Disclaimer: personajes de J.K Rowling

¡Hola! Bueno aquí les traigo el segundo capitulo, muchas gracias por todos sus reviews. Los aprecio mucho. En este capitulo aparecerá Theodor Nott, la verdad es que yo me lo imagino como Chase Crawford en la película Twelve, su hija fue inspiración de una amiga mia! Jajaja bueno por lo demás lo dejo en su imaginación

Tambien quería dar a conocer de que si quieren hacerme alguna pregunta sobre el fic o pedirme que actualiza mas seguido pueden hacer en / antonellamarcasuas además tengo una cuenta en Youtube donde hago viseo de Harry Potter; pasense porfa y suscríbanse skyinbluee

Bye! Besos!


Capitulo 2:

ÁNGEL

Yo quería parar el tiempo, con tus ojos viéndome

Con las ganas de quedarme así abrazándote

Y parar aquel momento, cada vez que tú te ibas

Yo quería…

Yo quería tenerte sola y que fueras para siempre mía

Yo quería, si quería…


— ¡James, Albus! ¡No corran debajo de la mesa! —gritó Ginny mientras que tomaba asiento al lado de su esposo.

—…Espero que todo salga bien con la nueva entrega. —terminó de decir Harry a Hermione, luego llevo una mano al vientre de Ginny, ella le sonrió.

— Te veo bien, ¿Cuántos meses tienes ya? —pregunto Hermione sonriéndole a Ginny, estaba muy feliz por sus dos amigos, ya iban por su tercer hijo. En cierta manera eso la ponía algo triste, tal vez ella nunca llegaría a ser madre.

— Cuatro y medio — contesto la pelirroja mientras frotaba su vientre. De pronto un grito los interrumpió.

— ¡Papá! ¡Albus me pego en brazo! —chilló James con un llanto que se extendió por toda la casa. Hermione sonrió divertida, sin duda estos niños volverían loco a su amigo.

Harry se paro disculpándose con un gesto y se encamino gritándole.

— ¡Ahí voy James! ¡Hijo deja a tu hermano mayor en paz!

Hermione y Ginny rieron juntas mientras que observaban a Harry correr tras Albus. A las dos les costaba creer que Harry haya tomado bien el papel de padre.

— Niños… —dijo la pelirroja volteándose hacia su amiga.

— Si pero, es un buen padre —le contesto Hermione.

— Si, me ah dejado sorprendida —confeso Ginny.

Siguieron observando cómo Harry cargaba por los hombros a James y Albus se colgaba de sus rodillas tratando de llegar hasta su hermano que no paraba de sacarle la lengua.

— ¡Basta! James anda a tu cuarto y tu Albus quédate en el cuarto de juegos. —ordeno Harry.

— ¡Pero papá! —reclamaron los dos.

— ¡Nada de peros!

Hermione pudo ver como sus dos sobrinos se dirigían a direcciones opuestas con un gesto de molestia, y pudo jurar que los escucho murmurar y quejarse por lo bajo. Luego Harry volvió a tomar asiento junto Ginny.

— ¿Hermione es verdad lo que escuche? ¿Estuviste presente durante la custodia del hijo de Malfoy? —intervino el algo sorprendido

— Sí, bueno hable a favor de él —comento Hermione sincera.

— ¿Pero porque? Digo ¿Desde cuanto te llevas con Malfoy? —le pregunto Harry.

— Bueno hace un tiempo me encontré con él, luego un amigo me aviso de problema con su hijo y solo trate de ayudarlo…—se explicó Hermione — ¿Saben? El… esta cambiado, ah cambiado mucho.

— Sin duda alguna —dijo dé repente Ginny con una mirada divertida. Hermione le miro confundida.

—Es verdad —intervino Harry —Hace unas semanas, Ginny y yo salimos con James y Albus para comprar algunas cosas para la casa en Diagon Alley y nos topamos con Malfoy. Estaba solo, al parecer compraba cosas para su hijo. El nos saludo amablemente, cosa que fue muy extraña, ¡Incluso se puso a platicar con Ginny! —dijo mirando con recelo a su esposa —O mejor dicho, ella se puso a hablar con el muy animadamente.

— ¡Hay Harry! —Comenzó a decir la pelirroja divertida — ¡No es mi culpa que Malfoy se haya puesto tan bueno!

— ¡Ginny! —gritó el molesto.

— Esta bien tonto, yo te amo a ti —luego se eso lo forzó a besarlo, Hermione bajo la mirada. Nunca se acostumbro a verlos tan acaramelados.

Por otro lado se puso a pensar en lo que Ginny había dicho, tenía razón. Malfoy había cambiado bastante y su apariencia también. Sin duda lo encontraba más atractivo que en las épocas del colegio, tenía que admitir que por más que fuera su enemigo de toda la vida, que le hacia la vida imposible, siempre lo había encontrado atractivo. Pero ahora mas, Hermione se puso pensar que ahora era más… varonil. Antes todas las chicas se arrodillaban a sus pies por su cara bonita y sus facciones de niña. Niño bonito y mimado, recordó que solía llamarlo a sus espaldas. No pudo evitar sonreír, ¡pero qué inmadura había sido!

