Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.


- ¿Qué haces aquí Quinn?

- Yo… bueno… estaba esperándote

- Aja… y puedo saber el por qué – Rachel estaba completamente seria mirándola-.

- Bueno estaba preocupada, no has aparecido por clase y te he dejado mensajes que no has respondido – estaba un poco nerviosa, había algo distinto en Rachel-.

- No necesito que te preocupes por mi Quinn, además te dije que hicieras lo que yo te ordenara y no te he dicho que me esperes delante de mi casa ¿verdad? – levantaba un poco la voz-.

- No, pero estaba preocupada, he hablado con tus padres y piensan que vas al instituto, ¿dónde vas realmente Rachel?

- No tengo por qué decirte a donde voy ¿te enteras? – gritaba-.

- Rachel ¿qué te pas…

- Arranca! – decía chillando-.

- ¿Qué?

- Arranca te digo!

El coche se puso sólo en marcha, Quinn estaba empezando a asustarse de verdad, estaba segura de que el coche lo había arrancado Rachel, ¿cómo era posible? La rubia hacia caso a las indicaciones de la diva, se estaban adentrando en una especie de bosque sólo se veía lo que las luces del coche alumbraban. Siguieron por unos minutos hasta que Quinn pudo divisar una especie de cabaña, Rachel la mandó aparcar y bajarse del coche.

Ambas entraron, no se veía nada hasta que la más bajita encendió unas velas. La cabaña era pequeña, de madera. Tenía una pequeña ventana, una cama de matrimonio, un pequeño armario y un escritorio con una silla de madera. Rachel cogió la silla y la puso en frente de la cama.

- Siéntate aquí – ordenó-.

Quinn obedeció, Rachel se quitó la chaqueta negra que llevaba dejando ver una camiseta de manga corta también negra y la dejó encima de la cama, para después sentarse en ella delante de la rubia.

- Te dije que el sábado, es decir, mañana, tú y yo teníamos algo que hacer ¿verdad? – preguntaba totalmente seria-.

- Si

- Vale quiero preguntarte algo – la rubia asentía- ¿de verdad quieres saber lo que he estado haciendo?

- Si – estaba nerviosa pero no quería que Rache lo supiera, el móvil de Quinn comenzó a sonar-.

- No lo cojas – Quinn apartó la mano del bolsillo- he ido a ver a un amigo tuyo

- ¿A quién? – el teléfono dejó de sonar-.

- Dime – Rachel se levantaba y comenzaba a andar por la cabaña- ¿qué sabes realmente de Matt? – el teléfono de la rubia volvía a sonar- dámelo! – Quinn le entregaba el teléfono y Rachel lo apagaba- contesta!

- Bueno… es… es un amigo de mi madre, bueno de la familia, es un buen hombre… me ha ayudado siempre que lo he necesitado…

- ¿Eso es lo único que sabes? – preguntaba sería mientras seguía andando alrededor de Quinn-.

- Si Rachel…¿qué tendría que saber?

- Ese hombre, ese estúpido hombre, ¡mató a mi madre! – decía detrás de la rubia – y le he hecho pagar por ello Quinn – le decía acercándose por detrás al oído mientras esbozaba una sonrisa-.

Quinn no podía creerse lo que Rachel le estaba diciendo, ¿cómo era posible que Matt hubiera hecho eso? Él era un hombre bueno, bien es cierto que no sabía nada de su pasado, pero no le creía capaz de matar a alguien.

- ¿Por qué Matt mataría a tu madre? – estaba asustada-.

- Mi madre y Matt salían juntos pero ella comenzó a ser mucho más fuerte que él, y parece ser que no podía soportarlo – se puso en frente de la rubia-.

- Rachel…creo que te equivocas

- No!, no me equivoco! – se sentaba encima de la rubia- mi madre comenzó a ser más poderosa que él en cuanto empezó a practicar magia negra.

- Matt no haría nada así si no tuviese una buena razón.

