IV. AMOR Y DESAMOR
Cuándo Aioria y el resto de sus compañeros vieron entrar a Camus vuelto un huracán supieron que las cosas no se habían arreglado. Así como entró… salió, sin responder a ninguna pregunta de sus amigos, avanzando casi a tientas por que las lágrimas le impedían ver por donde iba.
-Habrá que dejarlo solo…- Dijo triste Mu.
-Ya lo creo… pero Milo… ¿Será posible que sea tan necio? ¿Y si nosotros hablamos con él?.- Preguntó Aioria desesperado por no poder hacer nada.
-No Aioria, haríamos mas mal que bien interviniendo en sus asuntos, es mejor dejar que ellos lo arreglen.-
-Como siempre Shaka tiene la razón…-
La tarde transcurrió lenta sin ninguna señal de Milo, aún seguían los tres en el templo de Aioria, pasaban el tiempo platicando y jugando cartas… en el Santuario aquel caballero que no supiera jugar cartas no era tal. Así llegó la noche sin noticias aún de Milo y mucho menos de Camus, hasta que por fin ya entrada la noche escucharon los pasos de Milo subiendo las escalinatas…
-¡Vaya, por fin llegas! Nosotros preocupados por tu salud y tú llegas… - Comentó Aioria con los ojos abiertos como platos.
-Completamente tomado…- Acompletó Mu.
En ese momento Milo se recargó en una de las columnas y les miró a todos, con una sonrisa en la boca y tratando de enfocar bien, no lo lograba, con trabajos podía sostenerse en pie.
-Bueeeeno yo he pasado al pueblo antes para tomar algo y… pues se me atravesó… un asunto…- Dijo el tomado caballero de escorpión. Al mencionar el "asunto" hizo un ademán con la mano, indicando a sus compañeros que se trataba en realidad de "alguien", esto le hizo perder el equilibrio y sostenerse mas fuerte de la columna, Shaka se acercó a él, tomó su brazo y lo pasó por sus hombros para poder ayudarle a caminar, al principio Milo se resistió pero al ver que no podía caminar bien dejó que Shaka lo guiara.
-¡Rayos Milo! ¿Cómo es que apenas te has enojado con Camus e inmediatamente has salido en busca de una nueva conquista?.- Preguntó el molesto Aioria.
-Bueno A…io…ria- contestó arrastrando las letras del nombre del león dándole una nota sugestiva- Si estás celoso eso lo podemos arreglar… podrías hacerme compañía esta noche… y las noches que quieras… jajaja.-
-Estás de broma…-
-Bien, lo llevo de regreso a su templo antes de que siga diciendo mas incoherencias…- Una vez más Shaka el hermoso caballero de Virgo estaba ahí para cuidar de su compañero.
-Milo ¿Por qué haces esto? Sabes que así no arreglas nada, al contrario, solo empeoras las cosas…-
-Da igual… de cualquier forma el daño está hecho y no hay más por hacer…-
Fue trabajoso llevar al tambaleante Milo por las largas escalinatas hasta su templo, aún así después de muchas pausas y de que estuvieron a punto de rodar los dos juntos cuesta abajo llegaron.
-Bien, hemos llegado, quédate aquí, voy a preparar un café bien cargado.- Shaka le depositó con sumo cuidado en el sofá y se dirigió a la cocina para preparar el café… una vez ahí volvió a sus oscuros pensamientos.
Tal vez si le dijera… ¡No! Te tomará por tonto y se burlará… si tan solo tuviera esperanza… si tan solo reparara en mí… no… ya sé que eso no será…
Le lleva con delicadeza la taza con café y observa como lo bebe con tranquilidad, pensativo…
-¿Te gusto Shaka?.- Pregunta el escorpión con una sonrisa torcida en su bello rostro.
-Estás bebido Milo…- Contesta el otro azorado.