— ¿En qué piensas Hermione? —la interrumpió Harry.

— Nada, yo solo recordaba la "cita" que tuve con ellos — dijo riendo un poco.

— Haber, haber… ¿Cómo es eso de una cita? —se asombro la pelirroja. — ¿Con Malfoy? ¿Te pidió una cita? Espera… ¿Por qué dijiste "con ellos"? ¿Acaso Malfoy tiene un hermano?

Hermione rio bastante ante las preguntas de su amiga, sin duda tendría que contarles todo.

— No, no Ginny. Malfoy ni tiene ningún hermano. — dijo terminando de reír.

— ¿Estás segura? De repente tiene un hermano gemelo que me pueda prestar, tú sabes para cuando me pelee con Harry —dijo burlonamente.

— ¡Ginebra! Ahora si te juro…—comenzó a decir Harry.

— ¡Calma! ¡Hombre! Es solo una broma…—Harry maldijo por lo bajo y ambas chicas rieron.

Hermione dio un suspiro.

— Bien lo que sucedió fue…

Hermione había aceptado en comer helados junto a Scorpius y Malfoy, sin duda este día seria recordado. Él le dijo que iban a ir a un lugar muggle ya que ahí vendían los helados que Scorpius quería y ella acepto, sin duda le sorprendía cada vez más.

Cuando llegaron al lugar Scorpius salió corriendo hasta la puerta emocionado. Hermione no podía evitar sentir un gran afecto hacia ese niño, simplemente había entrado en su corazón desde el primer momento en que lo vío.

¡Scorpius! ¡Espera! — grito Malfoy saliendo del coche.

¡Aplesulate papa! ¡Tienen de todos los saboles! —le contesto su hijo saltando.

Hermione seguía algo asombrada de que Malfoy haya alquilado un auto (nuevo) para esta simple salida, pensaba que no era nada ahorrativo pero luego recordó que el se pudría en plata.

Vamos Granger. —le hablo el dé repente.

¿Sabes? No entiendo porque a veces me llamas por mi apellido y a veces por mi nombre, me confundes —comento ella sincera.

Perdona, es la costumbre. —se disculpo él. — ¿Cómo quieres que te llame?

Mmm…Me gusta mi nombre. —le sonrió ella mientras que trataba de mirarlo a los ojos, el sol estaba muy intensó ese día y no permitía alzar la vista.

De acuerdo…Hermione —contesto de inmediato el, mientras que con la otra mano le ofrecía el paso. Caminaron unos segundos pero luego sus palabras lo detuvieron. — ¿Sabes? A mí también me gusta mi nombre.

Está bien… Draco—luego ella le sonrió y adelanto el paso hacia donde estaba Scorpius esperando, y dándole la mano se adentraron a la heladería.

Draco sonrió y se quedo observándole mientras caminaba hacia ella. ¿Ahora estaba tuteando a Granger? Digo Hermione?...

Entraron al lugar y tomaron asiento en una de las mesas cerca a las ventanas, Hermione observo al niño que parecía impaciente.

¡Señolita! — grito el rubio hacia la camarera — ¡Quielo tomal mi olden!

Espera Scorpius, no ves que se encuentra ocupada con otras personas —le llamo la atención Draco.

Está bien —dijo resignado el niño mientras que se cruzaba de brasos — ¡De todas manelas yo quielo el más grande de flesa!

Claro —le respondió a su hijo. Luego alzo su mirada hacia Hermione que permanecía callada — ¿Qué sabor te gusta a ti Hermione?

No te preocupes, pagare el mío —contesto Hermione gentilmente

No, no sé si recuerda pero la otra vez me prometiste que sería yo el que te envite algo—le contesto el desafiante.

Pero…bueno, de acuerdo Mal… Draco —dijo ella recordando que había prometido llamarlo por su nombre.

Draco se quedo mirando por unos momentos, estaba seguro que ella estaba nerviosa. Sonrió y continúo hablando.

Entonces ¿Cuál es tu sabor preferido?

¡Yo sé, yo sé! —dijo Scorpius antes de que Hermione pudiera contestar — ¡De segulo a Helmione le gusta la flesa como yo!

¿Es ese Hermione?

No, pero estuviste cerca, es la sandía —le sonrió ella al rubio pequeño.

¿Vez papa? Casi adivino — dijo el niño sonriendo de oreja a oreja.

¿Por qué estuvo cerca? No entiendo — refuto Draco

¿Qué no es obvio papa? —Siguió insistiendo el niño— La fresa es roja al igual que la sandía.

Draco esbozo una sonrisa pero movió la cabeza en forma de negación, no sabía porque siempre su hijo lograba ganarle. Pero tenía un buen punto.

El no podía dejar de admirarla, y a la misma vez no tratar de ruborizarse cada vez que su hijo hacia algún comentario que lo comprometía. Es que definitivamente su hijo no para de hablar y hablar. Se quedo observándolos unos momentos, Scorpius alzaba sus manos explicándole algo a Hermione, ella simplemente sonreía y reía un poco.

Su expresión cambio de inmediato, sentía algo de pena por su hijo. Su madre había decidido jugárselo, apostando que ganaría. Nunca pensó que Astoria lo quisiera alejar de él.

