Cuarto capítulo de Love Kingdom. La verdad cuando lo comencé no pensé que llegaría a ser una historia larga, de hecho lo había pensado como un one shot, y ahora sin darme cuenta el cuarto capítulo ya está terminado. Increíble ¿no?

Primero, les agradezco a todos aquellos que dejaron reviews en los capítulos anteriores, sus palabras de ánimo son las que me mantienen escribiendo :)

Sin más que decir, les dejo lo nuevo de Love Kingdom :D


Con cuidado de que nadie la viera, salió del castillo, aprovechando el abrigo de la noche. Había aprendido de su error de la última vez y ahora llevaba su cabello tapado por un manto de color oscuro, casi del mismo tono que el resto de su ropa. Salió del castillo y respiró tranquila recién cuando se encontraba ya bastante lejos. Tenía algo que hacer, y ninguno del castillo podía saberlo.

Ella lo había visto, el pañuelo con la insignia de ese club, lo había visto cuando había tirado al hombre que trataba de llevarse a la reina. Era la insignia de un club que estaba formado por personas de distintos reinos, no tenían buena reputación, se decía que en ese club se juntaba solo perturbados y antisociales que no encajaban en ningún reino. Si, no eran personas sanas, pero no pensó que se dedicaran a atentar contra la realeza.

Como se había enterado donde estaba su lugar de reunión en Seiyo, suerte celestial. Ella estaba en la librería, revisando los estantes llenos de libros en busca de alguno que le gustara, y del otro lado habían dos personas discutiendo. Ella no les quiso prestar atención, hablaban sobre despedidas y problemas con la bebida, esa clase de personas existían en todas partes, no tendría que importarle. Pero entonces habían mencionado ese club, un club del que Kukai le había hablado y enseñado todo lo que se sabía, llamando su atención al instante. Esa noche se reunirían y uno de ellos debía de haber sido nuevo, ya que le indicó como llegar.

Ella solo escuchó y esperó hasta que se fueran para volver a moverse. Compró un libro y volvió al castillo, le comentó a Kukai lo que había descubierto. Él la regaño por su falta de cuidado, diciendo lo fácil que ellos la podrían haber descubierto y que había salido viva solo porque ellos debían haber estado demasiado bebidos como para notarla. Ella se había disculpado y no había cenado esa noche, pensando en lo que había descubierto. Ni loca iba a ir a ese lugar, pero se acordó bien de todo, pensando que eso le podría servir algún día.

Ahora es cuando le servía, tomó el último camino hasta el club, tan oscuro como los demás caminos. Casi un reflejo de la salud mental de las personas que conformaban el club. Se quedó a unos metros de la puerta de entrada, oculta detrás de un carruaje abandonado y tratando de calmarse antes de entrar. La puerta se abrió y ella se tensó, miró con discreción, sorprendiéndose de a quien encontraba.

- ¿Diamante Negro?- le habló en voz baja, una vez que la mujer se acercó lo suficiente como para oírla.

- ¿Amu?- dijo la mujer, en cuanto ella se dejó ver.

- ¿Qué haces aquí?- le preguntó, sin saber que hacía ella ahí.

- Yo podría preguntarte lo mismo- le replicó- Yo estoy haciendo lo que siempre hago, trabajo, canto. Pero tú no tienes nada que hacer aquí.

- Yo…emm… ¿Por qué cantas en ese lugar? ¿No sabes que está lleno de perturbados?

- Mi trabajo ante todo, Amu. Hay cosas que solo yo puedo hacer, sin importar el peligro. Pero tú, tú no debes estar aquí. ¿Te escapaste de tu guardia?

- No es mi guardia, es mi amigo- comentó en voz baja.

- Como sea, tienes que irte de aquí pronto. No es seguro que estés aquí.

- Yo pienso igual que ella- dijo una voz masculina, mandando tensión a sus cuerpos.

