¡Hola a todos! Al fin estoy de vuelta, actualizando está historia que casi parecía que la había abandonado.

¿La verdad? No tengo ninguna excusa que me salve, sólo fue que no encontraba la inspiración para continuarla, por suerte vino a mi y pude escribir este capítulo.

Como sea, lamento la demora y agradezco mucho todos sus comentarios en el capítulo anterior, son realmente alentadores. Así que para todos aquellos que comentaron, les traigo este capítulo para ellos.

Sin más que decir, los dejo para que comiencen a leer.


El Baile Real había sido un éxito rotundo, que duró hasta bien entrada la noche. Sin embargo, en aquel castillo que no dormía, las actividades del día comenzaron al mismo tiempo que los otros días. Cuando el sol asomaba por el horizonte.

En el comedor de sirvientes, los tres Jacks reales, la Joker y la institutriz del As, comparten un desayuno, algunos con marcas en la piel que indicaban la larga noche que habían tenido.

- Todos los sirvientes y la gente del pueblo están hablando del éxito del baile- comentó Nadeshiko, con su humor de siempre- Hablaran del baile por semanas- concluyó.

Ante ese comentario, solo recibió como respuesta unos asentimientos con la cabeza y una que otra sonrisa pequeña por parte de sus compañeros de mesa. Ella enarcó una ceja ante la falta de energía de todos, y sonrió, ocultando su sonrisa con la taza de té que dirigía a su boca.

- Sin duda, muchas reglas se rompieron anoche ¿no es verdad?- preguntó con malicia, obteniendo la reacción que quería.

La cara de Amu tomó un color rojo que rivalizaba con la cinta que ella había usado junto al vestido, su hermano mostraba su evidente nerviosismo con el temblor en sus manos, Kukai estaba atragantado con el pan que había estado comiendo y Kairi trataba de ocultar la gran mancha en la mesa que correspondía con el té que había volcado.

- Ya el simple hecho de que los sirvientes estuvieran invitados es una gran regla rota- agregó con una sonrisa, notando los suspiros aliviados de todos- Y también uno de los sirvientes fue uno de los invitados especiales- miró hacia Amu, quien aún tenía algo de color en el rostro- Sin contar mi excelente intervención, lo que hizo a Amu la mujer más bella en el baile.

- La verdad, excelente trabajo, hermana. Amu lucía impresionante anoche, no que luciera mal antes- agregó con una sonrisa.

- G…Gracias- respondió Amu con un sonrojo.

- Estoy segura de que todos los caballeros te cortejaron hasta el fin del baile- dijo con una sonrisa- Me dijeron que fuiste de las últimas en salir del salón. Kukai te acompañó ¿verdad?

- ¿Ah?- preguntaron los dos al unísono, obviamente confundidos.

- ¿No te acompañó Kukai a tu recámara? Como me contaron que vieron a un caballero acompañándote de salida del baile, pensé que había sido Kukai- comentó con inocencia fingida.

Amu volvió a ponerse roja y Kukai se refregó el cuello nerviosamente. ¿Qué iban a hacer? Le intrigaba saber que le responderían, si asumirían lo que pasó o no.

- Ah, eso- contestó Kukai- Sí, yo la acompañé. Estaba preocupado por todo el incidente anterior con la reina, y aparte con el vestido que Amu llevaba, lucía como un miembro de la nobleza.

- Si, eso pasó- agregó Amu de manera apresurada, no teniendo efecto en convencerla.

- Hablando del baile ¿Qué pasó con el príncipe y el rey?- preguntó Nagihiko, con la misma inocencia fingida que ella.

- ¿A qué te refieres?- le replicó Amu, totalmente confundida- ¿Qué hay con el príncipe?

Ella sonrió, mientras notaba lo distraída y obvia que Amu podía ser. Ella había visto, cuando Amu comenzó a bailar con el rey, así que sabía que su plan había sido un completo éxito y se congraciaba de ello. Pero, no había que olvidarse que el príncipe se había presentado en el cuarto de Amu para escoltarla al baile y había sido con el príncipe con quien Amu había comenzado a bailar. Así que lo lógico sería preguntarse que había pasado con él después de que todo pasó. Sin embargo, Amu se había olvidado por completo de él y ella sabía de seguro que lo único que ocupaba su mente eran pensamientos acerca del rey.

