"Ese hombre" pensó Janine. No podía ser. Era su padre. Su padre. Koga. Allí mismo. Entre el público. ¿La habría visto luchar? ¿Se habría sentido orgulloso? ¿Acaso después de la competencia él volvería al gimnasio? ¿O tal vez… se iría nuevamente?
Ariados protestó. Janine se reprendió mentalmente. Había olvidado completamente la batalla. Pero la conmoción por haber visto a su padre no la dejaba concentrarse.
Al parecer Falkner había hallado la forma de liberar a Skarmory. Había usado algo de Pokéballs con alas… en realidad Janine no se había inmutado de lo que dijo Falkner. No le importaba más la batalla.
-¡La victoria será mía!-dijo Falkner.
Janine no aguantaba más. Regresó a Ariados a su Pokéball ante la estupefacción de Falkner y los demás. Miró a Falkner, y lo más rápidamente que pudo, le dijo:
-En serio me sorprendiste con ese nuevo ataque-se guardo la Pokéball de Ariados en su cinturón- Como sea…- Janine saltó hacia la tribuna -¡Lucharemos en otra ocasión! ¡Ahora, discúlpame!
Janine fue saltando fugazmente hasta el lugar dónde había visto la silueta de su padre. No iba a estar para nada orgulloso de su repentina desaparición de la batalla… Mientras tanto oía a la comentarista decir "¿Se está rindiendo?" y las exclamaciones de sorpresa de todo el público.
-¡Janine dejó la batalla a la mitad! ¡Abandonó la arena!-decía la comentarista. "No me digas" pensó Janine irónicamente mientras buscaba a su padre -¡Y el ganador es Falkner!
"Creo que se lo merecía" pensó la ninja. Aunque ella deseaba ganar, tenía que admitir que Falkner era inteligente, y además era muy valiente. No se rindió cuando ella le había puesto las cosas difíciles. Ella, en cambio, abandonó el campo de batalla para buscar a su padre. Tenía el alma por el piso: ¿Y si existiera la posibilidad de que su padre no estuviera allí? Existía sí, pero de sólo pensarlo, se estremecía.
"No fue un error" pensó Janine, y la imagen de su padre con su sonrisa levemente torcida inundó su mente "¡Ese era mi padre!".
Miró hacia todos lados, pero Koga no estaba. Sintió un nudo en la garganta, y los ojos se le empañaron. Que impotencia. Había abandonado una de las batallas más importantes en su carrera como líder de gimnasio. Dejó mal parada a su región, y seguramente el resto de los líderes pensarían que estaba loca o tendría algún problema. Y lo peor de todo… hacía mucho que no veía a su padre. Él no le había dicho a dónde se iba. Lo había tenido a escasos metros, estaba segura… y no pudo decirle que lo extrañaba. Su padre seguramente la reprendería y le diría "¿Extrañar? Extrañar puede ser una debilidad, hija". Janine luchaba por no dejar salir las lágrimas. Que estupidez. ¿Qué clase de persona haría lo que ella acababa de hacer? ¿De dónde había sacado el coraje necesario para cometer una insensatez así?
-¡Hey! ¡Espera! ¿Qué pasó? –Oyó que alguien decía. Reconoció la voz. Era Falkner. Parecía cansado, a causa de haberle seguido el rastro Janine, y tanto su voz como su rostro reflejaban algo de preocupación.
Janine no pudo más. Entre la angustia que tenía, y la presencia de Falkner, el cual había dejado plantado en medio de una batalla, se quebró. Una lágrima se deslizó por su mejilla. Falkner pareció notarlo, aunque Janine estaba de espaldas a él. Ella sabía que él se había dado cuenta. Lo único que podía darle en ese momento era una disculpa.
-…Falkner, por favor, perdóname… disculpa mi actitud… yo…-comenzó Janine con la voz quebrada a causa del llanto.
-Eh, está bien- no había que ser un genio para darse cuenta de que Falkner estaba incómodo y no sabía qué hacer. Perfecto, ahora no sólo lo dejaba plantado, sino que también hacía las cosas incómodas. ¿Cuándo empezó a salir todo mal?
-Mencionaste que seguiste los pasos de tu padre para ser un líder de gimnasio-dijo Janine, mientras se limpiaba el rostro. Se dio media vuelta y miró a Falkner con los ojos llorosos –Parece que me encontré con un oponente igual a mí.
En voz más baja, agregó: "Uff… creo que es mi destino…".
Falkner parecía muy concentrado, y giró levemente la cabeza para observar el suelo. Janine pudo ver su perfil.
-No tengo la menor intención de preguntarte qué es lo que viste entre el público. Pero…- Falkner hizo una pausa y suspiró, como si lo que fuera a decir a continuación no era fácil -… Tengo este mal presentimiento de que hay alguna fuerza que influye a nuestro alrededor.
Al escuchar eso, Janine enderezó la espalda. ¿Acaso Falkner también creía lo mismo que ella? Ella también sabía que había algo raro… pero no le había dado demasiada importancia.
-Si es un intruso que no ha sido invitado, lo hallaré, ¡no importa lo que pase!-dijo Falkner, e infló el pecho, orgulloso-Soy un oficial de policía, después de todo.
Janine dudaba que Falkner hallara a su padre, pero trató de sonreír. Aunque Falkner no podía ver su boca, a causa de la máscara que la chica llevaba puesta, con sólo ver sus ojos, sabía que ella lo apoyaba con sus locos presentimientos.
La líder de Ciudad Fucsia esquivó a Falkner y regresó lo más rápidamente que pudo con el resto de los líderes de Kanto. Fue silenciosa. No quería que ninguno de los demás reparara en su presencia. No quería ver cómo la mirarían después de su actuación en la batalla.
"Basta ya. Estás empezando a sonar egocéntrica" se dijo.
Miró en silencio las demás batallas. Pero inmediatamente después de una de las últimas batallas, algo sucedió. La cara de uno de los niños que ella había visto anteriormente discutir desde el público, apareció en la pantalla gigante. Lo que gritó dejó a todos pasmados.
-¡Escúchenme todos! ¡El Team Rocket se dirige a este estadio ahora!
No podía ser cierto.
Muchas gracias a Nekos Dream por su review, y gracias también a la gente que lee y no deja review. Es una suerte que te guste la historia :D. ¡Hasta el próximo capítulo!
