Los personajes no son mios son de Suzanne Collins, yo solo los uso sin fines de lucro
— ¿Viniste a verme? — cuestione dudosa, ¿Cómo un perro-lobo-lo que sea viene a verme?
—Digamos que, te vi correr y me dio curiosidad, parecías una liebre asustada— se mofo.
—Si claro, como a ti no te persiguen los lobos — bufe molesta, me senté en la esquina de mi cama y vi como de un brinco se subió en ella.
— ¿Cómo sabes que no me persiguen?— cuestiono, pero es verdad, tal vez si lo persiguen.
—No se— susurre — Pero lo más importante, ¿Qué haces aquí? Digo, no es que me moleste pero que un perro tan grande como tu este aquí y luego cambio de forma, ¿Que eres?—ahora si no podía con mi curiosidad, ¿Que era ese ser que estaba recostado en mi cama?
—Bueno, digamos que, hace muchos años había un hombre, que lo inyectaron y trataron con experimentos y de allí surjo yo— finalizo y estiro sus patas.
—Entonces, ¿Eres humano?— pregunte intrigada.
—Era, humano, ahora, no sé qué soy en realidad, por eso no podría responderte que soy—dijo con un deje de tristeza.
— ¡Mark!— Dije con euforia — Eso eres, un Mark — respondí firmemente al tiempo que el me veía muy, muy confundido.
—Jovencita, si me permite decir, ¡Usted está muy loca! — se mofo y comenzó a reír.
—Jamás te volveré a hacer un alago ¡He! — dije en tono "molesto".
—Bueno, soy un "Mark" — soltó aun no muy convencido — Pero, tengo una pregunta ¿Qué hacías en ese armario? Los lobos no iban a ir por ti, dentro de ese lugar — me cuestiono al tiempo que me dejaba caer en el mullido colchón.
—Hoy hay una fiesta, le darán la bienvenida a una persona que se fue hace mucho tiempo — dije en un susurro.
— ¿Y esa persona te caía mal? — cuestiono curioso.
—No, es solo que, yo jamás fui de su "círculo" era muy popular con los chicos y chicas, yo me la pasaba en la librería o cazando con mi padre — y era verdad, yo jamás había hablado con Peeta a no ser que pidiera pan o algo por el estilo.
—Ya veo, ¿El joven te invito? — como hace preguntas de verdad, me dan ganas de decirle que se callara y listo.
—No, fue su padre— respondí
—Bueno, ¿Haces negocios con él? — ¿Cuándo se iba a callar este humano-lobo-perro lo que sea?
—Si de hecho, le compro el pan, le vendo unas ardillas o se las cambio por el pan.
—Oh, ya veo, te sugiero que vayas, hay que socializar de vez en cuando, además, debes quedar bien con ese señor, además no tiene la culpa de que tú no te lleves con su hijo, por otro lado, se sentirá mal si no vas y tal vez ya no te quiera vender pan — escupió si sañoso, creo que ya lo comienzo a odiar.
—No es verdad, el señor Mellark es muy bueno y nunca se portaría así conmigo — me puse a la defensiva.
—Oh, Mellark el viejo panadero — sonrió — sabes que a el también lo conozco, le ayude hace muchos años y en ocasiones me deja pan en la roca, otras veces voy a su panadería en persona — se paró de la cama y se dirigió a la ventana — Es muy sensible y en ocasiones se siente solo, sus hijos se fueron y lo dejaron con una bruja que abusa de él, se debe sentir muy mal y para acabarla una niña mimada a la cual le tiene aprecio, rechazara su invitación, pobre hombre, lo compadezco— sonrió maléficamente y salto hacia el suelo de la calle.
Corrí para la ventana y pude ver cómo iba caminando hacia la panadería (estaba a cuatro casas de conmigo) se puso en la entrada y araño varias veces la puerta, pero cuál fue mi sorpresa que el señor Mellark salió con una bolsa de croissant, dos vasos de leche y se sentó en la banqueta de su casa a comer con Mark… okey, esto, definitivamente no estaba bien.
Al paso de unos minutos, vi cómo se despedía del animal y miraba a mi ventana, el señor Mellark, me dirigió una sonrisa de esas cálidas que te dicen que todo estará bien y se adentró en su hogar, voltee para ver a ese animalejo pero se dirigía al bosque, no sin antes desaparecer de mi vista, me saco la lengua.
¿Pero qué le pasa? ¿Cómo se atreve? Es un grosero de primera, quito todo lo bueno que dije anteriormente de él.
¿Qué le abra dicho al señor? ¿Porque me sonrió? si le dijo que no iría, ¿Me sonrió para darme a entender que estaba bien? o ¿Tal vez porque se decepcionó? Maldito animal, lo que me hace hacer.
Me dirijo a el armario y como no tenía ropa bonita, digamos que soy muy práctica, solo me pongo ropa como da, no es muy femenina ya que en realidad, yo no soy femenina en absoluto.
Tome una blusa de una sola manga corta, era blanca con rayas negra, un pantalón de mezclilla obscura, también mis botas, estas eran lisas, a los lados tenían piel de conejo, parecía felpa (se lo quite aun conejo y se lo puse a las botas alrededor) y me llegaban a la rodilla, mi pelo como siempre en una trenza de lado.
Tome mi arco y flecha (costumbre) pero casi saliendo de mi casa me cuestione ¿Por qué rayos traigo el arco y flecha? no cazare, por lo tanto lo deje en el armario de alado, pero por si las cosas se ponían feas agarre un cuchillo que estaba allí y lo escondí en mi bota.
Al abrir la puerta sentí el frio golpearme en la cara, por lo tanto fui por una chamarra de cuero, si no me la pondría tal vez moriría de frio.