- Quinn – la agarraba del pelo- estás empezando a enfadarme… aun así tu querido amigo no volverá a hacer daño con sus manos a partir de mañana, si le quedan fuerzas claro – sonreía-.

- Rachel…¿qué has hecho?

- Querías saber dónde había estado ¿verdad? – le soltaba mientras se miraban- ya te lo he dicho, le he hecho una pequeña visita, mañana me acompañarás a verle y harás algo por mi.

Santana y Brittany estaban en casa de la rubia, habían quedado para hablar y la latina confirmó la sospecha de que Brittany sabía el secreto de Quinn, no sabía cómo, pero Brittany se había dado cuenta. La latina era la décima vez que llamaba a la rubia bajo la atenta mirada de Brittany.

- Nada… no lo coge Britt…- se sentaba en la cama a su lado- ¿estás segura de que eran ellas?

- Si San… vi a Quinn y Rachel hablar en el coche de Quinn y ella no parecía tener muy buena cara y después se fueron…

- Me preocupa Quinn… no sé por qué Britt pero creo que algo pasa…

En la cabaña, Quinn seguía sentada en la silla de madera dándole vueltas a todo lo que Rachel le había dicho mientras la diva estaba mirando por la ventana, hacía rato que no le decía nada a la animadora.

- Rachel…¿has practicado magia negra? – la más bajita se dio la vuelta y se acercó a la rubia quedando delante de ella-.

- ¿Y qué si lo hubiera hecho?

- Dios Rachel… no… no puedes…

- ¡¿No puedo?! – sonaba desafiante- ¡¿Quién me lo impide?! Seré tan fuerte o incluso más que mi madre! Y…- cogía a Quinn del brazo levantándola- tú no me lo vas a impedir – la empujaba haciendo que Quinn cayera en la cama-.

- Rachel… por favor … no puedes practicar ese tipo de magia, no estás preparada y aunque tuvieras experiencia con la magia – se incorporaba- nadie en su sano juicio…

- Cállate!- ordenaba mientras se acercaba a la rubia-.

Quinn estaba sentada en la cama pero iba retrocediendo al ver que Rachel se acercaba a ella, se alejó hasta chocar con el respaldo de la cama a lo que Rachel respondió con una sonrisa, se acercó a la rubia y se sentó a horcajadas encima de ella.

- ¿Crees que no soy capaz de controlarla? – decía mirando a una asustada Quinn-.

- Nadie puede

- Yo si – sonreía mientras cogía ambas manos de la rubia y las ponía por encima de su cabeza sujetándolas con fuerza- ¿quieres que te lo demuestre?

- No – intentaba soltarse-.

- Oh vamos Quinn…- cogía los brazos de la rubia con una mano mientras que con la otra acariciaba su cuello -.

Al sentir la mano de Rachel, la rubia no pudo evitar cerrar los ojos y respirar profundamente. A la diva se le borró la sonrisa de la cara y viendo la reacción de Quinn bajó su mano acariciando el pecho de la animadora y siguió bajando hasta llegar a su vientre. La rubia no podía ni quería abrir lo ojos, sabía lo que estaba pasando con Rachel, sentía miedo, pero a la vez le gustaban las caricias de la diva, ¿qué le estaba pasando? Rachel volvió a sujetar los brazos de la rubia con ambas manos a la vez que se acercaba a su boca.

- ¿Estás segura de que es por aquí Britt? – se esforzaba por ver el camino con la poca luz que le ofrecían los faros del coche-.

- Eso es lo que nos ha dicho la señora… - hacía lo mismo que Santana-.

- Esa señora tenía más arrugas que una pasa… ¿cuántos años tendría? Además casi no sabía ni donde estaba sin contar con que era medio sorda…

- Las pasas están buenas… a Lord Tubbington le gustan – sonreía-.

- ¿Qué?

Rachel se acercaba cada vez más a la boca de la rubia, estaba rozando sus labios.

- Rachel…- susurró Quinn, Rachel estaba demasiado cerca y la rubia sentía que esa situación se le iba de las manos, algo que no comprendía-.

- Déjame besarte – susurraba también-.