-Jajaja si te gusto ¿Por qué no aprovechas ahora?.-
-No me gusta estar con alguien que no está en sus cinco sentidos…-
-Entonces sí te gusto, pero como quieras, si no es ahora tal vez después…-
Se quedó dormido ahí en el sofá, sosteniendo la taza de café, Shaka le levantó en brazos y le llevó a su habitación. Por un momento penso en si debía desnudarlo o no… se le antojaba hacerlo y mirar… solo mirar, pero no lo hizo, seguramente después se sentiría culpable de violar la intimidad de su compañero que se encontraba tan indefenso, así que solo le quitó los zapatos y le metió a la cama cubriéndole con las suaves cobijas.
Había pasado una semana desde la fatídica cena y Milo no había cruzado palabra con Camus, de hecho ni siquiera le había visto por el Santuario. Él por su parte había regresado a sus viejas correrías, por las noches salía sigiloso y se iba a las tabernas para perderse o simplemente para buscar compañía. Desde aquella vez que le habían llevado borracho como una cuba, había sido cuidadoso y procuraba llegar lo mejor posible o bien no llegar hasta el día siguiente. Hasta que finalmente uno de esos días que no había dormido en su templo lo encontró bajando mientras el llegaba.
-Hola Camus…- Le sonrió cruel.
-Hola.- Dijo el otro a secas, con ese tono frío tan particular de él.
-Es temprano para salir a buscar a Máscara ¿No?.-
-Algunos no andamos por el Santuario de pesca…-
-Jajaja, ¿Envidia?.-
Camus le miró duramente, como si de un extraño se tratase.
-Adios Milo.- Dijo ignorando su comentario y dándole la espalda para continuar su camino.
-Máscara no está, pero seguro lo encuentras en el Coliseo, apostando supongo.- Milo siempre sabía como sacar de sus casillas a cualquiera, incluso al paciente Camus… en especial a él.
-Ya que veo que estás interesado, no voy a buscarle, al contrario tuyo yo no puedo ir de cama en cama…-
-¡Oh claro! Olvidaba que tú no puedes sentir… ni amor… ni placer… ni nada… o bueno, tal vez placer sí… jajaja.- Le sonrió cruelmente y dio media vuelta para seguir escaleras arriba. Al darle la espalda no pudo percatarse que el rostro de Camus se había vuelto escarlata del furor que le habían causado los mezquinos comentarios de su amante y que volteo hacía el con su ataque preparado.
Milo sintió en la espalda la gélida vibración de Camus al chocar contra su cuerpo, emitió una débil queja y le miró con profundo rencor.
-¡Vaya Camus! Pensaba que tu traición no llegaba a combate también…- Dicho esto Milo levanto la mano y dirigió su ataque a Camus. La aguja escarlata le había atravesado el hombro… planeaba seguir atacándolo pero no pudo, algo en lo más profundo de su ser se lo impidió. Decepcionado de sí mismo bajo la mano y decidió olvidar la pelea.
Camus le vio en guardia esperando su ataque pero se sorprendió cuando el escorpión le dio la espalda y se marchó, dejándolo ahí pensando en sus venenosas palabras.
Aquella solo fue la primera de muchas peleas más, sus compañeros nada podían hacer. Se sentían mal por que ya fuera por que Camus hacía una indirecta o Milo una burla y la pelea comenzaba…
Aioria se encontró muchas veces con un Milo que atravesaba veloz como el rayo su templo con el rostro desencajado y la ropa hecha jirones… completamente cubierto del polvo de diamantes de Camus… al principio le parecía gracioso verle llegar así… con su elegancia habitual perdida…
-¿Qué hay Milo? ¿Un poco de frío?- Comentaba aguantando la carcajada.
-Si… bueno ya sabes, me encanta cubrirme de copos de nieve…- Contestaba sarcástico Milo.
Así pues al poco rato veía llegar a Camus con varías perforaciones en el cuerpo y totalmente fuera de sí.
