Holi pipol, soy Shion y esto es JACKASS 8DDDD Tienen derecho a obligarme hacer cualquier tipo de tortura ._. pero ninguna que incluya papas, en el colegio me castigaron y no me dejaron comer papas :ccc wn falte 3 dias e_e

sajdhasjkdh no me escusare, porque no es mi culpa, es culpa de Miche DDDD: ella me metió mucho RyoZan en la cabeza y no me deja continuar mis fics u_ú por su culpa sume uno mas a mi colección xDDDD Espero que este fic sea el primero en terminar ._. Me duele mi ojo (Estoy tan ciega que casi escribo ' me duele el hijo' xDDD) mi mami dice que ando mucho en la computadora, y que debería salir mas.. ¿¡QUE QUIERE!? ¡¿QUE ME VIOLEN O QUE!? DDDD:

Tengo sueño asi que haré esto rapido y luego huire del pais c: Inazuma Eleven no me pertence, la trama is mine, pero la serie es de Level-5 porque las putas me tienen envidia(? y saben que si fuera mio mataría a Tenma :'D

Alaración: El fic esta hambientado en la epoca cuando terminó Go, han pasado ahora desde que se graduaron de Raimon -aveces van a entrenar-, ahora van a una instituto de nombre anonimo (que aun no se me ocurre xd), asi que CHRONO STONE nunca existió, pero agregare algunos de sus personajes.

ADVERTENCIA: Mucho Ooc en los personajes, tenemos un Shindou hipócrita ? y un Kirino emo, ademas de que nuestra otra parejita tiene problemas en el paraiso :333 hoy estoy de humor para agregar RanMasa xD

Sin mas que decir: Lean mis queridos homosexuales~


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Solo Amigos.

Capitulo O2: Isn't That Something

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Su cabello rosa se balanceaba velozmente al tiempo de sus pasos, sentía el viento sobre su piel. El trote rápido comenzaba a finalizar al ritmo que se acercaba a su destino; los pasos se volvían lentos hasta ser remplazados por una caminata pesada. La puerta principal del establecimiento se abría y a tropezones el personaje principal, luego de dar su leve entrada, subía las escaleras.

—¡Ranmaru, a la hora que llegas! Espero que por lo menos hayas… ¿Ranmaru? ¡Oye! ¡Que te su-! —Lo próximo que fue capaz de escuchar la señora de la casa fue un estruendo proveniente del impacto que recibió la puerta de la habitación correspondiente al hijo mayor de la familia. La mujer estaba a punto de reprocharle por su comportamiento cuando fue interrumpida por un grito proveniente de la cocina.

—¡Mami, ven! ¡El príncipe Leonardo cayó en un poso y necesita ser salvado su fiel poni, Pepinillo! —Chilló una vocecilla de aproximadamente 7 añitos.

La mujer mayor de la familia Kirino suspiró largamente—Estos niños…

Volviendo con nuestro protagonista; luego de haber omitido las interrogantes de su madre, corrió directo a su habitación, ocultándose entre las protectoras sabanas de su cama; iluminado por la resplandeciente luna llena que atravesaba su ventana, sollozaba en silencio permitiendo que sus lágrimas cayeran sobre la almohada que en estos momentos funcionaba como pañuelo.

Ni el mismo entendía la razón de sus lágrimas, lo único que recuerda es ver a su amigo acompañado por esa chica, no era la joven Akane lo que le causaba malestar, sino era el solo imaginar a su mejor amigo junto a una mujer… la idea era tan punzante como si le apuñalaran una daga directamente en el corazón.

No quería verlo, lo odiaba, el verlo en esto instantes era solo una acto que deseaba tenerlo muy lejos de su mente, pero no tenía idea del por qué. ¿Por qué lo estaba comenzando a abandonar? ¿Por qué no se habían visto en un tiempo? No, la razón era distinta, pero fuera cual fuera, se sentía extremadamente traicionado.

