Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.


Al día siguiente Brittany y Quinn llegaban juntas al instituto. Santana las vio llegar y pensó en ir a hablar con Brittany pero no quería hacerlo en el instituto asique se esperaría a la tarde. Quinn estaba con la rubia en el baño y al salir vieron de frente a Rachel, vestida casi del mismo modo que el día anterior, y a Finn besándose, cuando Finn se alejó de Rachel, esta se acercó a las dos animadoras.

- Hola – decía con una sonrisa-.

- ¿Cómo te atreves a dirigirme la palabra? – Brittany se marchó rápidamente-.

- No entiendo por qué se pone así – sonreía mirando a Quinn-.

- ¿Que no lo entiendes? ¿No te acuerdas lo que hiciste ayer con Santana o qué? – levantaba un poco el tono de voz-.

- Oh eso…- se reía- no creo que sea para tanto, ella quería, yo quería… ya sabes.

- Se supone que Brittany es tu amiga Rachel!

- Oh vamos Quinnie

- No me llames así! – levantaba su dedo índice- ¿se lo has contado a Finn? No creo que le parezca bien

- No, aún no se lo he contado – sonreía- ¿quieres hacerlo tú?

- ¿Qué?!

- Quinn ¿podemos hablar? – decía Santana llegando a donde estaban-.

- Hola San – se marchaba Rachel dándole un beso en la mejilla a la latina mientras esta intentaba apartarse-.

- ¿Hablar de qué? – comenzaba a andar-.

- Te juro que ayer no sentí nada Quinn…- se paraba para hablar con la rubia-.

- No quiero saber nada, no me tienes que dar explicaciones a mi Santana – buscaba a Rachel con la mirada pero no la veía asique siguió andando-.

- Quinn – le agarraba el brazo para frenarla- yo… yo no sabía lo que estaba haciendo…

- ¿Qué? – dejó de buscar a Rachel y se centró en lo que Santana le estaba contando- ¿cómo que no lo sabías?

- Quinn vamos… en serio ¿me crees capaz de acostarme con Rachel? Dios Quinn! No tiene sentido, me gusta Britt y quiero estar con ella.

- Babeaste por ella ayer en la "súper" actuación que hizo

- No puedo negar que estaba guapa, pero vamos Quinn! De ahí a acostarme con ella…

- ¿Y por qué Rachel cogió tu teléfono? ¿y lo que Britt oyó? ¿me quieres hacer creer que no lo dijiste tú?

- No, yo si lo dije, pero Quinn… sé que lo que te voy a decir suena raro pero estaba como… - bajaba la voz- hipnotizada…

A Quinn no le parecía raro que Santana pudiera estar hipnotizada o hechizada más bien, a decir verdad todo empezaba a tomar forma.

- Quinn… sé que no me creerás pero te estoy diciendo la –fue interrumpida por la rubia-.

- Si te creo Santana

- ¿En serio?

- Si- en ese momento vio a Rachel dirigirse hacia el gimnasio- Santana, luego hablamos – se marchaba corriendo dejando a la latina extrañada-.

Vio a Rachel entrar en el gimnasio, le pareció raro porque ella nunca entraba ahí, asique decidió seguirla. Cuando entró no la vio por ningún lado.

- ¿Rachel?- la buscaba con la mirada-.

- Vaya – Quinn dio un salto, Rachel estaba detrás de ella- ¿ahora me sigues Fabray? – sonreía mientras cerraba la puerta del gimnasio-.

- ¿Por qué haces esto? – Rachel se acercaba a la rubia y esta se alejaba-.

- ¿Hacer qué? – no quitaba su sonrisa-.

- ¿Por qué te estas comportando de este modo? Tú no eres así

- ¿Qué sabrás tú como soy?!- gritaba seria-.

- Rachel, estoy segura de que esto es por dejar de tomar – fue interrumpida-.

- Si, lo es, y es lo mejor que me ha pasado – volvía a sonreír, Quinn no podía retroceder más, estaba contra la pared y Rachel seguía acercándose-.

- No lo creo- se estaba poniendo nerviosa, si lo que había leído era verdad, tenía que tener cuidado con Rachel-.