Los días pasaban igual… peleas y luego más peleas. Y entre tanto pleito había una persona que disfrutaba de singular manera… Máscara Mortal, que les veía a lo lejos discutir y se regocijaba en su interior. Un par de semanas después el mismo Cáncer envió una carta a la Isla de Milo… allá donde se encontraba Quirón, el antiguo caballero de escorpión… una enferma carta que solo podía traer más problemas.
-¿Sabes que tu alma no tendrá paz hasta que hables con él?-
-Y Shaka a hablado…-
-Hablo en serio Milo.-
-¿Estás loco? Casi me mata ayer… las cosas van de mal a peor, nunca le había tirado golpes mortales, o al menos no golpes que pudieran causarle mucho daño… ayer estuvo por lanzarme su ejecución Aurora… y tú casi me pierdes en combate jajaja.-
Shaka se sintió muy culpable, culpable de estar en esa cama de la cuál sabía no era el dueño, culpable de haber sido egoísta y haberse aprovechado de la situación y muy culpable de no ayudar honestamente… ladeo la cabeza para no encontrarse con los azules ojos de Milo. Este se le fue encima para besarle pero Shaka le rechazo, trato de tocarle y le quitó la mano.
-¿Qué pasa? ¿Ahora que dije?.-
-Nada Milo… es solo que… tú sabes que yo no soy Camus ¿Verdad?.-
-…¿Por qué me dices eso? Claro que lo sé…-
-¿Y te duele saberlo?.-
-No me importa.-
-No claro a ti no te importa quien sea…-
-Shaka… vamos no me vengas ahora con…-
-¿Sabes lo que realmente paso allá en el templo de Camus?.-
-Arrrggg otra vez la misma historia… si claro, el se revolcó con Máscara y me cambio por él… ¿Ya?.-
-No… ahora me vas a escuchar y para asegurarme de que lo harás…- Shaka se puso encima de Milo y lo sometió, al principio Milo penso que era parte de un juego de Shaka, pero cuándo vio que su mirada era triste y profunda sintió temor, el caballero de virgo le sujeto las dos muñecas sobre la cabeza y agarró una corbata que estaba tirada en el piso, con ella le ató las manos a la cabecera.
-Mmmmh ¿Pero que tenemos aquí? No sabía que te gustaba el sexo violento haberlo dicho antes jajaja…-
-Esto no es un juego…-
Camus empacaba a toda velocidad sus cosas en una maleta, ya estaba harto, de todo, harto de las peleas con Milo, harto de las preguntas de sus compañeros, harto de amarlo tanto y tenía miedo, por que no quería perder el control un día y hacerle daño como el día anterior que le había estado fastidiando. Pensaba marcharse un tiempo a Siberia, al lugar donde estuvo entrenando tan arduamente. Ya no le vería más después de tantas peleas… de un amor tan devastador como aquel. Finalmente cerro la vieja maleta y echo andar, se detuvo un momento para pasar los dedos por la urna de la armadura dorada y dio la vuelta para tomar el tren que lo llevaría lejos de aquel Santuario.
Paso cautelosamente en su descenso por los templos para no toparse con nadie y evitar preguntas y por supuesto evitar despedidas que justo ahora no le apetecían. Solo a uno no pudo engañar, cuando entro por Aries escondiendo lo más que pudo su cosmo el guardián de dicho templo lo descubrió.
-¿A dónde vas Camus?-
-Mu… ¿Cómo has podido descubrirme?…- Pregunto con desconcierto evidente.
-De mi no te puedes esconder aunque escondas tu cosmo, tú o cualquiera… yo puedo ver y sentir más allá de lo que te imaginas.-
-Me marcho un tiempo a Siberia, ya no quiero estar aquí…-
-Ya no quieres estar cerca de él…-
-No, ya no quiero Mu, me hace daño, sus golpes van más allá del cuerpo…-
-Tendrían que hablar de corazón a corazón por una vez en sus vidas, entonces podrán estar juntos de nuevo.-
-Necesito pensar.-
-Pero no pienses demasiado que mientras más vueltas le des al asunto más inseguro te volverás.-
-Gracias Mu…- Sin decir más continuo hacía el pueblo, se tomo su tiempo mirando todo, la gente que se topaba, la tranquilidad de las calles, la algarabía de la gente en el mercado.
