NI GLEE NI SUS PERSONAJES ME PERTENECEN

Hola!, Siento el retraso, he estado algo liada con la universidad y otras cosas. Os dejo este cachito e intentaré subir algo mañana. Gracias a l s que me habéis insistido en que siga :)

Besos a todos!


A la mañana siguiente la rubia se despertó más tarde de lo que pretendía, si no se daba prisa llegaría tarde a casa de Rachel y eso enfadaría a la diva. Se puso un pantalón negro de chándal, unos playeros blancos, una camiseta negra de tirantes y encima una sudadera gris, antes de salir de su habitación, cogió el frasco y se bebió lo que la noche anterior había preparado; bajó rápidamente las escaleras y después de dejarle una nota a su madre salió de la casa.

Diez minutos después estaba enfrente de la casa de los Berry, sacó su móvil del bolsillo de la sudadera y llamó a Rachel para que saliera. Para asombro de Quinn, Rachel también se había decidido por ir cómoda, llevaba un pantalón corto rojo de chándal, una sudadera azul y nos playeros azules a juego; la rubia se fijó en que la diva llevaba una mochila.

- Ya sabes a donde ir – dijo Rachel nada más cerrar la puerta del coche con un tono serio-.

Quinn se puso en marcha hacia casa de Matt, le estaba matando la curiosidad por saber lo que Rachel tenía en mente. Tras unos minutos llegaron dejando el coche delante de la puerta. Las dos se bajaron y Quinn se acercó al timbre.

- Nadie te va a abrir – dijo Rachel abriendo la puerta para asombro de la rubia que la siguió hacia dentro-.

Las ventanas estaban cerradas, casi no se veía nada, Rachel sacó un mechero y comenzó a encender una vela que había traído en su mochila. Todo estaba demasiado tranquilo, Quinn no entendía nada ¿dónde estaba Matt? Subieron las escaleras y entraron en el que la rubia sabia, era el lugar donde Matt hacía las pociones y tenía todos sus utensilios. Cuando por fin estaban dentro, se fijó en que los frascos estaban por el suelo rotos, al igual que los libros. De repente Quinn sintió unos quejidos, cuando miró hacia su izquierda lo vio. Matt estaba sentado en una silla, atado y amordazado; Quinn también pudo ver que tenía algunos golpes en la cara. Rachel encendió unas velas que ya se encontraban en el lugar y que la rubia supuso que ella había colocado pues eran idénticas a la que había sacado con anterioridad. La rubia se iba a acercar a su amigo cuando Rachel la agarró del brazo.

- No te acerques

- Rachel está herido…

- No me importa – le dijo completamente seria mientras dejaba su mochila en el suelo y se acercaba al hombre- ¿Qué tal has dormido? – sonreía al tiempo que le quitaba la mordaza-.

- Dame agua… por… favor- suplicaba el hombre-.

- ¿Quieres agua? – sonreía- Quinn saca de la mochila la botella.

La rubia obedeció y le entregó una botella grande llena de agua a la diva que no paraba de sonreír. Se acercó a Matt y le colocó la botella en la boca, el hombre comenzó a beber casi desesperado mientras Rachel le puso la mano alrededor de la boca para que no pudiese apartarse y empezó a apretar la botella haciendo que el agua saliera más rápido y con fuerza. Matt intentó tragar pero le era imposible estaba comenzando a ahogarse.

- Rachel basta! – gritaba Quinn al tiempo que la apartaba de su amigo-.

Matt comenzó a toser mientras a la diva se le borraba por completo la sonrisa de la cara, Quinn al verlo se quedó mirándola y se alejó un poco.

- ¿Basta?! – se acercaba a la rubia- ¿basta?! – gritaba aún más- ven aquí! – Rachel cogió a la animadora con fuerza y la sentó en una silla en frente de aquel hombre y cogía su mochila- cuéntale como lo hiciste! – se acercaba a él pero Matt no decía nada- cuéntale como mataste a mi madre! – se colocó detrás de él pero seguía sin hablar- díselo o te juro – sacaba de la mochila un cuchillo y se lo colocó en la garganta, la rubia se intentó levantar pero Rachel la miró, tenía esos ojos negros de nuevo, asique se volvió a sentar- que te mato ahora mismo, cuéntaselo!

- Está bien…- conseguía decir-.

- Matt…- la rubia fue interrumpida-.

- Cállate! – gritó Rachel- empieza!

(Flashback, hace dieciséis años)

- Tienes que dejarlo Shelby – decía sentándose al lado de la morena en el sofá-.

- ¿Por qué? – lo miraba- soy libre de practicar la magia que me de la gana, además, no hago daño a nadie, sólo a quien se lo merece- sonreía-.

- No puedes andar matando a gente además, esta magia es imposible de controlar

- Yo puedo hacerlo – se levantaba- lo que te molesta es que sea más fuerte que tú!

- Shelby- se levantaba- dejalo o…

- ¿O qué? – se acercaba desafiante-.

- O esto acabará contigo

- No pienso dejarlo, me siento libre, me siento bien

- No puedes seguir con esta locura!- le chillaba enfadado-.

Shelby cerró los ojos y cuando los abrió estaban completamente negros, se acercó a aquel hombre y lo agarró del cuello mientras apretaba con fuerza. Matt consiguió zafarse y le empujó haciendo que la mujer callera al suelo, pronunció un hechizo y unas cuerdas ataron con fuerza las manos y las piernas de la morena haciendo que no pudiera moverse en el suelo.

- Suéltame! – gritaba Shelby-.

Matt se acercó a ella cogiendo uno de los cojines del sofá.

- Matt por favor – suplicó adivinando sus intenciones- Matt… sabes que no lo harás… por favor – comenzaba a llorar mientras el hombre seguía acercándose- Matt!

Fue lo último que pudo decir, aquel hombre se acercó y le colocó el cojín en la cara presionando fuertemente haciendo que la mujer no pudiera respirar. Shelby se movió durante unos segundos intentando zafarse pero cayó inmóvil.

(Finn flashback)