Una mano fuerte se apoyó en su hombro, y ella, en nervios, intentó dar una piña. Su puño fue parado por una palma abierta y luego una risa.

- ¿Te asusté?- Kukai le sonrió- Perdón por eso, solo quería sorprenderlas- se rascó la nuca, mientras se reía ligeramente.

- Jack- le habló Diamante Negro.

- Diamante Negro- le dijo Kukai, sonriendo de manera picara- El negro te sienta bien, aunque nunca te vi con otro color- dijo con gracia.

- Idiota- le dijo ella en respuesta.

- Kukai ¿Qué haces tú aquí?

- Esa pregunta también va para ti. Te vi salir a escondidas del castillo y supe que nada bueno saldría de ello- le dijo de manera reprobatoria- Te seguí y vi que no me había equivocado. Otra vez sales a poner tu vida en peligro.

- Mi vida no estaba en peligro- le respondió enojada.

- Lo estaba, pensabas entrar a ese asqueroso lugar- señaló el club- Ese no es un lugar para que estés, ya te lo dije, debes permanecer en el castillo, donde pueda protegerte.

- ¡No me puedes obligar! ¡Soy capaz de defenderme sola!

- ¿Traías algún arma?- preguntó Diamante Negro- ¿Alguna daga, o espada?

- N…No, no lo creí necesario- le contestó.

- Era necesario, no confían en los extraños, menos en aquellos que no muestran la cara. Mira- sacó una daga ensangrentada de entre su ropa- Incluso a pesar de que soy solo una cantante, uno de ellos intentó atacarme.

Kukai dio unos pasos hacia Diamante Negro, intentando acercarse a ella, pero ella se alejó.

- No debiste venir sola- le dijo Kukai.

- No podía venir acompañada- le replicó- De todas formas estoy bien, ni un rasguño.

Eso le hizo recordar algo, miró a su alrededor pero no vio a nadie más. ¿Dónde estaba él? ¿Ni siquiera la acompañaría hasta aquí y la esperaría afuera?

- Él…- dijo, sin saber bien como expresarse.

- No pudo venir, quería, pero tenía otros asuntos que atender.

- ¿Estarás bien? ¿Podrás volver segura?- le preguntó, preocupada por ella.

- Estaré bien, sé defenderme- le dijo, sonriéndole- Nos veremos otra vez Amu, Jack.

Ella se dio la vuelta, una paloma blanca se posó en su hombro y comenzó a caminar en la dirección contraria a ellos. Trepó unas paredes destruidas que había por ahí y después salió en un caballo, que al parecer estaba oculto detrás de esas paredes.

- El negro hace mucho contraste en ella- comentó Kukai, posando una mano en su espalda y empujándola, indicándole que avanzara.

- Yo diría que lo que hace contraste es la paloma blanca con su ropa negra- le replicó.

- Eso no es tan notorio como su belleza brillante y el negro opaco de su ropa.

- Kukai…- ella lo miró, mientras él seguía pensando en ella.

Era más que obvio que estaba interesado en ella, pero sabía que no se atrevía debido a su puesto. Kukai era el Jack del rey, Diamante Negro era una cantante famosa, en el bajo mundo. Dos polos opuestos.

- Espero que realmente no esté herida- uno de los brazos, se enroscó alrededor de su cintura- Tú, no vuelvas a escaparte de esa forma. No siempre puedo salir de mi deber, para protegerte en una de tus locuras.

- Sabes que no tienes que protegerme, que puedo defenderme sola.

- No puedes defenderte de los grandes peligros en los que te metes, y sí, tengo que protegerte. Se lo prometí a tu esposo, que cuidaría a su mayor tesoro como si fuera mi vida, que estaría muerto antes de que alguien llegue hacia ti- la presión sobre ella aumentó- No me hagas perder una amiga y romper una promesa al mismo tiempo, Amu.