El estómago empezaba a fastidiarle, no había comido nada quien sabe desde cuando y decidió que era buen momento de tomar algo antes de partir. Había un pequeño café que tenía vista al muelle, muy tranquilo. Ahí había acudido muchas veces en compañía de Milo.
¡Tonto! ¿Por qué vas ahí? Justo ahí donde habían estado juntos… ¿Por qué echarle más sal a la herida? Peleaba Camus consigo mismo. Los pies caminaban solos sabiendo ya la dirección mientras el se encontraba en sus cavilaciones.
Entró al lugar y se sentó en "la mesa", si aquella mesa que ya conocía muy bien, la mesa donde platicaron horas y dónde rieron y lloraron… donde entrelazaron las manos. Se sentó y pidió frutas frescas y café… sentado frente a su café una desesperación le inundó… empezó a temblar de rabia contenida y de impotencia… y entonces si más gritó al vacío… al mar tal vez… al viento…
-Llevo una maleta, en ella llevo más que ropa, llevo mis sueños, mis esperanzas, un desamor y el corazón roto, llevo la esperanza febril de que un día pueda estar de nuevo a tú lado. La llevo cargando en una maleta que pesa más que cualquier cosa por que también en ella van mis miedos y mi propio ser desgarrado que ahora ya no sabe vivir sin ti.- Las lágrimas brotaron de los cristalinos ojos le nublaron y fueron a para a aquel café frente a él…
-Ey Shaka, suéltame ya… me has amarrado muy fuerte y me lastimas.- Se quejaba Milo tratando de safarse de la corbata. Realmente empezaba a desesperarse y con Shaka montado sobre él estaba en situación difícil.
-No te voy a soltar, ni lo intentes.-
-¿A que estás jugando? ¿De que se trata esto?.-
-Escúchame con atención Milo. Aquella noche que…-
-¡NO! ¡CÁLLATE! No quiero seguir escuchando la misma historia, ya no carajo.- Ahora se revolvía en la cama más violentamente pero nada podía hacer así.
-Aquella noche que Camus se sintió mal en la cena…-
-¡SUÉLTAME SHAKA! ¡Te juro que si no me sueltas ahora te arrancaré el miembro y me lo comeré en tus narices!.- Cada vez Milo se ponía más violento, desesperado e insultaba como solo el sabía hacerlo, artero.
El bello semblante de Shaka perdió su encanto tras escuchar las soeces palabras de Milo, tomando un rictus de ira, con una mano le tomo por el cuello apretando lo suficiente para callarle pero sin ahogarle.
-Por una maldita vez en tu vida escucha lo que voy a decirte y si no callas ahora mismo esa boca de marinero que tienes yo mismo te la moleré a puñetazos… ¿Me has entendido?.-
-…- No le contesto y en su lugar la mirada de demonio que solía tener.
-Bien. Camus se sintió mal por que Máscara le estaba atacando de manera casi imperceptible. Le llevamos a su templo y poco después cuándo él se quedó solo Máscara lo alcanzó, ¿Recuerdas que lo topamos?.-
Milo asintió ahora más relajado, dejo de luchar y de tensar el cuerpo, Shaka entonces le soltó el cuello.