Una camarera del lugar se acerco a su mesa.

Bienvenidos a Pinkberry, soy Katherine y hoy tomare su orden. ¿Ya decidieron? —Draco giro su mirada hacia Scorpius que empezó a hablar de inmediato.

¡Si! ¡Si! Yo quielo un helado de fresa de tres bolas, ella de sandia ¿De tres bolas igual? ¿No? —pregunto el rubio a Hermione mientras que se arrodillaba en su asiento.

Claro lindo—interrumpió la camarera—pero deja que tu madre decida pequeñín, de seguro ella sabe que helado quiere.

Hermione abrió muy grande los ojos al escuchar a la camarera decir que era madre de Scorpius, no se lo esperaba de verdad. Pero luego se dio cuenta que si alguien los veía de esa manera era lo más razonable que pensaría. Luego subió su mirada hacia Draco que sorprendentemente sonreía.

Usted no entiende yo no soy su madre, solo soy…— se paro, ¿Qué era ella de ellos?

Uhmm…es una lástima, justo los jueves hay una promoción familiar, que por la compra de tres helados de dos bolas le regalamos uno gratis— dijo la camarera.

¿Así? —Scorpius abrió su boca sorprendido— Pues claro que ella es mi mamá— dijo abrazando a Hermione — ¿No mami? ¿Pol qué blomeas con esas cositas?

Draco ahogo una risa al ver la cara de nervios de Hermione, de verdad no se lo esperaba.

Este…—comenzó a decir ella.

Pues en ese caso está bien ¿De qué sabor desea su helado adicional? — le pregunto al niño

Lúcuma con pecanas— dijo Scorpius sonriendo.

No.

¿Pero?

Scorpius sabes perfectamente que eres alérgico a las pecanas, ¿Acaso quieres que te lleven de nuevo a San Mungo?

Hermione observo como el niño hizo un puchero y dirigió una mirada a Malfoy que miraba seriamente a su hijo. Sinceramente nunca en su vida se había esperado vivir algo como esto, es decir ¡Malfoy regañando a su hijo! ¡Ella haciéndose pasar por la madre del niño! ¡Qué locura! Definitivamente tenía las ganas de soltar unas cuantas carcajadas.

Scorpius se volteo mirando la ventana, esquivando la mirada de su padre.

Hermione termino de ordenar y la camarera se fue con el pedido.

Luego de un rato de silencio Draco empezó a reírse.

¿De que ríes? —pregunto Hermione consternada.

Nada, Granger, nada. — dijo tratando de controlar su risa

Scorpius permanecía quieto mirando a la vista hacia el parque, de seguro seguía molesto. Sin embargo e volteo y puso sus manos en el oído de Hermione diciendo le algo al oido, Draco lo miro desafiante.

Yo creo que sí, anda yo me las arreglo con tu padre.— dijo finalmente Hermione

De pronto el pequeño rubio salió corriendo de su asiento hacia la zona de juegos en el parque, Draco estuvo a punto de protestar pero Hermione le interrumpió.

Déjale, ahí se divierte mas…

De acuerdo. —dijo simplemente Draco mientras observaba a su hijo

¿Qué sucede cuando come pecanas? —dijo dé repente Hermione, fue el único tema que le vino a la mente y en cierta parte tenia curiosidad.

Primero su cara se hincha y se torna color rojo, luego de unos minutos si no es tratado puede llegar a perder el oxigeno… — contesto Draco mirando como ella asentía.

Verdad…—dijo luego de unos minutos— me acuerdo haber leído hace mucho, en clase muggle sobre que algunas personas tienen alergias a los frutos secos, pero es algo raro.

Te creo Granger, siempre leías — gruño un poco garraspando su garganta corrigiéndose a sí mismo — siempre lees.

¿Yo era la come libros? ¿Cierto Malfoy? — dijo ella desafiante

Hermione yo no quise…— trato de disculparse el.

No, no hay rencor. Todo eso es del pasado…— trato de cambiar de tema — ¿Sabes que día es hoy?

Veinte de Mayo — contesto el

Bien, tengo tres días para comprarle el regalo a mi papa — era verdad lo que decía el veintitrés de mayo su padre cumpliría sesenta idos años y quería regalarle algo especial, el hecho de que fuera diez años mayo que su madre lo hacía más difícil ya que no sabía que regalarle a excepción de su madre que adoraba de todo.

¿Cuándo lo piensas comprar?

No lo sé, creo que el viernes. Es que justo mañana tengo una reunión con el ministro. Es una tontería pero insiste en que vaya — dijo Hermione exhausta, el trabajo la traía muerta.

¿Qué dirías si yo y Scorpius te acompañamos?

Hermione se sorprendió un poco ante otra invitación por parte de él, no entendía a donde quería llegar con todo esto. Era verdad que este nuevo Malfoy le caía muy bien, sin duda había cambiado mucho pero habían cosas del pasado que por más que ella no quisiera recordar venían a su mente inconscientemente. Además odiaba tener que admitir que en cierta forma Malfoy le atraía, lo encontraba sumamente atractivo.

