Ni Glee ni sus personajes me pertenecen


Santana no decía una palabra, se dejaba guiar por Rachel. Una vez llegaron a la habitación de la más bajita, esta cerró la puerta, apoyó a Santana contra ella y comenzó a besarla casi desesperadamente. La latina acertó a acariciar una de las piernas de Rachel y subirla hasta su cintura lo que les provocó un gemido a ambas, Rachel se separó un poco de los labios de Santana.

- Yo tengo el control – susurró-.

Luego volvió a besar a la latina. Santana se dejaba llevar, no podía creer que estuviera en casa de Rachel, besándola, acariciándola; ¿qué pasa con Britt?, esa pregunta pasó por su cabeza, pero un pequeño mordisco de Rachel le devolvió a la realidad.

- Ella no está aquí – susurró- yo soy mucho mejor que ella Santana – volvió a susurrar en el oído de la latina-.

Santana la miró desconcertada, ¿sabía lo que estaba pensando?; pero acto seguido perdió la cabeza, sus piernas temblaban, realmente Rachel le estaba haciendo perder el control.

Con cierta fuerza, Rachel llevó a la latina hasta la cama y la empujó haciendo que la animadora cayera tumbada. La más bajita quedó de pie mirando a Santana mientras sonreía, se empezó a quitar la camiseta, acto seguido empezó a gatear por la cama hasta llegar a la boca de la morena para seguir besándola. El calor seguía subiendo, Santana comenzó a acariciar las piernas de Rachel subiendo hasta su espalda justo en ese momento la más bajita mordía su labio lo que provocó que la latina le arañase la espalda y esto hizo que ambas gimieran.

– No deberías haber hecho eso – sonreía-.

Santana se fijó en que los ojos de Rachel se habían vuelto más oscuros mientras comenzaba a desnudarle rápidamente y recorría el cuello de la latina con besos alternados con mordiscos haciendo que la morena se volviera loca; estaba ya desnuda sintiendo las manos de Rachel por su vientre bajando hasta su pelvis provocando el movimiento de su cadera.

– Rachel... por favor... - suplicaba-.

– Aún no – susurraba en su oído-.

La morena bajó sus manos hasta los pantalones cortos de Rachel para quitárselos, la más bajita se quitó su sujetador y su tanga, y sin dejarle casi reaccionar a Santana se colocó en su entrepierna haciendo que la latina gimiera con fuerza.

– Hmmm estás tan mojada – conseguía decir Rachel-.

Santana agarraba el pelo de Rachel con una mano mientras que llevaba la otra hacia su cintura para acercarla más a ella.

– Rachel no aguanto más – decía una extasiada Santana-.

– Sólo un minuto más – sonreía-.

En ese instante el teléfono de la latina comenzó a sonar.

- Tenías que habérselo impedido Quinn! – el hombre se levantó y empezó a caminar-.

- Lo sé Matt pero no pude – bajaba la cabeza- y después de leer el libro… ¿cómo es posible que se abriera justo en esa página?

- Pequeña – se sentaba a su lado nuevamente- te quedan muchas cosas que aprender sobre la magia, verás… los libros y los objetos mágicos son unos buenos amigos si se saben cuidar – Quinn lo miraba extrañado- tus libros, en concreto el que te mostró lo que realmente le pasa a Rachel, y los botes rotos que contenían tus especias, quieren que sepas que algo malo está ocurriendo; quieren ayudarte.

- Entiendo… ¿y qué debo hacer ahora?

- Sinceramente no lo sé Quinn- mentía, la rubia lo miró extrañada y un poco asustada- cariño, esto se escapa a mis conocimientos…

- ¿Y si consigo que vuelva a tomarse la pócima?

- Puedes intentarlo…pero no creo que funcione, si lo que el libro te ha mostrado es verdad…Rachel no reaccionará volviendo a tomar la poción… - Quinn bajaba la cabeza- deberías contárselo a Jud

- No, esto lo arreglaré yo, además – lo miraba- si tú no puedes ayudarme, ella tampoco.

- Gracias por tu alago – le sonreía mientras acariciaba su espalda- pero aun así, es bueno tener un apoyo cielo; yo estaré aquí también.

- Pero…

- Quinn- la interrumpía- está claro que esto sólo lo puedes solucionar tu, porque el maleficio está hecho para ti y para Rachel, pero hazme caso pequeña, cuéntaselo a tu madre-.

Aquel viejo amigo de apariencia oscura y malvada que tanto había ayudado a su madre cuando Quinn era pequeña siempre tenía buenas palabras para la animadora, siempre le decía lo que ella quería oír, cosas sensatas.

Quinn se despidió de Matt y se subió a su coche dándole vueltas a todo lo que estaba pasando, cuando estaba llegando a su casa vio el coche de Brittany aparcado en frente y a la rubia sentada en la puerta. Le pareció extraño, como la mayoría de las cosas que hacía pero aparcó y se bajó rápidamente.