Lo que le deparará en el futuro, sería la etapa más dolorosa de su vida. Y solo había un único causante de esto.

—Shin… dou…—Murmuró con la voz entrecortada antes de caer profundamente dormido en los brazos de Morfeo.

Se tallo los ojos por cuarta vez, haciendo el intento por desaparecer las ojeras de sus rojos ojos, era notable su estado de ayer, por lo que prefería evitar cualquier contacto visual con quien fuera; su aspecto lo delataba. Especialmente con su amigo de ojos escarlata, él era la razón por la que no durmió ni un poco, quería evitar encontrárselo a toda costa; por lo que decidió tomar el tren que salía más temprano.

Se acomodó en una banca a unos pocos metros. Estaba muy agotado por la falta de sueño que poseía. Cerraba los ojos con la intención de descansarlos unos instantes, cosa que fue imposible al ser interrumpido por un dedo que le picaba el hombro. Simuló estar durmiendo intentando que aquella persona no lo forzara a levantar los parpados, pero el contrario no desistió.

—¿Qué diablos...?—A pocos segundos de reclamar a aquella persona la razón para molestarlo, abrió los ojos por sobremanera. —Shindou…

—Kirino, buenos días.—Habló con la misma expresión al tener contacto visual, esto trajo confusión al peli rosa, que inmediatamente entendió la razón de su sorpresa. No cabía duda que era por su peculiar apariencia— ¿Qué te paso? Te ves fatal.

Antes de poder pensar en una excusa que dar, una llamada del tren lo salvó. Ambos chicos abordaron el tren; lamentablemente, gracias a la hora que era, el tren estaba vacío, lo que menos le convenía al peli rosa. Los dos chicos se quedaron callados junto a la puerta, en silencio. Kirino sabía que si se sentaba, sería presionado a conversar con el peli gris.

—Kirino, yo…

—¡Esperen!

Una voz femenina se hizo presente corriendo para adentrarse en el tren, no hacía falta mencionar que la suerte para Kirino no estaba de su lado. Maldición, ¿Es que hoy a todos se les dio por venir en tren tan temprano?

—Buen día. —Saludó el peli gris a la recién llegada, está le dedico una cálida sonrisa, lo que asqueo en extremo al peli rosa. Inmediatamente cambio su rostro al notar como el peli gris ahora le dirigía la mirada— Ah, Kirino. Sobre lo de anoche…

Sudó frío al escucharlo al escuchar esas palabras y se peleó internamente buscando cual era la alternativa más creíble para evadir la conversación. Una voz fue su salvación.

Señores pasajeros, las puertas serán cerradas en breves segundos, por favor mantenerse alejados de ellas.

—¡Olvide algo! —A continuación, todo pasó en cámara lenta. El cuerpo del peli rosa dio un salto largo a centímetros que se cerraba la compuerta del tren. Una de las ventajas de buen físico.

—¡¿Kirino/-kun?!—Exclamaron sorprendidos los dos restantes dentro del tren que comenzaba a avanzar.

El nombrado les dedico una sonrisa forzada e hizo un gesto con la mano indicando un 'adiós'. Retirado el tren, suspiro fastidiado. El mismo les había dado un empujón conscientemente; estaba arrepentido claramente, pero eso era mejor que dar explicación por su huida de ayer.

La estación de tren se emprendía a llenarse de gente. Sin más que pensar, dio marcha en su ruta en dirección a su destino. No tenía ganas de ir en tren, necesitaba caminar.

Mala idea venir.

Esos eran los pensamientos que deambulaban por la mente de Kirino Ranmaru, acompañado por una temible aura que irradiaba negatividad. En el viaje en trayecto al instituto había caminado solo, el castaño que a veces lo acompañaba -ya que sus hogares quedaban en la misma dirección- parecía estar de un extraño buen humor, por lo que no quería arruinarle ese estado de ánimo con sus problemas. Sin embargo, casi en la puerta de entrada se topó con cierta pareja que resaltaba entre la multitud.