- No creo que haya pasado nada- le respondió a su hermano- Y escuché que el príncipe partió a su reino temprano, incluso antes de que la mayoría de los sirvientes se despertaran. Un guardia me lo contó.

- Tú siempre tan informada como siempre, hermana- fue la respuesta de Nagihiko.

¿Informada? Esa era una forma de decirlo. Otra forma era decir que tenía ojos en todas partes, o al menos eso intentaba. Por ejemplo, sabía de Amu y del rey, que habían bailado toda la noche. Justo pasaba, cuando vio a Yaya saltar sobre Kairi, gritando acerca de querer casarse con él y, aunque al comienzo la había dejado paralizada, luego no le quedó de otra que aceptar eso y comenzar a fantasear acerca de la adorable pareja que formarían. Conocía a su hermano lo suficientemente bien como para saber que algo había hecho, aunque no tuviera idea de qué. El único que la había sorprendido era Kukai, ella ni siquiera sospechaba que él pudiera haber hecho algo por lo que estar nervioso. Y es que él era siempre tan correcto, siguiendo siempre las reglas, le parecía imposible que las incumpliera de alguna forma. Pero, al parecer, lo había hecho, la pregunta era ¿de qué forma?

- Ya me conoces- le aseguró a Nagihiko. Sonriendo una vez más.

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- Buenos días, Su Majestad- la saludó Nagihiko cuando salía de su recámara.

Sólo lo miró de reojo y siguió su camino al comedor. Él obviamente tenía valor, saludándola con tanta tranquilidad luego de la insolencia que había cometido ayer. No debía tentar la suerte, ya que había faltado muy poco para llamar a los guardias para que le dieran una lección. Cometer semejante insolencia a la reina…

Sin embargo, la sensación de flotar que sintió mientras bailaba, la había hecho desistir de la idea del castigo. Realmente quería bailar, pero nunca pensé que alguien lo notaría, o que le importaría pensó, mientras prestaba atención a su corazón, que latía rápido por una razón desconocida.

- Supongo que lo noté porque estoy siempre atento a todo lo que Su Majestad hace, y todo lo que tenga que ver con Su Majestad me importa- habló Nagihiko.

Ella se paró. ¿Por qué había dicho eso? ¿Cómo es que sabía lo que estaba pensando?

- ¿Dije aquello en voz alta?- preguntó con temor.

- No alta, fue un susurro- le aseguró- Pero, como dije, estoy atento a todo lo que Su Majestad hace.

- Déjame en paz- le soltó en respuesta, con la cara roja y avanzando rápido para poner distancia entre ellos.

Más tenía la suerte de ser demasiado lenta en comparación con él, aparte de tener piernas más cortas, lo que hacía más fácil para él el poder alcanzarla. Entró agitada al comedor, sólo para ver que todos estaban allí, esperando a que los sirvientes les sirvieran el desayuno.

Con tranquilidad se dirigió a su asiento, se sentó y notó la sonrisa que mostraba Utau mientras la miraba. Enarcó una ceja ¿Qué le pasaba a la princesa? ¿Qué había con esa sonrisa picara que le dirigía?

- ¿Qué…- intentó preguntar, pero fue interrumpida por la entrada escandalosa de Tadase en el comedor.

Kukai entró detrás de Tadase, y ella vio como la princesa dejaba de sonreírle para mirar en la dirección a donde estaba Kukai, sonrojarse, antes de quedar mirando a la mesa, con la cara algo roja. Descubrimiento. Sonrió, mientras notaba que a la pequeña princesa de Easter, le agradaba el Jack de su esposo. No pudo evitar notar que el interesarse en la servidumbre parecía algo que los Tsukiyomi llevaban en la sangre.

- Buenos días- saludó Tadase, sentándose en la punta de la mesa- Espero que todos hayan pasado una agradable velada anoche. Lamento haber tenido que retirarme tan temprano, es una pena haberme perdido un evento como este, en especial porque era para celebrar la visita de nuestros amigos de Easter.

