Bueno lamento el retraso T.T pro estoy de exámenes y no tengo mucho tiempo aun asi les dejo este cap un poco mas largo que los anteriores.
Muchas gracias por todos los reviews los intentar contestar cuando pueda lo prometo Ò.Ó
Los personajes no me pertenecen son de Himayura.
La puerta chirrió al abrirse pero Gilbert la ignoro y fingió seguir durmiendo. Los pasos recorrieron la oscura habitación haciendo que las tablas de madera del suelo crujiesen a punto de romperse.
Ludwig empezó a preparar el desayuno y el amargo olor del café y tostadas se extendió por la habitación. Gilbert aun "durmiendo" empezó a soñar otra vez con la comida de aquel Alemán, realmente cocinaba bien.
Los pasos de repente se detuvieron y Gilbert intento descubrir que hacía en el repentino silencio, luego se tenso inmediatamente al notar que los pasos avanzaban hacia él y se detenían a su lado.
Seguía con los ojos cerrados y durmiendo boca arriba en el pequeño sofá, con una actitud completamente relajada. El pijama le quedaba enorme, dificultando bastante sus movimientos y haciéndole mostrar más piel de la que pretendía ocultar, cuando se le bajaba el pantalón o se resbalaba el cuello de la camisa mostrando el pecho o un hombro.
Una mano se poso sobe su estomago haciendo que sintiese su calor a través de la fina prenda. La mano se movió un poco frotándose contra su torso empujándole suavemente como temiendo hacerle daño.
-Gilbert despierta no tenemos que ir en un rato- murmuro Ludwig inclinado sobre el albino. Gilbert se relajo instantáneamente. Así que solo era eso. Bueno aprovecharía la situación para poner en marcha su maravilloso plan- fase uno.
Levanto los brazos sin abrir aun los ojos fingiendo todavía estar en un profundo sueño y envolvió con ellos el cuello del muchacho acercándole a él. Notó satisfecho como el menor se tensaba y ponía una mano sobre el sofá en un intento de aguantar el equilibrio y no caer sobre él.
-Elizabeta- murmuro el albino fingiendo que soñaba con otra persona y acercando más al rubio hacia sí.
Sus bocas quedaron a milímetros y sintió la respiración acelerada del menor sobre su cara. Giro la cabeza preparado para juntar sus labios mientras se acercaba lenta y sensualmente, notando al otro temblar y tensarse aun más intentando en vano alejarse de él.
-Te quiero- murmuro contra la boca del rubio rozando ya sus labios delicadamente.
Daria cualquier cosa por abrir los ojos y ver la mirada que tenía en aquel momento el menor. Abrió la boca listo para comerle de una vez y un fuerte puñetazo se estrello contra su estomago haciéndole abrir los ojos de inmediato mientras comenzaba a ver puntitos azules. Sus brazos habían soltado a su presa para agarrarse el dolorido estomago y el rubio se dirigía a la cocina dándole la espalda.
-¿Pero qué narices ha sido eso?- pregunto el albino con lagrimas en los ojos y retorciéndose de dolor.
El rubio se dio la vuelta. Su mirada era seria, tranquila, ni un sonrojo, ni temblor de manos, ni nerviosismo. Absolutamente nada que pudiese indicar su incomodidad.
-No te despertabas- le respondió y su voz al igual que su apariencia no le revelo nada al albino. Entonces frunció el ceño, mientras el otro comenzaba a desayunar. Sería mucho más complicado de lo que aparentaba.
Se levanto aburrido y se sentó al lado del otro en la mesa, comenzando a beber el delicioso café. Realmente cocinaba bien. Le observo de reojo mientras degustaba su tostada y leía el periódico concentrado. Seguramente si se hubiesen encontrado en otra situación o en otra vida hubiesen podido ser amigos y todo.
Al acabar pasado ya un rato, el rubio retiró los platos y comenzó a fregar, dejando todo más limpio que los chorros del oro. "Los Alemanes y su perfección" pensó Gilbert. Tras observarle un rato aburrido a ver lo que hacía, decidió quitarse el maldito pijama que no le dejaba moverse y ni corto ni perezoso empezó a desvestirse allí mismo buscando su ropa por la habitación.
