ver como Roger se giraba caminando de regreso.
FIN FLASH BACK
-¿Me estas escuchando?- mascullo al ver como la niñata de Candy soñaba despierta.
-¡AH!- respondió inconscientemente ante la pregunta, ni siquiera noto que estaba hablándole.
-En serio no te importa nada- como podía ser tan desentendida- sabes que llegaras tarde a tú practica- sencillamente no tenía remedio- "Mira revoltosa"- llamo con fastidio- "ya de por si tengo todas las de perder al llegar a la Villa"- cerro los ojos arrugando su frente-"No quiero agregar otro regaño más a esa lista"- siguió caminado al descargar su frustración.
Claro que iban tardísimo para su práctica, seguramente el señor Parsons estaría que echaba chispas por la cabeza y su madre la retaría por quinta vez en la semana, pero simplemente eso ya no le importaba en ese momento, había conocido dos agradables y encantadores chicos que bien valían la pena, contemplo el andar de su compañero, que refunfuñaba sin parar cuanto detestaba que ella fuera tan "fresca", sonrió traviesamente, Nana Amelia lo sermonearía otra vez, el tronar de un palo seco entre sus dedos la asusto, observo su pies que continuaban descalzos, parpadeo confundida, ¿Dónde había dejado sus botas?
-¿Buscas esto?- cantaleo la voz de Roger al mostrarle sus botas, las cuales amarradas entre si colgaban de su hombre.
-"Mis botas"- expreso impresionada- *regrésamelas*- pidió extendiendo sus brazos.
-"No"- respondió volteando su cara con gesto serio- "Tú castigo por el sermón que recibiré es caminar descalza"- indico sin titubeos.
-"Pero Roger…"-
-"Sin peros"- atajo al instante-"Yo sermoneado, tu descalza, creo que es justo"- sentencio al continuar caminando- "Además, casi siempre andas así, no veo por qué te quejas ahora *revoltosa*"- declaro burlón.
-"¡Que malo eres!"- manifestó ofendida pasando frente a él-"Primero no quieres enseñarme el portal de rosas, que tú mismo me dijiste que existía y ahora piensas hacerme caminar descalza"- se paró a unos pasos de distancia sin voltear a verlo-"Pues te demostrare que Candice Marian Lancaster Wellington no es ninguna delicadita"- pronuncio al tomar una rama como apoyo para subir de un salto al árbol frente a ella- Nos vemos en casa "lento"- musito sacándole la lengua y comenzando su travesía entre las ramas de los arboles.
Pasmado por las espontaneas acciones y los dramáticos cambios de humor de Candy, Roger trepo un árbol con lentitud solo para ver como el cuerpo de la chiquilla se balanceaba en las ramas, de su seriedad nació una encantadora sonrisa enigmática, quería una carrera, una gatuna mirada envolvió sus orbes, él le daría una carrera…
%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%
Silencio fue todo lo que obtuvieron por respuesta los hermanos Cornwall al finalizar su relato, que más parecía un bello cuento de Hadas que algo real, la ninfa o la musa, como ellos la llamaban sonaba tan sobrenatural que era casi imposible de creer que existiera, Terry exhalo cansado, esos dos tenían una imaginación, de reojo vio como la expresión de Anthony le decía que tampoco él les creía ni un poquito.
-¿Están seguros que ninguno bebió nada antes de ver eso?- comento Terry analizando el semblante de los chicos.
-Sigues con eso- reprocho Archí estrujando los labios- Ya te dije que solo bebí un poquito, además el santurrón de Steve no bebió nada, así que él no estaba alucinando- explico disgustado.
-Al menos admites que tomaste- con los ojos cerrados Anthony acertó su daga.
-¡He! ¡Bueno, tan solo fue un vaso! ¡Tenía curiosidad!- se defendió un tembloroso Archí por haber sido atrapado.
-El punto es que no les creemos ni una sola palabra- manifestó Terry señalándolos.
-¡ ¿Qué? ¡ ¿Por qué?- replico Steve apreciando el desinterés de sus amigos por su relato.
Suspiro elevando sus hombros y dejándolos caer-suena tan fantasioso- confeso Anthony – es casi imposible que sea cierto- agrego jugueteando con una hoja que perdida se pego a su chaqueta.
