Hola! Aquí Auster. Mil disculpas por no actualizar. Fue mi cumpleaños y me raptaron Jaja. Pero aquí esta. *u* Ya cada vez más cerca del final! *emoción*. Sí habrá smut pero necesito que alguien me ayude con eso. ¿Quién se apunta? Sin más por escribir aquí el capítulo 11. Espero les guste.
Capítulo 11
Búsqueda.
-En la mente de Carlos-
Carlos se encontraba recorriendo con la mirada la habitación donde se encontraba. James no estaba esta vez ahí, él estaba solo y se preguntaba donde se encontraba su amado chico. Decidido a encontrarlo se levantó y dirigió a la puerta. Antes de girar perilla para abrirla, dio vuelta y observo el baúl. ¿Qué hay dentro? Esa pregunta retumbaba en su cabeza como un eco. Sin embargo en ese instante era más importante para él encontrar a James, volvió a girar y abrió la puerta. Mientras caminaba por el gran pasillo en el que se encontraban las habitaciones para las visitas pudo escuchar voces que provenían de uno de los cuartos.
–¡DEBEMOS ENCONTRAR ESA LLAVE ARTURO! – pudo escuchar Carlos.
–Calma Roberto, no podemos actuar estúpidamente. –
Carlos se dio cuenta que quienes discutían era su tío y Arturo pero no entendía de que hablaban por lo que decidió continuar escuchando.
–Si alguien la encuentra antes que nosotros… – dijo Arturo preocupado.
–¡CALLA!, ni siquiera pienses en esa posibilidad. Si logran abrirlo todo se vendrá abajo. – interrumpió Roberto llendo de un lado a otro en la habitación.
–¡SABÍA QUE NO DEBÍAMOS HABERLA MATADO! ¡DEBIÓ HABERNOS DICHO PRIMERO DONDE ESTABA ESA MALDITA LLAVE! – exclamó exaltado Arturo.
–No subas la voz tanto, debemos actuar con la cabeza, alguien podría escucharnos. Por ahora salgamos, James nos espera en el jardín, dijo que quería discutir algo sobre Carlos. – finalizó Roberto.
Carlos rápidamente corrió lejos de ahí. No podía creer lo que había escuchado. Se detuvo frente una gran puerta, no sabía en qué dirección había corrido ni donde se encontraba. Al tratar de girar la perilla se percató de que la habitación estaba abierta. Entró y comenzó a observar cada rincón. Había fotos de James en un buró. Tomó una y sonrió; realmente creía que James se veía lindo cuando era pequeño. Continuó observando… Se percató de algo extraño: Había fotos también de él…y de Logan.
–¿Por qué hay fotos mías con Logan? ¿Qué tendrían que hacer aquí? Yo no conocí a James y a Logan hasta la secundaria. ¿Por qué estoy con Logan? – repetía Carlos confundido.
Tomó el último marco del buró, ese especialmente lo confundió aún más. La fotografía de aquél marco mostraba a James abrazándolos, a él y a Logan, sin embargo lo extraño era que James se veía de su edad actual y ellos como niños pequeños. Además, James se encontraba en blanco y negro. Carlos veía la foto con atención, sin duda alguna alguien debía estar jugando con él.
De repente se sintió mareado, así que decidió ir al baño a mojarse la cara. Estando ahí mientras buscaba una toalla para secarse tiró sin querer un pequeño alajero que se rompió al contacto con el suelo. Entre los escombros Carlos pudo ver una llave, la cual levanto y observo. Tenía una corazonda, sospechaba que muy posiblemente era la llave del baúl.
Sin perder tiempo salió de la habitación para poder dirigirse a la suya pero James lo detuvo.
–Carlos…te estaba buscando. – dijo mientras lo tomaba del brazo.
–Yo…– Carlos apretó la llave con su mano.
–¿Qué es eso Carlitos? – Dijo James viendo extrañado la mano de Carlos que tenía la llave.
–La llave…del baúl…– contesto Carlos mientras se la mostraba a James.
–¿Seguro? – cuestiono James.
–…no. – contestó Carlos.
James abrazo a Carlos.
–Vamos Carlitos, intentémoslo juntos ¿si? – dijo James suavemente a Carlos.
Ambos se dirigieron hacia la habitación de Carlos. Juntos insertaron la llave en el baúl. Para su sorpresa abrió.
–Carlos, no importa que haya aquí, debes tomarlos con calma – dijo James.
–¿Con calma? ¿Acaso tiene que ver conmigo? – dijo confundido Carlos.
–Es que…– James dudó. – El baúl era de tu padre.
–¿De …? ¿Cómo termino aquí?... James, ¿hay algo que no me has dicho?
–Vamos a abrirlo– contesto cortante James.
Al abrirlo y observar lo que había dentro Carlos se quedó atónito. No lo podía creer, todo comenzaba a tener sentido y a la vez lo perdía por completo.
–En la realidad–
Kendall y James se apresuraban para llegar a la casa del padre de Carlos en Minnesota. Se sentían cada vez más cerca de la verdad.
Se encontraban ya frente a la puerta de la casa del padre de Carlos. James se quedó observando la puerta y al ver esto Kendall, enderezándose y completamente decidido, tocó la puerta. Esperaron algunos minutos y nadie les abría. Entonces Kendall pudo ver una ventana abierta y muy encontra de James se decidieron a entrar por ahí.
–Esto es una pésima idea. – puntualizó James ya dentro de la casa.
–¿Prefieres esperar al señor García? – dijo Kendall levantando una ceja.
–pues…Sí. – James observaba a Kendall mientras este cominaba y veía alrededor de la casa.
–Pues yo no. No puedo esperar…–Kendall se detuvo un momento y volteó a ver a James. – No, no puedo…por Logan.
–…Carlos…–James sintió un nudo en la garganta.
Comenzaron a buscar desesperadamente algo que ayudara a sus chicos. No encontraban absolutamente nada. Buscaron en la sala, en la cocina, en el comedor. Nada.
–¡UN SOTANO! – gritó James.
–¿Y? – Preguntó Kendall mientras se situaba a un lado de James frente a una puerta abierta que dejaba ver una escalera que descendía.
–En los sótanos siempre hay cosas que las personas guardan para que otras personas no vean. – dijo triunfal James.
–…– Kendall solo lo observó con una leve sonrisa y su típica ceja levantada. Decidido bajó los escalones.
Había muchas cajas y todas contenían etiquetas. Al parecer el padre de Carlos era lo contrario a su amigo; ordenado y pulcro.
Cuando James estaba esculcando una caja, apareció Kendall con una carpeta en las manos y una cara de incredibilidad que de cierta manera lo asustó.
–¿Qué hay ahí Kendall? – dijo curioso James.
–Esto…es la respuesta para Logan y Carlos. – contestó Kendall viendo detenidamente a James.
El aire en aquél cuarto se volvió denso. El cielo pareció obscurecerse como si una nube cubriera el sol. Kendall y James se encontraban frente a aquello que les diría la causa de todo. Al fin tenían en sus manos, literalmente, lo que podría salvar a sus chicos de la completa locura.
