- ¿Me llevas a algún lado? – comenzó a mordisquearle la oreja.
- No puedo, tengo trabajo.- le sonrió mientras se alejaba de ella.
Observó cómo se cruzaba de brazos y se hacía la ofendida.
- Hace una semana que no nos vemos a solas, ya me entiendes, ¿Es que no te apetece?
- Mucho, de verdad.- la miró a los ojos.- pero tengo toda la mañana y tardes ocupadas, tú también trabajas hasta tarde.
- ¿Por qué no quedamos por la noche? – acarició su pecho por encima de la camisa.
- Imposible.
- ¿Es Paige, verdad? – le miró a los ojos dolida.
David miró hacia otro lado.
- ¿Tienes relaciones con ella?
- No, de hecho hace meses que no tenemos un acercamiento íntimo. Las cosas no van bien, en realidad nunca han ido bien.- apretó el volante.
- Entonces sepárate, así te haces daño, os hacéis daño los dos.
Se acomodó en el respaldo del coché y miró al frente algo distraído, aquella persona veinticinco años menor que él le estaba dando solución a sus problemas, aquello que él no quería admitir, dar el paso a separarse era lo mejor.
- Vanessa ya es mayor, lo superará. Y Toby apenas para en casa, lo entenderá.
Pasaron unos minutos en silencio hasta que Nina decidió dejarlo solo, debía pensar.
- No soy nadie para decirte todo esto y no quiero influirte, quiero que hagas lo que sientas. Me gustaría verte feliz, realmente te lo mereces.- sonrió y besó su mejilla, después bajó del coche.
- Hey.- la tomó de la mano justo cuando iba a abandonar el coche.- Te quiero.
Nina sonrió y le besó con intensidad.
- Yo más, y lo sabes.- le guiñó un ojo.
Cerró la puerta del coche y le tiró un beso desde fuera, él mostró esa media sonrisa seductora que le volvía loca.
