Hola gente sorry por el retraso por he estado ocupada con matriculaciones y cosas de esas. U.U

Weno como la gente me echo la bronca por que me estaba quedando mu depresivo, decidi arreglarlo un poco y a partir de ahora prometo que sera mas...normal ¬¬

Weno pos eso espero que os guste n.n


Aquella noche cambio completamente la rutina de Gilbert. Se había tirado los últimos meses planeando como acabar con el rubio que en aquellos momentos dormía en sus brazos, cansado de tanto llorar. Se dio cuenta que el culpable de todo aquello no era el chico, sino la sociedad Alemana en aquellos momentos.

Sin darse cuenta perdono al chico por haber matado a su familia. Ya había sufrido bastante, incluso demasiado y merecía ser feliz. Abrazo aun más fuertemente al chico que agarraba con fuerza su chaqueta y alargando un brazo agarro la manta que descansaba sobre el sofá y les cubrió con ella. Por suerte aquella noche no dormiría en el maldito sofá.

Gilbert pensó sobre su vida durante toda la noche, lo que había perdido, lo que tenia ahora y lo que podía hacer para conservarlo. Finalmente empezó a amanecer, no había podido dormir nada en toda la noche pero tenía la mente mucho mas despejada y clara, se levanto y comenzó a preparar el desayuno. El chico se revolvió buscando su calor pero no se despertó.

Preparo tortitas que hacía meses que no comía y un chocolate caliente cubierto de nata. Luego limpio el suelo de sangre y escondió la pistola donde el otro no la pudiese encontrar para finalmente, despertar al rubio que se le quedo mirando sorprendido. Nunca se levantaba antes que él.

-Báñate, te he preparado el baño y deja la ropa en el tiesto luego la lavaré- dijo con voz firme, sin aceptar replica- tienes el desayuno en la mesa para cuando acabes, luego tenemos que hablar, hoy tienes el día libre ¿No?-

El rubio le miro desde el suelo aun medio dormido. ¿Qué le había pasado al albino? Había cambiado completamente de personalidad, ahora parecía más fuerte y seguro de sí mismo, no lo entendía. Aun así le hizo caso y desvistiéndose entro a la bañera. Tras asearse y ponerse unos pantalones vaqueos se sentó enfrente del mayor a comer.

-¿Qué es esto?- pregunto señalando la comida.

-Tortitas, normalmente la gente las parte con el tenedor y se las come- dijo el albino burlonamente devolviéndole la broma.

-Ya…- dijo el rubio mirándole raro. Empezó a comer la extraña comida y antes de que se diese cuenta se había acabado todo el plato. Acababa de descubrir su comida favorita.

-¿Quieres más?- murmuro divertido el otro mientras se levantaba a limpiar su plato y a encender la radio para escuchar las noticias de aquel día.

-Si por favor- murmuro entrecortado el Alemán intentando ocultar su ansia por mas tortitas.

Pero ambos se quedaron quietos al escuchar la radio. Una voz metálica anunciaba con deje lastimero:

-Queridos espectadores en el día de hoy lamento tener que comunicar malas noticias, después de haber perdido el norte de África hace dos años y de la derrota de Stalingrado tenemos que anunciar que nuestros queridos aliados los Italianos se han visto obligados a rendirse bajo el ataque organizado por las fuerzas aliadas…-

Los dos amigos se miraron ¿Había caído Italia? ¿Una de las principales fuerzas del eje? La radio continuaba hablando-…además las armadas británicas y estadounidenses han conseguido al fin desembarcar en Normandía y ayudan a sus compatriotas Franceses contra nuestras queridas tropas-

Los dos compañeros no cabían de su asombro ¿Habían llegado a Francia?¿A territorio ocupado? Pero la radio seguía hablando incansable-…el further ha anunciado que no hay nada que temer, nuestras fuerzas son superiores en todos los sentido a las de los aliados y la sangre aria supera…-Gilbert apago la radio cuando comenzó a hablar de estupideces.

-Han llegado a Francia y hemos perdido Italia- murmuro Ludwig en un susurro.

-Si- murmuro Gilbert igual de sorprendido que su amigo. A este paso la guerra acabaría pronto y su querido país volvería a ser libre.

Animado de nuevo se levanto y revolviéndole el pelo, aun mojado, a Ludwig, le sirvió otro plato cargado de tortitas hasta arriba.

-Cuando acabes vístete, vamos a dar una vuelta necesitas salir de casa y quiero presentarte a alguien- murmuro abalanzándose a por el teléfono.