- Yo creo que si – Rachel se estaba acercando mucho, Quinn levantó su mano y la abofeteó-.

- No te acerques a mi Berry – se alejaba corriendo mirando hacia atrás-.

- Quinn – apareció delante de la rubia, no la había visto venir-.

- ¿Cómo has? – se estaba asustando-.

- No deberías – bajaba la cabeza mientras se reía- haber hecho eso- cuando subió nuevamente la cabeza sus ojos eran de un color mucho más oscuro, eran casi completamente negros-.

- Rachel…

Fue lo único que pudo decir, Rachel la cogió del cuello y la lanzó al suelo.

- Siempre me has odiado – llegaba hasta el lado de la rubia que intentaba incorporarse-.

Rachel cogió a Quinn del pelo haciendo que esta chillara y la arrastró unos metros hasta llegar a unas colchonetas donde la soltó.

- ¿Por qué Quinn? – se sentaba a horcajadas encima de la rubia- ¿por qué me odias? – se acercaba a la cara de la animadora-.

- Yo… yo no te… odio – conseguía decir, tenía que conseguir que Rachel se calmara-.

- Mientes! - le agarraba nuevamente del pelo mientras la levantaba un poco haciendo que Quinn quedara sentada con Rachel encima-.

- No… no te miento Rachel – conseguía mirarla a los ojos mientras no podía evitar que empezaran a caérsele unas lágrimas, Rachel le estaba haciendo daño y realmente tenía miedo de lo que pudiera hacer-.

- ¿Sabes? – le limpiaba una de las lágrimas con la otra mano- siempre quise devolverte todo el daño que me has hecho – tiraba un poco más del pelo a la rubia obligándola a inclinar un poco la cabeza dejando al descubierto su cuello por el que Rachel pasó su lengua- y lo voy a hacer Quinn.

En ese momento Rachel soltó a la rubia, se levantó y se marchó del gimnasio. Pero alguien había visto desde la puerta lo que pasó.

Quinn sabía que Rachel estaba cambiando pero ¿hasta dónde podría llegar?, había leído que al no estar acostumbrada a tener poderes desde pequeña, Rachel podría "sobrecargarse" de magia y reaccionar mal, es decir, Rachel era un ser maligno y muy poderoso, había la posibilidad de que se controlara, pero ni Quinn ni Matt sabían cómo. Quinn estaba dispuesta a averiguarlo pero para ello tendría que examinar a Rachel, es decir, saber qué clase de poderes tenía y hasta donde podría llegar.

El resto del día pasó sin que Quinn volviera a cruzarse con Rachel, al salir del instituto la rubia se dirigió rápidamente a su casa, cuando entró por la puerta su madre estaba esperándola.

- Quinn Fabray! – señalaba con el dedo hacia el salón- siéntate y explícame ahora mismo qué está pasando! – le decía enfadada-.

- Mamá…- las dos se sentaban-.

- No! Sé clara Quinn – Judy no quería andarse con rodeos-.

- Rachel ha dejado de tomarse la poción que le daban sus padres y la controlaba – decía rápidamente-.

- Y me puedes decir – intentaba aparentar que estaba calmada- ¿por qué ha tenido esa maravillosa idea?! – alzaba la voz-.

- Yo… tuve una conversación con ella el día que vino a lo del labio y… bueno… ella quería tener los poderes mamá, no pude detenerla y…

- Dios… Quinn deberías haberlo hecho!

- Si Hiram y Leroy no le hubieran dado esa poción y le hubieran dejado crecer con sus poderes- fue interrumpida por Judy-.

- Hubiera pasado de todos modos Quinn! –Quinn la miraba extrañada- Quinn la madre de Rachel, al enterarse de la maldición que su hija y tú tenéis comenzó a practicar magia oscura y… lo peor de todo es que sabríamos que esto acabaría pasando…es casi imposible que la parte oscura de Rachel no consiguiera salir a la luz.

- Genial o sea que tengo que sumarle magia negra a todo esto…

- Quinn… la única persona que puede detener a Rachel eres tú

- ¿y por qué sólo yo?