El Alemán no dijo nada simplemente se concentro en su tarea de limpieza."Los extranjeros y su falta de pudor" pensó. Pero cuando vio que iba a coger la misma ropa que le habían dado ayer, aquella extraña y horrible ropa del hospital. le preguntó:
-¿Te vas a poner eso?-
-Sí, no tengo otra cosa- respondió sin darle importancia pero llorando internamente por la awesome ropa que le habían confiscado "los muy…".
-Ya, bueno espera un momento- murmuro el otro adentrándose en su cuarto. Gilbert obediente se quedo de pie, aun en calzoncillos esperando a lo que fuera.
Al rato salió el rubio con un fardo de ropa y se la lanzo a la cara mientras el volvía a entrar al cuarto para cambiarse él.
-¿Qué es esto?- pregunto el albino.
-Ropa, normalmente uno se la pone sobre el cuerpo- respondió burlándose.
Gilbert quiso partirle la cara, pero se contuvo para suerte del otro. Que generoso que era.
-Gracias pero no la quiero, tu ropa me queda grande y es molesto- respondió lanzándosela de regreso con un deje arrogante a lo "soy demasiado awesome como para ponerme tu asquerosa ropa" y cogió la suya propia.
-No hay problema, es ropa de cuando era pequeño, te quedara perfecta enano- se burlo el mayor. La ropa volvió a volar por el aire como si fuese una pelota.
"Gilbert contrólate, por mucho que quieras no le puedes matar o acabaras mal, cíñete al plan y todo acabara bien" Tomo la ropa al vuelo y mostrando la sonrisa mas hipócrita que pudo poner murmuro un –Danke- y comenzó a vestirse con ellas.
Al cabo de un rato ambos estaban vestidos. Ludwig con su uniforme de la SS negro y ajustado para facilitar los movimientos, con las pesadas botas militares y la doble aspa sobre el hombro. Gilbert con unos pantalones desgastados, una camisa blanca y una impecable americana que ahora sí le quedaba bien y no se le caía según andaba.
-Bueno pues si ya estas nos vamos- murmuro el rubio abriéndola puerta y haciendo un gesto para que saliese.
Gilbert tembló al verle así vestido con las negras y peligrosas pistolas sujetas al cinto y recordó, sin poderlo evitar, lo que había pasado. Aun así "el miedo solo es una palabra de cinco letras" se repitió y cruzó el umbral de la puerta comenzando a bajar las interminables escaleras.
Volvieron a montar en lo que algunos se empeñaban en llamar coche pero que mirases por donde lo mirases parecía una maquina asesina. Ludwig le miro de reojo mientras se agarraba fuertemente al asiento buscando seguridad.
-Apréndete el camino por que dudo que pueda ir a buscarte-
-¿Por qué?-
-Tengo trabajo- y sin más metió la delgada llave en la ranura y arranco el coche después de girarla diez veces sin éxito. El aparato dio un fuerte tirón y arranco a andar mientras el albino clavaba las uñas en el asiento.
Las largas y grises calles pasaban por la ventanilla en una rápida sucesión, mientras ellos se mantenían en un cómodo silencio. El humo salía de las alcantarilla blanco y puro y se deshacía en el helado aire. La gente apresuraba su paso en las frías calles invernales intentando llegar a un sitio caliente.
Finalmente llegaron ellos a un enorme edificio aun más gris que los anteriores de hormigón y recientemente construido como declaraba la doble aspa recién pintada sobre una de las paredes.
Aparcaron el coche y entraron en el edificio con un Gilbert quejándose mentalmente por sus articulaciones agarrotadas después de estar tanto tiempo en tensión. Se prometió no volver nunca a subir a la maquina diabólica esa.
Ludwig se adelanto a una secretaria y le entregó una serie de hojas que ella leyó curiosa para finalmente marcarlas con un sello blanco y darle al albino una hoja con una serie de direcciones sobre donde se encontrarían sus futuras clases.
El rubio le volvió a revolver el pelo al albino esta vez sin consecuencias, simplemente a modo de despedida y salió del local dejándole solo en el inmenso edificio sin saber aun muy bien lo que tenía que hacer.
Por tanto sonrió a la secretaria con su sonrisa de "Soy awesome y lo sabes" y ella se la devolvió sonrojada y cohibida indicándole con el dedo uno de los miles de pasillos que partían de la sala de recepción.