Ludwig se le quedo mirando mientras volvía a engullir tortitas. No sabía porque pero le encantaba ver al albino así de feliz. Era la primera vez que veía sonreír al otro y sin poderlo evitar se contagio de su alegría. Se sentía mucho más relajado sin saber por qué. La tensión que había habido en la casa durante meses había desaparecido por arte de magia.

-¿Sigues teniendo hambre?- le pregunto el albino al ver que se había comido todo incluso más rápido que la vez anterior.

-No estoy bien- y le sonrió de medio lado con una sonrisa agradecida y satisfecha. Sabía que le había perdonado.

El otro se le quedo mirando repentinamente sonrojado y apartando su mirada incomodo le recordó con voz firme.

-Entonces vístete que nos vamos en diez minutos enano- y su mirada volvió a ser seria y burlona mientras, la ya típica sonrisa se superioridad, surcaba su cara.

Ludwig se levanto y al pasar a su lado le revolvió el pelo cariñosamente, intentando molestarle y burlándose de su estatura indirectamente. El otro intento quitárselo de encima con un manotazo.

-Como quieras viejo- le contesto Lud y riéndose entro en su habitación a cambiarse.

Por primera vez en mucho tiempo no se puso su traje de la SS, por primera vez en mucho tiempo le habían dado un día libre y por primera vez en mucho tiempo volvió a relajarse y a sonreír al gastarle bromas al otro.

Montaron en el coche, que increíblemente arranco a la primera y entonces comenzó el trayecto: él insultaba entre dientes a la maquina, el albino se reía de él sin apartar su mirada roja ni un milímetro de su cara y le daba direcciones cuando era necesario agarrándose fuertemente al asiento.

Aparcaron en un barrio lleno de bares y cafés y, después de que el oji rojo le agarrase del brazo como si fuesen amigos de toda la vida y le arrastrase hasta un café de apariencia no muy decente, le presento a un grupo de personas.

-Chicos este es Ludwig, mi compañero de piso y carcelero- murmuro el albino a la mesa.

Ludwig le dio un codazo en las costillas de advertencia y el albino se retorció de dolor mientras el resto estallaba en carcajadas.

-Encantado de conoceros- dijo saludando a la gente allí presente.

-Hola, yo soy Antonio- murmuro un moreno con una reluciente sonrisa- y este es Vicent mi amig…un conocido- murmuro bajando la cabeza de repente triste y señalando a un rubio a su lado, que le miraba con odio por seguir apretándole la mano a su moreno y por hacerle deprimirse.

-¿Qué haces aquí Vicent?- murmuro Gilbert al lado de Lud en un tono de profundo odio, que sorprendió a Lud.

Vicent se había deslizado por la mesa sigilosamente, hasta conseguir rodear a Antonio con un brazo de manera posesiva y hacerle sentarse a su lado. El moreno se tensó al instante sorprendido e incomodo preguntándose si sería otra de sus bromas, pero no hizo nada por soltarse.

-Iba por la calle cuando me encontré a Antonio y decidí acoplarme al grupo ¿Algún problema idiota?- contesto mientras apretaba mas a Antonio contra su pecho haciendo que tuviese que recostarse contra él y comenzando una pelea de miradas con Gilbert.

-Pasa de ellos están todos locos- susurro otro rubio, esta vez de pelo largo, que se había acercado para saludar a Ludwig- Yo soy Francis mon amour para servirle en lo que sea-siseo sensualmente. Ludwig le estrecho la mano al francés sin saber que contestar¿ Había dicho mon amour?. Gilbert desde la otra punta de la mesa, peleando todavía con Vicent, frunció imperceptiblemente el ceño.

-Déjale en paz psicópata no ves que le estas asustando- murmuro otro rubio de grandes cejas.

-Pero Arthur-protestoel de acento Francés

-Ni peros, ni porras…además ¿no me dijiste que íbamos a ir al cine y luego a comer por ahí?- murmuro el tal Arthur con mirada de asesino y crujiéndose los nudillos a lo delincuente juvenil. Ludwig retrocedió dos grandes pasos sin poderlo evitar.

-Ya…pero llamo Gilbert…y era una emergencia, entonces… pues…- parecía que al del pelo largo se le iban acabando las escusas a medida que al otro le iban aumentando las ansias asesinas.

-Bueno venga, ya que estamos todos aquí ¿por qué no disfrutamos un rato?- murmuro Ludwig sobreponiéndose a su miedo por él las cejas y intentando salvar a Francis, que se lo agradeció con la mirada.