- No... – decía en el mismo tono-.

- Quinn – apretaba sus manos mientras seguía susurrándole aun rozándole los labios- quiero besarte.

Santana y Brittany seguían por aquel oscuro camino entre los árboles hasta que la rubia vio el coche de Quinn en frente de una cabaña en la que parecía que había luz. Las dos animadoras se bajaron corriendo del coche y picaron a la puerta pero no obtuvieron respuesta.

Dentro Rachel estaba apunto de besar a la rubia cuando oyó los golpes y tapando la boca de Quinn le dijo que no hiciera ningún ruido, le mandó incorporarse y sentarse en la cama mientras ella abría.

- Hey chicas! ¿qué hacéis aquí? – les decía sonriendo mientras las invitaba a pasar haciendo un gesto con la mano-.

Santana entró primero lanzándole una mirada de odio a Rachel y Brittany la siguió; vieron a Quinn sentada en la cama un poco desconcertada, la latina se acercó y se sentó a su lado mientras Brittany se quedaba de pie al lado de la puerta mirando hacia la diva.

- Vinimos a buscar a Quinn ¿verdad San?

- Si, ¿no te acordabas de que habíamos quedado rubita? – se dirigía a Quinn-.

- ¿Eh? – la animadora miró a la latina que levantaba una de sus cejas- si, claro! Perdona San…

- Pero ¿cómo sabíais donde estábamos? – Rachel se sentaba en la silla de madera mirando a Brittany-.

- Pues verás… - comenzaba la rubia- os seguimos… pensando que Quinn no tardaría mucho esperamos fuera y como se retrasaba… Santana decidió llamarla… pero como no cogía el teléfono y luego se apagó, pensamos que…lo tendría en silencio y que se le hubiese agotado la batería, por eso decidimos picar.

- Aja… ya… bueno – se levantaba y cogía su chaqueta negra- entonces nos vamos ya…-sonreía-.

Rachel abrió la puerta dejando pasar a Brittany y Santana, después salió ella, Quinn fue la última en salir pues tenía que recoger su chaqueta y su teléfono.

- San – decía Brittany- ¿por qué no te vas a tu casa y nos esperas? Yo iré con Quinn en su coche a llevar a Rachel y después vamos para tu casa.

- Vale Britt – sonreía la latina-.

Las cuatro chicas se alejaron de la cabaña, Santana se dirigió a su casa. Quinn iba callada conduciendo, no paraba de pensar en lo que había pasado, en lo extraño de la situación, en lo que Rachel le había dicho sobre Matt, en lo que la diva tenía pensado hacer, en el deseo que tuvo de besar a Rachel y en el miedo que sentía a la vez.

Rachel iba a su lado pensando también en por qué había reaccionado de esa forma con la rubia, no estaba dispuesta a que le volviera a ocurrir, le gustaba provocar a Quinn sentía una necesidad imperiosa de hacerlo pero nada más, sólo provocación; iba a cumplir lo que se había propuesto respecto a Matt y respecto a su vida, quería ser como su madre, llegar a concentrar tanto poder como lo había hecho ella y hacer daño a Quinn.

Brittany iba en el asiento trasero observando a ambas chicas, sabía que algo malo pasaba pero esperaría a estar a solas con la rubia para preguntarle.

Al cabo de unos minutos llegaron a casa de los Berry, Rachel se despidió amablemente y salió del coche.

- Britt, espera aquí – la rubia apagaba el motor y se bajaba rápidamente- Rachel! – la alcanzaba justo antes de que abriera la puerta-.

- ¿Qué quieres rubita? – se daba la vuelta para mirarla-.

- ¿Cómo supiste lo de tu madre, Matt te lo dijo?

- Mañana… mañana cuando vayamos a ver a tu querido amigo Matt te lo explicaré – entraba en su casa-.


Sé que no es mucho, el viernes subiré algo más largo.

Muchas gracias por todos vuestros comentarios me animan mucho a seguir escribiendo.

Espero que os siga gustando.

Un saludo!