Una castaña acompañada de un peli gris plateaban animadamente paseando en el gran patio, todos los que entraban (incluido lo que se encontraban adentro) eran expectantes de la pareja, acompañado de vario murmullos, pero los que eran el centro de atención hacían caso omiso a ese detalle, continuando su alegre charla. Ese aura alegre que los invadía solo le engendraba una sensación de la rabia al peli rosa que los miraba desde la entrada principal.

—¡Oye, Kirino!—Una voz grabe y ruidosa detrás suyo, le convocó.

Giró su cabeza 180°c, solo para encontrándose con uno de sus viejos amigos de la escuela media, Nishiki Ryouma, actualmente en tercer año. El moreno se acercaba corriendo velozmente para alcanzar el paso que daba el peli rosa.

—Buenas, Nishiki-sempai.

—¿Qué es esa cara? ¡Hay que empezar la mañana de buen humor! —Con una brillante sonrisa, le dió unas fuertes palmadas en el hombro, levemente osadas.

No hacía falta preguntarse la razón de por qué el moreno estaba cubierto de un aura de alegría a máximo nivel. Además de ser el actual capitán del equipo de judo, era sobresaliente en los deportes, e incluso siendo uno de los peores alumnos en lo académico, cierta cosa lo compensaba: desde hace cerca de un mes había mantenido una relación con Zanark Abalonic, un sujeto de la prestigiosa escuela extranjera a unas cuadras. En resumen, tenía una buena vida, y un futuro perfecto.

¿Por qué demonios hoy todos andan de buen humor? Pensó soltando un bufido.

—¡Tsurugi! ¡Buenos di-!—El moreno, que al ver al nombrado caminando, posó su mano en el hombro de este, y como respuesta, en menos de un segundo estaba tendido en el suelo con una marca de puño en la mejilla.

Kirino franqueó de largo a su amigo en el suelo y se aproximó a la única persona con la que tenía más parentesco en estos momentos.— Buen día, Tsurugi.

—¿Qué diablos tiene de bueno?—Contestó casi escupiendo sus palabras mientras esperaba a que el peli rosa le siguiera el paso.

Al tenerlo más cerca, pudo notar las grandes ojeras que traía debajo de sus ojos, su ropa estaba muy arreglada, y para rematar, no se había puesto el acostumbrado gel que usaba para tener su cabello levantado y brillante. Definitivamente, algo estaba mal con Tsurugi Kyousuke.

—Creí que sería el único con este alegre humor. —Comentó sarcástico. Kyousuke le echó un ojo encima juzgando su aspecto.— Ni preguntes, ya debes saber por qué tengo este apariencia ¿Y a ti que te paso? No me digas que es por Tenma.

—Acertaste, lo que paso fue…

Un estruendo se dio en la casa de Aki, lugar donde el castaño vivía. Las luces se encontraban apagadas, lo que hacía resaltar que el lugar estaba deshabitado por la castaña. Sin preocuparse por minúsculos detalles, se apresuraron en adentrarse en el establecimiento sin separar la unión de sus bocas.

Se quitaron los zapatos jalándolos con sus pies sin separar sus cuerpos; el peli azul lo empujó directamente contra la pared más cercana. La excitación era muy alta, lo que impedía que se quedaran quietos. El cuerpo de castaño estaba pegado contra la pared, y tomando la cintura de este, Kyousuke lo guío hasta brazo del sofá más cercano, empujando su cuerpo para que ambos cayeran sobre esté.

Luego de ser tumbado, Matsukaze se acomodó en el sofá con el peli azul encima mientras su cavidad bucal era invadida por la lengua del contrario. El castaño rodeo con sus brazos al contrario atrayéndolo más. Fueron obligados a separarse por la falta de aire de su fogoso y excitante beso.

Ni creas que te dejare escapar, me debes mi recompensa por ayudar a esa Barbie.— Sonríe lascivamente besando el cuello del castaño dejando gran cantidad chupetones y mordidas a su paso.