- No hay problema Tadase, todos sabemos que fue a causa de comida mal preparada- respondió con tranquilidad el rey, y con un humor más jovial de lo que nunca había mostrado- Te agradezco, en nombre del reino de Easter, por el excelente evento que preparaste para nosotros.

- Protocolo- murmuró, acercando la taza de té a sus labios, a su espalda, pudo escuchar como Nagihiko se reía suavemente.

Aquello le extrañó, que él fuera capaz de escuchar su murmuro a pesar de la distancia que los separaba- con él estando a cuatro metros de ellos, parado al lado de una de la paredes del salón- y también de que ella haya podido notar que él se reía. ¿Cuándo había prestado la suficiente atención como para notar alguna de las cosas que sucedían a su alrededor? En especial cosas que no le importaban, como el saber si Nagihiko reía o no.

Frunció el ceño, ¿Qué estaba pasando con ella el día de hoy? Primero su corazón que latía de manera extraña y luego sus sentidos que se volvían más perceptivos.

- Tadase- le habló- ¿Te importaría decirme cual fue la comida que hizo que te sintieras mal?- le preguntó, genuinamente intrigada.

¿Es que acaso había comido también las comidas mal preparadas y ahora estaban empezando a aparecer los efectos?

- Realmente no lo sé- le respondió con una sonrisa- Unos bocadillos que habían en una mesa en el salón donde esperábamos, creo que eran los últimos los que yo tomé.

¿Bocadillos? Ella no había visto ninguno en el salón de espera, pero había que tener en cuenta que ella llegó última. Al parecer Tadase se había acabado todos antes de ella llegara.

- ¿Y nadie más los comió?- miró a los demás en la mesa, negaron con la cabeza.

- Ikuto, ¿tú no los probaste?- preguntó Tadase- Tú llegaste antes que yo, y algunos bocadillos ya estaban comidos.

- Si, comí algunos- contestó, aún en ese humor jovial, que a ella le daba escalofríos- Pero no me sucedió nada, talvez tu problema haya sido otra cosa.

- Así parece- replicó Tadase- Bueno, ya suficiente de eso. ¿Qué tal estuvo el baile? ¿Lo disfrutaron?

Algunos lo disfrutaron más que otros se vio tentada a contestar, mientras un nuevo escalofrío la recorrió al ver la media sonrisa del rey. Sinceramente, ella lo prefería serio, ¿una sonrisa de ese tipo en un rostro como el de él? Espeluznante, por los menos para ella. Ya que ni a Utau ni a Yaya parecía afectarle, y las sirvientas que le estaban sirviendo se sonrojaron ante su sonrisa.

- Estuvo bien- contestó con tranquilidad.

- Yaya se divirtió- contestó Yaya, aún así, no mostrando ni un cuarto de la energía que mostraba naturalmente.

- Fue entretenido- fue la respuesta educada de Utau.

- Ah, está bien- comentó Tadase, obviamente algo extrañado con la actitud de todos- ¿Dónde se encuentra Hikaru? ¿Sigue en su recámara?

- Se fue a su reino- contestó Ikuto- Ya sabes, los nobles tienen unas obligaciones distintas a los miembros de la realeza- comentó con una burla obvia hacia el futuro príncipe- Partió esta mañana, algo después de que el baile finalizara.

- ¿Lo viste irse?

- Da la casualidad que me encontraba despierto en esos momentos- comentó con otra media sonrisa, y ella notó como Utau sacudía la cabeza.

Así que Utau sabía. Dios, por poco y pensaba que la princesa era una cabeza hueca. Pero al parecer si sabía la razón de que su hermano se haya encontrado despierto a esa hora, como también debía de saber el motivo. Sin embargo, contrario a lo que pensaba, Utau no hacía nada. Se encogió de hombros, debió de haberlo supuesto, más allá de todo, Ikuto seguía siendo el rey y tenía el derecho de hacer lo que le plazca.

Ahora, lo que le causaba curiosidad, era saber como se sentía la princesa con respecto a eso.

