Hey gente! Aquí el capítulo de la semana, estos estarán un poco más largos porque hay que explicar algunas cosillas. Espero que les agrade, me tarde en escribirlo porque estos días he estado muriendo de gripa, pero no les iba a quedar mal. Sin más por escribir aquí está el nuevo capitulo.

Capítulo 9

Realidad.

-En la mente de Carlos.-

Carlos se encontraba en el jardín observando hacía el bosque, llevaba ya un tiempo ahí, cuando sintió un par de brazos que le rodearon la cintura por detrás y una barbilla que se posaba sobre su cabeza.

– Eres tan bajito. – dijo burlón James.

– Creí que el único idiota que lo hacía notar era Kendall. – Contesto un poco molesto Carlos, ya que nunca le gusto que se burlaran de su altura.

–Sabes que es broma Carlitos…– trató de disculparse James.

–Lo sé…– Dijo Carlos quien en ningún momento apartó la vista del bosque.

–¿Qué pasa? ¿Qué tanto observas? –

–No me gusta ese lugar y sin embargo me causa gran curiosidad. Quisiera ir y saber que hay detrás de esos grandes árboles… –

–Jamás…–Dijo James soltando a Carlos – Jamás vayas al bosque ¿Me entendiste? –.

Carlos notó una mirada sombría en James, tanto que le causo un poco de miedo. Se preguntó por qué no quería que el fuera a ese lugar y de momento se limitó a pensar que quizá temía que se lastimara.

–Oye James…ayer noté que en mi cuarto había un baúl ¿sabes que hay dentro? – cuestionó Carlos tratando de cambiar el tema.

–No…la verdad es que ese baúl siempre ha estado cerrado. Creo que era de…–

– ¿¡JAMES!? –escucharon ambos detrás de ellos.

–¡¿Qué pasa!? – cuestionó James.

–¡ James! – dijo un anciano vestido de traje que caminaba hacia ellos – Lo había estado buscando por todos lados.

– Aquí estoy, Joseph ¿qué pasa? – cuestionó James al que parecía ser su mayordomo.

–La cena ya está servida. –

–Perfecto, en un momento estaremos allá. Busca al tío de Carlos y a su amigo para que también nos acompañen. – dijo James al tiempo que se situaba justo enfrente de Carlos y ponía su mano sobre su hombro. –Discúlpame Carlitos, debo hacer algo. Te veo en el comedor en un momento ¿Está bien? –

–Está bien– afirmó Carlos.

Antes de irse, James tomó por la barbilla de Carlos y lo besó. Después lo retiró un poco, le sonrió levemente y se fue. Carlos estaba ahí pasmado, su segundo beso, después de tanto, al fin…James Diamond lo había besado. Carlos merodeó por el jardín un momento, se encontraba más feliz que nunca. Cuando observó su reloj se dio cuenta que ya era tiempo así que se apresuró en regresar a la casa. Cuando entró todos lo esperaban en la pequeña sala principal para pasar al comedor.

–¡POR FIN LLEGAS CARLANGAS! – Dijo Arturo mientras se levantaba.

–Lo siento se me hizo un poco tarde…–contesto Carlos.

–Vaya Carlos, tenías que parecerte a tu madre. – comentó su tío observándolo.

–Señores pueden pasar. –Dijo Joseph mientras se paraba al lado de una de las grandes puertas que daban el acceso al comedor y la abría lentamente.

El primero en avanzar hacía el comedor fue Carlos seguido de James, su tío y Arturo. Al entrar Carlos observó con espanto el horrible banquete que les esperaba. Allí sobre la mesa, descuartizada y repartida sobre cada plato, ya hacía una mujer o por lo menos lo que quedaba de ella.

Al centro podía observarse tan solo el tronco desnudo, sus extremidades se encontraban repartidas en cada uno de los platos y la sangre servida en cada copa. Al ver aquello rápidamente James cubrió los ojos de Carlos y lo sacó de ahí.

–¡SANTO CIELO! – exclamó Arturo quien salía del comedor seguido por Roberto.

–¡JOSEPH! ¡JOSEPH! – gritaba James sin separarse de Carlos quien se encontraba sin habla y muy pálido.