Es Kirino-sempai… y cumpliré mi promesa… ¡ah! —Balbuceó entre jadeos, era imposible hablar con claridad, y como venganza, rozó con su rodilla la entrepierna del peli azul.

Este no pudo evitar soltar un gruñido.—Matsukaze… estás jugando con fuego.— Musitó con voz sensual subiendo en un camino de besos hasta su oreja para relamerla por completo.

Soy tuyo esta noche… Kyou… ¡Mhm! —Gimió al sentir como una traviesa mano se adentraba por dentro de su pantalón.

En el momento en el que una juguetona mano estaba por adentrarse en su ropa interior, un tono de celular comenzó a hacerse presente, estremeciendo a la pareja.—Tch… ¿Quién demonios llama a estas horas?

No sé, voy a revi...—Lo labios de su pareja pegados a los propios le impidieron continuar la frase. Sin embargo, eso no impidió que su mano viajara hasta su mesa de noche, donde se encontraba el objeto que originaba el sonido.

"Taiyou llamando…" indicaba la pantalla de celular, y fue suficiente para que el castaño empujara al peli azul y se incorporara de la cama.— ¿Alo? ¿Taiyou?... ¿Ahora? ¡Es casi media noche!... ¿Qué? Vamos, tu solo tienes que…—Se ruborizó notoriamente— ¡No digas esas cosas! ¡Mañana me-!

Un portazo se hizo presente en la habitación, dejando a un confundido Tenma solo en la oscura habitación.

¿Kyou-Kyousuke?

—Eso fue lo que sucedió. —Declaró culminando su historia.

—¿Siquiera pediste que te diera una explicación? —Interrogó el peli rosado alzando una ceja.— Quizás sea un malentendido…

—Eres el menos indicado para decirme esas cosas, sempai.

Touché.

Prontamente, una tercera voz irrumpió a lo lejos levantando un brazo. —¡Kirino-sempai!

El mencionado se volteó para observar a Matsukaze Tenma acercarse velozmente. —Hablando del rey de Roma. Es el momento perfecto para hablar, ¿No crees, Tsuru…? —Como lunático, por un segundo pensó que nunca mantuvo una conversación con el peli azul, ya que su presencia entera se había esfumado. —Se fue.

—¡Buenos días, sempai! ¿Está usted bien? Se le nota un poco cansado… —Extrañado, meneó la cabeza con un toque preocupado en sus ojos. El nombrado forzó una sonrisa negando, indicando que no tenía que preocuparse.— Bueno, si usted así lo dice… Por cierto, ¿Ha visto a Tsurugi? Ayer se comportó muy extraño y despareció de repente.

"Tsurugi, usa el ataque Desaparecer"(*) Bromeó mentalmente con ironía.— Oye Tenma, ¿no has pensado que tal vez él…?

En tanto se adentraban al interior del instituto, Kirino reconoció a cierto peli gris acompañado de una chica de trenzas, ambos, conversando animadamente con el mismísimo director del establecimiento frente a la ventana de su clase.

Un mareo repentino invadió todo su cuerpo. Todo su ser le dolía y su cuerpo se tambaleaba.

—Matsukaze, iré a la enfermería un rato.

—¿Eh? Pero sempai…—Cuando trato de detenerlo, este ya se encontraba caminando.

No sabía cuánto tiempo pasó. Sin darse cuenta su trayecto a la enfermería se cambió, y en lugar de eso, la dirección a donde caminaba era la azotea. En sus recuerdos borrosos, él llegó a esta y se subió hasta el techo, donde posteriormente se recostó, tratando de conciliar el sueño que perdió la noche anterior.

Sus sueños regeneraban todas las sensaciones que lo atacaron el día de ayer; la conversación con Tsurugi y el moreno, su valor de correr hasta la mansión de su amado, el pánico que lo lleno al ver a la chica en la casa de su amigo, el dolor que sintió en el retorno a su hogar. Todo ese dolor que lo torturaba comenzaba a abandonar su cuerpo, al mismo tiempo que perdía la conciencia.