Ella calló y siguieron caminando en silencio todo el camino de vuelta. Kukai parecía que no iba a hablar hasta que ella le diera una respuesta a lo que él había dicho, y ella no sabía que iba a contestarle. ¿Qué podría decirle? No podía prometerle nada porque su curiosidad era más grande que todo y, la verdad sea dicha, la mención de su esposo la había puesto algo tensa. Aún faltaban tres días hasta que volviera a recibir noticia de él, y por alguna razón cada carta que recibía la ponía más nerviosa. Algo en su dulce y tranquila rutina había cambiado, dejándola incomoda.

¿Podía ser todo como antes cuando ella volviera? ¿Sería lo mismo cuando vuelva a verlo cara a cara? ¿Volvería a la vida feliz junto a su esposo, o se quedaría en Seiyo para siempre?

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- Odio estar separado de ella.

- Lo sé, pero tienes que quedarte aquí. Tranquilo, ella estará bien.

- Kukai- su voz era seria- Cuídala, cuídala con tu vida.

- Sabes que siempre lo hago.

- Lo sé, es que tengo un mal presentimiento. No quiero ni siquiera imaginar que sería de mí si la perdiera.

- ¿Seguirías viviendo?- le preguntó, realmente interesado.

En el caso de un amor tan fuerte como ese, ¿era posible una vida luego de que todo se haya terminado?

- No sé, realmente no lo sé. Por eso… - sus manos se volvieron puños- Prométeme que no dejarás que le pase nada.

- Lo prometo- colocó una mano en su hombro- Un buen amigo siempre cuidará de la esposa de su amigo, a pesar de que sea una cabeza dura y con más curiosidad que sentido común- le sonrió.

- Si ella no fuera así, no la amaría- le replicó- Gracias amigo.

Recordaba claramente esa noche. Al día siguiente, él estaba junto a Amu en el carruaje, rumbo a Seiyo. La miró un segundo, sus ojos dorados distraídos mirando el horizonte, y reafirmó su promesa. Él cuidaría a Amu, y se aseguraría que su amigo siguiera viviendo. Aunque fuera una tarea titánica.

...

Se levantó de la cama, decidiendo que era tiempo de que dejara de pensar en esas cosas e ir a desayunar. Cuando llegó allí, se encontró a Amu con los demás, sonriendo como siempre. La misma sonrisa que había enamorado a su amigo y que hacía que él la quisiera como una hermana pequeña.

- Buenos días- ella le sonrió. Los demás la imitaron.

- Buenos días- les respondió.

- Te levantaste tarde hoy, Kukai, ¿demasiado cansado?- preguntó Nadeshiko, con una sonrisa.

- Nah, solo me quedé más tiempo en la cama pensando en algunas cosas- le contestó, mientras tomaba un pan de la mesa y lo partía a la mitad- ¿Por qué la pregunta?

- Curiosidad, porque hay un pequeño rumor que se está extendiendo desde anoche.

- ¿Un rumor?- preguntó Amu en su lugar, ya que él estaba con pan en la boca.

- Ha llegado a mis oídos, bueno, a los oídos de nosotros- señaló a Nagihiko y Kairi- Que dos personas fueron vistas entrando al castillo tarde en la noche.

- ¿Unos intrusos?- le preguntó, enojado de que los guardias no le hayan informado sobre eso- ¿Y fueron retenidos?

- No- él frunció el ceño- No eran unos intrusos- se relajó.

- ¿Entonces que es lo raro? ¿Por qué todos andan hablando de eso?

- ¿No piensan asumirlo?- preguntó Nagihiko.

- ¿Asumir qué?- le replicó Amu.

- Dejen las vueltas- comentó Kairi- Un guardia los vio entrar en el castillo en medio de la noche, los dos juntos y abrazados. El guardia se lo comentó a una empleada y ella esparció el rumor por todo el castillo. Eso es todo. Ahora, ellos dos quieren saber, si el rumor es cierto.

- Eso, ¿ustedes están saliendo?- continuó Nadeshiko.

