¡Hola a tooooooooodos los...! Bah, olvidenlo.
Hola kimey.Gracias por el apoyo; no necesitas dejar 50 revs, con uno me basta, pero gracias por hacerme sentir mejor.
Quinto chap, mas largo que todos los anteriores; va tomando forma la historia.
DISCLAIMER: No soy Lucas, no gano nada con esto. (Pero si quieren, dejen reviews)
Capítulo 5: En Haruun Kal
El pueblo era casi como Mace lo recordaba. Los lugareños seguían siendo hoscos con los visitantes por lo que Kar-Jo se sentía incómodo, pero una breve explicación de Mace bastó para que empezaran a tratarlo como uno de los suyos. Entonces, Kar-Jo comprendió que la reputación de los habitantes de Haruun Kal era la misma que los habitantes les asignaban a los extranjeros. O tal vez el clima árido e inhóspito, mas las recientes Guerras Clon, les había terminado por endurecer el carácter. Ahora comprendía también el porque de la fortaleza de su maestro.
-Oiga maestro, ¿seguro que no nos encontraran en este lugar? –preguntó Kar-Jo.
-Tarde o temprano lo harán –respondió Mace con firmeza. –Pero les costará mas; este planeta esta lejos de Coruscant… aunque muy cerca de Malastare –añadió con un dejo de resignación.
-No importa, maestro. No quiero ofenderlo, pero este planeta no es precisamente agradable para ir de vacaciones. No creo que les haga ninguna gracia tener que venir a revisar el lugar.
-Es verdad –replico Mace recobrando el optimismo. –Me gusta tu actitud, Kar-Jo. Igualmente no hemos venido aquí sólo a entrenar. En unos años estarás listo para saber la verdad sobre este lugar…
Y con este comentario lleno de incógnitas, comenzaron el entrenamiento.
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Los años pasaron mientras Kar-Jo adquiría experiencia y aprendía más sobre la Fuerza. Pronto se convirtió en un poderoso y habilidoso paladín y hasta había veces en que podía mantener un combate con su maestro por varias horas. Incluso había veces que le ganaba, para asombro de Mace Windu.
Ya se habían cumplido quince años desde su partida del Templo Jedi, y Kar-Jo hacía tiempo ya que no dejaba caer la roca sobre su cabeza. Lucía su buen 1,90 m, ya no era un enclenque sino que poseía una musculatura generosa, una habilidad y velocidad envidiable y era inigualable con el manejo a distancia de los objetos a través de la Fuerza. Ya era capaz, pensaba Mace, de hacer levitar toda una flota de naves caza como los que usaban los Jedi.
Por otro lado, Mace Windu ya no era el mismo. No tenía "precisamente" la edad del Maestro Yoda, como se recordaba a sí mismo cada vez que se sentía avejentado, pero debía admitir que tampoco era precisamente joven como Kar-Jo o Skywalker. Diablos, si hasta Obi-Wan (si es que seguía vivo) era mas joven que él. Quedaba claro cuando se cansaba por realizar los prodigiosos saltos mortales hacia atrás para esquivar los ataques de Kar-Jo y, además, cada vez le costaba mas ganarle a su Padawan (y a veces no podía con él).
-Has progresado mucho, joven aprendiz –le aseguró Mace a Kar-Jo con convicción, una vez que dieron por terminada una batalla en la que Mace ni siquiera pudo tocarlo. –Podrías estar ocupando un cargo en el Consejo Jedi si todavía existiera la Orden –Kar-Jo esbozó una sonrisa, complacido. –Pero aún hay algo que te falta para completar tus enseñanzas, para ser un Caballero Jedi.
Kar-Jo lo miró extrañado. Si podría estar en el Consejo, ¿qué es lo que todavía necesitaba aprender para ser un Caballero?
-Dígame maestro, ¿qué es lo que me falta por aprender?
Mace se sentó en un a piedra y le instó a que hiciera lo mismo.
-¿Recuerdas lo que sucedió hace 15 años, Kar-Jo? –le pregunto Mace.
-Si, claro. La Orden 66, el nacimiento del Imperio, la Gran Purga Jedi y nuestro obligado exilio… -enumeró Kar-Jo.
-Si, si, recuerdo los hechos –dijo Mace impaciente. –Pero dime… dime qué es lo primero que sientes cuando piensas en el Imperio, Darth Vader y el Emperador, y quiero que seas sincero contigo mismo.