- Y hablando de la invitada especial que yo decidí- comentó- Me enteré que fue la joven dama que se llevó todos los halagos en el baile.

Yaya pareció emocionarse ante la mención de su amiga y comenzó a relatar todo sobre como junto con su institutriz se habían encargado de arreglar a la Joker.

- Hicieron un gran trabajo- las felicitó- ella estaba realmente bella.

- Concuerdo en eso- agregó Ikuto.

- Excelente trabajo- le felicitó Utau, con una pequeña sonrisa.

Protocolo, el arma que te permitía sonreír a pesar de que te gustaría golpear a todos por la situación que estás viviendo. Ella conocía esa arma, como también conocía cuando alguien usaba, tal y como lo hacía Utau en ese momento.

- Sin embargo- ella sonrió- Me contaron que desapareció al finalizar el baile.

¿La verdad? Solamente había consultado a las sirvientas más chismosas del palacio, para ver si ellas sabían algo. Le confirmaron que ella salió acompañada de un caballero, que ellas no pudieron reconocer. Supuso que se trataba del rey Ikuto, y aún ahora estaba segura. En especial cuando vio como la princesa se tensaba en su lugar.

- ¿Desaparecer?- preguntó Tadase, sin entender nada de lo que pasaba.

- Es una expresión. Ella no desapareció. Pero dicen que se retiró acompañada por un caballero- miró al rey- y que regresó a su recámara mucho después- esa parte la inventó, queriendo ver si obtenía algo más que el nerviosismo de la princesa.

- Ah, eso, eso es…- intervino Kukai en la conversación y ella lo miró fijo, mostrándole la insolencia que tenía al no solo escuchar si no que también interrumpir una charla entre la realeza- Le ruego me disculpe Su Majestad- se inclinó, y lucía como si tuviera dificultades para reconocerla como un superior- No fue mi intención interrumpir, yo, yo sólo…

- Retírate a tu lugar y puede que obtengas mi indulto- le indicó que se retirara con un gesto de la mano.

- Su Majestad, ¿no cree que está siendo demasiada dura con él?- intervino Utau.

Ella se volvió a verla y notó el enfado en las facciones de Utau. ¿Tanto le molestaba que haya puesto al Jack en su lugar? ¿No era algo exagerado para una mera atracción?

- Utau…- no supo si alguien más notó el tono de advertencia en la voz de Ikuto cuando le habló- La reina está en todo su derecho de reprimirlo, un Jack no tiene nada que ver con los asuntos de la realeza, aún si se tratan de charlas banales.

- Su Majestad tiene razón, fue totalmente mi culpa. Estoy preparado para aceptar el castigo que me corresponde- declaró Kukai, inclinándose ante Tadase.

Muchas cosas pasaron en esos instantes, mientras Utau parecía dispuesta a oponerse al castigo, Ikuto la mantenía en su lugar y luego estaba Tadase quien sonreía tranquilamente mirando a Kukai.

- Estás perdonado- dijo con el pacifismo de siempre- Ahora- sonrió a los demás- Dinos que es lo que nos querías decir. ¿Es sobre Amu? ¿Aquel caballero es algún pretendiente suyo? ¿Algún familiar? Me imagino que lo querías era que la reputación de tu amiga no se vea manchada.

- Sólo, sólo quería decir que quien la acompañaba era yo- se volvió a inclinar- Fue durante el descanso que usted me brindó, me pareció lo correcto acompañarla, debido a los incidentes anteriores, sólo eso.

¿Esa era su gran coartada? Era patética, pero podía servirle.

- ¿Y la estuviste acompañando por tanto tiempo?- preguntó, fingiendo inocencia.

- Bueno eso- Kukai estaba nervioso.

- Fue mi culpa- saltó Utau, ella enarcó una ceja, preguntándose porque protegía a la amante de su hermano.

Luego, se dio cuenta de que lo hacía para proteger al Jack de Tadase.

- Yo le pedí a la Joker que se dirigiera a mi recámara- comentó con nerviosismo- Estaba interesada en crear el puesto de Joker en Easter y quería saber más o menos cuales serían los mejores requisitos como para tener alguien igual de bueno que Amu.