Él, que estaba tomando un poco de té, solo enarcó una ceja ante la pregunta de Nadeshiko. Pero Amu, ella explotó en nervios y se puso roja como un tomate. Lo que los otros podían tomar como una afirmación.

- ¡No! ¡No es nada de eso! ¿Cómo se les ocurrió esparcir un rumor como ese?

- Ellos solo dijeron lo que vieron- le aclaró Kairi- ¿Están equivocados con respecto a eso?

- No, no lo están- le contestó él- Nosotros volvimos en la noche.

- ¿Entonces?

- Eso- se encogió de hombros- No hay nada más que eso, salimos y volvimos en la noche, fin de la historia. No se debería armar tanto revuelo por eso.

- ¿Podemos preguntar porque salieron?

- Amu extrañaba su reino y la llevé a dar un paseo así despejara su mente- mintió.

- Ah, lamentamos pensar eso- se disculpó Nadeshiko.

- Si lo entendieron, está bien- se levantó- Me tengo que ir, ¿vas, Nagihiko?

- Iré en un momento, a la reina no le gusta levantarse muy temprano.

- Yo voy, las sirvientas necesitarán ayuda para despertar al As- le dijo Kairi, levantándose y siguiéndolo.

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Nagihiko se levantó y se dirigió a despertar a la reina con una sonrisa. Ella pensaba que había algo mal en querer ser la persona que recibiera el primer ataque de rabia de la reina.

- Sin embargo, las sirvientas seguirán comentando sobre esto- comentó Nadeshiko.

- ¿Sobre que?

- Sobre ti y Kukai.

- ¿Por qué les interesa? Si es que hubiera una relación entre nosotros, no sería la gran cosa.

- Es que rara vez sucede algo interesante aquí, lo que sea que pase siempre les llama la atención. Ya sabes como se pusieron con la llegada del rey- ella asintió, mientras su cara se ponía roja- Estoy segura que en unas semanas se les pasará.

Ella bajó la cabeza, eso no era exactamente reconfortante.

- Quisiera que se les pasara ya- murmuró.

- No podrá ser así, con la relación tan cercana que tienen tú y Kukai es imposible. Lo que me hace preguntar ¿Por qué son tan cercanos?

- Kukai y yo nos conocemos de niños- le contestó, para despejar sus dudas.

- ¿En serio? Pero si vienen de reinos separados. ¿Cómo es posible?

- Bueno, mi padre y el de Kukai eran comerciantes y cada vez que uno de nuestros padres iba al reino del otro, nosotros lo acompañábamos para vernos. Prácticamente todo nuestra infancia fue así, y luego nos venimos a encontrar aquí.

Nadeshiko solo se le quedó mirando, probablemente pensando en lo que ella le había contado, y luego terminó sonriéndole antes de retirarse. Ella la miró irse y notó las miradas de las demás sirvientas, que hacían que su cara se ponga roja. ¿En serio tenían que mirarla de esa manera? ¡No había nada entre ella y Kukai! ¡Que la dejaran de mirar así!

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- Amu tiene tanta suerte, tener a Sohma a tu lado, es definitivamente un sueño hecho realidad. Es el más guapo de todos los Jacks del rey- comentó una sirvienta, mientras pasaba al lado de ella. Apenas conciente de su presencia.

- Pues yo pienso que Fujisaki-sama es mas apuesto…- le discutió otra sirvienta.

Las dos continuaron caminando y se fueron alejando, ignorándola completamente. A ella no le molestaba, pero lo que la etiqueta dictaba decía que ella tendría que castigarlas por no inclinarse al percatarse de su presencia, ella era un miembro de la realeza y merecía respeto. Suspiró, a ella la etiqueta le importaba casi tan poco como le importaba a su hermano, lo dejaría pasar esta vez. Después de todo no estaba en su reino y no tenía porque seguir las reglas al pie de la letra.

Se dirigió a la recamara de su hermano, para encontrárselo concentrado, escribiendo una carta para su esposa. Una carta corta, simple, para avisar que todo estaba bien y preguntar como andaban las cosas por el reino.