Finalmente tras dar muchas vueltas desentrañando el mapa que le habían dado, llegó a una sala al fondo de un oscuro y húmedo pasillo y entró dispuesto a lo que fuese. El "profesor" un tío con lentes y más estricto que el que le había interrogado la vez anterior, confirmó sus papeles para indicarle al fin que se sentase en un banco entre un rubio Casanova y un moreno sonriente al final de la interminable clase llena de gente.
-Me llamo Roderich y a partir de ahora seré su profesor en el proceso de reeducarles¿ entendido?- grito con los ojos entrecerrados retadoramente. La clase contesto un "Señor, si señor" y entonces comenzó una larga charla con una pasión y furia nunca vistos, sobre que si los judíos eran esto o que si eran aquello.
Gilbert bostezó cansado y aburrido si querían que dijese que odiaba a los judíos lo diría sin ningún problema. Pero no les permitiría que le comiesen la cabeza ni que nunca supiesen lo que realmente pensaba. Miro a su alrededor para encontrarse a un moreno durmiendo y al rubio mirándole con una mirada extraña que le provocó un escalofrió.
-Hola me llamo Francis- dijo tendiéndole un mano y sonriéndole
. -Yo Gilbert-respondió él, aun dudando de si cogerle la mano o no, pero finalmente aceptando.
-Y dime Gilbert- empezó acercándose más de lo necesario- ¿Tienes novia?- continuo mientras le pasaba un brazo por el hombro.
- Em…no-respondió brevemente. Intentaba alejarse todo lo que podía del agarre del rubio pero a su espalda el moreno seguía durmiendo y no quería despertarle- Esto disculpa¿ te podrías alejar un poco?- dijo plantándole una mano en la cara y empujándole bruscamente- es que necesito mi espacio personal- comentó levantando un poco la voz cabreado.
-¿Que le estás haciendo esta vez al nuevo Francis?- susurro una voz de ultratumba recién levantada muy cerca de su oído. Gilbert pego un salto y se abrazo fuertemente al rubio del que hace unos momentos había estado intentando alejarse completamente aterrorizado.
El rubio acepto gustoso el abrazo mientras comenzaba a colar una mano por debajo de la camisa inspeccionando a su nuevo amigo. Gilbert ni le prestó atención seguía mirando asustado al moreno que acababa de levantarse y les miraba con una aura demoniaca a su alrededor y una mirada de odio profundo que se acrecentaba aun más por las ojeras.
-Nada Antonio, tu a lo tuyo, sigue durmiendo, yo me encargo del nuevo- le respondió el rubio entretenido ya que acababa de descubrir cómo se abría el pantalón del albino.
-Y una mierda gabacho déjale en paz- dijo extendiendo una mano hacia el albino que tembló aun mas y cerró los ojos esperando lo peor, y entonces sintió las manos del rubio. Rápidamente se tenso y separándose rápidamente le dio tal puñetazo en la cabeza que el que se fue adormir fue él.
El moreno se le quedo mirando sorprendido, y seguidamente estalló en carcajada. El profesor les miro mal y el moreno murmuro un débil" lo siento" mientras intentaba calmerse y este volvió a dar la clase sin preocuparse por él.
Un rubio en el pupitre de enfrente con una cicatriz surcándole el ojo derecho y fumando un cigarrillo elegantemente miro al moreno con cara de asco.
-¿Cómo no?, tenía que ser el idiota de siempre- murmuro para sí mismo volviendo a prestar atención a la clase, pero lo suficientemente alto como para que el moreno lo oyese. Este se puso colorado y se hundió de repente en su asiento perdiendo todo el aura asesina que momentos antes había tenido. Pareciendo un cachorrillo abandonado.
Gilbert tuvo entonces, por primera vez, remordimientos de conciencia y se acerco al moreno para intentar animarle y que volviese a sonreír.
-Oye, lo siento, ha sido culpa mía, en serio no te preocupes- comenzó poniéndole una mano en el hombro.
- No , no pasa nada- le aseguro el otro sonriéndole de nuevo, pero con una sonrisa falsa que demostraba mas tristeza que alegría- Es Vicent, me odia, asique no te preocupes ya estoy acostumbrado- continuo, con la voz quebrada y unos ojos de una tristeza infinita.