¿Y? ¡Dinos cuando es! —Una chillona voz se hizo presente en sus oídos, obligando a que con fastidio levantara sus parpados.

Es el sábado. —Esta vez, una voz suave y tímida habló, pero indudablemente conocida para el peli rosa.

Incorporándose del suelo, miro el borde del techo en el que dormía anteriormente. En la azotea, Yamana Akane comía con sus dos amigas; la peli azul, amiga de la infancia de su castaño amigo, y una pelirroja de último año, conocida como acosadora de Nishiki Ryouma. No era necesario preguntarse para deducir que era el receso, ya que las muchachas degustaban de sus bentous(*).

Siendo la castaña el centro de conversación, optó por ignorar su animada charla y retomar su siesta.

—¿Cómo esta Shindou-kun con todo esto?—Preguntó la de ojos azules a su amiga.

Sin evitarlo, podía seguir escuchando su conversación inconscientemente, un intenso deseo de escapar de ese lugar lo invadía. Pero al escuchar a su amigo ser nombrado, volvió a acercarse al borde para escuchar con claridad la charla.

—Acepto la idea de mantenerlo en secreto, pero aún está nervioso de que nuestros padres se enteren.

—¡Oye, oye, Akane! ¿Nosotras podemos ir?—Esta vez habló la mayor emocionada.

—Lo siento chicas. Es algo privado, queremos que esta boda sea extremadamente secreta. —Sonrío la castaña con un leve rubor en sus mejillas.

—¡Que romántico! ¡Yo también quisiera casarme así! ¡Qué suerte tienes! Por cierto, ¿dónde…?—Antes de que concluyera la frase la peli roja, el timbre que indicaba el fin del receso— ¡Bah! Tenemos que volver a clases. ¡No creas que te escaparas de mis preguntas!

Las chicas se levantaron del suelo, llevándose consigo el picnic que elaboraron. Verificando que nadie lo viera salir de su escondite, el peli rosado dio un salto hasta llegar a la superficie de la azotea donde se encontraban anteriormente las chicas.

Apretando los puños, caminó a pasos rápido fuera del aire libre, bajando las escaleras hasta llegar a los pasillos en donde el mundo caminaba hasta sus respectivos salones. Sin siquiera mirar su camino, siguió trotando, golpeando levemente a la gente, aumentando la velocidad hasta llegar a correr. Cuando el pasillo quedo desolado, pensó que era el momento de su huida.

Procurando correr a toda velocidad para evitar ser visto, su cuerpo se estrelló con otro más liviano, ocasionando que este se desplomara en el suelo.

—¡Oye! ¿¡Qué demonios te pa-!? ¿Eh? —Kariya Masaki cayó en seco al subió la mirada y encontrarse con su sempai favorito, con su flequillo cubriendo su rostro. Levantándose velozmente, consigo los panes que compro recientemente, tosió un poco y puso su sonrisa maliciosa que acostumbraba ponerse.— Kirino-sempai, justo lo estaba buscando. Compré algunos panes de más por casualidad, no me importaría…

—Kariya…—Ranmaru lo miró a los ojos con seriedad y sonrío, con una sonrisa que ni el mismísimo oji ámbar podría ocasionar. —¿Me acompañas?

—¿Te gusta, Kariya?

—Sempai… —Se relamió los labios, saboreándolos— ¡Esto sabe tan rico! —Canturreó Kariya con los ojos brillándole de la emoción, mientras sus papilas degustaban uno de los sabores más deliciosas que alguna vez probó.

El peli rosa no pudo evitar soltar una risita— ¿Es que acaso nunca has comido helado de fresa?

Masaki se abochornó tomando otra cucharada de helado— Mi… mi madre solo compra ciertos helados, en especial el de menta, y no le gusta comprar de otros sabores. Es a causa suya, no es mi culpa.