- Buenas noticias- dijo ella, acercándose a él- El primer rumor romántico desde que llegamos y esta vez no se trata sobre ti.

- ¿De que hablas Utau?- le preguntó él, colocando la carta en el sobre.

- Por el castillo corre un rumor de un romance entre el Jack del rey y la Joker. Festejo que por una vez el rumor no te involucrara a ti y tu cuestionable accionar con alguna sirvienta.

- El Jack y la Joker. ¿Por qué es tan interesante un romance entre sirvientes?- en ese momento un sirviente entró y recibió la carta- Que la manden al castillo de Easter- le ordenó, antes de indicarle que se fuera y volverse a mirarla- ¿Y como te enteraste de eso?

- Lo escuché en mi camino hacia aquí. Y de seguro es interesante porque los Jacks parecen ser alguna especie de celebridad entre la gente de este reino.

- Hmph, gran cosa- comentó. Pero ella notó lo raro de su tono.

- No me digas que…

- Su Majestad, perdone la interrupción, pero Su Majestad el rey Tadase quisiera hablar con usted en privado en su estudio.

- Voy a ver que sucede. Haz algo para entretenerte mientras vuelvo- le dijo antes de retirarse.

Si ese hombre no hubiera estado presente, ella le habría respondido como deseaba hacerlo y le enseñaría a no tratarla como niña nunca más. Callando su enojo, dio una vuelta por el castillo, para entretenerse. Y entró en rabia cuando no había pasado mucho tiempo pero ya estaba aburrida. Ella no quería ir a buscar a Ikuto, ya que eso solo provocaría que él se burle de ella, pero estaba realmente aburrida. ¡Idiota Ikuto! ¡¿Por qué la dejaba tan aburrida?!

Se dirigió al estudio del rey, buscando a Ikuto, ya mentalmente preparada para sus burlas, pero aún así no menos enojada. Las puertas estaban cerradas y el Jack del rey estaba allí fuera, parado de manera militar, vigilando.

- Su Alteza- dijo inclinándose al notarla- Muy buenos días.

- Buenos días- le replicó.

- ¿Desea hablar con Su Majestad? Me temo que en este momento no podrá atenderla porque se encuentra discutiendo temas importantes con su hermano.

- Venía a ver si mi hermano se había desocupado, pero veo que sigue allí- suspiró- Me seguiré aburriendo- murmuró, en un berrinche.

- Si me permite, podría aconsejarle ir al jardín del castillo, Amu me dice que puede perderse en el jardín por horas y nunca aburrirse- le sugirió.

- El jardín no me parece tan interesante como al comienzo- confesó- No soy una aficionada a las flores.

- Podría ir al invernadero, allí tienen a las aves cantoras que no quieren encerrar en jaulas. Dicen que su canto suena como el canto de un ángel. Aunque yo escuché a un ángel cantar y las aves no suenan al nivel de ella, pero son bastante buenas- le volvió a sugerir con una sonrisa.

- Gracias por la recomendación- talvez no sería una mala idea ir allí- Nos veremos luego.

Dio unos cuantos pasos, entonces se volvió junto a él.

- Por cierto, felicidades- le dijo con sinceridad. Él la miró confundido.

- ¿Podría preguntarle porque me felicita?

- Escuché de su relación con la Joker- se explicó. Él parpadeó por unos segundos y luego se rió.

Sus manos se volvieron puños. ¿Se estaba riendo de ella?

- P…Perdón- decía aún riéndose- No me estoy riendo de usted, me río de la locura en la que terminó todo. Mire lo lejos que ese tonto rumor llegó, que hasta llegó a usted- le sonrió- Entre Amu y yo no hay nada. Su Alteza incluso me felicitó por algo que no pasó- le sonrió- Muchas gracias, a pesar de todo.

