Capítulo 5: Guerra personal

La noche había desaparecido por completo, la luz entraba e iluminaba todo los sectores de la cárcel abandonada, o lo que quedaba de ella tras las explosiones originadas por Kano. Los refuerzos para ambos bandos ya estaban muy cerca: las camionetas blindadas que transportaban a los soldados de las Fuerzas Especiales, comandadas por el ninja cyborg Cyrax y un helicóptero que llevaba lo último del clan Dragón Negro, bajo el liderazgo temporal de Jarek.

En la sala de celdas, Kano yacía en el suelo desmayado y esposado, Stryker y Jax esperaban lo inevitable

- Así que Kano y Kabal planeaban escaparse. –decía Jax.

. Sí, seguramente ya estarán llegando sus refuerzos. – le respondió Stryker.

- No importa, nuestros refuerzos también ya estarán cerca, dentro de poco se iniciará una linda guerra, los del Dragón Negro no se rinden sin pelear.

Ambos oyeron a lo lejos el ruido de autos deteniéndose a alta velocidad y de puertas que se abrían, ya llegaron los refuerzos militares.

- Je, llegó la caballería. – decía contento el oficial.

- No pueden fallar, Cyrax está con ellos. – aclaró Jax.

- ¿Cyrax?

- Sí, ¿recuerdas cuando Shao Kahn fue derrotado por Liu Kang cuando quiso nuestro mundo? Bueno, Cyrax al parecer quedó dañado y caminó sin rumbo por el desierto hasta quedar atorado en la arena. Sonya y yo lo hallamos y lo reprogramamos. Ahora es uno de los nuestros.

- Bien, eso es bueno, tenemos un cyborg de nuestro lado…. ¿pero que…

Una nueva explosión sacudió el lugar, las paredes se movían y se oía el ruido del motor de un helicóptero. Jax y Stryker vieron a través de una de las ventanas a una enorme maquina en el cielo.

- ¡Eso no es nuestro! – exclamó el mayor.

- No me digas. – dijo irónico el policía.

Era el Dragón Negro, los dos hombre veían como el vehiculo aéreo se venía en dirección a ellos.

- ¡Nos va a chocar, vámonos Stryker!

Kurtis tomó a Sonya, quien aún seguía desmayada, entre sus brazos y corrió junto con Jax, dejando a Kano abandonado en el suelo.

El helicóptero atravesó el muro y se detuvo en plena sala, de adentro salieron como una veintena de soldados (dando una idea del tamaño del transporte) bien armados apuntando a los tres combatientes listos para disparar, pero no podían hacerlo sin la orden de su líder, quien bajó y se puso delante de todos ellos.

- ¡Jarek! – dijo furioso Jax recordando un viejo enemigo.

- Hola Jax. – le respondió el hombre seriamente. – ¿Te sorprende verme vivo no?

- La verdad que sí, no creí que pudieras sobrevivir a semejante caída.

- ¿Qué? ¿De qué están hablando? – preguntó confundido Stryker?

- Hacía tiempo, cuando Shinnok quiso invadir Earthrealm, Jarek era nuestro prisionero. – dijo Jax.

- Así es, pero tuve que ayudarte a ti y a esa perra de Sonya porque no quería que ese viejo azul de Shinnok se hiciera con todo el mundo para él solo.

- Luego de que todo terminó, Jarek intentó matar a Sonya tirándola por un precipicio. Pero yo intervine y lo arrojé a él al abismo.

- ¿Quisiste matarlo? ¿Entonces por qué diablos no me dejaste matar a Kano?

- Me pasó lo mismo que a ti: perdí los estribos - le dijo Jax a Stryker y dirigiéndose a Jarek - ¿Pero cómo sobreviviste?

- Larga historia, pude sobrevivir a la caída, pero quedé muy malherido. Supuse que me darías por muerto y estuve mucho tiempo planeando como vengarme de ti, Jax, pero mis heridas me impedían poder pelear. Por suerte un sujeto raro llamado Qa Chi… Qua Chin… Quach Ni… Chin Qu… ¡Bah como se llame! Me localizó y cuando oyó mi historia, usó su magia para curarme… ¡y aquí estoy!

- Conque Quan Chi te curó, ese maldito hechicero. – respondía Jax

- Bien Jax, ahora podría dar la orden para que mis soldados te perforen a ti y a tus amigos. Pero preferiría encargarme de ti personalmente.