-Bueno vale… parece que por fin conozco a alguien con cabeza- murmuro el de cejas de repente calmado. Entonces, cogiendo a Lud del brazo, le obligo a sentarse entre él y el moreno que no perdía ojo de la pelea entre Gilbert y Vicent.

Y así empezó la animada charla en el café. Ludwig se relajo y rio viendo las peleas entre Arthur y Francis y entre Gilbert y el tal Vicent, se entero por Antonio, el único normal en toda la mesa, que eran amigos del reformatorio a excepción de Arthur y que Gilbert era un buen amigo y compañero como no dejaba de repetir el moreno.

Finalmente se empezó a hacer tarde y Gilbert le arranco del café y volviéndose a montar en el coche para desgracia de Ludwig, volvieron a conducir hasta las afueras de la ciudad . Llegaron a un viejo cine de aspecto no muy legal y situado entre dos enormes edificios y tras comprar unas entradas y algo de comida entraron a la sala. La sala estaba absolutamente vacía, a excepción del anciano que manejaba el cinematógrafo y que reía de forma desmesurada al ver las escenas.

La película se llamaba "El Dictador" y aparecía un joven Charles Chaplin en blanco y negro parodiando a Hitler. La película había sido censurada, pero cuando le preguntaron al anciano sobre el pequeño detalle, este simplemente les sonrió con una sonrisa de complicidad y salió de la sala riendo.

Cuando acabo la película era muy tarde y ambos amigos decidieron volver a su casa. Montaron en el coche de nuevo y fueron discutiendo durante todo el camino la película. Parecían dos viejos amigos charlando del tiempo mientras daban una vuelta, cuando la realidad era que estaban en guerra y podrían morir en cualquier momento.

Aquella tarde le tocaba a Ludwig cocinar y este preparo el querido wurst que tanto le gustaba a Gilbert entonces mientras comían amigablemente volvieron a discutir.

-Oye Lud- comenzó Gilbert hablando con la boca llena-¿no tienes otra cama?, estoy harto de dormir en el sofá mugriento ese, mi espalda ya no lo aguanta más- protesto.

-Te aguantas, no tengo más y no hay espacio para meter otra cama-

-Entonces déjame dormir esta noche en tu cama y duerme tu en el sofá- sugirió el albino malhumorado.

-Ni en tus sueños es mi cama y solo mía- dijo el mayor cruzándose de brazos y dando por zanjada la conversación.

-Amargado- susurro por lo bajo Gilbert, pero siguió comiendo en silencio ideando una forma de librarse del monstruo que tenia por cama.

Ludwig acabo de cenar y empezó a recoger la cocina otra vez, fregando platos y guardando los restos cuando Gilbert soltó la pregunta incomoda.

-¿Y si dormimos juntos?- murmuro por lo bajo, como temiendo una represaría.

-No- respondió tajante el otro

-Jo, venga, ya no aguanto más el sofá, me han salido moratones en el cuerpo, déjame dormir contigo por un día, no va a pasar nada y además piensa en las ventajas…- empezó Gilbert con su argumentación.

Ludwig simplemente levanto una ceja sin acabar de ver las ventajas. Gilbert continuo incansable con su monologo:

-…mira, cuando te de de nuevo un ataque depresivo- suicida estaré yo allí para impedirlo y además dormirás con el increíble yo- murmuro con una sonrisa de oreja a oreja.

-A mi no me dan ataques depresivos-suicidas- protesto el rubio.

- Y además si me dejas, simplemente una noche, prometo portarme bien y hacer la comida todos los días y no molestarte nunca más y limpiar la casa y …- comenzó a enumerar Gilbert a modo de soborno mientras iba contando con los dedos.

-Tentador- le interrumpió Lud- pero no- y siguió fregando platos como si tal cosa.

Gilbert se dio cuenta que con suplicas y sobornos no iba a conseguir nada del otro, así que recurrió a su última baza: las amenazas. No quería hacerlo, pero odiaba el sofá profundamente.

-Entonces no me dejas otra opción- suspiro. El otro le miro divertido- le diré a tu superior que has visto una peli no muy legal esta tarde- dijo cruzándose de brazos y mirándole retadoramente y con una sonrisa de superioridad surcando su cara.

-No te atreverás- murmuro Lud dándose la vuelta y mirándole de frente con cara de enfado aunque sabía que en el fondo no le delataría. –Además-. dijo intentando salir al paso- tu también la has visto y también pagarías por ello- se burlo

Pero Gilbert solo aumento más su sonrisa, ya tenía una respuesta preparada para eso.

