¡HOLA! Aquí Auster de nuevo. Muchas Gracias por sus comentarios :D Aquí esta el siguiente capítulo. No sé hasta cuando los vaya a tener sin nuevo capitulo ya que la escuela me vuelve loca pero si se los garantizo para el próximo fin de semana ;). Sin más por escribir aquí esta el capitulo 5.

Capítulo 5

Lejanía

Carlos por fin se encontraba tan estable como para recibir visitas. James decidió ser él el primero en entrar a verlo. Al empujar la puerta se encontró con un Carlos feliz que observaba por la ventana.

– Así que te dejaron usar tu casco – Dijo James al tiempo que se sentaba a un lado de la cama de Carlos y le sonreía.

– Sí – Contestó entusiasmado Carlos mientras le sonreía a James.

– Carlos…necesito saber, más a detalle que es lo que pasa. Quiero ayudarte, enserio, es lo que más deseo. – comentó James.

– Yo… ellos me escucharán. Ya una vez leyeron mi mente, no sé cómo lo hagan James pero… – Carlos no podía continuar empezaba a sentir de nuevo una desesperación angustiante. – ellos me hablan, no importa donde este, sus voces siempre están en mi cabeza.

– ¿Sus voces? ¿Qué te dicen Carlos? – pregunto James muy intrigado

– Que…Que dejaran de perseguirme si…si yo mato a alguien también – contestó Carlos preocupado.

– ¿También? O sea que ¿ellos han matado ya a alguien? ¿A quién mataron Carlos? – empezó a cuestionar James, desesperado por encontrar una forma de ayudar a su amigo.

Carlos observo a James con cara de preocupación, como si se preguntará si debía o no hablar. Apretó la sabana y entonces cambiando completamente su cara volteó a ver aquel pedazo de tela que lo cubría de la cintura hasta los pies. Carlos veía con completo horror hacía sus piernas.

– ¿Carlos? ¿CARLOS? ¿QUÉ PASA CARLOS? – gritaba James.

Carlos no respondía solo seguía viendo espantando y apretaba fuerte la sabana. Aquello que James no podía ver era el espantoso escenario que se formaba en la mente de Carlos. Su sábana que hasta hace un momento era blanca se encontraba ahora manchada por sangre de la cual él no tenía idea de la procedencia. De nuevo en su cabeza escuchaba voces que le exigían matar a la persona que más quisiera.

– ¡VETE JAMES! – gritó Carlos sin voltear hacia su amigo.

– ¿POR QUE CARLOS? ¿QUE PASA? – cuestionó James quien se había parado rápidamente.

– ¿QUÉ ACASO NO LOS VES? ¿NO LOS ESCUCHAS? ¡ESTAN AQUÍ! – gritaba Carlos desesperadamente.

– ¿A QUIEN CARLOS? – James sentía el corazón se le iba, no podía ayudar a Carlos…de ninguna manera. James lo abrazó fuertemente – ¡ESTOY AQUÍ! ¡ESTOY AQUÍ CONTIGO!

– ¡VETE! – repetía Carlos tratando de zafarse de James – ¡NO! ¡NO VOY A HACERLE NADA!

James sentía que los segundos pasaban lento, sentía impotencia y desesperación. Carlos era la persona más importante para él y no podía hacer nada. Entonces observo la puerta rogando porque alguien lo salvara, no a él, sino a Carlos.

Como si contestarán a sus plegarias corriendo entraron el doctor y dos enfermeras. Rápidamente sedaron a Carlos y lo acomodaron en la cama. Aquella escena pareció una eternidad para James. El doctor le preguntó que era lo que había pasado y él no pudo evitar quebrar en llanto mientras le contaba al doctor lo ocurrido.

Después de que James le contó al doctor este le pidió un momento para hablar con un colega suyo. James se fue a esperar con Kendall y Logan quienes aún esperaban por ver a Carlos. Él les explicó la situación y ellos simplemente no lo podían creer.

Después de varias horas de estar ahí sentados se acercó un doctor diferente al de las veces anteriores.

– ¿Ustedes son los amigos de Carlos García? – comenzó a decir el doctor.

–Sí – contestaron los tres poniéndose de pie.

–Soy el psiquiatra que el doctor de Carlos ha mandado para tratarlo. Me temo que no les tengo buenas noticias sobre su amigo – dijo el doctor viéndolos muy seriamente.

– ¿Qué tiene Carlos? – preguntó James.

–Me temo que Carlos presenta todos los síntomas de un esquizofrénico.

James no pudo continuar parado, sintió un hormigueo terrible en sus piernas que lo obligó a sentarse nuevamente. Logan y Kendall simplemente se quedaron ahí viendo incrédulos al psiquiatra. Su mejor amigo de toda la vida tenía esquizofrenia.