- Si, y…y yo acompañé a Amu hasta que regresó a su recámara- agregó Kukai.

- Supongo que eso explica su ausencia, sabía que Amu es una señorita educada- concluyó el tema Tadase con una sonrisa.

- Al final parece que la única que disfrutó el baile fue Amu- comentó con aburrimiento.

- Yaya también se divirtió, Yaya bailó mucho. Aunque Utau bailó más.

- La solicitada y bella princesa de Easter- alabó Tadase. Yaya se rió.

- La gente tenía miedo de ella- Utau se puso roja ante eso.

- No es mi culpa, no puedo hacer nada con mi título- replicó, obviamente avergonzada.

- Pero entonces vino este valiente caballero y la invitó a bailar. Yaya piensa que es un héroe.

- ¿Héroe?- le preguntó Tadase, con gracia- ¿Por qué dices que es un héroe?

- Porque consiguió a la princesa, y los héroes siempre se quedan con las princesas ¿no?- replicó Yaya, con su lógica de cuentos de hadas.

La princesa de la que hablaban se volvió un tomate, y ella se rió suavemente de aquella lógica, junto con los dos reyes a la mesa. Nuevamente, sus sentidos se concentraron en Nagihiko, y pudo sentir como él le indicaba en voz baja que mirara a Kukai.

Ella hizo lo que él le dijo, preguntándose después como era capaz de oírlo, y vio que el Jack tosía suavemente, con un rojo notorio en el rostro. ¿Podía ser?

- Tú no lo viste Rima-tan- dijo Yaya- Ya que te fuiste temprano, él era alto y tenía una habi…

- ¿Te retiraste temprano?- le preguntó Tadase, curioso.

- Lo hice.

- Que curioso, creí haberte escuchado regresar a la recámara bien entrada la noche- tragó en seco, recordando de repente y notando la importancia del tiempo que había perdido al seguirle los juegos a Nagihiko.

- Eso…- sintió su cara hervir.

¿Por qué le avergonzaba tanto esta situación? ¿Por qué le costaba tanto fingir en este momento?

- ¿La reina estuvo dando un paseo?- preguntó el rey Ikuto de manera burlona.

Ah, así que él había notado los intentos de ella, y ahora se estaba encargando de devolverle los ataques. Astuto, pero él no sabía que le acababa de dar la excusa perfecta.

- Efectivamente, decidí dar un recorrido por el palacio, asegurándome que todo estuviera controlado después del baile y así poder volver a nuestras actividades normales con tranquilidad.

Listo, ahí estaba, una excusa perfecta para su demora y también para la ausencia de Nagihiko, ya que como su cuidador era su deber seguirla a donde sea que fuera.

- Siempre fuiste muy responsable en esos aspectos- concedió Tadase, sonriéndole- Por eso te amo- remató, antes de continuar hablando con los demás.

Ella dejó de escuchar, mientras pensaba que aquellas palabras dichas por Tadase le sabían amargas por alguna razón. Le extrañaba, él se lo decía a menudo, cuanto la amaba y ella sabía contestarle con una similar a la de él, pero esta vez le había sabido mal hasta escucharlas, ni que decir lo que sintió a la idea de responderle de forma cariñosa.

Decidió que mandaría a llamar al médico, algo realmente estaba mal con ella desde el baile.

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- Amu- sintió que la llamaban, mientras se dirigía al jardín.

Volteó a ver y se encontró con Nadeshiko, que se acercaba a paso rápido a ella.

- Nadeshiko- dijo cuando llegó junto a ella- ¿Qué sucede?

-Tú- habló, tratando de recuperar el aire- Tú, no estás ocupada ¿verdad?

- Bueno…no- respondió- Es decir, me estaba dirigiendo al jardín en estos momentos, pero supongo que lo podría hacer después- se explicó- ¿Qué pasa? ¿Por qué me estabas buscando?

- Yo, tengo que hablar contigo- dijo de manera seria.

Ella sólo la miró extrañada, no encontrando un motivo para el repentino cambio de actitud de Nadeshiko, pero lo dejó pasar.

- Te escucho- le dijo, indicándole que hablara.