Posteriormente de salir a escondidas del instituto, se adentraron en el distrito con varias tiendas, observando las diferentes cosas que ofrecían las tiendas .Kariya no podía desechar aquella sonrisa dibujada en su rostro; nunca pudo presenciar estos lugares de la ciudad, por razones personales, pero se percibió de su amigo, que no aparta la vista de los lugares en donde se encontraban las parejas de enamorados, mirando con melancolía y recelo.

Frunciendo el entrecejo, apresó la mano de su acompañante y lo guio hasta un puesto de helados, su objetivo inicial. Compraron un helado de fresa y otro de vainilla, y seguidamente, se sentaron en la banca más cercana.

Tratando de que su sempai dejara de reírse por su poca experiencia con el helado, busco molestarlo un poco.— Aunque debo admitir que esto es inesperado, sempai.

—¿Qué cosa? —comento curioso acercando una bocada de helado a su boca.

—Usted siendo tan popular, ¿Escaparse de la escuela? Eso no es normal. ¿Acaso le paso algo malo al perfecto y alegre sempai? —Sonrío maliciosamente como acostumbraba hacerlo. — ¿Qué dirás ahora, eh? —Preguntó para sus adentros rodando ojos para ver cómo le reclamaban.

No obstante, su reacción no fue precisamente lo que esperaba Masaki. Con los antebrazos apoyados sobre sus rodillas miraba el suelo, con los ojos caídos y una sonrisa amarga.

—Me pregunto… por qué será.

Kariya se asombró por la aburrida reacción que tuvo. Su principal diversión era mirar todas las expresiones y cambios de humor que poseía su sempai ante sus comentarios burlones. Era la primera vez que lo notó tan malhumorado. Tragó saliva y se armó de valor para emplear su estrategia.

Sin previo aviso, acercó inesperadamente su cono de helado al rostro de su sempai, ocasionando que accidentalmente se embarrara alrededor de su boca gracias a la cercanía. Logrando su objetivo, Masaki sonrío burlón.— Lo siento~ ¿Quieres un poco?

—Ja-ja, muy gracioso— Respondió con sarcasmo. Con su propia lengua se aseguró de limpiar su boca.— Debo admitir, esto sabe muy bien.

—Se lo dije. —Relamió reiteradamente su helado— Sabe, sempai.. —El peli rosa se dedicó a mirarlo mientras hablaba— Siempre tuve un resentimiento con mi padre por lo que me hizo en el pasado, y crecí con este odio… pero una persona me enseño que odiando a esa persona, solo me hago daño a mí mismo. "El renocor solo te causa dolor"

—Kariya… ¿Qué es lo que tratas de decir?

El nombrado se levantó de su asiento, con su flequillo cubriendo su rostro, apretando sus nudillos; parecía estar enfadado.

Es ahora a nunca. Dándose ánimos interiormente, inició su declaración—Kirino-sempai, la verdad es que yo… —Balbuceó temblando nuevamente.

El peli rosado lo miraba difuso, no comprendía el origen de su posible enojo.— ¿Qué pasa, Kariya?

—¡Yo quería decirte que tú siempre…!

Una fuerte resonancia desconcertó a los dos, interrumpiendo la frase del más joven. Provenía de su teléfono, con una tonada extraña y potente. Apresurada y torpemente, sacó el objeto de su interior. Al mirar al remitente de la llamado, sudo frio.

—¿…Alo? ¿Hiroto-san?

¡MASAKI-KUN, ¿CÓMO ES ESO DE QUE NO FUISTE A CLASES?! ¡MAS TE VALE, DARME UNA BUENA EXPLICACIÓN! —Kariya tuvo que alejar el intercomunicador de su oreja para evitar que el poderoso sermoneo lo dejara sordo.

—Verás, lo que paso fue que... —Sin previo aviso, el aparato fue quitado de su mano.

