Capítulo 5: De Separaciones y Otras Verdades:

Draco y Hermione ya habían terminado su desayuno y se habían duchado juntos, que aunque la castaña no permitió que se fuera de control, no detuvo para nada al rubio que le provocaba caricias y besos húmedos por doquier. Blaise estaba en su casa, tratando de ver cómo solucionaba las cosas con su mejor amigo. Astoria se terminaba de arreglar mientras esperaba al Auror. Ron sonreía al ver la prueba de embarazo de su amante que lo miraba con ternura. Y el pequeño Rupert Wesley tomaba el té con los pequeños Lyssander Nott y Lily Potter, mientras Ginny y Luna arreglaban todo para el cumpleaños de Molly.

Todo parecía transcurrir bien esa mañana, hasta que llego la hora de encontrarse en el Ministerio.

-Señor y Señora Malfoy, ¿a qué debo el honor de su visita? – Dijo el Ministro mientras hacia un ademan con las manos para que tomaran asiento.

-Venimos a terminar de tramitar el divorcio – Contesto Draco fríamente.

-¿Cómo? ¿Divorcio? Mira Draco con todo el respeto que te mereces y disculpa mi atrevimiento pero divorciarte de la Señora aquí presente sería un disparate – Agrego el Ministro.

-No importa los escándalos, solo me interesa tener que terminar con esta farsa y punto. Aparte no es tan complicado lo que tiene que hacer Federic, solo danos el papel para que lo firmemos y todo solucionado – Y el rubio miro al hombre sentado del otro lado, casi retadoramente.

-Haré una excepción solo porque eres tu Draco, aunque esté en contra de la decisión absurda que estés por tomar… - Dijo sacando los papeles de adentro del cajón de los archivos – Y ¿cuál es la causa? – Dijo mirando a la pareja. Draco miro con asco a su mujer, próximamente su ex mujer.

-Solo es por… - Astoria miro a Draco y dirigió directamente su mirada a la ventana y siguió hablando – Solo… Se acabo el amor Federic

-Y yo que los veía tan enamorados juntos – Suspiro el Ministro.

-Eso era antes de los engañitos – Susurró la rubia y aunque fue un susurro Draco lo escucho igual.

-¿De qué demonios estás hablando? – Le susurró algo enojado.

-De tu romance con la sangre sucia

-No le digas asi a Hermione – Dijo Draco mirándola cada vez con mas odio.

-Ya da igual, al fin y al cabo no tengo porque sentirme mal con lo que hice – Contesto.

-Ni deberías tampoco

-Listo, Draco firma aquí – Dijo el Ministro terminando y dándole el papel al rubio,

-Ya está. Ahh… Y Federic hazme el favor de no decir nada acerca de esto ¿sí? Para que no tengamos problema ninguno de los dos – Dijo mirando a su amigo.

-No hay problema Draco, sabes que conmigo el secreto esta más que guardado – Contesto el ministro – Señorita Greengrass puede ¿por favor firmar aquí? – Federic estiro el papel, observo que Draco miraba fijo a la rubia que firmaba mas tranquila de lo que se encontraba ayer.

-Listo – Levanto la mirada y estiro el papel hacia el ministro.

-Muy bien. Desde hoy vuelven a ser Draco Malfoy y Astoria Greengrass – Dijo Federic mirando la pareja recién divorciada.

-Perfecto – Comento Draco mientras salía de la oficina seguido de Astoria – Astoria Emmm… Yo no voy a volver a la Mansión por unos días, si quieres quédate ahí hasta que encuentres donde quedarte – La rubia lo miro con algo de alegría en sus ojos.

-Gracias… - Draco le dirigió una sonrisa de lado y siguió su camino hasta la oficina pero una voz lo interrumpió – Draco ¿puedo hacerte una pregunta? – Draco la miro y asintió con la cabeza - ¿Eres feliz con Granger? – El rubio se quedo perplejo con la pregunta de su ex mujer.

-Mucho… - La rubia le sonrió – A propósito, ¿te molesta si Hermione va a buscar unas cosas de mi armario? – Astoria sonrió y negó con la cabeza – Gracias – Le dijo el rubio y Astoria desapareció del Ministerio con rumbo a la Mansión Malfoy.

Aunque la forma en que encontró a su mejor amigo y a su ex mujer no fue la que se espero, Draco aprendió a no guardar rencor, a lo que dispuso cuando contesto lo que le pregunto Astoria. Estaba dispuesto a perdonarle lo que Zabinni le hizo por mas estúpida que sea la escusa que este le ponga y de comprarse otra casa para vivir con Hermione y dejar a Astoria en la Mansión para no dejarla sin techo. En el tiempo que el rubio convivió con la castaña aprendió muchas cosas, una de esas, a no guardar rencor alguno.

Mientras tanto en la casa de Ron:

-¿Ron? ¿Ron estas en casa? – Pregunto una castaña dejando el bolso y las llaves en la mesita del living.

-Bajo enseguida Herms – Grito el colorado desde el primer piso. Hermione se dirigió a la cocina y se propuso a preparar la cena, antes de empezar; agarro dos lechuzas y les escribió a Draco y a Lavender que necesitaba verlos en su casa de urgencia. Luego de mandar las lechuzas, comenzó a prepararla cuando Ron bajo las escaleras y se dirigió a donde estaba la castaña – Hola – Dijo sonriendo.

-Hola – Le devolvió el gesto – Ron tenemos que hablar – Ron hizo una cara no agradable. Ese "tenemos que hablar" no sonaba muy bien que digamos.

-Claro Herms ¿dime qué pasa? – Pregunto el colorado con un poco de miedo.

-Mejor hablemos mas tarde. – Mientras preparaban la mesa, Hermione coloco un plato de más.

-¿Esperamos visitas? – Pregunto el colorado perplejo por la mesa colocada.

-Si – Contesto la castaña, cuando tocaron la puerta – Y ahí llego una de las visitas – Dijo mientras se dirigía a la puerta y se encontraban con una Lavender nerviosa.

-Vine lo antes posible Herms, ¿sucede algo con Rupert? – Pregunto entrando a la casa.

-No solo necesito hablar contigo – Dijo mirándolos – Siéntense, hablaremos después de cenar. La castaña se dirigió a la cocina en busca de la comida, mientras Ron y Lavender se miraban sin comprender lo que sucedía.

La castaña había preparado pasta con salsa blanca con un toque de hierbas silvestres. Hermione era muy buena cocinera, Draco se lo decía todo el tiempo. La comida surgió lo mas tranquila posible, hablando de Rupert y el trabajo. Cuando la castaña levanto la mesa para traer el café, Lavender supo que en ese momento se venía lo peor.

-Bueno si los cite acá fue para hablar. – Dijo mientras dirigió su mirada a la rubia que yacía a su derecha – Nosotras somos amigas, desde Hogwarts… ¿Tienes algo que decirme o contarme? – Pregunto dejando a una Lavender congelada y un Ron ahogado por la pregunta.

-¿Qué…? ¿Qué quieres decir Herms? – Pregunto tartamudeando.

-¿Por qué no me contaste que estas embarazada?