- De lo que yo quería hablar, más bien preguntarte, es sobre el asunto con la modista.

- ¿Qué asunto con la modista?- ella no sabía que era ese "asunto" del que Nadeshiko se estaba refiriendo.

- El vestido…las medidas…el arreglo- Nadeshiko le tomó las manos- Amu, soy tu amiga, puedes decirme lo que sea y lo sabes. Puedes confiar en mí.

- ¿Qué…?- intentó preguntar, pero la interrumpió.

- Amu, la razón por la que aumentaste tus medidas, porque tu figura está cambiando y tus cambios de humor, ¿es a causa de un embarazo?

- ¡¿Qué?!- replicó, completamente sorprendida de en donde había desencadenado aquella charla.

¿Por qué Nadeshiko le preguntaba esas cosas?

- Amu, ¿estás embarazada?

- ¡No!- casi gritó al responder- ¿Cómo podría estar…lo…?

¿Cómo? Era la pregunta clave. Cerró los ojos, mientras comenzaba a pensar en las cosas con más atención, mientras comenzaba a prestar más atención a lo que pasaba con ella misma. Su corazón se aceleró. La pregunta ya no era como. ¿Por qué? Era más importante preguntar. ¿Por qué ahora? ¿Por qué en este momento?

- Yo…estoy… ¿embarazada?- susurró, aún en incredulidad.

- Amu- intentó llamarla Nadeshiko- ¿Es que no lo habías notado?- le preguntó.

- No…- ¿Cómo no había podido notar la vida que comenzaba a crecer en ella?

Se abrazó su vientre, al fin consciente de lo que ocurría, y asustada de la idea. Una cosa era pensar en tener hijos y otra muy distinta era tenerlos. Aunque muchas veces haya planeado junto a su esposo lo que haría, esto era distinto a aquellas veces y esto era real. Demasiado real.

- Yo…- intentó hablar de esto con Nadeshiko, pero el miedo se lo prohibió- yo tengo que retirarme- terminó diciendo como excusa, alejándose unos pasos de Nadeshiko- No me siento muy bien, me retiraré a mi recamará- se explicó antes de correr lejos de su amiga.

Atravesó todo el camino hasta su recámara casi corriendo, sin mirar a las personas que caminaban a sus costados e ignorando las miradas confusas que le dirigían. Cuando llegó a su recámara, sus pulmones luchaban por conseguir algo de aire y su corazón latía fuertemente contra su pecho. Aunque ese latir acelerado no se debía a la actividad que realizó sino al torbellino de pensamientos que se formaba en su mente.

Un hijo, llevaba un hijo en su vientre. El rostro de su esposo apareció en su mente, un rostro sonriente que la abrazaba cariñosamente, mostrando la alegría que sentía ante la noticia. Ninguno de los dos había esperado que aquel milagro sucediera pronto, pero ambos siempre habían estado emocionados ante la idea.

- Los hombres nunca se interesan por estás cosas- comentó su madre, mientras miraba telas que comprar para regalar a su prima que acababa de tener un bebé- Así que cuando tu momento llegué, sólo acepta que él no estará emocionado.

- ¿Y por qué no debería estar emocionado ante la venida de un hijo mío?- preguntó él, entrando en la habitación, con una sonrisa.

- Porque no es algo de lo que los hombres se preocupen. Los hombres sólo se ocupan de enseñar a sus hijos varones a usar las espadas y de comprar vestidos a sus hijas mujeres. Un hombre no se preocupa por un bebé que aún no nació, menos uno de tu rango.

- Pues yo me preocupo- declaró con firmeza- Y en el momento en que Amu quede embarazada yo estaré atento a cada detalle- se acercó y la abrazó por detrás- Es más, incluso estuve pensando en posibles nombres.

- A ver, sorpréndeme con los nombres que elegiste- dijo su madre con gracia, ella y su esposo siempre habían mantenido esa relación amistosa.

- Si es mujer, se podría llamar Ayumi- comentó, observándola detenidamente para saber si a ella le gustaba el nombre o no, ella le sonrió- Y si es un varón, sería Kaoru.

- Es un nombre muy común ¿no crees?- comentó ella.