En Gilbert comenzó a surgir entonces, el instinto protector y quiso abrazar al pobre moreno para intentar consolarle, que temblaba levemente y le miraba con cara de desesperación como un niño pequeño completamente indefenso y desvalido. Pero para su desgracia el tal Vicent se había vuelto a mirarles y que lo hiciese solo complicaría aún más las cosas. Así que simplemente apretó su agarre sobre su hombro en una muestra de apoyo.
Antonio le miro ya un poco más animado por su nuevo amigo. Francis por su parte había vuelto a la vida y miro a la pareja conmovido. Y así en una larga e interminable clase los tres compañeros de banco acabaron haciéndose amigos.
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-Oye Gilbo te vienes a tomar algo a un bar de por aquí cerca?- Pregunto el moreno ya en la calle con una bufanda roja alrededor del cuello y un largo abrigo protegiéndole del maldito frio.
-Te he dicho que no me llames Gilbo, soy Gilbert, Gilbert no estropees mi awesome nombre, además el idiota con el que vivo seguramente se enfade si llego tarde- respondió enfurruñado.
-Venga si será solo un momento, además tenemos mucho de lo que hablar verdad ¿Antonio?- murmuro el rubio con nuevos planes de conquista en mente y mirando a sus dos compañeros de una manera no muy sana
. -No creo que…- volvió a comenzar el albino, pero nada pudo hacer cuando Francis agarro a ambos del brazo y con una fuerza sobrenatural tiro de ellos hacia el bar más cercano.
Finalmente ya resignado, sentado en una mesa apartada de un típico pub Alemán lleno de gente ruidosa y borracha, con las paredes decoradas a más no poder y con una buena jarra de dorada cerveza delante suyo, Gilbert comenzó a olvidarse del Alemán que tenía en casa. -Bueno y tu Gilbert ¿como acabaste metido en el curso ese?- pregunto curioso el moreno mirándole desde el otro lado de la mesa detrás de una taza de humeante chocolate.
-Pues…- intento empezar, sin embargo, los recuerdos volvieron rápidamente, todavía demasiado recientes como para poder hablar de ellos como si no pasase nada. Con un nudo en la garganta y sin saber muy bien que responder guardo silencio mientras observaba la burbujeante cerveza. Los otros dos entendieron al instante lo que pasaba y con un rápido intercambio de miradas decidieron cambiar de tema.
-Bueno pues sabes que al idiota este- empezó Francis señalando a Antonio- le capturaron cuando vino a combatir contra los nazis- continuo con tono confidencial evitando que los borrachos de la mesa de al lado que empezaban a cantar les oyesen-y como pertenecía a uno de los aliados de Alemania por todo el royo de Franco y eso, decidieron no matarle y reeducarle aquí, en Alemania- Concluyo con una sonrisa.
Gilbert soltó varias carcajadas al imaginarse al inocente español sin saber qué hacer en el país contra el que había combatido. Francis suspiro aliviado al ver al albino volver a la vida, pero Antonio miraba a Francis enfadado.
-Oye no te rías de mi, que lo tuyo fue aun más penoso-
-Eso no es verdad- respondió Francis de repente concentradísimo en su copa de vino.
-¿A no?- siguió el español con una mano sobre la cintura- que yo sepa a mi no me confundieron con un Alemán por ser rubio y tener ojos azules ni tampoco me metieron a un reformatorio por mis tendencias….em…amorosas, demasiado liberales- le saco en cara el español con un tono entre divertido y enfadado.
Gilbert se partía de risa golpeando la mesa y medio bar le miraba extraño. Se sentía bien reír, aunque fuese por una estupidez. Finalmente ya recuperado volvió a sentarse derecho pero los dos amigos seguían discutiendo.
-Vale pero yo no soy un masoca que se ha enamorado de un tipo que me odia profundamente- le echo en cara el francés al español.
-Em…yo…no- el Español de repente se había puesto más rojo que uno de los deliciosos tomates de su tierra y había perdido toda capacidad de locución para regodeo del Francés. Los de la mesa de al lado se habían callado y les miraban divertidos mientras Gilbert empezaba a entender lo que había pasado en clase entre el Español y el tal Vicent.
-Vaya, asique te gusta Vicent- soltó el Alemán bebiendo de su querida jarra de cerveza. El español se puso aun mas rojo.
-Yo no…a mi no me gusta…- su mirada iba de la taza de chocolate al suelo a la cara de Gilbert y luego otra vez al suelo.
-No te preocupes mon amour yo te ayudare a conquistarle- le animo el francés pasándole un brazo por el cuello e intentando llegar más allá.