- Tú y Rachel estáis unidas por un vínculo mucho más fuerte que el de una madre y una hija.

- Si, una maldición – Quinn se llevaba las manos a la cabeza mientras Judy sonreía-.

- Si… una maldición…

Quinn se encontraba sentada en el sótano leyendo sus libros para ver si en alguno encontraba la solución para lo que estaba pasando, tenía que haber algo en esos libros, algo para detener a Rachel, para controlarla. El tiempo pasaba y la rubia no encontraba nada asique decidió sentarse y relajarse cuando su teléfono comenzó a sonar, Quinn miró la pantalla del móvil y acto seguido comenzó a tener algo de miedo.

– ¿Qué quieres? - intentaba aparentar tranquilidad-.

– ¿Cómo estás Quinnie?

– Bien hasta que tú has llamado Rachel

– No deberías hablarme así Quinn – su tono era malvado-.

– ¿Qué quieres?

– Quiero negociar... es decir, decirte lo que quiero que hagas por mi

– ¿Estás loca? No voy a hacer nada por ti

– O haces lo que yo quiera o Santana recibirá una visita mía, pero esta vez no será una visita tan cordial – se reía-.

Quinn colgó el teléfono y salió rápidamente de la casa no sin antes decirle a su madre hacia donde iba. Cuando llegó a casa de Rachel no estaba segura de entrar, pero no le quedó más remedio que picar al timbre. Leroy le abrió la puerta.

– Hola Quinn – sonreía- ¿qué haces aquí?

– He venido a ver a Rachel – intentaba sonreír- ¿está en casa verdad?

– Claro, Rachel! - alzaba un poco la voz- Quinn ha venido a verte.

– Hola Quinn – bajaba las escaleras sonriendo, pero su sonrisa no era la de por la mañana y su ropa tampoco, se había cambiado, volvía a llevar su ropa de siempre, una falda de cuadros y un jersey con un búho en el centro-.

– ¿Vais a ensayar? - preguntaba Hiram llegando hasta ellos-.

– No papi, vamos a hacer un trabajo de Historia ¿verdad Quinn? - la miraba tranquila-.

– Si, claro – no entendía el comportamiento de Rachel-.

– Muy bien, pues entonces os dejamos tranquilas, yo voy a hacer la cena – decía Leroy- Quinn ¿quieres quedarte a cenar?

– Pues...- fue interrumpida-.

– Si, se quedará – Rachel sonreía-.

– Muy bien, yo llamaré a Judy para que venga también – decía Hiram- subid a hacer el trabajo entonces-.

Rachel les dio un beso a sus padres y subió con Quinn a su habitación. Las dos chicas entraron, Quinn se sentó en la cama de Rachel mientras esta cerraba la puerta.

– Te has dado prisa en venir – su tono era amable-.

– ¿Qué es lo que quieres Rachel?- la miraba mientras la más bajita se sentaba a su lado-.

– Dame un minuto Quinn – seguía pareciendo amable-.

El teléfono de la rubia comenzó a sonar, Quinn lo sacó de su bolso y miró la pantalla, era Santana.

– Tengo que cogerlo – se levantaba-.

– Lo sé – sonreía agarrándola del brazo y haciendo que se volviera a sentar- quiero que le digas lo que yo te diga.

– ¿Qué?

– O lo haces o ya sabes lo que haré – decía con una sonrisa pero siguiendo con su tono amable-.

– Está bien...- decía temerosa- Hola San – contestaba-.

– Quinn, te necesito, estoy mal, echo de menos a Britt y tenemos una conversación pendiente...- su tono era triste-.

– Dile que ahora no puedes verla porque estás en mi casa- susurraba al oído de la rubia-.

– San... verás... es que estoy en casa de Rachel...- decía tristemente, sabía que a su amiga no le sentaría bien-.

– ¿Y qué haces ahí? Porque después de lo que me ha hecho no entiendo por qué estás ahí Quinn, a no ser que le estés partiendo la cara.

– Dile que estás follándome – seguía susurrando al oído de Quinn-.

– No pienso decirle eso Rachel – le decía mientras apartaba el móvil y lo tapaba para que la latina no oyera nada-.