- ¿Qué tal Yoru?- insistió él.

- ¡Yoru es el nombre del gato!- le reclamó- ¡No podemos llamar a nuestro hijo como nuestro gato!

Su madre se rió.

-Buen intento- concedió- ¿Pero sólo pensaste en dos nombres? ¿No planean tener más hijos?

- Claro, todos los que Amu desee- respondió él.

- ¿Y si sólo quisiera uno?- preguntó

- Entonces sólo tendríamos un hijo- él la abrazó más fuerte- No importa si es uno, dos, una docena o veinte. Los amaré, ya que todos tendrán una parte de la mujer que amo, y también serán parte mía, lo que me hará amarlos más.

Su corazón se aceleró ante sus palabras dulces y la sinceridad que notaba en su voz. Todo lo que él había dicho era cierto, y cada cosa que había dicho había hecho que lo ame aún más. Colocó una de sus manos, sobre la mano de él que se encontraba en su vientre y le sonrió, antes de darle un beso en la mejilla. No hablaba en serio cuando decía que solo quería un hijo, ella quería darle más de un hijo a su esposo, aunque muchos menos que una docena.

No sabía cuantos serían, o en que momento sería, pero ella estaba segura de que ella los esperaría ansiosa y que él la acompañaría. La simple idea la emocionaba.

Si, la simple idea siempre los había emocionado. Sólo que ahora a ella le aterraba. No sólo estaba sola con esta noticia, sino que su esposo estaba demasiado lejos aún, y faltaba tiempo para que pudiera volver a verlo. Sin contar que…

Miró por la ventana, y vio a aquel carruaje con el emblema de la casa Real de Easter en una de sus puertas retirándose del castillo, seguramente con la princesa a bordo, en uno de sus típicos paseos al pueblo.

- Sin contar que, de manera estúpida, caí y creí en las palabras de ese hombre- murmuró, abrazando uno de los almohadones que había en su cama.

Ella sabía, sin lugar a dudas, que el padre de su hijo era su esposo. Como también sabía, sin lugar a dudas, la culpa que sentiría al encontrarse de nuevo con él. La culpa de lo que había hecho.

¿Por qué no había notado la mentira en aquellas palabras? ¿Por qué no había notado lo falso de esos "Te amo" que él le había dicho? ¿Ella no había querido creer que todo era una mentira? ¿O es porque eran verdades que ella deseaba que fueran mentiras? Aquél último pensamiento la asustó, así que decidió concentrar su mente en otra cosa, cualquier otra cosa.

Pero su mente y sus recuerdos seguían volviendo a revivir ese rostro. Ese rostro apuesto, con esos ojos zafiro que la miraban de una forma que hacía acelerar su corazón, que le dirigía una mirada que parecía sólo pertenecer a ella, que nadie más recibiría, y aquellos labios que le sacaban suspiros, que habían pronunciado aquellas palabras que se habían ganado su amor.

¿Amor? ¿Ella amaba a Ikuto?

- No lo sé, simplemente no lo sé. Sólo sé que amo a mi esposo- eso era cierto- y que voy a amar a este pequeño que crece en mi- otra verdad. Suspiró- Y por él, he decidido que sólo voy a amar a la persona que ame a mi hijo tanto como yo lo amo.

Lo había decidido. Ahora la pregunta era ¿podía Ikuto superar la prueba? Y otra más importante era ¿ella quería que él pase la prueba?

- Amu- la voz de Kukai llamándola desde el otro lado de la puerta la sacó de sus reflexiones- Amu, Nadeshiko me dijo que te encontrabas mal. ¿Qué pasó? ¿Comiste de la comida mal cocinada que enfermó al rey?

Se levantó a abrirle la puerta a Kukai. Ese día ella no quería ver a nadie, pero Kukai era una excepción y si se trataba de él, ella podía mostrar como realmente se sentía.

- Amu- la tomó de los hombros, revisándola con la mirada- ¿Te encuentras bien?

- Estoy bien- cerró la puerta, para evitar que alguien los oyera- Estoy perfectamente bien- le aseguró, ante la mirada preocupada que él le daba. Suspiró- Lo que pasa es que…- cubrió su vientre con sus manos- Estoy embarazada- le anunció a Kukai.