Está bien —contesto ella — te mando un Patronus con mi dirección.

— ¿Haber un momento es decir que mañana tienes otra cita con Malfoy?interrumpió Ginny el relato de Hermione.

—Ginny, no es una citacontesto algo frustrada.

— Tienes toda la razón, no es una cita. Con el mocoso ahí fastidiándoles no van a tener tiempo ni de poder…

— ¡Ginny! Enserió, no es una cita y no hables así de Scorpius, el es solo un niño — la última frase no pudo evitar decirla con algo tristeza en la expresión.

Aquí esta, dos de Sandia y uno de fresa. Serian diez dólares con treinta y nueve centavos.

Bien, gracias — dijo Draco entregando la plata a la camarera.

Creo que sería mejor si le llevamos el helado a Scorpius, de seguro se está divirtiendo.

Como tu digas, Hermione…— contesto él con un gesto negación pero con una sonrisa.

Hermione dio una lamida a su helado y se encamino en busca de Scorpius.

Camino buscando con la mirada al rubio, pero no lo encontraba. En cierta manera se empezó a preocupar. De repente vio una silueta pequeña sentada en uno de los columpios, era él. Pero Hermione se sorprendió al darse cuenta que parecía triste. Volteo la vista hacia Malfoy pero aun seguía lejos.

Scorpius— lo llamo ella tomando asiento en el columpio del costado— ¿Qué sucede? ¿Sigues molesto por lo que te dijo tu papá?

No, no es eso — contesto el pequeño mientras que balanceaba sus piecitos en el aire. Tenía la mirada hacia el suelo y Hermione pudo jurar escuchar un gemido, como si estuviera llorando

¿Entonces? ¿Qué sucede? —Hermione estaba segura de que algo inquietaba al niño.

Esta bien, te lo dilé —Ella le agradaba que el niño, a pesar de recién conocerla, le tomare confianza. En cierta forma se estaba encariñando con el— pelo, debes julal que no se lo dilas a nadie, menos a mi papá ¿Ya?

Trato hecho —afirmo ella.

Hermione no podía dejar de asombrarse por el gran parecido que había entre Malfoy y su hijo, era como volver en el tiempo y encontrarse con Malfoy en sus primeros años en Hogwarts. Se quedo observándolo por unos momentos antes de que digiera algo. El pequeño era rubio como su padre, sin embargo su cabello no era completamente lacio, el tenia un poco de ondas y rulos. Su nariz era la misma que la de Draco, recta dándole un porte aristocrático, pero la del niño era más pequeña. Tenía las cejas bien formadas, los ojos grises como era de esperarse, era delgado y algo pequeño para su edad. Hermione podía recordad que incluso ella era mayor de tamaño que Malfoy antes de tercer curso, pero luego ese año dio un tremendo estirón que la dejo completamente en el suelo. Tenía el presentimiento que ocurría lo mismo con Scorpius.

No volvele a ver a mamá — Al escuchar las palabras del niño Hermione no pudo evitar sentir una culpa en su pecho, el niño lloraba por su madre. Sin duda el niño no era tonto, para ser pequeño estaba segura que entendía a la perfección toda la situación, el decidió quedarse con su papá, pero era evidente que el niño también quería a su madre.

¿Por qué dices eso? — Trato de convencerlo ella.

Polque es la veldad, ella me lo dijo, me lo julo — comento el niño mientras le cogía su helado sin ánimos.

¿Qué te dijo ella? —pregunto Hermione

Me dijo que si yo decidía quedarme con mi papá, ella nunca más me volvería querer ver—Hermione no pudo evitar sentir algo de desprecio hacia Astoria Greengras, no entendía como fue capaz de decirle esas cosas a su hijo, ¡Por Merlín! Solo tenía cinco años, su madre era todo para él, al igual que su padre.

Pelo no me alepiento ¿sabes? —el tono en el cual el niño se dirigió hacia ella la sorprendió un poco, parecía que estuviera hablando con un niño completamente diferente al que tenía hace unos minutos en la heladería

¿Por qué?

Pol que se que al fin podre ver a mi papá feliz, y yo soy feliz cuando lo veo sonleil como hace un rato ¿Sabes? Hace más de cuatro meses que no lo veía sonleil. —Hermione se emociono un poco con las palabras del niño, en ese aspecto era completamente diferente a Malfoy. Ese niño tenía grandes sentimientos y no le importaba demostrarlos.

Antes de que pudiera decir algo Malfoy llego.

¿Qué sucede Scorpius? —El había escuchado todo lo que su hijo había dicho, y no pudo más que reprimir una lagrima que sintió en sus ojos. Su hijo lo quería ver feliz, eso era algo que lo ponía muy feliz pero triste al mismo tiempo, el niño amaba a su madre y la había arriesgado en cierta manera por él, por su padre. Su hijo era maravilloso, en realidad sentía que no lo merecía, no merecía un hijo como el. En realidad nunca pensó tener un hijo, pero cuando sus padres le insistieron en contraer matrimonio para mejorar la relaciones después de la guerra, no pudo declinar y eso incluía el nacimiento de un heredero para los Malfoy. Sin duda el no se sentía digno de su hijo, no después de todo lo que hizo en el pasado y aun no entendía que había hecho para ganárselo.

