Capítulo 2: La búsqueda
En solo unos minutos Jax y Sonya ya estaban listos para emprender la misión, Sonya se había puesto su uniforme que consistía en un chaleco verde muy oscuro que a simple vista parecía negro, que dejaba ver su sus vientre con abdominales ligeramente marcados por el entrenamiento militar; un pantalón ajustado y botas del mismo color; además llevaba sus guantes que ocultan 2 dispositivos: uno que dispara su clásico rayo rosa con forma espiral y otro que oculta un polvo útil para enceguecer al enemigo. A ella no le interesaba usar ropa que resaltara su bello cuerpo, pero en la batalla contra Shao Kahn, al ver a Kitana, Jade, Sindel, Mileena y a otras mujeres muy hermosas y con ropa "muy ligera", Sonya empezó a sentir celos de ellas ya que captaban más la atención de sus compañeros.
Jax, como de costumbre llevaba el torso desnudo, unos pantalones con camuflaje militar y unas botas, sin olvidarnos de sus brazos bionicos. Es un hombre mayor pero aún conserva su fuerza y agilidad como en sus mejores días.
Los dos militares escucharon con atención a Stryker, quien les estaba dando los datos del paradero de Kano y de Kabal:
- Hay un edificio abandonado, anteriormente fue una cárcel, pero trasladaron a todos los prisioneros y dejaron vacío el lugar hace muchos años, tantos que los prisioneros que eran jóvenes en esa época ahora son gente mayor. Mi contacto en la banda me dijo que Kano y Kabal se estarían escondiendo hasta encontrar una forma de fugarse del país y seguir reclutando gente para su grupo.
- ¿Esa cárcel está muy lejos de aquí, Stryker? - preguntaba el mayor.
- Un poco lejos, Jax, son 30 kilometros, en una hora llegaremos en auto. - contestó Kurtis.
- El pequeño inconveniente es que no hay auto ni camionetas disponibles, averigüé y todos los vehículos terrestres están en reparaciones por diversos motivos: tiroteos, fallas mecánicas, soldados ebrios al volante que chocaron celebrando el campeonato de su equipo favorito... hay helicópteros y sé pilotear pero se los llevaron para otro operativo. - replicó el afroamericano furioso por los problemas en su propia organización.
- Diablos... - expresó Sonya decepcionada
- Tengo el patrullero afuera de la base. Podemos ir en él. - respondió el oficial con simpleza.
- Perfecto, les informaré a los demás soldados para que se preparen.
- Lo mejor será que vayamos nosotros tres primero, Jax. Que tus hombres estén cerca y nos sirvan de refuerzos en caso de que las cosas se pongan feas, lo cual es muy seguro viendo a la carroña con las que nos enfrentamos... además dijiste que los vehículos lo están reparando así que eso los demorará un poco. Quizás incluso hasta yo pida refuerzos de la SWAT.
Como dijo Stryker el viaje era largo así que, en plena noche y sin perder tiempo el trío se subió al vehículo policial, Jax iba en el asiento de atrás, mientras que Sonya iba adelante con Stryker, quien manejaba. Si bien trataba de concentrarse por completo en la misión la teniente Blade cada tanto miraba al corpulento oficial que tenía a su lado, desde la primera vez que se habían visto durante la invasión contra la tierra por parte del maligno emperador Shao Kahn sentía una atracción.
- Realmente nunca creí volver a ver a Kurtis. – Pensaba la soldado - Ambos tenemos tanto en común: somos soldados (por lo menos él lo era antes), somos buenos tiradores, ninguno de nosotros dos tenemos poderes sobrenaturales pero hemos vencido a gente que sí, estamos solos, sin ningún familiar vivo; y por sobre todo, a ambos nos gusta impartir justicia. No sé por qué, pero desde la primera vez que lo vi no pude evitar pensar en él, creo… creo que me gusta….
