Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.
El fin de semana pasó y la rubia no había vuelto a recibir ninguna noticia de Rachel, seguía enfadada, pero supuso que el no saber nada era una buena señal.
Quinn estaba en el baño, retocándose cuando Santana entró.
- Ey rubita! – le pellizcaba el trasero haciendo que Quinn diese un pequeño salto- ¿qué tal tú fin de semana?- se ponía a su lado cruzándose de brazos-.
- Pues normal…
- Me debes una conversación – sonreía-.
- Si, ya lo sé – recogía sus cosas- por la tarde ¿vale? – salían del baño-.
- Claro, hasta las seis seré tuya – pasaba su brazo por la cintura de la rubia mientras hacía un gesto insinuante-.
- ¿No crees que Brittany se pondría celosa si nos ve así? – levantaba una ceja mientras pasaba su brazo por la cintura de la morena-.
- ¿Y desde cuando te importan a ti esas cosas Fabray? – se reían-.
- Por cierto ¿dónde está Britt? – llegaban a las taquillas-.
- Tiene médico, me ha dicho algo de…comida de gato – miraba hacía el centro del pasillo- joder!
- ¿Qué pasa?- se giraba-.
- Dios… está buenísima – Quinn la miró levantando la ceja – bueno quiero decir…
- Hola – fue interrumpida- ¿Qué tal chicas?
- Bien ¿y tú? – respondía Santana-.
- Muy bien – sonreía-.
- Ya veo ya…
- San…
- Vaya… gracias, ¿y tú qué tal Quinn?
Quinn no contestó, cogió a Rachel del brazo y se la llevó al baño encerrándose para que no entrase nadie.
- ¿Qué haces así vestida? – miraba a la más pequeña de arriba abajo-.
Rachel llevaba unos pantalones cortos vaqueros, demasiado cortos, una camiseta de tirantes rosa, una chaqueta de cuero negro ajustada y abrochada justo hasta donde empezaba el escote y unas botas negras; su pelo estaba ondulado y se había maquillado un poco, algo que nunca hacía para ir a clase.
- ¿Qué hay de malo?- sonreía-.
- Nunca te vistes así – la seguía mirando- ¿dónde están tus vestidos estampados, tus jerséis con animales… tus faldas…?
- Me apetecía cambiar- se acercaba insinuante a la rubia- ¿no te gusta?- susurraba-.
- ¿Qué?- se alejaba- ¿qué coño haces Rachel? – decía nerviosa-.
- Nada Quinn- se reía acercándose a la puerta- te veo luego! – salía -.
Quinn no supo reaccionar, no entendía el comportamiento de Rachel, se vestía de forma diferente, su mirada era diferente; ahora incluso se atrevía a acercarse a la rubia y mirarle directamente a los ojos.
La mañana pasaba y Quinn no podía quitarse de la cabeza a Rachel. Todos entraron en el salón de ensayo y después de recibir la tarea para esa semana la diva se levantó bajo la atenta mirada de todos y se dirigió al centro de la clase.
- Señor Schue, querría cantar una canción – sonreía-.
- Adelante Rachel – se sentaba-.
La música comenzó a sonar, Rachel se dio la vuelta y comenzó a desabrocharse la chaqueta, se la quitó lentamente y la arrojó a un lado comenzando a cantar.
You can call me a sinner
You can call me a saint
Rachel comenzó a bailar de una forma muy sexy para Santana y extraña para Quinn.
Celebrate me for who I am
Dislike me for what I aint
Put me up on a pedestal
Or drag me down in the dirt
Sticks and stones will break my bones
But your names will never hurt
Esta última frase la dijo mirando fijamente a la latina que estaba con la boca abierta. Los demás miraban un tanto incrédulos a Rachel pero les gustaba la actuación.
I'll be the garden
You'll be the snake
All of my fruit is yours to take
Se dirigía hacia el centro mientras cantaba, para después quedar mirando hacia Quinn.