– Hazlo – le ordenaba-.

Quinn miraba a los ojos de Rachel, tenía que hacerlo, sabía que iba en serio lo de ir a ver a Santana y hacerle daño y no iba a permitir eso, aunque tendría que hacerle daño a Santana de igual forma. Acercó su móvil a su oído.

– Santana me... - sus ojos empezaban a llenarse de lágrimas, no quería hacerle eso a su amiga-.

– Díselo Quinn – Rachel cambió su tono de voz a uno más duro mientras le agarraba con una mano la nuca-.

– Me estoy... me estoy follando a Rachel.

– ¿Qué?! Quinn dime que es una jodida broma!

– ¿Tú qué crees Santana? – Rachel contestaba para después colgar-.

Santana se quedó mirando el teléfono mientras sus ojos se llenaban de lágrimas, apretó su móvil y lo lanzó contra la pared.

– Te odio!- le gritó a Quinn comenzando a llorar-.

Rachel se levantó para dejar el móvil de la rubia en su escritorio. Quinn bajó la cabeza derramando unas lágrimas, Rachel se acercó a ella, se puso en cuclillas para quedar a su altura y le acarició la mejilla.

– Lo has hecho muy bien Quinn – sonreía-.

– No me toques – le apartaba con fuerza la mano, pero Rachel le agarró la suya-.

– No te atrevas a apartarme la mano Quinn – se levantaba mientras se miraban a los ojos- ¿Me oyes?! - alzaba un poco la voz- harás todo lo que yo te diga que hagas- la soltaba y volviendo a sonreír se sentaba a su lado – ya sabes lo que pasará si no me obedeces ¿verdad?

– Deja de repetírmelo! - subía el tono- ya he hecho lo que me has pedido, ¿qué más quieres?

– No seas impaciente – jugaba con un mechón de pelo de la rubia-.

– Rachel, no te entiendo -la miraba aún con alguna lágrima queriendo salir- tú no eres así.

– Oh vamos Quinn – sonreía mientras se levantaba y quedaba en frente de la rubia- sigo siendo Rachel, pero ahora disfruto de mí, de mi cuerpo de mis... poderes – se reía-.

– No Rachel – se levantaba- te equivocas, no eres la misma.

– Tienes razón, ahora soy especial – se acercaba a Quinn mientras se ponía seria-.

– No! antes eras especial, ni siquiera sabes que poderes tienes y ahora eres... alguien que busca hacer daño

– Ahora he aprendido a vivir, a hacer lo que quiero cuando yo quiero- empezaba a enfadarse y la rubia lo sabía-.

– ¿Vivir? ¿Vivir es alejar a todo el mundo de ti? - la miraba a los ojos-.

– Cállate! no te atrevas a darme lecciones! - gritaba-.

– No me voy a callar Rach...

No pudo acabar lo que estaba diciendo pues Rachel le había cogido del cuello y la empujaba contra uno de los armarios produciendo un gran ruido. A Quinn le empezaba a costar respirar pero Rachel no parecía tener intención de soltarla si no todo lo contrario, la rubia se fijó en que los ojos de la diva habían cambiado y eran mucho más oscuros al igual que había ocurrido en el gimnasio.

– ¿Rachel, va todo bien cariño? - decía Leroy al otro lado de la puerta-.

Rachel soltó a Quinn haciendo que cayera de rodillas intentando respirar.

– Si papá, le iba a enseñar a Quinn un libro que tenía en el armario y se me cayó, no pasa nada – su tono era dulce-.

– Vale cariño – Leroy se marchaba-.

– No querrás que te haga daño ¿verdad Quinn? - le ayudaba a levantarse, la rubia negaba con la cabeza- pues no me desobedezcas.

Rachel sentó a Quinn en la cama cuando el móvil de la rubia volvía a sonar, la diva se acercó y se lo entregó a Quinn.

– Es tu mami – sonreía-.

– ¿Si? - decía temblando, lo que había pasado, realmente le había asustado pero quería aparentar tranquilidad-.