Nada…—contesto él con desgano.

Hermione quería hacer algo para animar al niño, de pronto se le ocurrió una idea.

¿Quieren jugar?

¿Jugar? ¿Granger? ¿Qué pretendes — comento Draco divertido, siempre le veía el lado vulgar a las cosas.

Muy chistoso Malfoy, pero bueno entonces tú la cuentas…— diciendo esto salió corriendo a esconderse, luego Scorpius rio y salió corriendo de la misma manera con su helado.

Draco bufo y se tapo los ojos.

Uno, dos, tres, cuatro…

— JAJAJAJAJAJAJA — las carcajadas de Ginny sonaban por toda la casa — ¿Haber Hermione? ¿Me estas tomando el pelo? Me dices que jugaste a las escondidas con Malfoy y su hijo mientras comían un helado.

— ¡Ginny! No le veo la gracia y menos cuando te digo la pena que siento por Scorpius, el no tiene la culpa de nada. Su madre esta actuando de una manera muy inmadura— dijo Hermione algo molesta.

— Bueno por lo que tengo entendido — interfirió Harry— Astoria Greengras es por lo menos dos o tres años menor que nosotros y que Malfoy ¿No es cierto?

— Eso no tiene nada que ver — le contradijo Ginny — Cuando una mujer es madre, da todo por su hijo. Enserió que no entiendo a esa mujer, estoy segura que ninguna en su sano juicio podría arriesgar a su hijo como ella lo hizo ¿Es que acaso no lo quiere?

— Yo creo que si, después de todo es su hijo ¿No? — contesto algo insegura Hermione.


Draco camino algo adormilado hacia la entrada, había escuchado alguien tocar su puerta y lo curioso es que no esperaba ninguna visita. Estaba vestido solo con la parte inferior de su pijama y se encontraba descalzo. Estaba seguro de que Scorpius había despertado hace un buen rato, miro su reloj y pudo observar la hora, eran las diez y media de la mañana. Además hace más de media hora sintió un ruido en la cocina, no se levanto suponiendo que los elfos estarían sirviéndole el desayuno a su hijo.

En fin, se dirigió hacia la entrada y al abrir la puerta se encontró con Nott y su pequeña hija, Camille.

— Malfoy, es costumbre tuya andar desnudo por tu casa ¿no? — dijo de manera de saludo mientras que entraba.

Draco sonrió, definitivamente no lo espera pero ¿Qué más da?

Theodoro Nott, slytherin, sangre pura, tenia abundante cabello castaño claro, ojos azules, alto, buen cuerpo sin duda atraía a todos, mujeres e incluso hombres. Draco podía jurar que incluso el hombre fue bisexual alguna vez, pero eso era tema del pasado, cosas que tenían que ver con la guerra.

El era su mejor amigo, el fue el único, junto a Pansy, que se quedaron a su lado después de todo lo ocurrido con Voldemort y los mortifago. Tenía un gran confianza con él, incluso Scorpius los llamaba tío Theo a pesar que el insistía que no lo llamase así, que se sentía muy viejo. Pero él no era viejo además tenía exactamente la misma edad que Draco, incluso su hija y Scorpius tenían casi la misma edad.

Camille era una niña de cinco años, tenía el cabello castaño pero más oscuro que el de su padre, tenía sus mismos ojos azules, era delgada y menuda, además tenía una pequeña nariz respingada igual a la de su madre. Para variar Theo le exigía a su hija que lo llamase tío Draco. A él no le afectaba en lo absoluto, quería mucho a la niña con el tiempo se fue encariñado con ella.

— ¡Tío Draco! — dijo saltando la pequeña mientras que corría hacia los brazos de Draco, el la cargo y la hizo girar unos momentos en el aire.

— Hola linda — le contesto Draco sonriendo de lado.

— ¿Sabes donde esta Scorpius, tío? — pregunto emocionada la pequeña

— ¿Scorpius? De seguro esta…— no pudo continuar porque una pequeña voz infantil lo interrumpió.

— ¿Qué sucede papá? ¿Quién… ¡CAMILLE! — Scorpius dejo un grito en el aire y fue corriendo hacia su amiga — ¿Cómo estás? ¿Hace cuanto llegaste? ¿Papá polque no me avisaste?

— Calma Scor — dijo Theo riendo un poco — ¿Por qué no mejor van a jugar mientras que yo hablo con tu abuelo?

Scorpius y Camille se miraron y salieron juntos hacia los jardines de Malfoy Manor. Draco miro a Theo desafiante, el siempre buscaba la oportunidad para joderlo y recordarle que se estaba poniendo viejo, en fin, con un gesto lo invito a tomar asiento en uno de los muebles.

— ¿Para qué viniste? — pregunto algo tosco Draco, no es que no le agradase su visita pero en menos de media hora había quedado con Hermione y no quería votarlos de su casa. — ¿Qué tal esta Pansy?

— Bien, le dije que si quería venir pero la muy testaruda dice que sigue teniendo mucho trabajo — Draco soltó un par de carcajadas.