¡Pero Sonya! ¡concéntrate en esto de una vez!¡¿No recuerdas que lo más importante ahora es Kano?! ¡¿Qué diablos te pasa?!...
La pobre Sonya estaba tan ensimismada con sus pensamientos, que no se dio cuenta que estaba apoyando su mano sobre la pierna de Stryker, este, sorprendido, miró a la mujer unos segundos ya que tenía que observar también la carretera.
- ¿Ocurre algo Sonya?
La mujer, que estaba igual de sorprendida y habló con nervios al mismo tiempo que su rostro se ruborizaba totalmente:
- Eh…eh…no, Stryker…es…es que…qu…quería preguntarte si…si… tu contacto también…también estará en es…e…e…esa cárcel abandonada.
- No lo sé, quizás sí. No me dio ningún dato acerca de su apariencia pero me dijo que es muy cercano a Kano y Kabal, seguramente sea uno de mejores hombres. – respondió extrañado el oficial.
Tras esta respuesta, Sonya giró su cabeza para el lado de la ventanilla mientras en su mente repetía "¡Estúpida!" una y otra vez.
En un poco más de una hora, ya habían llegado a destino. Era la cárcel abandonada, el establecimiento realmente sintió el paso de los años: parte de la estructura estaba literalmente destruida, las paredes de ladrillos y piedras estaban casi cubiertas de musgo, de los ruidos constantes de los prisioneros y guardias ahora solo se oían chirridos de ratas y el leve sonido de goteras en habitaciones vacías que hacía mucho tiempo habían sido ocupadas. Los tres, lentamente, abandonaron el patrullero y se acercaron a la entrada del lugar. Jax ya estaba listo para ingresar, pero Sonya lo detuvo.
- ¡Espera, Jax! Sabes que Kano es un profesional, es experto en armas y seguramente también en explosivos, no creo que no haya hecho alguna cosa para deshacerse de visitas no deseadas.
- ¿Dices que puede haber una bomba atrás de la puerta?
- Ajá.
- Jax – dijo Stryker uniéndose a la conversación. – en la comisaria tengo amigos del escuadrón anti-bombas, ellos me enseñaron mucho sobre explosivos, quizás tenga suerte si conozco el mecanismo. Tengo el equipo en el auto.
- De acuerdo, ve que puedes hacer, yo buscaré otra entrada, es mucho riesgo entrar los tres juntos por si hay una trampa, ustedes quédense aquí. – dijo Jax alejándose del grupo.
- Voy contigo Jax. – dijo Sonya corriendo hacia su superior, pero este la detuvo con uno de sus brazos de metal frío.
- No, Sonya, quédate aquí con el "Superpolicia". Yo puedo arreglármelas solo.
Al retirarse Jax, Stryker, con un pequeño maletín con el instrumental para desactivar explosivos, fue directo a la puerta de entrada, la abrió lenta y silenciosamente, no mucho, solo lo suficiente para revelar unos cables delgados que se conectaban a un dispositivo pegado a la pared de un costado.
- Tenías razón Sonya, hay una bomba, realmente conoces a ese maldito.
- No es la primera vez que lo hace.
- Pero hay algo que nunca me dijiste: ¿por qué lo odias tanto? ¿Qué fue lo que te hizo?
- Tiempo atrás él era nuestro informante sobre el Dragón Negro, pero descubrimos que no solamente trabajaba para ellos, sino que era su líder. A mí y a un amigo nos encomendaron la misión de atraparlo, lo localizamos en un antro pero me reconoció y me atacó hiriéndome en una pierna, mi compañero quería quedarse conmigo mientras Kano escapaba pero yo le ordené que lo siguiera. Mi amigo era un novato, por lo que cuando estaba por detenerlo, no se imaginó que Kano sacaría un cuchillo y se lo clavaría en el cuello, matándolo en el acto para luego escapar.
- Oh diablos. – se lamentaba el policía mientras trabajaba arduamente con la bomba.