– Quinnie llegaré en veinte minutos a casa de los Berry, ¿qué tal?, por cierto he pasado por el herbolario y te he comprado unos frascos de cristal muy monos – decía alegre-.

– Vale – decía cortante, algo que Judy notó-.

– ¿Va todo bien cariño?

– Aja...- la más bajita estaba distraída mirándose al espejo-.

– ¿Estas con Rachel no?

– Si...

– ¿Sola?

– Si... más o menos…- Rachel se fue al baño- mamá no está nada bien – susurraba, la diva salía del baño-.

– ¿Te ha hecho algo cariño? - sonaba preocupada-.

– No mamá – miraba a Rachel que le estaba mirando-.

– Creo que se lo contaré a Hiram y Leroy, esto no puede seguir sin que ellos lo sepan, llegaré enseguida cielo, hasta luego- colgaba-.

– Vas a tener que quitarle esa estúpida idea de la cabeza a Judy Quinnie – se acercaba a ella- o le pasará algo malo- se sentaba a su lado- y no quieres que le pase nada a tu mamá ¿a qué no?

– No... no le harías nada ¿verdad Rachel? - tenía miedo-.

– Ya sabes cuál es nuestro trato Quinn, cúmplelo y no pasará nada – le acariciaba la espalda-.

Después de unos minutos Rachel había bajado junto con la rubia para ayudar a sus padres a preparar la cena y poner la mesa. A los pocos minutos el timbre sonó y Rachel fue a abrir la puerta, Judy la saludó fríamente pero la diva le dio un abrazo y un beso mientras le sonreía y la invitaba a pasar amablemente algo que no le pareció muy lógico a la madre de la animadora. Cuando Quinn se acercó para saludar a Judy, Rachel se marchó lanzándole una dura mirada a la rubia.

- Hola mamá- la abrazaba-.

- Hola cariño – seguía a Rachel con la mirada mientras se iba sin entender aún su comportamiento-.

- Hola Judy – Hiram y Leroy se acercaban sonrientes- ya está la cena lista, ¿pasamos?

- Claro – sonreía-.

La cena transcurría más o menos tranquila, Judy, Hiram y Leroy mantenían una conversación muy amena al lado izquierdo de la mesa mientras Rachel, en frente de Quinn, no le quitaba ojo a la rubia. La animadora tendría que evitar a toda costa que su madre les dijera a los padres de Rachel lo que estaba ocurriendo. El postre llegó, Judy, Quinn e Hiram se quedaron en la mesa, la rubia se acercó a su madre.

- Mamá, no les digas nada a los padres de Rachel, lo tengo todo controlado, te lo prometo – le decía al oído antes de irse a la cocina-.

Judy siguió a su hija con la mirada, no comprendía muy bien por qué Quinn le había dicho eso, pero decidió esperar y no decir nada.

- ¿Puedo ayudar? – decía llegando a la cocina-.

- Claro Quinn – decía Leroy- coge ese plato de allí- señalaba mientras salía dejando a la rubia y a Rachel solas-.

- Ya está – decía Quinn-.

- Muy bien Quinnie – sonreía mientras ambas salían de la cocina-.

El resto de la velada fue tranquila, Quinn seguía nerviosa mirando de vez en cuando a Rachel que a veces tomaba parte en la conversación que mantenían sus padres y Judy pero siempre controlando a la animadora.

Cuando Quinn llegó a casa con su madre, esta quería preguntarle el por qué la negativa de decirles la verdad a Hiram y Leroy pero la rubia no le dejó tiempo de reaccionar cuando ya estaba subiendo las escaleras y entrando en su cuarto. Quinn cerró la puerta y al hacerlo resopló mientras se apoyaba en la misma; miraba su habitación, las fotos que tenía y se detuvo en una de ellas en la que aparecía junto a Santana, entonces empezó a pensar en la latina, sabía que le había hecho daño y sabía que su reacción no sería buena; también había traicionado, en cierto modo, a Brittany, aunque ella aún no lo supiera.

Al mismo tiempo Rachel se encontraba hablando con Finn.

- Pero ¿por qué?

- ¿Finn no entiendes que no quiero seguir contigo y ya?- estaba un poco molesta-.