Le volvió a sonreír y ella se sorprendió al notar el brillo en sus ojos esmeralda. Ella trataba de evitar mirar a fondo los ojos de las personas, porque nunca encontraba nada bueno. Siempre había envidia, codicia, miedo, rencor y a veces solo estaban vacíos. Su puesto como princesa le impedía encontrarse con personas que se acercaran desinteresadamente e intentaran tratarla bien. Solo las miradas de los miembros de su familia eran dulces. Bueno, las de ellos y las de la esposa de su hermano junto a su familia. Luego no encontraba a nadie más.

Pero sus ojos, esos ojos, brillaban con inocencia y alegría. Incluso parecía que la sonrisa que le estaba dirigiendo también se veía reflejada en sus ojos. Era increíble y su corazón se aceleró ante aquella vista. Tan inusual que resultaba atrayente.

La puerta del estudio del rey se abrió y su hermano salió, parándose unos minutos a verlos. Lució confundido por unos instantes y luego le dio una sonrisa que le indicaba que nada bueno pasaría.

- ¿Teniendo una interesante charla?- preguntó con burla.

- C… ¡Cállate!- le gritó- M…Me voy al invernadero- anunció mientras salía rápido de allí, antes de que su cara se volviera roja.

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Ella salía de la recamara de Yaya cuando sintió como la tomaban del brazo y la pegaban contra la pared.

- Escuché que tenías al Jack detrás de ti- le dijo una voz grave al oído- Bien hecho.

- I…Ikuto, ¿de que hablas?- lo más importante, ¿Cuándo ella se había acostumbrado a llamarlo por su nombre en vez de Su Majestad?

- Del rumor que corre por todo el castillo. Mitad de las sirvientas del castillo está desilusionadas porque el Jack ya no está disponible y la otra mitad está emocionada por la "adorable" pareja que ustedes forman- dijo la palabra adorable con disgusto.

- Ese rumor…- trató de explicar.

- Es falso- le replicó él. Ella lo miró sorprendida.

- ¿Cómo…?- no podía formular bien su pregunta debido a la sorpresa.

- Utau me lo contó, el Jack se lo había confirmado. Pero- presionó su cuerpo contra el de ella- desde el comienzo supe que era un mentira. Nadie podría ignorar lo que yo ofrezco e ir detrás de un tipo como él- le sonrió de manera seductora. Pero aún así…

- ¡Kukai es mi amigo! Y no voy a permitir que lo insultes- le advirtió.

- ¿Y quien lo estaba insultando?- le dijo antes de besar ligeramente su cuello- Yo solo estaba estableciendo los hechos- una de sus manos le acarició la mejilla- Cualquier mujer, si tuviera elegir entre yo y él, obviamente me elegiría - la besó, venciendo todas sus defensas.

En el fondo de su mente, una voz le decía que lo que estaba haciendo estaba mal, que tenía que parar en ese instante. Pero los besos y los toques de Ikuto creaban una voz más poderosa que le ordenaba a la otra que se calle. Lo de ellos era tan prohibido que lo hacía aún más placentero.

Su cuerpo cobró vida propia, y comenzó a acercarse más al de él, provocándolo como solo una mujer podía hacerlo. Sintió un bulto en la parte baja de su vientre, que reconoció que era y eso solo la motivó más. Colocó sus piernas alrededor de su cadera y se posicionó mejor sobre él. Perdiendo cualquier capacidad de razonamiento.

- Ikuto…- susurró con placer, mientras él recorría sus piernas.

Intentó decir algo, más pero él tapó su boca con la de él. Sentía como si su cuerpo flotara libremente, en un mar de éxtasis.

- ¿Qué están haciendo?- sintió una voz femenina decir. Tensando su cuerpo como nunca.

Ambos pararon lo que estaban haciendo y se volvieron a ver de donde provenía la voz. Para su mayor vergüenza, allí se encontraba la princesa, mirándolos de manera reprobatoria.

En nervios, intentó liberarse del abrazo de Ikuto y sin querer le dio un rodillazo en una parte sensible de él. Él se quejó en dolor y su agarre perdió fuerza, permitiendo que ella pudiera escaparse.