Recordó que sin duda la pareja perfecta o mejor dicho la pareja totalmente imperfecta eran ellos, sus dos mejores amigos. Aun recordaba el día que Theo le pidió ayuda para intentar salir con ella.

Durante las épocas de colegio, Draco Malfoy o mejor dicho Draco-soy el rey de mundo-Malfoy, gobernaba Hogwarts. Con su "amabilidad" se ganaba el respeto o el miedo de todos, junto a su "pandilla". Aun podía recordar esos tiempos junto a Crabbe, Goyle, Zabinni, y finalmente Theo. Este último era incluido solo porque eran amigos, pero en realidad el era todo lo contrario a Draco en esas épocas, era más cayado, estudioso a pesar de ser sumamente inteligente para la desventaja de Draco que tenía que esforzarse para superarlo, al igual que se esforzaba para superar a Granger, pero él nunca intervenía en publico, la gente lo recordaba como el "mudo" ya que solo se dedicaba a observar nada mas. Sin embargo Draco conocía a Theo y sabia que en realidad su personalidad no era así, cuando estaba en confianza podía ser otro Draco Malfoy y con mucha mas soberbia. Ahora con el tiempo, ese habían intercambiado un poco los papeles, ahora el era el Theo-soy el rey de mundo- Nott y Malfoy solo podía ser el mismo en confianza, con sus amigos, su familia, su hijo y últimamente con Hermione Granger.

— Bueno Draco, la verdad es que yo quería conversar cierto tema contigo. Traje a Camille porque al oír que vendría a la casa de Scorpius ya estaba subida en mi auto y sabes que no puedo con los genes que heredo de su madre —Dijo el sacando un cigarrillo de su pantalón, luego lo encendió y saco otro ofreciéndole a Malfoy, el solo acepto.

— ¿Qué tema? — pregunto Draco mientras luego de soltar todo el humo por su boca.

— Hace unos días, en lo de la custodia de Scor ¿Cómo cojones convenciste a Hermione Granger para que hablara en tu favor? Digo, con ella como testigo era evidente que ganarías, su palabra vale mucho ¿Lo planeaste cierto? — pregunto Theo convencido de su teoría, sin saber que estaba muy equivocado.

— Para nada. — contesto sincero.

— Ya Malfoy, no mientas ¿De qué otra manera Granger hablaría en tu favor? ¿La sobornaste? —volvió a preguntar Nott.

— Deja de decir estupideces —contesto Draco sacando otro cigarrillo de la chaqueta de Theo — Lo creas o no, yo no hice nada.

— Ya, ya dime la verdad —dijo Theo hiendo por su segundo cigarrillo.

— No me creas —contesto Draco ignorándolo — es más, dentro de menos de una media hora eh quedado en reunirme con ella.

— ¿Me estas jodiendo? ¿Tú y Granger? ¿La misma Hermione Granger que conozco? —pregunto incrédulo en castaño.

— La misma que viste y calza.

— Increíble —contesto el sorprendido— nunca pensé que este día llegaría — Draco alzo una ceja mirándolo incrédulo— ¡Ya se! Se acostaron y ella como agradecimiento hablo a tu favor ¿no es así?

— ¿Crees que yo haría algo así? —pregunto Draco algo molesto.

— Claro, después de todo no olvidemos en cuarto que a ti te...

— ¡Jodete! — dijo Draco parándose del sillón y dirigiendo su vista hacia el jardín donde sus hijos jugaban, Scorpius lucia feliz y eso le alegraba.

Theo decidió que lo mejor sería evadir el tema, su amigo no era muy comunicativo después de todo. Además estaba seguro de que al final se enteraría de todo. Apago su cigarrillo y se dirigió hacia donde estaba el.

— Entonces no se hable más, yo me quedo en tu casa y tu te vas a tu cita con Granger. —dijo agarrándolo por los hombros y obligándolo a subir las escaleras hacia su habitación.

— Claro, mi casa es tu casa —contesto Draco con sarcasmo.

— Lo sé, ahora anda cámbiate, ponte guapo.

— Gay.

— Lesbiana.

Hermione caminaba a toda prisa. Llegaba tarde a su cita...encuentro con Malfoy y con Scorpius. Su jefe le había estado dando a ella y a sus otros dos colegas otro resumen de quincena, para ver las estadísticas del progreso de su trabajo y sin duda estaba satisfecha con lo logrado.

Ayer en la noche, le envió un patronus a Malfoy donde decía el lugar y la hora en el cual se encontrarían, evito que vinieran a su casa, últimamente andaba muy atareara para hacer la limpieza y en cierta manera le daba algo de pena que Malfoy viniera a su casa.

Llego al parque donde acordó verse con Scorpius y Malfoy sin embargo no lo encontró con la mirada ¿Sera que al también se hizo tarde? ¿o tal vez se retracto? En cierta manera le daría algo de pena si así era.

— ¿Me buscabas Granger? — su voz sonó a su sus espaldas. Hermione se volteo y se sorprendió al ver a Draco Malfoy parado apoyado en un tronco de uno de los arboles. Ella le sonrió un poco.

— Llegue antes que tu —dijo ella pensando que el acababa de llegar.