- Pero si estábamos muy bien – sonaba desesperado-.

- No, tú estarías bien, yo no

- Rachel por favor…

La rubia seguía sumida en sus pensamientos cuando el móvil comenzó a vibrar en su bolsillo provocando que diese un pequeño salto, Quinn miró la pantalla, era un mensaje, de Rachel.

"Mañana quiero que vengas a buscarme y me lleves al instituto –R"

"Está bien- Q"

"Pero eso no es todo, quiero que lleguemos cogidas de la mano – R"

"No te entiendo, además ¿qué pasa con Finn? Creo que, además de parecerle extraño, se molestará –Q"

"Ya no le tengo por qué importar, he cortado con el rubita, asique harás eso ¿de acuerdo? –R"

"Vale –Q"

"Te veo entonces, ah! Se me olvidaba decirte que el sábado tenemos algo que hacer, buenas noches Quinnie –R"

Quinn leyó este último mensaje y dejó su móvil en la mesa para luego empezar a cambiarse. Definitivamente Rachel no era la misma, la diva jamás cortaría con Finn. Si quería llegar de la mano mañana seguramente sería para enfurecer más a Santana y hacerle mas daño a Brittany; no quería eso pero tendría que hacerlo, Rachel le había amenazado con hacerle algo a su madre, y no quería enfadarla, no del todo, aún. Quinn quería seguir probando a Rachel, para ver hasta donde sería capaz de llegar. ¿Qué planes tendría para ella el sábado? Quinn se tumbó en la cama y cerró los ojos.

La rubia oyó un ruido y abrió los ojos, había alguien delante de su cama, una mujer.

- ¿Quién eres? –decía mientras se esforzaba por intentar ver de quien se trataba-.

- Quinn – su voz era conocida para la rubia, hablaba casi en un susurro- tienes que hacer algo Quinn.

- ¿Hacer? – seguía esforzándose por distinguir esa silueta de mujer estaba claro que conocía esa voz-.

- Si no consigues arreglarlo…- la voz de aquella mujer parecía que se alejaba-.

- ¿Cómo? Dime ¿Cómo? – intentaba levantarse pero no podía, la rubia estaba nerviosa-.

- Sólo piensa Quinn… el vínculo…

La rubia abrió los ojos de repente al escuchar el ruido del despertador, todo había sido un sueño, pero tan real. Sabía que conocía esa voz pero no se daba cuenta de quien era por más que pensaba, ¿tendría algún significado ese sueño?

Quinn se levantó y empezó a prepararse mientras pensaba en todo lo que había pasado la noche anterior y en ese extraño sueño que había tenido. La rubia se puso su uniforme, cogió su mochila y bajó las escaleras. Agradeció que su madre no se encontrara en la casa porque no quería hablar con nadie, antes de salir por la puerta cogió aire y lo soltó fuertemente. Cuando llegó con su coche a la casa de los Berry, Rachel la estaba esperando, la rubia se tomó un instante para ver lo que se había puesto esta vez la diva y para su asombro no era tan escandaloso como los días anteriores. Rachel llevaba unos pantalones vaqueros largos y una camiseta de manga corta negra. La más bajita se acercó y entró en el coche con esa sonrisa que ponía últimamente y que tanto inquietaba a la rubia.

- Buenos días Quinn – la miraba de arriba abajo-.

- Hola Rachel – a la rubia le incomodaban los ojos de la diva-.

Por el camino hasta el instituto ninguna de las dos dijo nada, Quinn se limitaba a conducir y Rachel miraba unas partituras, algo habitual en ella; la rubia miró de reojo a la más bajita, le parecía tan normal, como si no pasara nada, Rachel estaba allí, en el asiento de al lado mirando canciones, estaba concentrada.

Cuando llegaron al aparcamiento del instituto la rubia apagó el motor mientras veía como Rachel guardaba las partituras en su carpeta y salía del coche, Quinn suspiró, cogió su mochila del asiento trasero y salió.

- Bueno - las dos comenzaron a andar- se te olvida algo Quinn ¿no crees?

- ¿Eh? – la miraba mientras Rachel subía una de sus manos- oh… lo siento.