—Disculpe, soy Kirino Ranmaru, sempai de Kariya. No fue culpa de él, me sentía mal y le pedí que me acompañara a mi casa. Me haré responsable de esto, lo siento mucho.

—…—La persona al otro lado se quedó muda, pero seguía al otro lado de la línea. Kirino se preguntaba si había dicho algo indebido.

Hiroto, pásame el teléfono. —Otra voz se hizo presente en la línea— Soy Midorikawa, un tutor de Kariya. Entiendo lo que paso, pero si es posible, dile a Masaki que vuelva a casa ahora.

—No tiene de que preocuparse, ahora mismo lo llevó a casa.

La andanza de regreso a su casa fue tranquila, sin darse cuenta fue anocheciendo; sus mentes estaban tan ocupadas que el tiempo se pasó volando en un segundo. Acompaño a el oji ámbar hasta medio camino, ya que este se negó rotundamente a que lo acompañase su casa directamente. Esto solo lo dejo más confundido, pero decidió omitir pensar demasiado. En lugar de eso, se quedó meditando sobre las recientes palabras de su kohai(*).

"El rencor, solo te causa más dolor"

Suspiró. Era de suponer que Kariya dedujo que era lo que trascendía por su cabeza en esos momentos. Cualquiera a kilómetros notaria quien era el causante de sus estados de ánimo, menos claro, esa persona.

A pocos pasos de llegar a su humilde morada, se paró en seco. Solo tenía una cosa que hacer, y ya era hora de que hiciera lo que hace mucho quería hacer.

Sacó su celular de su bolsillo, y busco entre sus contacto, lo próximo que escuchó fue el sonido de la llamada entrando.

¿Alo?

—Shindou… soy yo.

Soy consciente de eso. No sabes cuan preocupado estaba por ti. ¿Qué demonios te pasa últimamente? Andas muy extraño, casi no te veo. ¿Estas molesto por algo? ¿O acaso tu nueva novia no quiere que la dejes sola? Debe gustarte mucho esa chica.

—Shindou, escúchame yo solo quiero decirte que…

Me tendrás que explicar que andas haciendo con ella, incluso le tengo celos, está acaparando mucho tu atención, debe gustarte mucho, ya me contaras con detalle todo sobre ella el sábado,tengo algo muy importante que decirte. Por cierto ¿a qué hora-?

—Shindou, basta.

¿Eh? —Un silencio se hizo presente por unos largos segundos— ¿Qué sucede?

—Terminemos con todo esto. Estoy cansado de esta situación, y la única manera de arreglarlo es que no nos veamos más. No quiero ser tu amigo, no me llames ni me busques más. No espero que lo aceptes solo… déjame en paz.

Kirino, espera…

Kirino colgó sin dejar terminar la frase.

Eso era lo mejor para ambos, lo mejor para los dos. Separarse por un tiempo. Podrá dejar que sus fuertes sentimientos por su amigo se olviden, nunca fue culpa del peli gris tener su propia vida, todo el dolor fue su culpa, por ser tan estúpidamente egoísta.

Permitiendo que las gotas descendieran hasta el suelo, sacudió sus cabellos recién lavados mientras los secaba con una toalla alrededor de su cuello. Aventurándose dentro de su refrigerador en su búsqueda por una soda, dio un estornudo suave.

—Abrígate un poco, vas a pescar un resfriado. —Advirtió su madre, vestida de una manera elegante.— Iré con tu padre y tu hermana a una reunión en su escuela. Probablemente volveremos tarde. ¿Por qué no invitas a un amigo para que te haga compañía?

—La verdad… no tengo ganas. —Kirino caminó hasta el sofá y se desplomó sobre este bebiendo la soda que recientemente encontró, dejando que su espalda descansara en el respaldar. "Parece un vagabundo" Pensó su madre mirándolo con reignación.

Una pequeña mano le pico la mejilla llamando su atención. Unos gigantes y adorables ojos similares a los propios lo miraban curiosa. — Onii-chan, ¿Cuándo vendrá Taku-chan?