- Lo siento- susurró, con la cara roja de la vergüenza.

- Ikuto- lo llamó la princesa- ¿Qué piensas que estabas haciendo?

- ¿Qué te parece que estaba haciendo?- le replicó él de manera brusca.

- Yo…yo me voy- le susurró. No queriendo huir como cobarde pero no capaz de enfrentar la situación.

- No te vayas- le dijo Ikuto, tomándola de la muñeca.

- Déjala ir, Ikuto- la princesa tomo la mano de Ikuto e hizo que la soltara- Ve- le dijo cuando logró que estuviera libre del agarre de Ikuto- Esta es la única vez que intervendré, si me encuentro con esta situación de nuevo no haré nada- la miró seriamente- Pero recuerda que él es el rey de Easter y tu eres la Joker, tú decide si estás lista para afrontar las consecuencias de seguir con esto- le advirtió.

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- ¡Tadase es tan genial!- gritó con alegría Yaya, saltando sobre Tadase.

- Gracias por la efusividad, pero no tienes porque agradecerme a mi. Agradece al rey y la princesa por aceptar que se realizara este baile en honor a ellos.

- ¡Utau-chan eres genial!- saltó sobre Utau pero esta la esquivó.

- Estoy bien sin el abrazo, no soy una gran fan de los abrazos- se excusó con una sonrisa.

- Está bien. ¡Gracias, Ikuto!- ella vio como Yaya hacía el intento de saltar y luego paraba ante la mirada que el rey Ikuto le daba.

Se quedó quieta y luego fue a esconderse detrás de Kairi. Ella miró al rey y decidió que tendría que aprender esa técnica. Sería el paraíso en la Tierra si ella encontrara una manera de repeler los abrazos asfixiantes de Yaya.

- ¿Qué opinas de eso?- le preguntó a Nagihiko, para ver si él había podido deducir cual era la técnica que el rey usaba.

- Opino que será una buena oportunidad para que la gente se divierta- le contestó con un sonrisa. Ella enarcó una ceja ante él, pensando si él había evadido la pregunta a propósito o solo no la había entendido.

- No era…

- Espero que Su Majestad realmente lo disfrute- la interrumpió- Necesita un poco de sana diversión luego del ataque que sufrió.

Ella calló, recordando esa noche. Se había quedado completamente paralizada de miedo cuando sintió como la tomaban por detrás y apenas pudo reaccionar cuando Amu comenzó a tirarla lejos de ese tipo. El miedo la había invadido, tanto que ni había notado cuando había comenzado a gritar, es más, ella ni se habría enterado que había gritado si Nagihiko no se lo decía. Había sido una experiencia horrible, que la había forzado a no quejarse de la vigilia de Nagihiko. Si eso evitaba que aquella situación se repitiera, ella aceptaba que Nagihiko sea su sombra.

- ¿Crees que Tadase reponga las reuniones con los Jacks dentro de un tiempo?

- No sé si Su Majestad se atreverá a ponerla en riesgo de nuevo, volviendo a realizar las reuniones. Ninguno de los dos deseamos que vuelva a pasar por ese peligro.

- Mientras no estés lejos- susurró.

- Siempre estoy cerca de usted, Su Majestad- le sonrió y se inclinó- No es solo mi deber, es mi placer el protegerla.

Esa declaración la tranquilizaba, temiendo que aquella noche se repitiera. La tranquilizaba y provocaba una extraña reacción en el fondo de su corazón, que ignoró debido a que no le parecía importante. Miró a Tadase hablar con el rey de Easter.

- Todas las personas de la alta sociedad del reino estarán invitadas. Estoy seguro que todos ellos se encargarán de hacerlos sentir bienvenidos.

- ¿Solo planeas invitar gente de sociedad?- le interrogó el rey Ikuto.

- Si, ¿no es de tu agrado?