Quinn agarró la mano de Rachel y justo en ese instante a la diva le recorrió un escalofrío que pasó desapercibido para la rubia. Iban caminando y la gente se les quedaba mirando, Quinn no se sentía muy incómoda y Rachel se limitaba a sonreír y levantar la cabeza. Cuando llegaron a su pasillo se soltaron pues cada una tenía que acercarse a su taquilla. Cuando la rubia estaba guardando unos libros Santana le cerró la puerta fuertemente y afortunadamente Quinn quitó la mano a tiempo.

- ¿Me puedes explicar qué es esta mierda Quinn?!- gritaba-.

Santana llevaba el traje de las animadoras, pero iba con el pelo suelto y algo despeinado, la latina tenía los ojos hinchados y rojos y unas grandes ojeras.

- San…tranquilízate por favor

- ¡No me da la gana! ¡explícame!- Santana empujó a Quinn haciendo que esta chocara con las taquillas- ¡explícamelo porque no lo entiendo!

- Santana no es el lugar y el momento, te prometo que tengo una explicación, no es lo que tú piensas.

- ¡¿No es lo qué yo pienso?! – la empujaba de nuevo- ¡lo oí Quinn! ¡Tú me lo dijiste!

- Santana

- Ya estoy Quinnie – Rachel llegaba interrumpiendo a la rubia y dándole un beso en la mejilla a la vez que se agarraba a su brazo- ¿Qué tal Santana?

Santana no podía creer lo que estaba viendo, tenía ganas de llorar de matar a Rachel y a Quinn, sentía rabia. Quinn quería explicarle lo que realmente pasaba, pero no podía. De repente la morena alzó su mano y abofeteó fuertemente a la rubia.

- Te odio – Santana se fue corriendo con lágrimas en los ojos-.

- Rachel…- Quinn quería llorar- haré lo que tu me pidas pero no me obligues a seguir haciéndole daño ni a ella ni a Brittany – comenzaban a andar hacia su clase-.

Brittany vio Santana correr y meterse en el baño asique decidió seguirla, cuando iba a entrar, un grupo de chicas salían hablando entre ellas e insultando a la latina, Brittany sonrió de lado pues sabía que Santana las había echado de allí, igualmente entró. La morena se encontraba dando vueltas en el baño, gritando y no se había percatado de la llegada de Brittany.

- ¡Te odio, te odio te odioooo!

- ¿Me odias? – la rubia se apoyó en uno de los lavabos-.

- ¿Qué? – se daba la vuelta- ¿Britt? – se secaba un poco las lágrimas- ¿Qué haces aquí?

- Te vi pasar ¿qué te pasa?

- Nada, estoy bien – se acercaba a uno de los lavabos contiguos y se mojaba la cara-.

- Y ¿te pones así por nada? – seguía mirándola-.

- Es sólo que… ya no sé lo que está pasando conmigo ni con Quinn – bajaba la cabeza mientras se apoyaba en el lavabo-.

- ¿Qué te ha hecho? – se acercaba un poco-.

- ¿Que qué me ha hecho? – la miraba- se ha acostado con Berry.

- ¿Qué? No lo creo San – sonreía-.

- Si Britt, lo he oído de su boca

- ¿Sabes? He estado dándole vueltas a una cosa… - volvía a apoyarse en el lavabo en el que estaba antes-.

- ¿A qué? – la miraba-.

Brittany se acercó a Santana, cogió la cara de la morena y acercó sus labios a su boca. Santana abrió los ojos, la rubia la estaba besando después de lo que había pasado, no se lo llegaba a creer pero cerró los ojos para disfrutar de aquel beso. Cuando Brittany introdujo la lengua en su boca, Santana gimió y la rubia sonrió un poco separándose de ella.

- Me has hecho daño acostándote con Rachel pero – ambas se miraban-.

- Si, pero Britt – le cogía la mano interrumpiéndola- te juro que no he sentido nunca nada por ella y yo no sabía lo que hacia.