- Cuando llegué a donde estaba mi compañero solo estaba su cadáver en un charco de sangre. Yo había cometido un error al dar la orden y me sancionaron duramente. Por eso persigo a Kano, por su culpa ha muerto mucha gente, debe pagar por lo que hizo, aunque lo del soldado fue culpa mía.
- Ahora entiendo, pero tú no fallaste, Sonya. Tú no tuviste la culpa de lo que le pasó a tu amigo.
- Sí, si la tengo. Envié a un novato a atrapar a un genio criminal, si yo no le hubiera dado esa orden, él estaría vivo. No sabes lo duro tener que hablar con los familiares de un compañero caído por un error tuyo. ¡Lo envié a su propia muerte!
- Sonya... yo también he perdido compañeros en la policía y en mis tiempos de marine en la Guerra del Golfo... sé lo difícil que es enfrentar esa situación, te entiendo.
Stryker cortó el cable del explosivo y pudo abrir la puerta sin problemas, él y Sonya ingresaron lentamente, había un pasillo largo, el explosivo estaba pegado en la pared como se dijo antes. El oficial comenzó a mirar detenidamente el aparato mientras Sonya quería avanzar un poco, decidida a pasar delante del explosivo pero un grito la detuvo en seco:
- ¡Sonya, no!
- ¿Qué ocurre?
- ¡Mira esto! – exclamó Stryker señalando tres pequeños alambres que sobresalían de la bomba, las mismas llegaba hasta la otra pared, quedando tres líneas muy delgadas en el medio del pasillo, casi imperceptibles, cada una ubicada a distinta altura: una muy baja, otra justo por el medio y la tercera por arriba, más o menos a la altura de la cabeza.
La soldado sabía bien de lo que se trataba eso, era otra trampa del Dragón Negro:
- ¡Son sensores!
- Sí, la bomba no está desactivada, se ve que Kano sospechaba que nosotros vendríamos, él sabía que no íbamos a ser tan tontos de abrir la puerta bruscamente sabiendo que él es experto en todo lo relacionado a armamentística y explosivos.
- Pensó que nosotros, al desactivar los cables de la entrada íbamos a estar tan confiados de entrar apresurados y... pasar por los sensores ... ese sucio canalla...
- Bien, por suerte los de anti-bombas me explicaron de este tipo de explosivo, seguramente puedo desactivarlo, pero deberás esperarme un poco, Sonya.
- Está bien, Kurtis. Realmente te ha servido mucho ser policía.
Con mucha paciencia, o por lo menos la suficiente, Stryker abrió el dispositivo y encontró el mecanismo. Con esfuerzo y precisión, pudo desarmar el explosivo, ya no había peligro.
- Listo, ya no hay peligro Ahora Kano es nuestro, Sonya.
- ¡Vamos!
Lo que los dos no sabían es que la bomba tenía un circuito conectado a una pequeño panel que se hallaba en lo que solía ser la oficina del director de la cárcel. Dicho panel estaba siendo controlado por nada más y nada menos que Kano, el líder del Dragón Negro, fácilmente reconocible por su ojo bionico que tiene como protesis tras una terrible herida que le provocó el mayor Jax hace tiempo. A su lado estaba Kabal, quien había abandonado al grupo para unirse a la policía, pero luego volvió y es el segundo al mando, sufrió terribles heridas en su rostro al ser atacado por las tropas de exterminio de Shao Kahn durante la invasión a Earthrealm y fue condenado a usar una máscara-respirador para poder vivir, posee un poder único: supervelocidad, la capacidad de correr más veloz que cualquier humano y eso lo ayudó mucho a la hora de pelear contra sus enemigos.
- ¿Cuánto tiempo más debemos estar aquí, Kano? – se quejaba Kabal con una voz distorsionada por el respirador.
- Tranquilo, nos quedaremos hasta que amanezca, después nos vendrá a buscar el helicóptero con los miembros de la banda que nos quedan.
