DISCLAIMER: Si fuera Lucas, le habria dado mas relevancia a Mace Windu (y no lo soy ¬¬)...
Capítulo 6: El poder de Kar-Jo; Parte 1 (Una Sorpresa para Mace)
Quizás sea por la influencia de uno de los mejores Maestros Jedi de su tiempo, quizás por la perseverancia que tenía en sus entrenamientos mentales o quizás porque la Fuerza era intensa en él, en tres o cuatro años Kar-Jo superó la parte de desprendimiento emocional y, cuando pensaba en su pasado trágico, lo hacía con asombrosa frialdad Jedi.
Kar-Jo tenía ya 26 o 27 años, edad suficiente para entrar en el Consejo, según Mace.
-Si es que vuelve a haber un Consejo Jedi…-replicó Kar-Jo, un día que Mace le hizo saber lo que pensaba.
De repente, Mace desenfocó la mirada y se tomó el pecho, doblándose apenas hacia abajo. Kar-Jo lo miró preocupado, y al instante, también se tomó el pecho.
-¿También lo sentiste, Kar-Jo? –preguntó Mace débilmente.
-Si… ¿pero qué diablos fue eso? –preguntó Kar-Jo abrumado.
-Una conmoción en la Fuerza, como si millones de personas gritaran todas al mismo tiempo y luego fueran silenciadas. Me temo que algo terrible ha sucedido –terminó con un susurro.
Kar-Jo se veía horrorizado.
-¿Cree usted –le preguntó con algo de aprensión –que el Imperio haya hecho explotar un planeta?
-No creo que el Imperio posea un arma que pueda hacer tal cosa, pero tengo un mal presentimiento de todo esto –sentenció Mace.
-Dígame maestro, ¿desde hace cuanto que los presentimientos no son buenos? –preguntó Kar-Jo sarcásticamente.
Mace lo fulminó con la mirada, y luego volvió a bajar la cabeza.
-Oiga maestro, no hemos sabido nada del maldito Imperio ni de la rebelión desde hace unos cuantos años, cuando debimos abandonar Kamino. El episodio de la Rebelión Clon no nos ha traído ninguna noticia, así que no podemos saber que es lo que está pasando afuera de este planeta.
Mace levantó la vista para mirar a su aprendiz.
-Tal vez sea hora de hacer algo más, Kar-Jo. Tienes razón, no podemos quedarnos aquí en este planeta sin hacer algo. No estoy seguro si el Imperio busca destruir los planetas uno por uno para terminar con la rebelión, pero prefiero ver lo que esta haciendo antes de seguir sintiendo estas conmociones sin hacer nada.
Se levantaron de la roca donde estaban sentados y ambos miraron el pueblo que se encontraba a unos kilómetros de allí.
-Tendremos que volver a materializarnos. Pero una vez que descansemos. Nuestra última batalla me ha agotado.
-Nunca le pregunté maestro. ¿Cómo hizo para aprender esa habilidad? -pregunto Kar-Jo con curiosidad.
Mace meditó su respuesta.
-No tengo idea –Kar-Jo puso su mejor cara de (¬¬) –pero de lo que estoy seguro es que no es una habilidad común en un Jedi.
-Y supongo que no es fácil de hacer ni hasta para un Sith…-sugirió Kar-Jo.
-Creo que no. De todos modos nunca vi a un Sith hacerla –sentenció Mace.
-¿Y cómo puede hacerla? Desearía aprenderla, maestro –dijo Kar-Jo ilusionado.
-Cálmate, aprendiz. A mi me tomó mucho tiempo y dedicación, además de mucho poder mental para no dejarme seducir por el Lado Oscuro –Kar-Jo se veía decepcionado y Mace tuvo compasión. -Pero puedo enseñarte la teoría…
Mace cerró los ojos y recordó la primera vez que se había materializado. No había sido como aquella vez que se materializó con Kar-Jo en Polis Massa, pero había podido llegar de un extremo al otro extremo del planeta Coruscant. Nada mal, sin embargo…
-Debes cerrar tos ojos y concentrar cada célula de tu cuerpo en tu destino. Puede ser el destino que quieras una vez que sepas controlar esta habilidad (otro planeta, otro sistema, otra galaxia). Luego debes ser uno con la Fuerza y eliminar todo contacto con lo material. Es vital este paso porque debes recordar que la materia es y está sólo por la Fuerza. Finalmente, debes tener decisión. Si no la tienes una vez llegado a este paso, tus esfuerzos habrán sido en vano y no te habrás materializado ni a la vuelta de la esquina. ¿Comprendes? –le preguntó abriendo los ojos.
Mace alcanzó a verlo por una milésima de segundo para luego no verlo mas.
-No puede ser…-susurró sorprendido.
-¡Creo que lo volví a superar, maestro! –escuchó Mace el grito de Kar-Jo desde muy lejos.
Se dio vuelta y se fijó en una montaña que resaltaba por el tamaño que superaba con creces al resto de las demás. Distinguió un punto uniforme en la cima de la misma.
Mace estaba atónito por lo que veía. Por lo que sabía era la primera vez que Kar-Jo lo hacía, y le había salido perfecto.
Un segundo después, el punto desapareció y Mace dejó escapar una risa.
Inmediatamente, tomó su sable, lo desenvainó y lo apuntó hacia atrás, a ningún lugar en particular.
-¡Sorpre…! ¡¡¡¡¡AAAAHHHHH!!!!! –oyó el grito de su aprendiz.
-Regla número uno, Kar-Jo: no lo uses en batalla, y menos contra un Sith. Te cansa, pierdes concentración y además el enemigo detecta tu presencia antes de que te puedas materializar.
Hubiera sido una situación muy cómica en otro momento para Kar-Jo, pero esta vez era él quien tenía el sable luz de su maestro a pocos milímetros de su cara, lo cual no lo hacía para nada gracioso.
Kar-Jo maldijo por lo bajo.
-¿No debió decírmelo antes? –preguntó con el ceño fruncido y retrocediendo mientras respiraba agitadamente.
-Nunca imaginé que tuviera un aprendiz tan perseverante, al punto de terco, que haría en unos pocos segundos lo que yo aprendí en varios años –culminó con una sonrisa, envainando su sable. –Además, te lo mereces por imprudente; te he advertido que puede arrastrarte al Lado Oscuro.
Kar-Jo también sonrió.
–Me faltó experiencia para saber ese último, pequeño…
-…y vital… –agregó Mace.
-…detalle –finalizó Kar-Jo.
-Pero te felicito, Kar-Jo. Esto demuestra que ya tienes a la Fuerza como aliada. Ya no se trata de levantar rocas o mover naves caza, sino de ser uno con la Fuerza. Y tu has llegado a ser mejor de lo que yo esperaba...
Kar-Jo no dijo nada, lo veía venir.
-Por eso creo que ya no me necesitas como maestro –finalizó Mace. ¡Diablos! Odiaba tener razón…
Chachachachaaaaaan, QUE PASARÁ?
¿No mas Mace y Kar-Jo?
No dejen de verlo en el siguiente capítulo, será emocionante.
El precio sigue siendo el mismo, un review por actualización.