—Él…—Incorporándose del sofá, se forzó una sonrisa acariciando la cabeza de la niña.— Esta algo ocupado y no vendrá por un tiempo.

—¡Pero si él le prometió Nina enseñarle a tocar piano! —La pequeña hizo un puchero.

Kirino le lanzo una mirada suplicante a su madre, quien captó de inmediato el mensaje.— Nina, hija, vamos, se hace tarde. ¿No querías jugar con tus amigos Shun y con Yuuta?(*)

—¡Es cierto! ¡Hasta luego, Onii-chan!

Kirino dibujó una sonrisa que se mantuvo hasta ver la puerta de la casa cerrada. Dada esta acción, se recostó boca arriba en el sofá, cruzando los brazos por detrás de la cabeza, cerrando los parpados.

Tenía que meditar que pasaría mañana de ahora en adelante. Iría al instituto a su hora normal, caminaría con sus amigos de primer año, tranquilamente, pasaría por Raimon para mirar a los miembros de este año. Básicamente, su vida cotidiana no cambiaría. A excepción de una cosa. La ausencia de Shindou en su vida.

Desde ahora todo lo en lo que estuviera metido el peli gris no era de su incumbencia, podía hablar con quien quisiese, tener novia, incluso podría casarse. Por asi es, cual quier pensamiento que tenga sobre eso, ya no importará. No quiere ignorarlo ni evitar hablar con él simplemente espera que en ninguna circunstancia tenga que cruzar palabras con él, ni el contacto visual. Y mucho menos el físico…

Suspiro nuevamente. ¿Qué cosas estaba pensando a estas alturas?

—Debería dormir de una vez, mañana es un nuevo comienzo.—Dejó a un lado su soda y se acomodó en el sofá dispuesto a dormir. Sin embargo, un retumbo lo obligó a abrir sus parpados. Ubicado en la mesita a un lado del sofá, su celular avisaba la llegada de una llamada.

Al mismo tiempo, buscaba el control remoto para bajarle el sonido a la televisión.—Interrumpimos estas su programación para dar un aviso importante. Reciente accidente en Shibuya(*) hace aproximadamente media hora, deja a un joven herido. Nos informan que el conductor…

—Maldición, quien será ha esta hora…? —Al encontrar el control remoto, bajo levemente el volumen. Miro la pantalla de su celular; este decía 'Akane llamando'— ¿Alo? Te aviso que ahora estoy muy cansado ahora. ¿Qué quieres, Aka-?

¡Kirino-kun! ¡Takkun esta…!

Kirino no pudo estuchar lo siguiente que dijo la muchacha; el celular fue soltado de su mano automáticamente, mucho no le importo si en el impacto este fue destruido. Lo único que sus ojos miraban atónito era la fotografía que salía en la televisión.

—…No tenemos muchos detalles del herido pero fuentes nos comunican que el muchacho responde al nombre de Shindou Takuto.


Kirino... deja de ser tan Drama Queeen xDDDD no pude evitarlo, le tengo rencor sin razón alguna, también al Tenma :'D Lo deje dramatico, Iknow... SUFRAN! xdddd Bola de pervertidos, se que en la parte del helado todos lo mal pensaron al principio xDDD

(Otras aclaraciones*)

-Me gusta pokemon, soy un pikachu :c no pude evitar que mi hijo Kyousuke usara un ataque, es de herencia(?

-Bentou: Caja de almuerzo, por si no sabian(?

-Kohai: Lo opusto de sempai, ignorantes okno xD

-No pude evitarlo, amo a esos gemelos rateros(? askjdha

-En mucho animes ponian Shibuya, yo solo quería ser popular (?)

Canción del momento: Isn't that something - The Real Ray Toro (me ayudo a ponerle titulo de ultimo minuto)

Ahora si me voy, si tienen dudas ahi se ven okno pregunten en sus comentarios xd

Joder, dejen review o estarán apoyando el trafico de pokemones(?) :c