- De acuerdo, pero deberías saber… que yo también tengo refuerzos.

Se oyeron ruidos de pasos y en menos de un minuto soldados de Fuerzas Especiales invadieron la sala desde el otro extremo.

- ¡Ríndanse ahora! – decía Cyrax encabezando el pelotón.

- ¿Rendirse? – Decía Jarek riéndose – Jajajajaja ¡¿Rendirse?! Jajajaja ¡MATENLOS!

Y comenzó un terrible tiroteo entre ambas fuerzas, los soldados estaban muy bien entrenados para el combate, pero los criminales también tenían lo suyo.

Stryker inmediatamente huyó para proteger a Sonya, Jax intento acompañarlo pero Jarek se arrojó sobre él.

- ¡No te me vas a escapar Jax!

- Te derroté una vez, puedo volver a hacerlo.

El miembro del Dragón negro arrojó una de cuchilla que Jax bloqueó con sus brazos metálicos, pero en realidad era una distracción para atacar con el hacha que llevaba atada a la espalda.

Con una furia temible Jarek dio varios golpes con su arma pero Jax los esquivaba o bloqueaba, hasta que finalmente el militar pudo darle un golpe que lo hizo soltar el hacha.

- ¡No importa, aún tengo muchas sorpresas! – se excusó Jarek.

El delincuente extrajo de su traje una soga y con una habilidad digna de un vaquero lo enlazó al cuello del militar y con su fuerza lo tiró hasta él para así poder darle una brutal paliza. El mayor apenas pudo cubrirse.

- ¡Ahora si tendré mi venganza! ¡Adiós Jax!

- ¡Oye! –interrumpió una voz.

- ¿Qué caraj...? – dijo Jarek hasta que recibió un feroz golpe en el rostro.

Era Cyrax, el ninja cyborg, quien se había alejado del grupo para ayudar a su amigo.

- ¡Arrghh! ¡¿Por qué rayos te metes, maldito robot?!

- No dejaré que mates al mayor, tendrás que enfrentarte a mí también.

- ¡A mí me da lo mismo! ¡Los destrozaré a ambos!

Pero el Dragón negro se olvidó que no está peleando contra dos niños, sino que contra dos cyborgs expertos en combate. No tardó en recibir un puñetazo terrible de Jax y una patada veloz de Cyrax. Intentó contratacar pero el cyborg amarillo se teletransportó detrás de él para darle un rodillazo que casi le parte la columna, después el mayor lo toma entre sus manos y le hace una llave de lucha libre que lo deja en el suelo gravemente herido.

- ¿Te parece suficiente? ¿O quieres más? - preguntó Jax al hombre moribundo.

- ¡No festejen aun, bastardos! - exclamó Jarek levantándose.

Repentinamente una extraña visión sacudió a Cyrax: veía como Jarek lentamente comenzaba a ser rodeado por un extraño aura de diferentes colores alternando entre verde, rojo y negro, sus ojos por momentos se tornaban completamente rojos, parecía una criatura proveniente del más terrible de los infiernos. Jax parecía no dar muestras de ver eso pero Cyrax sí.

- Debe ser producto de la magia de Quan Chi. - dijo alertado el cyborg amarillo.

El demente Black Dragon con su aspecto diabólico atacó con toda su furia, dándole una feroz patada al pecho al ex Lin Kuei y un puñetazo a Jax debajo del mentón. El esbirro de Kano parecía incontrolable, Cyrax abrió su pecho en dos y de ahí salió disparada una bomba que cayó a los pies de Jarek, este, sin miedo alguno, tomó la bomba y la arrojó contra su creador, quien se transportó antes de recibir la explosión. El cyborg reapareció frente a Jarek y con sus manos revestidas en metal bloquéo un golpe de su adversario y lo quebró, Jax no perdió tiempo y con sus brazos bionicos tomó una de las piernas de Jarek y la quebró también, luego ambos miembros de las fuerzas especiales remataron al Dragón Negro con un golpe simultaneo a la cabeza, dañando seriamente su cráneo y dejándolo tirado en el suelo.

- Carajo... si que fue más duro esta vez. - dijo Jax.

- Suerte que pudimos controlarlo. - contestó Cyrax.

Mientras…

Los miembros restantes del Dragón Negro seguían disparando contra los militares.