-Bien entonces réstenle, los destellos, las fragancias, el coro de ángeles y los cientos de sensaciones que les contamos, dejen solo el hecho de que conocimos a una maravillosa niña- reacomodo sus lentes tal vez la manera en que les relataron tan agradable experiencia no fue la correcta, como inventor y hombre de ciencia, el dejarse llevar de esa forma por sus emociones no era bien vista, había dejado que todo los sentimientos hablaran por él, cosa que nunca se permitía tan abiertamente, meditando las cosas el simple hecho de decirles que escucho un coro de ángeles al oír su nombre daba mucho que pensar- ¿Qué dicen ahora?- interrogo mirando el rostro de los muchachos.
-Supongo que ha de ser agradable, para como la describen- frágil y excitantemente la hojita jugueteaba entre los dedos del Blondo, que gustoso se entretenía con verla.
-A de ser otra boba de esas, que al verlos cree que son príncipes- los pétalos se movían al compas del dulce aroma, pasajero intrépido de las vías del viento, Terry quito algunos de ellos de entre sus hebras cafés.
-¡No! ¡Esta pequeña es diferente!- replico Archí al tomar un escurridizo pétalo rosa con sus dedos -¡Su aura tiene un, un, un,….! ¡No sé qué!- explico realizando movimientos con su mano, mismos que ni él lograba entender-Realmente es difícil de explicar, lo que sí sé es que es especial- agrego soltando a su diminuto y tierno rehén, que como avecilla recién nacida emprendió un viaje sin retorno por las fauces del inmenso cielo.
-Se que sonara extraño y loco- confeso Steve quitándose los lentes-"Pero jamás creí conocer a alguien tan libre, valerosa y simpática como es esa pequeña"-
-Más bien diría "Confianzuda"- concreto Terry tratando de arrebatarle el encanto a la situación, por algún extraño motivo escuchar ese tipo de cosas le molestaban, el soñar despierto con una persona, el imaginarse cuan magnifica podía ser, el extasiado ímpetu que siente el alma al saber que existe un ser tan noble como el que sus amigos le decían, en crispaba sus nervios, ya bastantes alucinaciones había tenido como para permitirse otra más.
-Deja que otros disfruten de sus fantasías- exclamo Brown al contemplar el cielo-No es justo que trates de pisotearlas, solo por que tu ya no quieres tenerlas- finalizo buscando su mirada.
Maldijo el momento en que permitió a Anthony conocerlo tan bien, por supuesto que no deseaba saber sobre las fantasías de otros, por que las suyas ya desde hacia tiempo lo abandonaron, todo cuanto la fragancia de los Narcisos provocaba en el le asfixiaba, la imagen de una cabellera libre al viento de largos rizos espesos se enredaban en su mente como raíces de un viejo nogal, que gruesas y firmes levantan la tierra desmoronando sus capas una a una, pero la cuna de sus males no radicaba en cuan agobiado se hallaba por esos recuerdos, más bien se encontraba en los densos bosques verde oscuro, tan oscuros como las gemas brillantes de las joyas, que hacia donde mirará le cegaban dejándolo perdió en las lagunas mentales que su cabeza tenia de aquella esmeraldas que atormentaban sus días, sus ojos eran su mayor agonía, ojos que resignado estaba a no volver a ver.
-¡Como sea ustedes tan solo conocieron a una campesina que los impresiono con su actuación!- mascullo al ponerse de pie y sacudir sus pantalones-¡No le veo lo fascinante a eso!- expuso con total calma.
El semblante de Steve y Archí se endureció ante el insulto lanzado por Terry, que importaba que la pequeña fuese una campesina, el hecho de ser tan agradable a simple vista y tan generosa al simple contacto erradicaba cualquier tipo de prejuicio material que se pudiera tener, así que dispuestos a defenderla por tal ofensa, ambos se prepararon para contraatacar al verlo darse la vuelta, alejándose de ellos.
-NO- pronuncio Anthony- No lo hagan- intercepto sus intensiones, la actitud de Terry era por su enojo de nada serviría discutir con él por eso, al contrario una discusión en esos momentos llevaría a algo más- Solo ignoren lo que dijo- repuso tranquilo- De todas formas son ustedes, quienes la vieron no él- se paro observando el camino tomado por Grandchester- Son los únicos que podrían juzgar si lo que dijo es cierto- les contemplo desde lo alto.
-Por supuesto que no es cierto- respondió Steve flexionando su pierna izquierda-Podrá ser campesina, pero su forma de ser es muy autentica-
-Lo aseguras como si la conocieras dese hace mucho- dijo Anthony al revisar unas rosas cercanas a él.