–¿Si James? – contestó el mayordomo quien también se encontraba palidecido por el espantoso espectáculo.

–Llama a la policía rápido y pide también una ambulancia o unos paramédicos. ¡O ALGO! ¡YA!

El mayordomo obedeció las órdenes de James. La policía no tardó en llegar y empezar a hacer sus investigaciones en el área del crimen. Mientras tanto los paramédicos revisaban que todos se encontraran bien. Le dijeron a James que Carlos se había llevado un gran susto y que era mejor que descansara.

James les pidió a Roberto y a Arturo que se hicieran cargo de todo lo que dijeran los policías ya que él cuidaría a Carlos. Enseguida James se trasladó junto con Carlos a su habitación.

–James…– dijo Carlos ya acostado junto a su alto compañero.

–¿Qué pasa Carlitos? –

–…Tengo miedo James…–

–Oye…no pasa nada…–dijo James mientras tomaba la mano de Carlos. – Aquí estoy, contigo…

Carlos apretó fuerte la mano del chico al que más amaba en el mundo esperaba que al despertar a la mañana siguiente toda aquella pesadilla, fuera solo eso, una pesadilla.

-En la realidad-

James decidió investigar sobre los nombres que había escuchado salir de la boca de Carlos. Fue, en cuanto pudo, a Palm Woods buscando respuestas con la madre de Kendall. Al llegar vio a Logan y a Kendall en la puerta principal. Kendall tomaba la mano de Logan.

–Hey chicos… ¿A dónde van? – cuestionaba James al tiempo que Kendall soltaba a Logan.

–Debemos…– dijo Logan bajando la mirada.

–¿Cómo sigue Carlos? – trató de evadir Kendall.

–Bien… – dijo James mientras recordaba que debía investigar sobre Roberto y Arturo. – Debo irme los veo luego.

James se apresuró a llegar al 2J. Buscó a la madre de Kendall pero no la encontró por ningun lado. Entró al cuarto de Carlos esperando encontrar algo útil. Sobre el tocador encontró el celular de su pequeño amigo moreno. Tomó el celular de Carlos y marcó a su padre quien ya sabía la situación de su hijo.

–Señor García, su hijo mencionó ayer mientras estaba inconsciente dos nombres…Arturo y Roberto… ¿Sería posible que usted me dijera de quiénes se trata? Quizá podamos ayudar a Carlos… – Dijo James cuando ya estaba avanzada su conversación con el padre de Carlos.

–…– hubo un gran silencio del otro lado del teléfono

–¿Señor García? – preguntó James creyendo que se había cortado la llamada.

–No conozco a ningún Arturo, James…– se escuchó por fin decir al padre de Carlos– Sin embargo…puedo decirte que sin duda el tal Roberto, es el tío de Carlos, mi hermano.

–¿Carlos pasaba mucho tiempo con su hermano señor García? – dijo intrigado James.

–De hecho, toda su infancia vivió con él, vivían a un lado de la casa de Logan, no sé si lo sabías. El punto es que prácticamente Carlos y Logan se la pasaban en casa con mi hermano todo el tiempo…hasta que… – La voz del padre de Carlos cambió de golpe.

–¿Hasta qué…?

–Hasta el día que mi hermano falleció después de la muerte de mi esposa.

–¿Cómo falleció su hermano? – dijo angustiado James.

– James, escúchame con atención, aún no sabemos bien que fue lo que pasó…–la señal comenzaba a fallar – Logan…y Carlos… a mi esposa la asesinaron…Roberto…quizá un suicidio pero…

La señal se había perdido. James no puedo volver a obtener comunicación así que decidió intentarlo al día siguiente. Se dirigió de nuevo al psiquiátrico con Carlos.

Lo observó ahí, aun dormido, y aun así pudo notar un aire de angustia en su rostro. Se acercó a él y lo besó. Después se puso a leer, al volver de nuevo la vista a Carlos volvió a sentirlo tan preocupado que decidió tomar su mano. No sabía se eso servía de algo pero sostenía una ligera esperanza.

Esperanza…era con lo que despertaba James cada mañana, con la esperanza de ver a Carlos despierto de nuevo, con su casco puesto sonriéndole listo para salir de ahí.