- ¡Mierda! ¡Son demasiados! – decía uno de los delincuentes.

- ¡No importa! Tú solo sigue disparand… ¡AAARRRGHH! – le contestó un compañero hasta que una bala le perforó el pecho, quitándole la vida en al acto.

- ¡No! ¡Esto es mucho para mí! ¡Me largo!

El pobre desdichado empieza a correr abandonando a sus compañeros, pero un grito lo hace detenerse:

- ¡Eh! ¡Tú, ayúdame!

- ¿Qué? ¿Señor Kano, es usted?

- ¡No! ¡Soy Bruce Willis! ¡¿Quién carajo voy a ser?! – contestó groseramente Kano, quien se había recuperado de su desmayo pero estaba esposado en el suelo.

- Lo siento señor… yo…yo

- ¡Ya, ya, ya, ya, bueno, quítame estas esposas rápido!

- ¿Pero cómo?

- Usa mi cuchillo especial, lo tengo en el cinturón, es lo suficiente fuerte y filoso como para cortar hasta una cadena.

-Vaya, usted piensa en todo.

- ¡Cállate y hazlo!

El esbirro uso el cuchillo para, con mucha fuerza y tiempo, cortar la cadena de las esposas liberando a su jefe, pero por desgracia había quedado muy expuesto a la balacera y recibió un disparo en el estómago.

- Ugghh… ayu… ayúdeme…jefe… - decía el moribundo con una mano sobre su herida.

- No te preocupes, le pondré fin a tu dolor. – sentenció Kano clavándole el cuchillo en el cuello, matándolo instantáneamente. – Ahora, a buscar a Sonya y terminar el trabajo.

Hablando de Sonya…

Stryker pudo poner a salvo a la teniente, ella comenzaba a abrir sus ojos.

- Kurtis.

- ¡Sonya! ¡Despertaste!

- ¿Qué ocurre?

- Llegaron los refuerzos, estamos ganando, pronto terminará todo.

- ¿y… Kano?

Él no supo que responder, habían dejado atrás al hombre que tanto buscaban. Repentinamente varios soldados del Dragón Negro se acercaban apuntando sus armas al oficial y a su compañera.

- ¡Mierda! – exclamaba el oficial viendo la muerte acercándose

- Dame un arma, Kurtis, juntos los mantendremos a raya.

- ¿Segura que puedes?

- Stryker, soy una teniente…

- Sí, lo mismo me dijiste antes de toparte con Kano y…

- ¡Kurtis!

- Está bien, toma. – concluyó Stryker mientras le daba nuevamente una pistola a Sonya.

Los criminales se acercaban confiados de que los que estaban ahí eran objetivos fáciles, pero estaban equivocados, MUY equivocados. Apenas uno de ellos se acercó lo suficiente, Stryker lo sorprendió y con una llave de artes marciales consiguió quitarle su metralleta y usar la misma contra los demás.

- ¡Brutalidad policial… en camino! – dijo mientras disparaba contra los enemigos, poniendo fuera de combate a varios.

Uno de los esbirros del Dragón Negro sigilosamente se puso cerca de Stryker sin que el mismo lo notara, pero Sonya lo detectóy le disparó antes de que atacara a Stryker.

- Ah, gracias Sonya.

- De nada… Kurtis. – decía la rubia sonriendo.

Y ambos siguieron disparando, aunque Sonya aún estaba débil su puntería no fallaba. Dos criminales se ocultaron tras una pared, pero Stryker sacó una granada de su cinturón y la arrojó cerca, el estallido acabó con ambos bandidos. Una vez que todos los enemigos fueron abatidos y el peligro que caía sobre los dos había terminado, una nueva amenazaba llegaba: Kano.

- ¿Me extrañaban?

- ¡¿Kano?! – preguntaron sorprendidos ambos.

Stryker instintivamente corrió hacía Sonya para protegerla, ya que ella aún estaba muy débil y todavía no podía ponerse de pie, la metralleta que había usado se quedó sin munición y tuvo que desecharla

- Sí quieres a Sonya, primero deberás pasar sobre mí. – decía Stryker abrazando a su amiga.

- Bien, eso no es problema. – contestó el villano blandiendo un cuchillo y caminando lentamente hacía el dúo.

- Kurtis… Kurtis… - le susurraba Sonya a su compañero.

- ¿Qué ocurre Sonya?

