PRIMER ENCUENTRO.. PARTE 2
Me quedé petrificado en la silla, contemplando con la mirada perdida cómo se iba. Era realmente mezquina. No había derecho. Empecé a recoger los bártulos muy despacio mientras intentaba reprimir la ira que me embargaba, con miedo a que se me llenaran los ojos de lágrimas. Solía llorar cuando me enfadaba, una costumbre humillante.
-Eres Edward Swan, ¿no?-me preguntó una voz masculina.
Al alzar la vista me encontré con un chico , de rostro aniñado y el pelo rubio en punta cuidadosamente arreglado con gel. Me dirigió una sonrisa amable. Obviamente, no parecía creer que yo oliera mal.
-Me llamo Mike.
-Hola, Mike.
- ¿Necesitas que te ayude a encontrar la siguiente clase?
-Voy al gimnasio, y creo que lo puedo encontrar.
-Es también mi siguiente clase.
Parecía emocionado, aunque no era una gran coincidencia en una escuela tan pequeña. Fuimos juntos. Hablaba por los codos e hizo el gasto de casi toda la conversación, lo cual fue un alivio. Había vivido en California hasta los diez años, por eso entendía cómo me sentía ante la ausencia del sol. Resultó ser la persona más agradable que había conocido aquel día. Pero cuando íbamos a entrar al gimnasio me preguntó:
-Oye, ¿le clavaste un lápiz a Isabella Cullen, o qué? Jamás la había visto comportarse de ese modo.-Tierra, trágame, pensé. Al menos no era la única persona que lo había notado y, al parecer, aquél no era el comportamiento habitual de Isabella Cullen. Decidí hacerme el tonto.
-¿Te refieres a la chica que se sentaba a mi lado en Biología? .pregunté sin malicia.
-Sí-respondió-. Tenía cara de dolor o algo parecido. -No lo sé —le respondí-. No he hablado con ella. -Es una chica rara -Mike se demoró a mi lado en lugar de dirigirnos al vestuario.- Era amable y estaba claramente interesado, pero eso no bastó para disminuir mi enfado El entrenador Clapp, el profesor de Educación física, me consiguió un uniforme, pero no me obligó a vestirlo para la clase de aquel día. En Phoenix, sólo teníamos que asistir dos años a Educación física. Aquí era una asignatura obligatoria los cuatro años. Forks era mi infierno personal en la tierra en el más literal de los sentidos. Contemplé los cuatro partidillos de voleibol que se jugaban de forma simultánea. Me dieron náuseas al verlos y recordar los muchos golpes que había dado, y recibido, cuando jugaba al voleibol. Al fin sonó la campana que indicaba el final de las clases. Me dirigí lentamente a la oficina para entregar el comprobante con las firmas. Había dejado de llover, pero el viento era más frío y soplaba con fuerza. Me envolví con mis propios brazos para protegerme. Estuve a punto de dar media vuelta e irme cuando entré en la cálida oficina. Isabella Cullen se encontraba de pie, enfrente del escritorio. La reconocí de nuevo por el largo pelo castaño. Al parecer, no me había oído entrar. Me apoyé contra la pared del fondo, a la espera de que la recepcionista pudiera atenderme. Estaba discutiendo con ella con voz profunda y agradable. Intentaba cambiar la clase de Biología de la sexta hora a otra hora, a cualquier otra.
No me podía creer que eso fuera por mi culpa. Debía de ser otra cosa, algo que había sucedido antes de que yo entrara en el laboratorio de Biología. La causa de su aspecto contrariado debía de ser otro lío totalmente diferente. Era imposible que aquella desconocida sintiera una aversión tan intensa y repentina hacia mí. La puerta se abrió de nuevo y una súbita corriente de viento helado hizo susurrar los papeles que había sobre la mesa y me alborotó el cabello. La recién llegada se limitó a andar hasta el escritorio, depositó una nota sobre el cesto de papeles y salió, pero Isabella Cullen se envaró y se giró-su agraciado rostro parecía ridículo- para traspasarme con sus penetrantes ojos llenos de odio. Durante un instante sentí un estremecimiento de verdadero pánico, hasta se me erizó el vello de los brazos. La mirada no duró más de un segundo, pero me heló la sangre en las venas más que el gélido viento. Se giró hacia la recepcionista y rápidamente dijo con voz aterciopelada:
-Bueno, no importa. Ya veo que es imposible. Muchas gracias por su ayuda.
Giró sobre sí misma sin mirarme y desapareció por la puerta. Me dirigí con timidez hacia el escritorio -por una vez con el rostro lívido en lugar de colorado-y le entregué el comprobante de asistencia con todas las firmas.
-¿Cómo te ha ido el primer día, cielo? -me preguntó de forma maternal.
-Bien-mentí con voz débil. No pareció muy convencida.
Era casi el último coche que quedaba en el aparcamiento cuando entre a la camioneta. Me pareció un refugio, el lugar más acogedor de aquel horrendo y húmedo agujero. Permanecí varios minutos sentado mirando por el parabrisas con la mirada ausente, pero pronto tuve tanto frio que necesite encender la calefacción, arranque y el motor rugió. Me dirigí de vuelta a casa de Charlie, y trate de no llorar durante todo el camino
…
Hola!
Aquí esta se que tal ves luce corto pero espero les guste! Esta hecho con todo mi amor y esfuerzo. Jejejejejeje :P
En fin! Dejen sus Reviews para saber que les parece y cualquier sugerencia.
