Todo pasó muy rápido. El chico de la pantalla siguió hablando alterado, y hubo una interferencia. Entonces todos los líderes vimos algo increíble en esa pantalla: Un Delibird y un… ¿tipo? volaban a toda velocidad, seguidos por un ave de tamaño desmesurado que nunca antes Janine había visto en su vida. ¿Sería tal vez un Pokémon legendario? Escupía fuego por la boca. El único Pokémon semejante a ese que ella conocía era Moltres, pero este era más grande.
El estadio se llenó de exclamaciones. ¿Qué estaba pasando? ¿De esto se trataba el presentimiento que ella tenía en el tren? ¿Era eso de lo que Falkner hablaba? Giró a ver a Falkner. Tenía la boca abierta y miraba con los ojos abiertos como platos la pantalla. No se podría decir que era el único. Todos los líderes y espectadores estaban igual.
Algo tembló a sus pies. Un rugido se escuchó por el estadio. Era un sonido de un motor. Como si fuera…
El suelo se abrió y el magnetotren quedó a la vista del estadio entero, como cuando entramos nosotros. Los líderes de gimnasio que estaban cerca retrocedieron dejando espacio. Seguramente era lo que ese chico había dicho.
-¡Es como lo dijo ese chico!-dijo uno de los ayudantes de el director.
-Todos, no pierdan la calma-se escuchó que alguien de la organización del evento decía –Debe ser un error del sistema…
-¡No es el momento de hablar de esto! –exclamó Falkner, mientras saltaba una pequeña valla de seguridad que rodeaba al tren -¡Si lo que dijo Gold es verdad…!
Lo que dijo Falkner no se terminó de oír. Las puertas del tren se abrieron.
Estaba lleno de miembros del equipo Rocket. Miles de ellos.
Uno de los líderes gritó "¡No debemos dejarlos salir del tren!".
Sabrina, Surge y Green pasaron a toda velocidad al lado de Janine y entraron a uno de los vagones del tren. Ella se disponía a seguirlos, pero los criminales tiraron lo que parecían bombas de humo. Apenas podían ver a la gente.
Aún así, Janine, con la ayuda de la telaraña de Ariados, saltó hasta la puerta de uno de los vagones, golpeando con la pierna a un miembro del equipo Rocket en el proceso. Falkner estaba cerca de ella, y le hizo fugazmente una seña con el pulgar levantado. Inmediatamente volvió a pelear contra los miembros del equipo Rocket.
No supo cómo, pero terminaron todos adentro del tren. Una risa algo maligna se oyó. Y el tren comenzó a avanzar, alejándose del estadio. A Janine se le cayó el alma a los pies. Si ellos estaban adentro del tren, entonces…
Sólo querían sacarlos del estadio. Ahora estaban atrapados en ese tren. Había demasiados enemigos, incluso para tantos líderes.
Clair, la líder que se quedó sin pelea parecía muy enojada. Los miró a todos uno por uno. Enfurecida, gritó:
-¡Alguno de nosotros los está controlando!
Todos los líderes estaban atónitos. Janine también. ¿Cómo podrían ser controlados? Es verdad que se comportaban extraño, pero… ¿Controlados? Eso era algo bastante malvado, incluso tratándose del Team Rocket.
Pero el Team Rocket se había disuelto. Su padre se lo había dicho. Tal vez, esos soldados no estaban siguiendo órdenes de alguien del antiguo equipo. Seguramente alguien había vuelto a reunir al Team Rocket. Tal vez su padre se fue por eso…
Se acordó de repente de la imagen que vio en el estadio. El tipo que había arriba del Delibird. La máscara que tenía. Los soldados que había allí tenían esas mismas máscaras, pero a la mitad. Era obvio, el tipo de la pantalla estaba involucrado.
¿Y si el enmascarado planeaba algo con esa ave gigante que lo perseguía?
Sus pensamientos fueron interrumpidos por Misty y Erika, preguntándole a Clair de dónde había sacado semejante idea. La líder de tipo dragón no tenía una buena excusa, pero la idea no era nada improbable. Viendo lo que ella hizo después, Janine concluyó que Clair sólo quería pelear con Blaine y preguntar acerca del paradero de Lance.
A pedido de Blaine, los demás se retiraron hacia otro vagón, el que estaba infestado de miembros del Team Rocket dispuestos a luchar con los líderes.
Todos luchaban con alguien, nadie estaba sin un oponente. Janine vio que Surge intentaba hacer razonar a sus antiguos subordinados. Le quedó más que claro. Estaban siendo controlados. Se sintió algo culpable por pelar con gente que ni siquiera era consciente de lo que hacía, pero debía hacerlo.
Una vocecita retumbó en su cabeza. Una voz que expresaba pensamientos que ella se esforzaba por ocultar.
"Siempre debo hacer. Debo. ¿Es qué nunca puedo hacer lo que quiero? Mi padre me dijo que debía quedarme en el gimnasio. ¿Y qué gané con eso? Él se fue. Mi único familiar y la persona más cercana a mí, me dejó completamente sola. ¿De qué sirve ser una líder de gimnasio respetada si no tienes a tu padre allí apoyándote? Quiero mejorar para demostrarle que soy digna de ser su hija. ¿Para qué hacer las cosas a su modo si él no está allí para verlo?"
Janine se tensó. No le gustaba pensar de esa forma. Había ocultado esos pensamientos desde que se prometió a si misma que su padre se sentiría orgulloso. Continuó luchando, pero no podía reprimir sus pensamientos.
"Orgullo. Bah. Aunque me convierta en la campeona, él me seguiría exigiendo más y más. Nunca estaría conforme. Para él lo único que importa es las ambiciones del Team Rocket por dominar el mundo. Tal vez ni eso. Sólo le importa él: No se detiene a pensar que su hija, aunque sea mayor de edad, está dispuesta a todo por él. ¿Y qué hace? Me deja en un gimnasio lleno de aspirantes a ninjas, y más sola que un Odish en el Monte Plateado".
Janine intentó ahuyentar esas ideas de su mente, pero le costaba mucho.
"¿Es qué no se da cuenta de que una hija no es una robot programada para quedarse en el gimnasio cuando él se va por ahí a hacer quién sabe qué cosas? ¿Alguna vez habrá querido a alguien además de sí mismo?"
Janine estaba a punto de llorar. No quería pensar así de su padre. Él la quería y se preocupaba por su bienestar.
"A quién engaño. Soy una debilucha sentimental. Me pongo a llorar porque veo a mi padre en una multitud. No soy capaz de terminar una pelea apropiadamente, ya que la abandona. Sólo porque me pareció ver a mi papá a la distancia. Seguramente ni siquiera quiso tener una hija. Si hubiera sido hombre seguramente me hubiera querido más. Él siempre decía que un hijo hombre sería genial".
Janine seguía golpeando a los miembros del Team Rocket mientras negaba con la cabeza para ella misma.
"Fui un accidente en su vida. Un accidente al que le sacó provecho sólo para hacer algo productivo en el tiempo libre que le quedaba después de terminar una misión del Team Rocket".
No. Ella no era un accidente.
"Tal vez sería mejor si no hubiera nacido NUNCA."
-¡No!-exclamó Janine, aunque su voz fue ahogada por el sonido de las peleas a su alrededor.
Falkner escuchó eso y la miró preocupado. Ella iba a decirle algo, pero escuchó un ruido y por inercia, se impulsó hacia atrás y quedó en el otro vagón. Los dos vagones habían sido separados por Surge. Lo último que Janine vio del otro vagón fueron los azules ojos de Falkner reflejando una multitud de emociones imposibles de identificar.