-"Es por qué, así es, Anthony"- apoyo Archí a su hermano.
Incrédulo el mencionado los volteo a ver, acaso había escuchado bien, Archí coincidía por primera vez con Steve, además de unirse a él para defender a alguien, esa era una de esas raras ocasiones en donde a testiguaba como sus primos compartían un mismo sentir, sin discusiones, ni enredadas explicaciones, simplemente un acuerdo mutuo entre hermanos, sorprendido corto una rosa apreciando su textura y aroma –"Ella es como un arcoíris"- exclamo alzándola al cielo.
Los Cornwall le observaron extrañados por su declaración, a quien se refería, a la rosa o…
%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%
-¿Cuántas veces has retado a Candy esta semana?- cuestiono impasible Amelia al aplanar la masa sobre la blanca superficie de la mesa.
-Con esta serán cinco- respondió Rosaly sacando del horno un humeante pie que parecía haber sido el centro de juegos de algún pequeño pajarillo que inquieto había dejado sus huellas por todo el centro de la cubierta brillantemente acaramelada.
Las experimentadas manos de la mujer amasaban con destreza la masa que poco a poco iba tomando la forma que esta deseaba- Lo traviesa nunca se le quitará- comento haciendo pequeños bollos con la mescla.
-Eso parece- movió el guiso que por su delicioso olor gritaba a todo pulmón estar listo para comer- David dice que es por influencia de Roger- probo un poco del resultado- Yo se que el pequeño apenas si puede controlar los impulsos de Candy-
-David es muy celos, eso es todo- pronuncio al llenar una bandeja con sus creaciones-Por qué no me negaras que Roger está convirtiéndose en un muchacho buen mozo- la risilla picara de Amelia formo eco en el horno al colocar el pan en este.
-"No solo Roger"- limpio sus manos en el blanco delantal que abrazado a su cintura le ceñía –También Candy comienza a crecer, cosa que preocupa a David- saco algunos pocillos de un mueble acomodándolos en la mesa de mantel color perla- cree que todos quieren quitársela- rio divertida arreglando el florero del centro- Resulto ser más celoso con ella que conmigo-
-"Celoso" es poco - recalco Nana – "Obsesivo", es la palabra, la otra tarde lo vi sermoneando a Roger por su retraso y cuando me acerque no creerás lo que escuche- cuchicheo Amelia al poner sus manos sobre su cintura.
-¿Qué?- cuestiono Rosaly apreciando la mesa recién colocada.
-Le daba instrucciones al niño para que ningún jovencito se acerque a Candy, que él debía cuidar de ella- Amelia negó con la cabeza sonriendo al recordar tal cosa- Que él sería algo así como su protector- finalizo regresando a su faena.
-David no se hace a la idea de que Candy necesita más amigos que Roger, sus hermanas o los niños del hogar- pronuncio batiendo el contenido de una jarrilla.
-Y por eso, aun no me explico cómo fue que lo convenciste, para que Candy participara en el corte de este año- soltó sin preámbulos Amelia, seguía con la curiosidad de saber.
-¡Hay Nana! ¡Tengo mis métodos!- exclamo con gracia al colocar una cesta enfundada en blanca servilleta envolviendo con ella el recién salido pan.
-Eso ya lo note- comento la anciana, sacudiendo el blanco delantal-Ese testarudo debió haber recibido un buen escarmiento- se mofo Amelia al imaginar cuales serían los métodos de Rosaly- Mira que aceptar, sin reprochar- se rió con soltura ante la enigmática sonrisa de su joven ama.
-Al principio se rehusó- memoro alzando la vista y sosteniendo su quijada con su índice-Pero después de unos días comenzó acceder- entono con sorna.
-Ja, ja, ja, ja- la risotada de la Nana inundo la estancia contagiando a su ama.
-Digo, que otra cosa podía hacer para convencerlo- confeso con falsa inocencia al regular sui voz.
Amelia negó con la cabeza, la picardía que Candy desprendía era clara herencia de su madre y abuela, amabas gustaban de negarle al ser amado aquello que más amaban- Mira que saliste "Dominante"- pronuncio al revisar los panecillos- ¿Qué pensarían tus padres si te oyeran?- interrogo avivando el fuego del horno.