— En realidad no, incluso llegue quince minutos antes que la hora acordada. Como vi que te demorabas fui a dar una vuelta incluso pensé que te había arrepentido de venir — dijo el acercándose un poco más a ella y encogiéndolos hombros con las manos metidas al bolsillo.

Hermione se dedico a observarlo, había algo diferente en el ese día, sin embargo no le quitaba ese atractivo que tanto le atraía. Hacia algo de viento y su cabello se movía al compaz de este. Hermione sonrió un poco pero algo llamo su atención.

— ¿Pero? ¿Dónde está Scorpius? — se dardo un rato en darse cuenta que el niño no se encontraba con ellos.

—Hubo un inconveniente, solo vine yo— dijo Draco esquivando su mirada, no le podía decir que Nott lo había obligado prácticamente a dejar a Scorpius para que fuera una verdadera cita lo cual le molesto un poco.

— Bien, entonces vamos —dijo haciendo un gesto para que la siguiera.

— De acuerdo…Hermione —dijo el casi en susurro.

Hermione no pudo evitar sentir una extraña sensación en su odio al escuchar su nombre en sus labios, esta vez lo había dicho de una manera diferente, como… de una manera…sensual y no queriendo admitirlo le había gustado.

Se dedico un poco a examinar la situación, estaba empezando a sospechar que Malfoy el había mentido para obtener una verdadera cita con ella y en cierta manera le asustaba.

Caminaron en silencio, Draco seguía a Hermione a su costado, estaba seguro que irían alguna tienda muggle donde podrían comprar el regalo para al padre de Hermione. Luego de un rato llegaron a un centro comercial muy grande donde se podía visualizar muchas y distintas tiendas.

— Bien pues a mi padre le gusta mucho las camisas, pensé en regalarle una. — comento ella mientras que entraban a una de las tiendas. Draco observo que era una tienda para hombres sin embargo dentro de ella habían muchas mujeres con sus esposos, de seguro ellas eran las que lo obligaban a venir, pensó él.

— ¿Sabes? él es de tu mismo tamaño, incluso creo que tienen la misma contextura, ambos son delgados. —le dijo Hermione mientras se dedicaba a mirar unas cuantas prendas colgadas. — ¿Seria mucha molestia pedirte que te pruebes la ropa?

— Creo que te debó una Hermione—dijo el sonriendo un poco — así que solo por esta vez está bien.

Ella lo jalo del brazo y tirando de el se dirigieron hacia los vestidores, ella cargaba con las camisas y además cogió un par de pantalones que le gustaron y se los tendió a Malfoy para que se los probase.

— Bien pruébate primero las camisas y la sal con cada una de ella para ver cuál te queda mejor, supongo que lo mismo será con mi padre— dijo ella simplemente y luego el se introdujo dentro de los vestidores.

El se probó varias camisas y sin duda las que mejor le habían quedado fueron la verde oscuro y la blanca con rayas azules, Hermione no podía evitar ruborizarse, sin querer, al ver a Malfoy cada vez que salía con una camisa y insistía en cambiarse en frente de ella pero lo obligaba a cambiarse de camisa dentro del vestidor, eso era muy chistoso para Draco. Luego él salió del vestidor y ella le entrego el pantalón que le había gustado para que se lo probase. Draco se metió al vestidor.

Draco solo podía reírse en su mente, sin duda alguna Granger no quería verlo sin camisa, estaba segura que la ponía nerviosa eh incluso la intimidaba, pero quería jugarle una broma además le atraía saber su reacción al ver la mitad de sus desnudes.

Él salió de vestidor con solo con el pantalón puesto y sin absolutamente nada arriba. Hermione no pudo evitar ruborizarse al verlo, se pudo roja como un tomate y abrió muy ampliamente los ojos para luego esquivar su mirada. Por los pocos instantes que lo pudo observar, pudo ver que su cuerpo estaba perfectamente marcado, tenía la espalda ancha y su piel pálida le atraía terriblemente.

— Si Malfoy eso te queda bien, ahora cámbiate y vamos a pagar — dijo ella dándose media vuelta para retirarse.

— Espera…Hermione — de nuevo esa voz, pensó ella — ¿Estás segura que me queda bien? ¿Digo? ¿Crees que le quedara a tu padre?

— Si, definitivamente eso le va a quedar ahora, cámbiate y encuéntrame en la caja — contesto ella sin mirarlo para luego retirarse.

Draco se metió al vestidor nuevamente y no pudo evitar soltar unas cuantas carcajadas, esa mujer parecía una niña, pero sin dudad eso le gustaba, le gustaba mucho y estaba consciente que lo que acaba de hacer era coquetearle.

En fin, pensó él.

Por otro lado Hermione estaba haciendo cola para poder pagar los regalos para su padre, no podía quitarse la imagen de Draco semi-desnudo frente a ella, tenía que admitir que tal como dijo Ginny, Draco Malfoy estaba muy bueno. Hasta ella misma se reprendió por pensar de esa manera.

Una vez que el espacio estuvo libre para pagar una señorita empezó a envolver las ropas mientras que hacia una cuenta en su tarjeta para poder pagar.

— ¿Qué tal le quedo la ropa a su esposo? — pregunto amablemente la señorita. Antes de que Hermione pudiera negarlo una voz la interrumpió.