- Más te vale que así sea, ya estoy comenzando a arrepentirme de haber vuelto.
- No digas eso, porque soy capaz de apuñalart… - el hombre deja de hablar al ver que la pequeña luz que había en el panel que tiene en sus manos se había apagado.
- ¿Ahora qué ocurre? ¿Porque dejaste de hablar?
- Mira esto amigo. – decía el criminal mientras se le formaba una diabólica sonrisa en el rostro. – la luz se apagó, eso significa que la bomba que puse en la entrada ya no funciona.
- ¿Y por qué mierda te alegras me quieres decir?
- Que eso significa una cosa, Sonya y Jax.
- ¡¿Sonya y Jax?! ¡¿De qué hablas, como pudieron saber dónde estamos?!
- Esos malditos son inteligentes. Pero en realidad me alegra que hayan venido, ya me estaba aburriendo. ¡Kabal, lleva tus hookswords, tenemos compañía!
- Estas demasiado seguro que son ellos.
- Son ellos, Kabal, no tengo la menor duda.
Kabal tomó sus hookswords, unas espadas con forma de gancho; mientras que Kano tomó sus cuchillos y los guardo en las vainas que lleva en sus piernas.
- Ocúpate de Jax, Kabal, pero déjame a Sonya a mí, tengo que saldar deudas con esa perra.
- De acuerdo.
Sin perder tiempo, ambos villanos fueron corriendo en busca de los visitantes. Sonya y Stryker siguieron caminando por los oscuros pasillos, era un lugar enorme y siniestro.
- Stryker.
- ¿Sí, Sonya?
- Este lugar es demasiado grande, para cubrir más terreno vamos a tener que separarnos.
- Me parece bien…pero…¿puedes cuidarte tú sola aquí?
- ¡Stryker, soy una teniente, claro que me puedo cuidar sola!
- Tienes razón, disculpa. Yo iré por aquí y tú por allá, si no encuentras nada vuelve para atrás hasta este lugar, yo haré lo mismo.
- De acuerdo, te daré un transmisor para estar en contacto.
La soldado llevaba en sus cinturón dos comunicadores pequeños que se puede llevar como reloj en la muñeca, y luego de esto se despidió del policía no sin antes desearle suerte. Sonya se dio vuelta y se fue en la dirección acordada pero un llamado de Stryker la volvió sobre sus pasos:
- ¡Sonya espera!
- ¿Qué pasa ahora Stryker?
Como respuesta el oficial desenfundó una de sus pistolas (llevaba dos, una en cada lado del cinturón) y se la dio a su amiga.
- Ya está cargada y lista para disparar, sé que tienes ese aparatito que lanza rayos de tu muñeca, pero, por las dudas...
- Gracias.
- Cuídate, Sonya. – le dijo el oficial con una sonrisa.
- Tú también, Kurtis – le contestó ella, también con una pequeña sonrisa para luego alejarse para buscar a su enemigo.
Al igual que Sonya y Stryker, Kabal y Kano tuvieron que separarse para localizar a los "intrusos". Kabal usó su supervelocidad para hallarlos más rápido. Al llegar a la sala que había servido como cafetería en los años que el establecimiento estaba funcionando, Kabal oyó unos ruidos provenientes del otro lado de la sala y encendió la luz para iluminar ese oscuro lugar, alguien estaba por entrar. Las puertas de la otra punta de la sala se abrieron revelando una figura de un hombre portando un arma en sus manos. Sí, era…
- ¡Stryker! – gritó el criminal al reconocer al "visitante".
- ¡Kabal! – gritó también el oficial al reconocer a su ex compañero de la policía.
- ¡Esperábamos que fueran Jax y Sonya! ¡Pero tú…
- ¿Sí? Pues lamento haber alterado los planes, "compañero".
- Viniste a detenernos ¿no es así?