Las orbes verdes de la dama se ensombrecieron ocultándolas tras su sedosa cabellera- "Una dama de tu alcurnia ni siquiera tendría que pensar tales cosas"- pronuncio estoicamente, irguiendo la figura como imitando una estatua de fino ornamentos.
La encanecida mujer dibujo una amarga sonrisa en su rostro, si la Duquesa no hubiese sido su madrina, Rosaly habría tenido la vida de toda señorita de Sociedad, fría y distante, solitaria y oscura, si bien los Wellington no pertenecían a la Nobleza, se destacaban por ser una de las familias más ricas apegadas a las normas establecidas por esta, donde el hombre siempre tenía la primera y última palabra, , esa era la crianza de la que los Wellington se vanagloriaban, aprecio la rígida espalda de Rosaly, aun en la felicidad la tristeza por el distanciamiento de su familia era inminente, no es que a ellos les molestase su matrimonio con la prominente Casa Lancaster, aquella fue una noticia aclamada por todos, fue el hecho de que al no obtener el consentimiento del Duque, ellos desobedecieran, en especial ella, y de todas formas se casaran, por ultimo deshonrando a la familia convirtiéndose en maestra, todo se sumo hasta convertirse en la fatal y desagradable separación.
-La mesa esta lista Nana- dijo al quitarse el delantal y salir por la puerta- Llamare a David- externo al perderse por el pasillo , tan solo el eco de sus tacones al cruzarlo se escucho por unos segundos, largos y lastimero segundos en donde Amelia se regaño interiormente por sacar a la luz un viejo dolor.
%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%
Hallábase harto, harto de caminar, de deambular por el mismo sendero brillante y de alrededores oscuros, La Santa Naturaleza lo tenía harto, disgustado, frustrado, cuantas veces más se burlaría de él la irónica lógica, cuanto más tendría que soportar su mente, su piel, su fe el mantener, exquisitas imágenes de amores prohibidos, de rosas y azucenas inalcanzables del floreciente narciso con su inigualable aroma, incomparable forma, inexistente color, que no podría un rayos simplemente partirlo para no seguir sintiendo, para así dejar de ser y comenzar a hacer.
Se recostó sobre un garrasposo tronco a inmediaciones del camino, su fina camisa grito ante tan impetuoso desgarre al dejarse caer ya sin voluntad sobre la grama, siempre acababan así sus intentos por continuar adelante, ya antes de le habían tachado de poeta, ahora de melancólico, rio como pobre huérfano de hospicio, sin gracia, sin vida, el sería el "Poeta Melancólico", la sombra de un desdichado hombre incapaz de ser feliz, "Shakespeare", escribiera sobre él sus más trágicas novelas, Otelo y Macbeth se quedarían cortos ante sus desgracias, por que a diferencia de ellos, él no se hallaba en ellas, sino que ellas brotaban de él.
Como alguien con tan solo doce años emanaba tanto dolor y amargura, tanta tristeza y agonía, por que nada era fácil para él, por que todo lo luminoso, lo hermoso, para él terminaban siendo oscuro y desagradable, la odiaba por ser el paraíso perdido, por ser el edén que nunca tendría, y aquel amanecer que alguna vez prometió ser la llave de todo su esplendor, no era más que ya que un bulto en su baúl.
Sujeto su cabellera hundiéndose en el espeso mar depresivo del enamorado al cual le han cortado las alas antes de enseñarle a volar, buscarla fue su mayor proeza, saber que no la encontraría su mayor dolor, tanto tiempo malgastado a la ruin faena de hallarla, recibiendo como único premio la desesperación, amaba su imagen y odiaba lo que representaba, su niñez, la alegría que recordaba era gracias a ella su adolescencia, la tristeza que lo llenaba, también gracias a ella.
Un cítrico y cálido aroma reconforto su pesadumbre, elevo su vista al apreciado ser que tambaleante se movía de lado a lado, no solo el cruel viento le invitaba a desplomarse, también lo había hecho el al estrellarse a su lado, como vil asesino que tortura a su víctima antes de matarle, sin ningún remordimiento lo corto, lo sujeto entre su manos, ahorcando el frágil tallo de tan bella flor, el narciso se agito lastimero, huyendo de tal flagelación, ensancho los ojos inexpresivos, soltó espantado la flor, que desmayada cayo ente sus piernas, las cuales separo al sentir el cuerpo de su víctima sobre ellas, que acababa de hacer, mejor dicho que acababa de pensar, acaso su mente en tal colapso de emociones le había mostrado la manera en que podía liberarse de todas esos martirios.