- Lo sé – sonreía- la latina se lanzaba a los brazos de Brittany- pero quiero que pienses en si realmente Quinn sería capaz de hacer lo que te ha dicho que ha hecho si supuestamente tú no sabías lo que hacías.

- No sé Britt…- miraba a la rubia- oye, ¿por qué has dicho que lo sabías?

- San, como has podido comprobar… las cosas no son lo que parecen… - sonreía-.

Brittany salió del baño dejando a una confusa Santana dentro, ¿las coas no son lo que parecen? ¿esto tendría que ver con el secreto de la rubia?, pero ¿Rachel tendría que ver algo con la magia? pensaba la latina ¿Brittany sabía del secreto de Quinn?, todas esas preguntas pasaban casi a la vez por la cabeza de Santana.

En clase de geografía Rachel se había sentado al lado de Quinn. La rubia vio llegar a Brittany y Santana riéndose por lo que supuso que habían hablado, la latina pasó a su lado y le sonrió algo que desconcertó a la animadora.

La clase había empezado y Quinn observaba a Rachel de reojo, estaba concentrada en tomar apuntes, respondía alguna pregunta, es decir, lo que siempre hacía; ¿cómo era posible que luego cambiara tanto? El día estaba apunto de acabar y Rachel casi no se había dirigido a Quinn se había limitado a ir con ella de la mano. Cuando la rubia estaba apunto de arrancar el coche, Rachel entró en el.

- ¿Pensabas irte sin mi? – decía mientras colocaba sus libros en el asiento trasero-.

- No me habías dicho nada de esperarte a la salida – se ponía en marcha- ¿a casa verdad?

- Si – sonreía-.

En el trayecto Rachel no dijo nada se limitó a mirar a la rubia, no podía evitarlo sentía una necesidad inexplicable de mirarla. Miraba sus ojos, sus manos apoyadas en el volante, sus piernas, le encantaban las piernas de la rubia, lo bien que le quedaba el uniforme de las animadoras y de repente sonrió pero borró la mueca rápidamente, ¿qué estaba haciendo? ¿por qué sonreía?

Cuando Quinn dejó a Rachel en casa, esta sólo se limitó a decirle adiós, después la rubia se dirigió a su casa. Su madre le había dejado una nota en casa diciéndole que tenía que ir a ver a unos amigos y luego tenía que hacer unas compras, cosa que Quinn agradeció. La rubia se duchó antes de comer algo, se sentó a ver un poco la tele y cuando ya se hacía de noche bajó al sótano a ordenarlo un poco. Cuando Judy llegó a casa vio a Quinn subir las escaleras, pero la rubia bajó para saludar a su madre y darle un beso, momento que Judy aprovechó para hablar con ella. Quinn le explicó que lo que quería era probar a Rachel, saber hasta donde podía llegar para así encontrar una solución. Después de esa conversación Quinn subió a su cuarto y se tumbó en la cama. De repente se dio cuenta de que Rachel le había dicho que le haría pagar lo que en el pasado le había hecho, asique tendría que estar más alerta aún.

Al día siguiente Quinn se dirigió al instituto pero en todo el día Rachel no apareció, y lo mismo pasó los días siguientes. La rubia se preocupaba porque era muy extraño, le dejó mensajes pero la diva no los contestaba. El viernes Quinn decidió ir a casa de los Berry. Cuando llegó Hiram le abrió la puerta con una sonrisa, la rubia le preguntó por Rachel pero él le respondió que se había ido a andar en bici pues estaba bastante estresada por los exámenes. Quinn no lo entendía, Rachel no estaba yendo a clase, pero entonces ¿A dónde iba? La rubia decidió esperar dentro de su coche en frente de la casa de los Berry hasta que llegara Rachel.

Eran casi las doce de la noche y Rachel no aparecía, Quinn decidió llamar a su madre y decirle que no la esperara despierta porque había quedado con los chicos del Glee Club. Cuando la rubia colgó el teléfono casi se muere del susto al ver a Rachel en el asiento del copiloto mirándola. Rachel iba completamente vestida de negro.


Hoy os dejo un cap más largo de lo normal porque no sabía por donde cortar jaja.

Espero vuestros comentarios y que os siga gustando por supuesto. :)