— Esplendida, gracias por preguntar — dijo él con una sonrisa mientras pasaba su brazo por los hombros de ella. Hermione no podía creer que el hubiera afirmado que era esposos, ¿En que estaba pensado? Sin embargo no dijo nada solo se dedico a seguirle el juego. En parte pensó que esta situación era muy chistosa, ya eran dos veces que los confundían como una parejas de esposos con un hijo.

Al salir de la tienda pudo escuchar una pequeña risa por parte de Malfoy lo cual la hizo molestar un poco.

— ¿Y ahora qué? —pregunto ella tratando de comenzar la conversación. Definitivamente no quería más silencios incómodos con Malfoy.

— Bueno, supongo que ahora me toca invitarte algo ¿Qué opinas ir por unos nachos? ¿Eh Hermione? —pregunto el haciéndole una reverencia.

— No lo puedo creer… — susurro ella para si misma.

— ¿Qué dijiste? —inquirió confundido él.

— Nada, vamos— dijo ella encaminándose a su lado


Aun no podía creer que ella terminara con los tacones rotos de tanto corretear a Malfoy, luego de haber ido a comer se dedicaron a charlar. El en todo momento estaba escuchándola atentamente y comentaba con cortesía respecto al tema de la conversación. Hermione pudo deducir que en realidad era muy inteligente, hablaron de temas políticos, sociales y variados. Así como hablaron de su relación con de ella con Ron, ella le explico que ahora Ronald tenía otra pareja y en realidad no se veían mucho, pero seguían siendo amigos. Al parecer el evito hablar de Astoria y ella comprendió. Luego él le explico por qué Scorpius no había venido con ellos. Dijo que Theodoro Nott, se había aparecido en su casa y que Scorpius prefirió quedarse a jugar con la hija de él. Hermione estuvo dispuesta a preguntar sobre la niña y antes de que pudiera hacerlo, como si él le hubiera leído el pensamiento le conto todo acerca de ella, se llamaba Camille, y su madre era Pansy Parkinson.

Luego de un rato no recordaba muy bien pero se vio a ella misma corriendo detrás de Malfoy, como chiquilla adolecente, porque este la había quitado su bolso y había salido corriendo gritando "¡Atrápame si puedes!" Después de varias caídas sus dos tacones se rompieron, ella se quito los zapatos y se sentó en una de las bancas, sinceramente no estaba para esas cosas.

— Hermione…—ella escucho su voz a sus espaldas.

— Ganaste, ahora devuélveme mi cartera. — declaro ella estirando la mano para recibir su bolso.

— No pensé que se romperían los zapatos. —dijo él con burla — ¿Podrás caminar hasta tu casa así?

— Afortunadamente, para tu suerte, mi casa esta a unas cuantas cuadras de aquí. —dijo ella levantándose y agarrando sus zapatos con una mano y con la otra su cartera.

— Sera mejor que me vaya… Muchas gracias por esta tarde…Draco. —No entendió muy bien porque pero al pronunciar su nombre sintió un pequeño cosquilleo en los labios.

— Espera, ¿no quieres que te acompañe? — dijo acercándose hacia ella.

— No, está bien — dijo esquivando su mirada— yo puedo ir sola.

— ¿Segura? —insistió el.

— Completamente.

— Bien supongo, que hasta luego ¿No? —En cierta manera ambos tenían la esperanza de volverse a ver.

— Si…—dijo ella algo dudosa, luego el estrecho su mano con ella.

Al sentir el contacto con su piel no pudo evitar sentirse… extraña. Era como sentir algo que nunca había tocado, su piel era fría, sus manos largas que cubrían casi todas su mano debido a que la suya era menuda y pequeña, definitivamente pudo reconocer un escalofrió recorrer su clavícula. Ella soltó su agarre luego de unos segundos.

— Hasta luego Draco. —dijo ella dándose media vuelta.

Draco la vio alejarse cada vez mas y cuando estaba seguro de que no lo escucharía hablo.

— Hasta luego Granger.

Dio media vuelta y metió sus manos en los bolsillos de su abrigo, no entendía esta reacción por parte de ella, se había puesto tan nerviosa cuando estrecharon las manos ¿Cómo sería mejor su mejilla? Definitivamente era algo que quería hacer, siempre lo había imaginado.

No podía evitar sentir una gran frustración en su pecho, sentía como algo vacio dentro del. Tenía el presentimiento que no hiso algo importante. Saco un cigarrillo y lo encendió, recordó sus ojos brillando mirándolo atentamente mientras se despedía. Eso ojos color pardo, le encantaban, simplemente deslumbraban para él. Si él hubiera sido capaz de hacer algo para detenerla, lo hubiera hecho ¿Pero que podía hacer? ¿Detener el tiempo? Que estupideces.

Le costó mucho verla irse, pero bueno, al final tenía que ser así.

Se dedico a fumar su cigarro y pensó Este maldito vicio me va a matar algún día.


Que tal? Me encanta el personaje de Theo, ádemas amo la amistad que tienen esos dos.

En finnnn...

DEJEN REVIES ;)

Bye!