- Podrías también invitar a personas que no sean de la alta sociedad- le sugirió- O al menos los sirvientes de palacio, ya que ellos se encargaran de organizar el gran baile lo menos que podrías hacer es que ellos lo disfruten también.

- P…pero, si hago eso, no quedará ningún sirviente para atender a los invitados- le contestó Tadase, algo impactado.

- Entonces invita a los que están en cargos más altos, al menos. Haz que tus Jacks también sean invitados, será interesante.

- ¿Esa…es una costumbre en Easter?

- Lo es desde que mi hermano se casó y la reina quiso que los bailen fueran así- le contestó la princesa con una sonrisa deslumbrante.

- Se ve que la aprecia mucho.

- Es una gran amiga para mi- le respondió aún con esa sonrisa en la cara.

Vagamente se preguntó que pensaría la princesa si descubriera el romance entre su hermano y la Joker. Se veía que tenía un gran aprecio por la reina y estaba segura que no aprobaría el hecho de que su hermano estuviera engañándola.

- Me parece bien- comentó ella, haciéndoles notar que estaba escuchando- No sé si hacerlo una costumbre aquí también, pero quiero intentar un baile al estilo de los bailes de Easter- sonrió ante la diversión que esperaba- Y quiero que la amiga de Yaya, Amu, sea una invitada especial.

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- ¿Has oído? El rey decidió dar un baile en honor al rey y la princesa de Easter- comentó una chica que pasaba cerca de ella.

- Sí, también que los Jacks y que ciertos sirvientes de los niveles más altos también están invitados. ¡Que envidia!

¿Un baile? ¿Los sirvientes de palacio estaban invitados?

- ¡Amu-chi!- Yaya llegó corriendo hacia ella y la abrazó- ¡Felicidades!

- Ya…Yaya me ahogas- le avisó, Yaya la soltó un poco- ¿Por qué me felicitas?

Kairi apareció detrás de Yaya y le entregó un sobre elegante.

- Felicidades, eres invitada especial al próximo baile- la felicitó Kairi, mientras ella recibía el sobre.

- ¿Eh? ¿Invitada especial?- ella estaba perdida.

Nadeshiko llegó junto a ellos, bastante agitada. Se veía que había venido corriendo detrás de Yaya.

- Fe…Felicidades Amu- la felicitó ella también- Ahora, déjame ayudarte para que enamores a todos los hombres solteros en el baile.

- ¡Yaya ayuda también!- comentó con alegría.

Ambas comenzaron a arrastrarla fuera del castillo y hacia el pueblo, con Kairi detrás de ellas. Ella aún no lograba entender bien que estaba pasando. Pero, al parecer, iba a ir a un baile.


¡Otro capítulo terminado! ¡Yay! Nada mejor que la tranquilidad de haber terminado otro capítulo :D.

En este capítulo hay Kutau :). Un Kutau con Ikuto de testigo, era imposible que eso no terminara en una broma de Ikuto hacia Utau xD. Sé que esta vez tal vez me fui un poco de los personajes principales, pero era necesario para lo que sigue en la historia.

¡Un baile! ¡Viene un baile! Ya sé, es muy cliché, y es algo típico en las historias. Pero bueno, no soy lo suficientemente buena como para escribir historias intrigantes, interesantes y completamente originales, que no caigan en ningún tipo de escena típica u.u Tengo la esperanza de mejorar con el tiempo...

Rima, siempre consciente de todo, menos sus propios sentimientos. Lo curioso, es que a pesar de que la pueda mostrar fría, o que utiliza a los demás para su diversión, yo no me la imagino así. Es un personaje que realmente me gusta en la historia, y es que ella ayuda al Amuto sin darse cuenta :D.

Espero que el capítulo les haya gustado. Si el tiempo y el dios de la inspiración (Ikuto) me ayudan, el siguiente capítulo estará listo para el próximo fin de semana. Muchas gracias por leer, ¡dejen reviews con sus opiniones!