Kar-Jo dirigió su mirada a la nada, y meditó. Dentro de su cabeza se libraba una batalla épica:
-"Si, es verdad que todavía siento rencor. Y eso es lo que todavía me hace débil."
-"No digas tonterías. El odio te hace fuerte y te ayuda a enfocarte en el objetivo.
-"Eso no es verdad. El odio te nubla la visión y te hace perder concentración. Piensa en el Conde Dooku, Skywalker, la maestra Billaba…
-"Débiles… todos ellos. Tú eres fuerte."
-"¡No! ¡No! ¡Basta, basta!"
-"El mismo Maestro Windu tiene características propias de los Sith."
-"¡No es cierto…! ¡No me dejaré confundir!"
-"Tu eres su Padawan. Eres hasta más fuerte que él. ¿Por qué no podrías tu también usar los poderes del Lado Oscuro sin dejarte arrastrar?"
-"…"
-"Debes hacerlo…"
-"..."
Kar-Jo dirigió la vista a los ojos de su Maestro, quien lo miraba expectante.
-Lo siento, maestro. Puedo sentir como el Lado Oscuro intenta seducirme. Y su voz es muy potente.
-¿Y que te dice, joven Padawan? –le pregunto Mace con asombrosa tranquilidad.
- Que use mi odio para luchar porque me hace fuerte. Que como usted posee ciertas habilidades propias del Lado Oscuro, y que como yo soy más fuerte que usted, yo puedo hacer lo mismo.
Mace lo miro a los ojos por un rato mas. Finalmente Kar-Jo rompió el silencio.
-¿En este lugar se encuentra el Lado Oscuro?-
-El Lado Oscuro, joven Padawan, no se encuentra en lugares específicos como planetas, bosques o desiertos. El Lado Oscuro puede estar en todos lados que haya seres vivos sensibles a la Fuerza.
-Entonces, depende de cada uno seguir el camino que le parezca –reflexionó Kar-Jo.
-Exacto –corroboró Mace. –Pero de todos modos siempre es preferible estar en el Lado Luminoso.
-Claro. Entonces el Lado Oscuro proviene de nuestro subconsciente. Es lo que nos tienta a abandonar el sendero del bien para dedicar todas nuestras habilidades a la causa del mal.
-Si… y no –respondió Mace como si fuera lo mas lógico del universo.
Por un instante, Kar-Jo pensó que Mace se estaba burlando de él.
-El Lado Oscuro empieza en un individuo de esa manera: son tentaciones pequeñas que tarde o temprano terminarán por arrastrarte definitivamente. Si uno no está bien entrenado casi desde que nace, esas tentaciones serán insuperables a lo largo de tu existencia. Por eso, debemos asegurarnos de no caer ante esas tentaciones, y de evitar el contacto con un entorno favorable al desarrollo de las mismas.
-¿Un entorno como este planeta? –preguntó Kar-Jo.
-El entorno es el ambiente, y los factores por los que puede cambiar son el planeta mismo, en este caso, y la gente que habita en él, la gente que te rodea. Aquí no tendrás problema de caer en el Lado Oscuro, porque estás conmigo, y yo no te dejaré caer –concluyó Mace, sonriente.
Kar-Jo también sonrió. –Entonces, por ejemplo, sería distinto si en este momento yo me encontrara en Coruscant, rodeado de la influencia de Darth Vader y el Emperador.
-Así es –afirmó Mace. –Supongo que ahora entenderás porque no puedes ser un Caballero Jedi si la Orden existiera y si se atuviera a su propio Código. Lo serás cuando ya no me necesites, y para eso debemos entrenar mas la mente y menos el cuerpo por el momento.
Mace se levantó y comenzó a caminar al pueblo, mientras Kar-Jo se levantaba. Lo vio tomarse el costado derecho de su espalda, vestigio del último entrenamiento hacía una hora. Mientras lo seguía, le dijo mientras sonreía burlonamente:
-Dices eso porque sabes que soy mejor con el cuerpo que tú…- y luego tropezó con una piedra que hacía un rato no estaba allí y se fue de bruces al piso.
-Tal vez –respondió Mace mirándolo y riendo –pero yo no bajo la guardia en ningún momento.
Muy a su pesar, Kar-Jo se unió a las risas de su Maestro.
