Capítulo 2: En El Templo Jedi
Evitó que alguien lo viera mientras buscaba una entrada. Cuando entró, lo que encontró lo paralizó: cientos, quizás miles de cadáveres de jóvenes Padawan yacían por todo el vestíbulo. Intentó nuevamente contactar a alguien pero nadie respondió. Resignado, buscó entre los cadáveres algún sable láser que pudiese servirle pero todos eran para principiantes. Finalmente encontró el mas apropiado para un Maestro; no era gran cosa (echaba de menos su sable láser de color violeta) pero al menos le ayudaría un tiempo a desenvolverse hasta que consiga suficientes fuerzas para crea el suyo propio.
Se dirigió a donde se guardaban los archivos Jedi y se sorprendió de no encontrarlo vacío. Pero era sólo cuestión de tiempo para que el Emperador se encargue de hacer desaparecer todos los secretos de la Orden Jedi. Se apresuró a encontrar la información que detallaba la creación de un sable nuevo, el mejor que se podía. Cuando dio con ella, guardó el libro que la contenía en su capa y ya estaba por irse cuando detectó un repentino movimiento que lo hizo detenerse en seco.
No estaba solo… sacó inmediatamente el sable dispuesto a defenderse con uñas y dientes si era posible. Otra vez detectó esa presencia, pero estaba muy débil pera ser un soldado clon u otra cosa. Volvió al vestíbulo y vio un niño Padawan que se movía con mucha lentitud, arrastrándose hacía sus compañeros. Cuando el pequeño se dio cuenta que lo miraba se levantó repentinamente, tomó y desenvainó un sable láser del suelo y corrió hacia Mace, furibundo. Pero solo había corrido unos cinco metros cuando descubrió quien era el que lo miraba. Entonces resbaló al detenerse en seco, envainó y cayó de rodillas sollozando con la cabeza gacha. Mace se acercó al joven Padawan, (no debía tener mas de ocho o nueve años) se agachó y lo tomó del hombro.
-Nos a-atacaron… m-miles de soldados… e-el m-maestro Skywalk-ker… no p-pudimos hacer n-nada…- sollozaba el pequeño.
-Cálmate, pequeño. No hay nada que temer- susurraba Mace.
-T-t-todos muertos… n-no ha-ay n-nadie… t-tenían la orden d-de e-eliminar… a todos los Jedi-.
-Ya está; ya pasó-.
Por un momento se imaginó el episodio terrorífico que había tenido lugar, desde el punto de vista de aquel chico de ocho años; imaginó el terror de ver morir a sus compañeros, quienes eran como sus hermanos. Y luego recordó que no había podido contactar a nadie y entonces comprendió que ese episodio no había sido aislado. Seguro otros Jedi en distintas partes de la galaxia habían corrido la misma suerte que los jóvenes, traicionados por sus propias tropas. Se sorprendió a si mismo pensando que podría ser el último Jedi calificado y tuvo una repentina idea.
-¿Cuál es tu nombre, pequeño?-.
-Kar-Jo Veald-.
-Ven conmigo Kar-Jo- le susurró con determinación.
El joven levantó la cabeza y lo miró con ojos llorosos. La mirada tranquilizante, amable y casi paternal de Mace lo animó a levantarse casi al instante. Juntos caminaron hacia la puerta y llegando al umbral, Mace se percató de que no pasarían desapercibidas dos personas dadas por muertas saliendo del Templo Jedi. Tomó al joven del brazo y lo hizo detener.
Sabía que tras largo tiempo de práctica, sólo algo los salvaría… algo que estuvo practicando durante mucho tiempo… un secreto de la Fuerza que estuvo mucho tiempo practicando en secreto, "un secreto propio del Lado Oscuro" dirían muchos pero él, Mace Windu, sabía que desde su punto de vista ciertas habilidades podían ser útiles si se controlaban y se concentraba la mente para así evitar ser arrastrado al Lado Oscuro. Además el ostracismo en el que estaba cayendo la Orden Jedi antes del exterminio de los Jedi lo perturbaba. Le sorprendía incluso que no le hubieran cuestionado sus métodos, así como fueron cuestionados los de Qui-Gon Jinn hacía diez años. Se aferro a esa posibilidad…
-Toma mi mano, joven Padawan, y cierra tus ojos- le dijo al chico. Así lo hizo este último, y Mace cerró los suyos y se concentró en su objetivo.
«De la Fuerza se nace, de la Fuerza se vive. Luminosos seres somos; lo demás es materia. La materia sólo es y está por la Fuerza. La Fuerza es mi aliada.» pensó repetidamente y concentró cada célula de su cuerpo en su destino.
Hola, no me gusta dejar comentarios. Creo que escribo lo suficientemente entendible. Pero hasta acá publico gratis. Los capítulos que vienen cuestan reviews. Al menos 2, no pido mucho. Chau.
PD: Si les gusta Harry Potter lean mis otros fics. Por favor… :'(