- El arma… la pistola que me diste. – seguía susurrando mientras le devolvía el arma que le había prestado hacía unos minutos de forma que Kano no se diera cuenta.

- ¿Quieres decirle algo a tú amiguita antes de partir al otro mundo, Stryker? – le decía Kano aun riendo y mostrando el cuchillo.

- No, a ella no… pero a ti sí. – contradijo Kurtis apuntando a Kano con el arma. - ¡COMETE ESTO!

Y Stryker gatilló varias veces, con una fuerza terrible mientras miraba Kano con desprecio… pero no salió ninguna bala.

- ¡No puede ser! – maldijo él mientras sacaba el cargador para darse cuenta de que estaba vacío, y no tenía más cargadores.

- Uuuuhhh, que lastima. Ahora los destrozaré a ambos. – se "lamentó" Kano.

El policía se levantó listo para pelear, no podía dejar que ese bastardo tocara a Sonya. Ambos luchadores estaban heridos pero aún conservaban todas sus energías.

Nuevamente una pelea se inicia en aquel lugar inhóspito, en el que un clan de asesinos daba su última batalla contra las fuerzas de la ley. Otra vez los golpes y puntapiés iban y venían, Kano aún blandía su cuchilla y atacó a Stryker haciendo le un corte en el brazo, él respondió sacando de nuevo sus tonfas y golpeándolo en el estómago con ellas.

La pobre Sonya miraba como su amigo peleaba a muerte con su mayor enemigo.

- ¡Tú puedes Kurtis!... ¡No eres menos que él, no eres menos que nadie! ¡Demuéstranos por qué eres un protector de Earthrealm! – lo alentaba la teniente aún recostada en el suelo.

Las palabras de ella parecía devolverle la energía a Stryker y comenzó a ganar el combate dándole varios golpes con sus tonfas a su oponente, incluso consigue darle un golpe en la mano haciéndole soltar el cuchillo.

Kano se alejó herido, pensando como detener al oficial hasta que finalmente una idea se le cruzó por la cabeza "Je, hora de usar mi ataque favorito", dio un gran salto para luego en el aire compactarse formando una esfera.

Sonya sabía de qué ataque se trataba y trató de advertirle a Stryker:

- ¡Stryker! ¡Cuidado!

Pero el ex marine no consiguió esquivarlo y recibió el impacto de lleno, Kano se había hecho una esfera y salió volando chocando contra él.

Kurtis cayó boca arriba mientras Kano en pocos segundos se abalanzó encima de él.

- Ahora tendrás lo mismo que tuvo tu amiga: ¡Dolor de garganta! – exclamaba Kano mientras empezaba a estrangular a Stryker.

El criminal comenzó a estrangular al oficial de policía, este intentaba defenderse pero era inútil, luego de varios minutos Stryker dejó de moverse, quedando completamente inmóvil... luego de eso soltó su cuello riendo.

- ¡Stryker, NO! – gritaba Sonya ante la horrenda escena.

- Tranquila muñeca, ahora le harás compañía. – se dirigía Kano a su enemiga.

- No… aún no terminaste… conmigo… ¡maldito! – dijo Stryker mientras de su cinturón sacó su picana eléctrica y le dio una terrible descarga eléctrica a Kano.

El líder del Dragón Negro cayó sacudiéndose, mientras que el sargento de la SWAT se levantaba con un poco de dificultad. Lentamente Kurtis volvió con Sonya.

- ¡Stryker! ¡Por un momento creí que…

- ¿Qué? ¿Qué el idiota ese me había matado? Se necesita más que eso para derrotarme.

- Tienes razón… me pasó por confiarme mucho… pero ahora me aseguraré. – decía Kano mientras se incorporaba.

- ¡Demonios! ¿Pero este tipo no se cansa nunca?

- Jejeje, conmigo también necesitaras más que un shock eléctrico para detenerme.

El criminal se disponía a volver a la carga, pero una ráfaga de viento fuerte lo perturbó.

- ¿Qué fue eso?

- Fui yo. – dijo una voz. – No puedo evitarlo, cuando voy a mucha velocidad tan solo sientes una ráfaga de viento, pero cuando me detengo sientes… ¡ESTO!

De la nada una figura apareció delante de Kano y lo golpeó con una fuerza bestial, tras esto el individuo se acerca velozmente a Stryker y Sonya.