Better the devil that you know
Your love for me will grow
Because this is who I am
Quinn la miraba enfadada y seguía sin comprender por qué Rachel se comportaba de esa forma. La cantante se acercó a Finn le hizo levantarse y sentarse en el medio mientras ella bailaba a su alrededor y dirigía alguna mirada hacia Quinn.
You can
Like it or not
You can love me or leave me
'Cause I'm never gonna stop
No No
Don't let the fruit rot
Under the vine
Fill up your cup
And lets drink the wine
Better the devil that you know
Your love for me will grow
Because
This is who I am
You can
Like it or not
You can love me or leave me
'Cause I'm never gonna stop
No No
You Know
La actuación terminó, todos quedaron inmóviles excepto Quinn que se levantó y se marchó; Santana y Finn comenzaron a aplaudir y los demás les siguieron.
Cuando Quinn regresó a su casa seguía sin creerse lo que había pasado con Rachel, subió a su habitación a dejar sus cosas, le dio un beso a su madre y bajó a su sótano. Cuando entró no podía creerse lo que veía, había libros de su estantería tirados por el suelo y algunos de sus frascos con las especias estaban rotos.
- Mamá! ¿has estado en el sótano? – gritaba mientras se acercaba a uno de los libros que había quedado abierto en el suelo-.
- No cariño ¿por qué? – entraba en el sótano y veía el desastre- Quinn… ¿has hecho algo malo?
- No mamá – la miraba- es igual, yo recojo.
- Cuando acabes quiero que subas a hablar conmigo ¿de acuerdo?
- Si mamá – le sonreía mientras la veía marchar y volvía la mirada hacia el libro que tenía en la mano-.
En ese momento un mensaje de Santana llegaba al móvil de la rubia.
"No puedo quedar contigo, ya hablaremos. – S"
Quinn no le dio mucha importancia y volvió a centrarse en el libro.
No era de extrañar que la escoba, que siempre tenía Judy en la cocina, se cayera si la rubia estaba demasiado perdida en sus sueños, pero era un hechizo que la madre le había hecho a esa escoba; no comprendía por qué su sótano estaba así sin que nadie hubiera estado allí.
Quinn comenzó a leer las páginas del libro que había recogido del suelo, y sus ojos se iban abriendo más y más, tuvo que sentarse para continuar leyendo, cuando la rubia acabó dejó el libro en su lugar y sólo susurró una cosa.
- Rachel…
Acto seguido subió las escaleras, cogió sus cosas y salió de su casa sin decirle nada a su madre. Se subió en su coche y condujo todo lo rápido que pudo, cuando llegó a su destino apagó el motor y picó al timbre.
- Quinn Fabray – dijo un hombre al abrir la puerta- que alegría verte – la invitaba a pasar con una sonrisa más que conocida para la rubia-.
- Hola Matt necesito tu ayuda o más bien tu consejo sobre algo.
- Hmm Quinn Fabray ¿qué has hecho esta vez? – sonreía mientras la invitaba pasar a su salón-.
Aquella casa no era muy acogedora, era bastante oscura y todos los muebles que tenía aquel hombre eran de madera muy oscura o negros, pero era un buen amigo de Quinn y su familia, y sabía que podría confiar en él, además de lograr no contarle, al menos por el momento, lo que estaba pasando con Rachel a Judy.
Matt se fijó en la cara de Quinn, no parecía estar dispuesta a bromas, cosa extraña para ella cuando estaban juntos, asique empezó a preocuparse.
- Bien niña, cuéntame que pasa.
En el otro lado del pueblo una, aun boquiabierta Santana, estaba a punto de picar a casa de los Berry, pero justo antes de que su mano tocara el timbre la puerta se abrió dejando ver a una sonriente Rachel que cogía la mano de Santana y tiraba de ella hacia el interior de la casa.
- Sabía que vendrías – le susurró a la latina- mis padres no están en casa, ven conmigo – subían las escaleras hacia su habitación-.
Muchas gracias por todos vuestros comentarios.
Es poquito pero espero que os siga gustando :)
Ya sabéis sea bueno o malo me gustaría seguir sabiendo que pensáis de esta historia :)