- ¿Qué? ¡NO! ¡Solo venía del trabajo y pensé "¡Carajo, que aburrido estoy!¡Voy a ir a ver esta cárcel abandonada desde hace años y que seguramente lo seguirá estando!"
- Realmente si crees que puedes detener al Dragón negro estas muy equivocado, ahora verás lo que ocurre con los que quieren arruinarnos.
- Bien. – Dijo el oficial guardando su arma y poniéndose en posición de pelea - ¡A PELEAR ENTONCES!
Y mientras todo esto pasaba, por otro lado Sonya Blade había llegado a la sala de las celdas, donde había cientos y cientos de lúgubres celdas vacías, el ambiente era muy oscuro y desolado, sin embargo, la soldado siempre estaba preparada y llevaba una linterna para iluminar y ver mejor su entorno, con una mano usaba la linterna y con la otra llevaba el arma que le había dado Stryker.
Con paso lento y cuidado, la teniente exploraba el lugar, pero un ruido la desconcertó, fue como el golpe de una puerta al cerrarse con mucha fuerza. Al principio Sonya se asustó pero luego recordó que había dejado la puerta abierta de la sala de celdas al entrar y quizás esta se cerró por el viento, este pensamiento la hubiera tranquilizado sino fuera por un segundo ruido muy similar, de una puerta que se abría y cerraba, que esta vez fue en otro lado. El lugar era muy oscuro y no se podía ver más allá de lo que iluminaba la linterna.
Sonya se estaba inquietando, se sentía indefensa en ese lugar, entra tanta oscuridad era un blanco fácil. Otro ruido aún más fuerte le heló la sangre, el sonido pareció el de un objeto cayendo al suelo muy fuerte. Ella enfocó la linterna adonde había oído el sonido y se acercó lentamente.
- ¿Hola? ¿Hay alguien ahí? – gritaba Sonya hacía la nada oscura.
Siguió caminando hacia el lugar, la linterna iluminó algo que se movía en el piso. Sonya se acercó con cuidado al objeto que se movía, de pronto oyó un chirrido fuerte y el objeto se le acercó corriendo…era una rata, y cerca había una lata de metal oxidada que debía haber sido de pintura u otra cosa.
- Menudo susto me diste, maldita– pensó Sonya refiriendose al animalito. – Así que tú hiciste ese ruido.
La rata corrió y se escabullo en medio de la penumbra, mientras la soldado seguía en sus pensamientos.
- El primer ruido debe haber sido la puerta que no cerré al entrar aquí y que el viento debe haber empujado, y este ruido fue la lata vacía que debe haber tirado la rata pasando por aquí…pero ¿Y el segundo ruido? ¿El que ocurrió antes del de la rata pero después del de la puerta?, parecía que hubiera sido otra puerta que se abrió y se cerró. ¡Pero se oyó del otro lado, quizás haya una puerta de ese lado que lleve a otra habitación!
Al razonar esto, Sonya se dio vuelta para ir hacia donde fue el segundo ruido… pero apenas hizo esto recibió un feroz puñetazo que la dejó en el suelo. Con la linterna enfocó al agresor: Kano.
- ¡Sorpresa! - exclamó un hombre con un ojo robotico.
- ¡Kano, así que realmente estabas aquí!
- Si querías ver mejor aquí deberías haber encendido la luz. - explicó el criminal acercándose a una pared y oprimiendo un botón, pronto toda la sala se iluminó. - No fue mucho trabajo para mí restablecer la electricidad en este basurero. Veo que nunca te cansas de seguirme.
- ¡Y nunca lo haré hasta que pagues por todo lo que has hecho! – expresó furiosa Sonya mientras un hilo de sangre le caía del labio.
- Muy bien, entonces…- dijo el criminal mientras sacaba uno de sus cuchillos con la misma sonrisa diabólica de antes – tendré que MATARTE.
Fin del segundo capítulo.