- Britt – sonreía mientras se acercaba- ¿Qué haces aquí?- se fijó en que estaba llorando-.

- Quinn…- se levantó y abrazó a la capitana- Santana…

- Ey…- acariciaba su espalda- ¿qué pasa? ¿habéis discutido?

Las dos animadoras entraron en la casa de Quinn.

Mientras tanto en casa de los Berry, Rachel se encontraba en frente del espejo mirándose mientras se echaba brillo en los labios.

- Ahora sólo falta esperar- sonreía-.

Quinn le llevó un vaso de agua a Brittany para que se tranquilizara y le contara lo que había pasado con Santana.

- ¿Y bien? ¿qué ha pasado? – se sentaba en su cama al lado de Brittany-.

- Yo… había quedado con Santana esta tarde- decía intentando tranquilizarse- pero como veía que estaba tardando la llamé, pero no me cogió el teléfono, entonces le mandé un mensaje y le puse si estaba de camino – sacaba el móvil de su chaqueta- y esto fue lo que me respondió – le entregaba el móvil a Quinn mientras volvía a llorar con fuerza-.

- "Estoy demasiado ocupada en la cama con Rachel- S" – leía Quinn- ¿Qué?! Esto no puede ser- decía casi para ella-.

- Eso pensaba yo… pensé que era una broma asique la llamé y – volvía a llorar-.

- ¿Qué Britt? ¿qué pasó?

- Pues… (Flashback)

- ¿Diga?- Rachel cogía el teléfono de Santana- oh Brittany eres tú…- sonreía-.

- ¿Está San ahí? ¿Se puede poner?

- Hmm… no, es decir, si está, pero es que está ocupada en este momento.

- ¿Ocupada? – se oía un gemido- dile que se ponga ahora mismo Rachel! – "hmm Rachel cuelga por favor" – se oía al otro lado.

(Fin Flashback)

- Dios…- Quinn abrazaba a la rubia- ¿cómo ha podido hacerte eso? ¿por qué? – de repente la imagen de Rachel se le vino a la cabeza- voy a por más agua quédate aquí- le sonreía-.

Sólo era una excusa para pensar, era imposible que Rachel tuviera algo que ver, Santana estaba babeando por Rachel en la actuación que había hecho ese día, no le sorprendía en gran medida que la latina se acostara con gente y que le "pusiera los cuernos" a Brittany, no estaban realmente saliendo aún, y Brittany sabía que Santana se acostaba con Quinn de vez en cuando, pero eso era antes de que empezaran más en serio; además ¿cómo se atrevió a contestarle Rachel? Estaban pasando muchas cosas por la cabeza de Quinn cuando picaron a la puerta, antes de que la rubia pudiera abrir, Brittany ya lo había hecho.

- Britt – una fatigada Santana aparecía enfrente de Brittany mientras Quinn observaba todo detrás de la rubia- tengo que hablar contigo – entraba dentro de la casa de la capitana-.

- Márchate de aquí! – le gritaba enfadada-.

- Britt – comenzaba a llorar- te juro que no es lo que tu piensas yo…

- ¿Ah no?! – se acercaba amenazante a la latina- ¿no te acostaste con Rachel?!

- Yo…- lloraba aún más- no…Britt te juro que...

- No quiero hablar contigo – se daba la vuelta comenzando a llorar- vete!

- Britt – tocaba el hombro de la rubia mientras se acercaba- por favor – suplicaba sin parar de llorar-.

- No quiero volver a verte nunca! – decía subiendo las escaleras y encerrándose en la habitación de Quinn-.

Santana la vio subir y se derrumbó, comenzó a llorar más aún y acabó sentada en el suelo, Quinn lo había presenciado y se le partía el alma al ver a sus amigas así, pero no por ello iba a ser flexible con Santana.

- Santana – decía sin mostrar ningún resquicio de compasión mientras la ayudaba a levantarse- vete de mi casa por favor – se miraban a los ojos y a Quinn le mataba ver a su amiga así-.

- Quinn, te juro que yo, yo no…– la miraba casi suplicante-.

- No! No me interesa Santana, no entiendo lo que has hecho hoy, pensé que realmente querías estar con Brittany, sin nadie de por medio.

- Y quiero Quinn pero – seguía llorando, casi no podía hablar-.

- No! Vete por favor – intentaba calmarse- no me obligues a ser más dura por favor – le decía casi en suplica-.

Santana no dijo nada más, salió de la casa mientras su llanto aumentaba; iba caminando por la calle y no podía parar de llorar, afortunadamente su casa no estaba lejos, lo único que quería en ese momento era llegar, tumbarse en su cama, dormirse y que todo hubiera sido una pesadilla.


Sé que es cortito, el Viernes intentaré subir más.

Muchas gracias por todos vuestros comentarios de verdad me animan a escribir.

Os digo lo de siempre, cualquier cosa sea buena o mala me gustaría saberla :)