Todo había pasado muy rápido, David salía de casa cuando escuchó a Nina gritar, sí, era ella, echó a correr hacia su casa, la puerta de la entrada estaba abierta y el interior estaba oscuro. Subió las escaleras que conducían a su habitación y allí encontró a Nina forcejeando con un chico. David no se lo pensó dos veces, tomó al chico por el cuello de la camisa y lo llevó contra la pared, este respondió dándole un codazo en la frente, acto seguido alisó la camisa con sus manos y miró a Nina con cara de pocos amigos mientras salía del cuarto.

- ¿Estás bien? – pronunció David segundos después mientras miraba a Nina.

Ella asintió en silencio.

- Estás sangrando.- se atrevió a pronunciar mientras señalaba su ceja.- Ven.- le tomó de la mano y la apretó con fuerza mientras lo conducía al cuarto de baño.

David se sentó sobre el inodoro mientras Nina buscaba el botiquín de primeros auxilios para curar la herida.

- Quédate quieto.- presionó el algodón sobre la ceja.

- ¿Quién era?

- El pizzero de media neurona que me tiré en su día.

- ¿Tu ex?

- Dan, si no te importa.

- ¿Te hizo daño? – apretó la mandíbula.

Nina observó como David algo despeinado se tensaba mientras le hacía esa pregunta, le pareció adorable.

- No, claro que no, tampoco se lo habría permitido.- sonrió.- Se molestó porque le dije que ya no había nada entre nosotros.

- ¿Él no lo sabía?

- Le di a entender antes de irme de Europa que ya no quería salir con él, pero pareció no entenderlo, es un poco corto.

- ¿Por qué forcejeasteis?

- Como vi que seguía insistiéndome para que volviésemos le dije que salía con alguien.- bajo la mirada.- Y que ese alguien eres tú.- clavó su mirada en la de él.

David se sonrojó ligeramente mientras la miraba.

Nina acarició el cabello de David inconscientemente mientras este pasaba la yema de sus dedos por la palma de su mano, provocándole cosquillas.

Nina tomó su rostro entre sus manos mientras se acercaba peligrosamente a sus labios.

- Nina…

- Shh.- puso el dedo índice sobre sus labios.

Se besaron lentamente, capturando los labios con suavidad y soltándolos al instante para volver a repetir la misma acción una y otra vez, ella parecía cómoda ante tal situación, y así lo demostró, se sentó sobre sus piernas mientras tomaba su rostro con sus manos e intensificaba el beso. Poco a poco el deseo empezó a recorrer sus cuerpos, y ambos desearon dar un paso más. Ella hizo presión sobre su miembro y una oleada de calor recorrió su cuerpo, a partir de ahí los movimientos eran rápidos, ella se deshizo de su cinturón con habilidad y a continuación bajó la cremallera de sus pantalones, pero justo cuando él empezó a quitarle la blusa su móvil comenzó a vibrar, era su esposa.

- ¿Paige?

Nina se incorporó.

- David, ¿estás bien? Pensé que ibas a tirar la basura, y como tardabas tanto me preocupé, la cena está lista.

- Oh, sí, estoy bien.- tartamudeó.- Salí a dar una vuelta por el vecindario, enseguida voy.- colgó el teléfono mientras subía la cremallera de sus pantalones y se abrochaba el cinturón.

David caminó hacia la puerta del cuarto de baño, se detuvo.

- Buenas noches, David.- pronunció Nina.

Él le dio la espalda, no se atrevió a mirarla.

- Buenas noches.- salió de la casa sin mirar atrás, aquello era una locura, tenía veinte años menos que él y era la hija de su mejor amigo. No podía salir bien.