- ¡Kabal! ¡Ya estas mejor!

- Sí, Stryker. Veo que pudiste escapar de los explosivos de Kano.

- Sí, pero algunos escombros me cayeron encima.

- Yo ya sabía de los explosivos, usé mi velocidad para esquivar los escombros y los estallidos.

- ¡Maldito traidor! ¡Cómo puedes volver a darle la espalda a nuestro clan. – gritaba enfurecido Kano ante el hombre de la máscara-respirador.

- No es nuestro clan Kano, es TU clan. Tú convertiste este clan en una organización terrorista, le has quitado la esencia al Dragón negro, solo nos has usado para tus propios propósitos y no pienso formar parte de eso.

- Bien.. ¡Entonces te arrepentirás de tu decisión!

Kano se preparó para pelear de nuevo pero Kabal usó su supervelocidad y pasó cerca de Kano tan velozmente que literalmente lo hizo empezar a dar vueltas sin control.

Kano siguió girando durante unos segundos, pero cuando se detuvo lo primero que vio fue a Stryker y Kabal juntos, su antiguo compañero enmascarado le hizo un corte en el torso con sus hookswords mientras el policía lo remató con un golpe seco en la base del cráneo con uno de sus tonfas. El criminal finalmente cayó al suelo, derrotado.

- ¡Y no te levantes! – dijo Stryker esperando que no volviera a molestar por un tiempo.

- Realmente es muy duro de vencer, pero ya está. – expresó Kabal viendo el cuerpo inerte de su ex compañero y líder.

- Gracias por tu ayuda Kabal.

- De nada… sargento.

- Prefiero "amigo".

Ambos se estrecharon la mano y fueron junto a Sonya, un grupo de soldados de Fuerzas Especiales apareció, se llevaron a Kano y estaban a punto de arrestar a Kabal pero la teniente y el oficial lo evitaron.

- No, es aliado nuestro.

Volviendo con Jax y Cyrax…

Jarek seguía en el suelo desmayado, Cyrax y Jax lo miraban alertas. Los miembros del Dragón Negro comenzaron a caer, muchos morían en los tiroteos con los militares y otros, valorando más sus vidas que el clan, se rendían y se dejaba arrestar. Todo había terminado.

- Lo logramos, vencimos al Dragón negro. – festejaba Jax mirando como varios soldado traían a Kano, completamente inconsciente.

- Sí, ya no volveremos a saber de ellos. – agregó Cyrax.

- ¡Eso creen ustedes hijos de puta! – gritó Jarek mientras se incorporaba rápidamente y arremetía contra los dos hombres, su desmayo no había durado mucho

- Te recuperas rápido amigo. – dijo Cyrax esquivando su ataque.

El cyborg apretó un par de botones de su brazo derecho y su pecho se abrió en dos nuevamente, mostrando una esfera verde. De dicha esfera salió disparado una red de energía verde que envolvió al villano.

- Así te quedarás quieto. – dijo el ex Lin Kuei.

- ¿Creen que nos han derrotado? ¡Ninguna cárcel puede detenernos! ¡SOMOS EL DRAGÓN NEGRO, MALDITOS! ¡SOMOS LOS…!

- ¡CÁLLATE Y VUELVE A DORMIR! – sentenció Jax dándole un brutal golpe a Jarek, dejándolo K.O por tercera y última vez.

Todo terminó, las fuerzas militares habían aplastado con éxito a lo que quedaba del infame clan.

Las unidades médicas vinieron en poco tiempo, médicos atendieron a Sonya, Stryker y Jax; Kabal y Cyrax no estaban muy lastimados e ignoraban ayuda.

Kano, Jarek y los miembros sobrevivientes fueron arrestados y llevados en distintas camionetas, para que sean transportados a un tribunal que los castigue por todo el mal que hicieron al mundo.

La luz del sol estaba bien fuerte y radiante, Sonya era transportada en una ambulancia al hospital más cercano para tratar sus heridas.

- Lo hicimos Kurtis… lo hicimos… - pensaba feliz Sonya.

Mientras tanto, en otra ambulancia un oficial de policía herido miraba como la cárcel se iba alejando de su vista.

- Ha sido una noche muy larga. – pensaba Stryker riéndose. – Sí que ha sido una noche muy larga. Pero el Dragón negro se ha extinguido… espero que para siempre.

Fin del quinto capítulo.