-Fue a verlo con el pretexto de ver como se encontraba, en realidad iba a chantajearlo, por que él los había visto, a ti y a Camus horas antes jugando en tu templo. Cáncer le dijo eso a Camus y le dijo también que si no accedía a lo que él pedía haría un escándalo memorable, que llegaría hasta oídos de Quirón…-
-¿Cómo pudo saber de Quirón?.-
-No lo sé Milo, yo lo sabía por haberles escuchado en el templo de la virgen, Akbar se llevaba con Quirón y Eneo, ¿Recuerdas? Y supongo que en el Santuario pocas cosas permanecen en secreto, así que no me extrañaría que dada la personalidad mezquina de Máscara Mortal, estuviese espiando por los rincones.-
-Es un hijo de puta…-
-Máscara sabía que tú y yo regresaríamos y calculó lo suficiente para quedarse y que tu le vieras así con Camus. Él te odia por no se que razones, eso solo lo sabes tú. Y a Camus no le quedaba más opción que aceptar para que Quirón no te matara. Ahora dime, ¿Entonces crees tú que Camus te cambió por Máscara?-
Milo dejo escapar una carcajada sonora, una risa loca le poseyó por completo y después un torrente de lágrimas, poco a poco las carcajadas se convirtieron en sollozos, más y más profundos.
Shaka estaba desconcertado, un poco triste pero sabía que había hecho lo correcto aunque le perdiera…
¿Perderlo? ¿Y cuándo fue mío en realidad? Se dijo amargamente mientras le desataba las manos y se baja de encima de él.
-Milo… ambos han hecho mal, él por cegarse a ver más opciones y tú por no escuchar, se han lastimado mucho y probablemente las heridas que se han hecho no sanen tan rápido… pero todavía no es tarde para redimirse.-
-¿No? La he fastidiado suficiente… y ahora no querrá verme ni de broma… lo he perdido Shaka.-
-No Milo aún no… todavía puedes alcanzarlo… se va a Siberia… debe estar ya por partir, en el pueblo.-
-¿QUÉ SE VA?.- Milo se levanta con renovada energía y se viste a toda prisa, ante la mirada confundida del joven caballero de virgo. Ahora mira al techo, echado en su cama.
-Gracias Shaka… y perdóname por… haber llegado tan lejos…-
-No te preocupes, yo sabía bien que tú corazón ya tenía dueño y yo mismo lo consentí, así que no hay nada que perdonar.-
-Gracias…- Agacha el rostro hasta encontrar el de Shaka y le planta un suave beso en los labios. Al separarse Milo le sonríe sinceramente y sale disparado del templo…
Casi derriba a Aioria al chocar de lleno con él en el templo del carnero.
-Ey Milo ¿A dónde te dirigías tan apresurado?.-
-Tengo que buscar a Camus, lo siento… debo irme…-
-Esta en la estación supongo…- Le gritó casual Mu.
-¿Pues a dónde iba?…- Dijo Aioria a la vez que arqueaba una ceja.
-A Siberia.-
-¿Y como sabes? ¿Por qué yo siempre soy el último en enterarme?.- Pregunto algo molesto el caballero de Leo.
-Jajaja ya no te enojes, eso es por que andas ocupado persiguiendo hombres y mujeres por todo el Santuario…-
-E…eso … no es verdad.- Un rubor le cubrió las mejillas. –Pero bueno… ahora que te veo bien… me pareces atractivo Mu…- Le sonríe y lo acorrala contra la pared..
-Jajaja… no Aioria, no juegues conmigo…- Dice nervioso Mu al sentirse cerca de tan guapo caballero. –Bueno ya, dejémonos de juegos..- Se escabulle de la treta de Aioria.
-Hay algo que no me cuadra, tengo un mal presentimiento… será mejor que sigas a Milo sin que se dé cuenta, lo más cerca posible.-
-Bien, entonces estaré pendiente… hasta luego Mu… pero recuerda que me pagarás por este favor… jajaja.- Le dice divertido a la vez que echa a correr hacía donde fue Milo.
-¿Pagarte? Pero si es un favor de amigos… ¿Y que podría tener yo que te interesara?.- Pregunta Mu con el ceño fruncido.
-Eso… no lo puedo gritar…-
-¡AIORIA!.-