-No te esfuerces Francis, es imposible, ese tío me odia- lloriqueo volviendo a sonreír con cara de pena. Gilbert quiso volver a abrazarle y acariciarle la cabeza protectoramente como a un perrito, a la vez que empezaba a odiar a un tal Vicent por dejar así a su mascota.
-Además- continuo el español- tú no eres quien para ayudarme. Todavía estas intentando conquistar al tío con el que vives, ese tal Arthur que resulta que también me odia profundamente- murmuro el español cada vez más deprimido.
Francis por su parte soltó a su amigo y se fue a un rincón a pegarse cabezazos contra la pared. Mientras mordía un pañuelo a lo mujer abandonada. Gilbert ya no sabía si ayudarle y intentar detenerle o reírse de él y decirle que se lo tenía merecido por pervertido. Le caían bien esos dos y al parecer no les importaba el tema de la homosexualidad que tanto asco les daba a los Alemanes.
Se quedo con ellos hablando, haciendo el tonto, iniciando una competición de bebida con los de la mesa de al lado… hasta que se dio cuenta de la hora que era y asustado por lo que el Alemán le diría por llegar tan tarde, decidió volver a casa.
Recorrió las frías calles con la cabeza un poco ida a causa de la cantidad de alcohol que llevaba en vena pero finalmente distinguió el viejo edificio entre las grises casas. Tardo veinte largos minutos en subir las escaleras y llego en frente de la maldita puerta.
Se paso otros veinte minutos buscando las llaves para abrir la puerta, hasta que se dio cuenta que el rubio no le había dado llaves. Bueno a los genios también se les olvidan cosas. Llamó a la puerta con los nudillos y esta se abrió tenuemente.
El apartamento estaba completamente vacío como atestiguaba la oscuridad que reinaba y el denso silencio. El chico aun no debía de haber llegado. Aun así no le dio importancia y se dirigió al sofá en el que se tumbo complacido. Su cuerpo le dio las gracias por poder descansar después de la helada caminata y su cabeza dejó de palpitar dolorosamente.
El tiempo fue pasando lentamente y lentamente él se fue quedando dormido aun con la ropa puesta. De repente un portazo azoto la habitación y la luz se encendió de golpe dañándole su adormilada vista. Giro para ver al culpable de aquel brusco despertar y gritarle que no se atreviese a molestar a su increíble persona encontrándose con el Alemán.
Este llevaba todavía el uniforme y de él chorreaba un liquido rojo que dejaba unas grandes gotas sobre el viejo suelo. Temblaba ligeramente y parecía haber soportado una fuerte tensión como demostraban sus abatidos fuertes hombros. El chico no parecía herido como se preocupo en comprobar con un rápido reconocimiento, por lo que la sangre debería ser de otro.
Entonces dirigió la mirada al rostro del chico y la sorpresa y desconcierto aparecieron en la suya. El chico tenía los ojos rojos de haber llorado recientemente y su expresión era de completa desesperación, angustia y arrepentimiento. Parecía capaz de desmoronarse allí mismo.
-¿Qué ha…?- murmuro delicadamente, de repente intentando ayudarle para que dejase de poner aquella cara que le remordía la conciencia por lo que estaba intentando hacerle. Tenía la misma sensación que con Antonio aquella mañana: el instinto protector ante la criatura débil e indefensa que de repente había aparecido delante suyo.
Intento levantarse y acercarse a él sin embargo el chico como un animal asustado salió corriendo atravesando la habitación de dos largos pasos y se encerró sin siquiera dirigirle una mirada en su habitación. El siguió sus pasos y intento abrir la atrancada puerta y al ver que no podía comenzó a dar golpes para intentar que la abriese. Después de una hora paró y se quedó en silencio observando la puerta sin saber qué hacer.
Al final se dirigió al sofá cansado y preguntándose por qué narices estaba intentando ayudar a aquel asesino, preguntándose porque tenía el chico aquella cara de arrepentimiento y que narices acababa de sentir al verle así.
Bueno pues ya esta lo siento pero tenia que meter al Bad Friends Trio es que me encanta XD y también a alguna parejita mas o quedaba mu soso.
Déjenme sus opiniones y sugerencias y por supuesto Reviews, que me motivan a escribir más n.n( indirecta indirecta ¬¬)
Un besoncio