Kukai parpadeó de la incredulidad, y se quedó quieto por dos segundos, como paralizado por la noticia. Entonces pareció volver en si y le mostró una gran sonrisa antes de ahogarla en un gran abrazo de hermano mayor.

- Felicidades- casi gritó de la emoción- No puedo creer que serán padres, estoy muy feliz por ustedes.

- Estás más emocionado que yo- dijo en un murmuro.

- ¿Acaso no estás emocionada?

- Lo estoy, pero también estoy aterrada- confesó- Es sólo es que esto es tan…real, ¿sabes? Es algo impresionante.

- Es un milagro- colocó una mano en su hombro, de manera cariñosa- Un milagro que te hará más feliz al compartirlo con él- le sonrió.

- Tú sabes que él esta…lejos- miró por la ventana, al cielo fuera de ella- Y que falta tiempo para que él regrese.

- Amu, esta situación es distinta- le dijo de manera seria- Estás embarazada, tienes que regresar al reino.

- No lo haré.

- ¿Y crees que él lo permitirá?

- Nadie se lo dirá. Tienes que guardar el secreto- Kukai negó con la cabeza- Arruinarás las cosas si se lo dices.

- Tú las arruinarás al no decir la verdad- le replicó.

- No pasará nada, lo prometo- volvió a negar con la cabeza- Prometo tener cuidado y prometo obedecerte de aquí en más, sólo no se lo digas- él enarcó una ceja- Vamos, sabes que es lo mejor- insistió- Te asegurarías de que estoy haciendo sólo lo que es seguro para mí.

- ¿Lo que sea?

- Lo que sea- aseguró.

- ¿Y si te digo que no vayas más a buscar a Diamante Negro?

- Eso no es justo- replicó- Es mi amiga.

- Sabes que si quieres verla, puedo idear una forma para que la veas aquí. No es injusto. Y sólo aceptaré callarme si eres honesta en cuanto a lo de obedecerme.

Pensó bien lo que iba a decidir y luego respondió.

- Está bien- dijo con resignación- Haré lo que me ordenes, aunque tenga que quedarme encerrada en este castillo. Sólo no se lo digas a él.

- ¿A qué estás esperando?

- A que el tiempo correcto llegue, sólo eso.

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Días después, el As se acercaba a su amiga la Joker, para felicitarla por otra presentación.

- Genial, Amu-chi. Estuviste muy graciosa- le decía con alegría- Aunque no hiciste tus trucos impresionantes.

- Ah, sí, eso, sólo estoy teniendo más cuidado, como Kukai me pidió- se explicaba Amu.

- ¿Cuidado?

- Sí, más cuidado.

- Genial- respondió Yaya, no entendiendo muy bien el motivo.

- Amu- Nadeshiko le habló a la Joker- ¿Podría ser que ese pedido sea por…- la tomó del brazo y la alejó un poco de los demás. Sin notar que Yaya las siguió- …por el embarazo?- terminó su pregunta.

- ¡Ah! ¿Cómo?- gritó, sorprendida- ¡¿Estás embarazada?!- preguntó en un grito, provocando que todos se voltearan a verlas.

Todos en aquel gran salón habían escuchado aquella noticia, los guardias, las sirvientas, los Jacks de la realeza.

Y más importante, los miembros de la realeza de Easter y Seiyo.


Así el octavo capítulo llega a su fin. Me disculpo por lo corto que fue.

Intenté dar lo mejor de mi, aunque siento que no fue uno de mis mejores trabajos u.u, espero que no haya decepcionado a nadie. Supongo que el tiempo que dejé en suspenso la historia me jugó en contra.

Ya estoy comenzando a escribir el próximo capítulo, así que espero tenerlo listo pronto y que salga mejor de lo que salió este.

Bueno, eso fue todo, espero que me dejen reviews con sus opiniones y consejos sobre como mejorar un poco lo que queda de la historia. Estoy abierta a todo tipo de comentarios. Nos veremos en el próximo capítulo. ¡Adiós!