-Ya pero yo soy un renegado que ha vivido toda su vida con Judíos y ya me han castigado por ello…pero tu- murmuro haciendo una pausa para añadir drama- un soldado tan capaz y de tanta confianza-se burlo sarcásticamente - que dirán los oficiales- le restregó llevándose una mano a la boca y fingiendo decepcion.

Ludwig le miraba mosqueado. Se estaba riendo en su cara y de repente tenia ganas de golpearle con la sartén que hacia un minuto había estado fregando, pero finalmente se rindió ante la mirada sonriente del otro.

-Está bien te dejo dormir en mi cama, pero a partir de ahora tú haces la comida y ayudas a limpiar la casa… y una última cosa- murmuro apuntándole con la sartén y con cara enfado y diversión a la vez- como intentes algo raro… te castro- sentencio

Gilbert, más contento que unas castañuelas, por su pequeña victoria contra su compañero y por tener que abandonar el horrible sofá, se levanto y corrió a abrazar al menor que se había vuelto a lavar los platos.

-Gracias, gracias, gracias- murmuraba Gilbert cual mantra- te prometo que no te arrepentirás-y estrujaba la fuerte espalda del menor.

El otro solo se revolvió molesto ante la repentina muestra de afecto, pero no dijo nada, es más, se sentía cómodo, hacia mucho que no le abrazaban y sinceramente había olvidado lo que le gustaba que lo hicieran.

Tras recoger la cocina y bañarse, ambos estuvieron listos para irse a dormir. Gilbert entro por primera vez en la habitación del menor, ya que siempre la había estado evitando, y descubrió que era exactamente igual que el resto de la casa, pero mucho más sobria.

La habitación tenia lo imprescindible: una pequeña cama, un armario viejísimo lleno a reventar, un pequeño escritorio cubierto de libros y papeles y una barra de metal en el techo para hacer ejercicio.

Gilbert nada más entrar se abalanzo sobre la pequeña cama que chirrió bajo su peso y ni corto ni perezoso se recostó feliz entre las mantas. Ludwig suspiro derrotado al ver al otro con su enorme pijama abrazar la almohada y sonreír tontamente, como si fuese un tesoro.

Finalmente se le acerco y empujándole para que le dejase un poco de espacio se metió también él debajo de la sabana dándole la espalda al albino y evitando todo contacto con el a pesar de que la cama fuese diminuta. Apagaron las luces, las horas fueron pasando y los ronquidos del mayor empezaron a retumbar por la habitación incansables.

Ludwig le dio un codazo para que se callase pero este solo sirvió para que el otro se removiese incomodo y le abrazase pensando que era su querida almohada. Ludwig suspiro ¿A quién se le había ocurrido la feliz idea de dormir juntos? Observo al albino abrazándole en sueños con una cara de paz y tranquilidad que nunca le había visto.

Ludwig recordó lo que el otro había hecho por él la noche anterior y ese mismo día. Sacándole de la casa intentando que se lo pasase bien…dejarle dormir con él era lo mínimo que podía hacer para agradecérselo, pensó. Su mano me movió hasta posarse en la fuerte espalda del otro y fue subiendo lentamente hasta llegar a su cabeza.

Se sorprendió en el recorrido con la musculatura del menor, con la ropa que llevaba realmente no parecía que fuese tan fuerte. Se dio cuenta también, mientras le acariciaba levemente, que tenía que comprarle un nuevo pijama, ya que el que llevaba se le caía y dejaba al descubierto su pálida y cálida piel, que él se detuvo a acariciar en su recorrido como hipnotizado con ella.

Mientras pensaba en todo esto, su mano siguió el recorrido y empezó a acariciar levemente el pelo plateado de el otro obsesionado con su suavidad. Gilbert le abrazo más fuerte y suspiro en sueños pero él no paro de hacerlo de repente posesivo con él. Finalmente se fue quedando dormido mientras pensaba en el chico de ojos rojos a su lado.


Weno por ya sta ¿Que os ha parecido wapos?¿ Queríais lemon? pos os jodeis XD todavía no estoy preparada para escribirlo T.T

Una ultima cosa ¿quien queréis que sea el Uke Ludwig o Gilbert? ¿ Queréis lemon de las otras parejas también?

Weno no me enrollo grasias por lee,r un besaco a todos lo que habéis dejado reviews por que me ayudáis un montón (indirecta, indirecta ¬¬)

Por eso... dejar reviews wapos

Chau