Matando el recuerdo del ser amado, borrando todo cuanto la representase, estaba loco, ¡No ebrio de locura!, como podría hacer semejante cosa, si a pesar de sus noches de desvelo y largas jornada de miseria, la visión de su triunfante y bendecida figura, le mostraba que el cielo estaba en su mente, ella como perla en vaso de crista, había extendido sus alas sonrosadas, saludando al sol, contemplando el mar estrellado, invitándolo a él a impulsar su vibrante espíritu de fuero degustando así los sin sabores de esta vida, y deleitándose con las dichas que un corazón triunfal logra ante el cantico de su dulce princesa, y todo n tan solo cruzar unas cuantas frases con ella siendo niños, como sería si logrará vivir a su lado la vida entera, ahora siendo jóvenes.
El sonoro bosque canto la alegría de la alondra, el dulce olor de la fresca corriente apaciguo su vil fantasía, observo sobre la tierra negra la flor de terciopelo y seda, que mancillada clamaba fuese socorrida, estiro su mano, con la intensión de acunarla entre sus brazos y pedir perdón por su atroz acto.
-"Princesa del divino imperio azul. ¡Quien besara tus labios luminosos!- fue el murmullo que llego a sus oídos antes de ser cegado por el impacto de un cuerpo cayéndole encima.
Adolorido y confundido aparto de su cabeza los pies de insensato que le cayo encima, escuchando el quejido de este al caer por completo sobre el suelo entre sus piernas, y como si una turba de lirios, una insurrección de rosas, se le vinieran encima, ese gran batallón de belleza lo desequilibro y un diluvio de lirios lo embargo al abrir sus ojos y apreciar una cabellera de oro como espigas mojadas por la lluvia, el rostro puro como primor, alegres y risueños las mejillas, iluminada con guirnalda de flores, una armonía tan graciosa, como peligrosa para el corazón.
Fresca y gallarda la observo removerse como una rosa en la mañana entre su piernas, rojos, dejaron escapar su aliento los brillantes labios, se le acelero la sangre y frenéticamente se apego al tronco, aquello era más de lo que su mente podía soportar y de lo que su alma podía aguantar.
El brillo de su infancia perfilo por un instante por su ojos ante la gentil imagen de esa niña, más fu arrancada por el agonizante sonido de los pétalos desechos por está, molesto se alejo lo suficiente para parase y reprochar a tal infame ser que vestido de ángel, destruía la vida de una flor, cáliz de sus añoranzas.
-¡Lo siento!- fue la pacífica y serena voz de la niña la que se le adelanto, sin embargo continuaba con los ojos cerrados.
Con sus disculpas aquella no volvería a la vida, dispuesto a hacerlo saber estaba, cuando la luz más brillante que antes hubiese visto lo golpeo, el verde armiño, las sagradas pestañas agitándose, las sublimes urnas abriéndose, los ojos a los cuales se había resignado a nunca volver a ver mirándole…
%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%
Que hay, bien primero que nada soy Kachi-chan, prima de Kaolinet, y una de sus lectoras, como les habra dicho mi prima antes ha estado un poquito malita, tanto que bueno aun no esta en condiciones para continuar con sus cosas, una de ellas este fic, bien el punto es que me pidio que le subiera este capi, y pues como se daran cuenta he sido la encargada solo de subirlo, no de escribirlo, ella tiene otros en progreso, apesar que se le dificulta un poco, pero lo sigue haciendo aunque sea en un cuaderno, bien la cosa es que no desea quedar mal con ustedes sus lectoras,.
Yo solo les pido que puedan dejar la mayor cantidad de reviws no solo para felicitar este grandioso capi, que en lo personal a mi me encato, sino también que la puedan saludar para que nuestra chiquis se recupere pronto, yo voy ha esta atenta para decirle a ella el nombre de todas las que le escriban, se los juro, como se lo jure a ella...
Vamos chicas, se que todas queremos que se mejore pronto para que siga deleitandonos con este fic , que cada vez se pone mejor, (aqui entre nos yo quisiera que el siguiente fuese un poquitin mas atrevido, ya se lo sugeri) bien me despido, y estar al tanto con los reviws.
no se como lo dice ella pero creo que es asi
HASTA LA PROXIMA SE DESPIDE Kaolinet... (KAchi-chan prima)