Ya con mi chamarra puesta camine hacia ese lugar, se escuchaban los gritos la algarabía y creo que me estoy empezando a arrepentir, me detengo en seco, trago saliva y enfoco bien mi mirada.
Pelo rubio, fornido, traía puesta una chamarra negra y pantalón de mezclilla, lo veía de espaldas pero sabía muy bien quien era.
No es que fuera una fan o algo por el estilo, pero, tantos años viéndolo de pequeña, creo que eran suficientes como para reconocer a un viejo amigo, pero ¿Ahora qué?, ¿Qué tal que ese "amigo" me viera y tal vez me echase de la fiesta?
No, él no es así, era muy amable de pequeño, pero como dicen, las personas camban, y tal vez no era la excepción.
Retrocedo dos pasos y di media vuelta, esto era estúpido, venir a este estúpido lugar, arreglarme y cosas así, suficiente para mí gusto, pero una voz me paro.
—Katniss— escuche mi nombre, era el, estoy casi segura, la voz la tiene más gruesa, pero ese tono tan amable, solo podría ser Peeta.
No me pare, seguí avanzando lo más rápido que pude hasta que sentí que alguien me tomo por del brazo e instintivamente saque mi cuchillo se la bota y se lo puse en el cuello.
—Calma, solo soy yo— dijo el joven frente a mí, demonios
—Peeta— susurre
—Vaya me reconociste, creí que me quería matar— se mofo y como si tuviese lumbre solté el cuchillo —No lo tires, tal vez lo necesites con alguien más, pero no conmigo— se agacho tomo el artefacto y me lo entrego
—Gracias— musite
— ¿Vienes a la fiesta verdad? le dije a mi padre que te avisara, vamos— y siendo arrastrada, digo arrastrada por que me tomo del brazo y me llevó por la fuerza a ese lugar
Se cuestionaran, ¿Por qué o me lo quite de encima y me fui? Bueno, digamos que cuando está el no puedo hacer nada, en realidad es a raíz de algo que sucedió en jardín de niño (estúpido no) de seguro ni lo recuerda o algo por el estilo, mas sin embargo yo sí.
Antes de llegar a la entrada pare en seco a lo cual el volteo.
— ¿Que sucede Kat? —Kat… hacia tanto tiempo que nadie me llamaba así.
—No quiero entrar— dije sin más.
—Je, lo sé, solo vamos por la puerta trasera, sé que no te gusta mucho el ruido de echo tratas de evitarlo, pero te agradezco que hallas vendo a verme, eso me hace muy feliz — claro, siempre está feliz, como no había pasado por lo que yo y no había perdido a nadie y todo era perfecto… un momento no quiero rematar contra él, es solo… no me siento muy bien.
Me llevo del brazo a la parte trasera y pude ver como había una mesa decorada con unas velas, había unos platos y unas sillas alrededor de la mesa.
—Sabía que no querías estar en ese lugar, por lo tanto le dije a mi padre que te traería aquí—sonrió y vi que me hacia un además para que me sentase.
—Hace frio—respondí sin sentarme
—Oh no te preocupes — se quitó su chamarra y me la puso en los hombros—así estarás mejor— se dirijo hacia adentro y saco dos botellas de licor.
—No bebo—dije al ver que me ofrecía una botella
—Solo un trago, además esta es una ocasión especial ¿No es así?— Le dio un sorbo y se sentó en la silla.
—Está bien— musite hice a un lado la silla y tome otro trago ¿Qué hacía allí? Jamás había hablado con el antes — ¿Por qué estamos aquí? — cuestione un poco dudosa.
—Bien, digamos que tu sabes algo que yo necesito saber, así que tengo que preguntarte directamente — dio un sorbo — ¿Que sabes del ser que está en los bosque? — soltó de repente.
Escupí lo poco que había tomado de licor, le mire a los ojos, me seque con la manga de la chamarra la boca. ¿Así que para eso me había traído aquí? Maldito.
Me levante de repente tirando tras de mí la silla.
— ¿A dónde vas? — Cuestiono pero no le escuche, corrí lo mas rápido que pude, que tonta fui, creí que ya podía tener un amigo pero no, solo me llamo para hablar sobre Mark, un momento Mark si él sabía algo, ¿Qué tal que sea algo bueno?, pero no lo nombro por su nombre o algo así, lo nombro como ser… eso no es bueno
Corrí sintiendo el frio quemarme la cara, debí haber tirado en algún momento la chamarra que me había prestado por que el frio comenzaba a calar mas, cuando menso me di cuenta ya estaba dentro el bosque, sentí pánico, miedo.
Mire alrededor y solo pude ver oscuridad, una oscuridad muy inmensa el sonido de los animales era lo único que se podía escuchar, con trabajo podía ver mas allá de mis narices, esto estaba mal.
Mi padre decía que no debía estar en el bosque de noche ya que era la hora que salían los espíritus y mutos, no quería encontrarme con uno… demonios, mire un árbol y comencé a trepar.
Trepe lo mas rápido que pude, pero escuche bajo de mi unas pisadas, oh no, demonios, no puede pasarme esto.
Subí mas rápido, logre llegar a una rama lo suficiente fuerte, saque mi cuchillo me puse en posición de ataque, pero algo estaba arriba de mi… ¡Dios! ¿Qué más me podría pasar?
—Hola dulzura — una voz arriba de mi me llamo.
— ¿Quien está allí? — por instinto trate de sacar una flecha pero ¡oh sorpresa! No tenía mi carcaj.
— ¿Que hace una dulzura como tú en el bosque?- enfoqué mi vista, pude ver dos ojos azules, pero no era Mark, no este tenia una voz diferente
— ¡¿Quién eres?¡ — grite
—Vamos, no te enojes, solo, preguntaba ¿Cómo podría — vi como un lobo de color dorado hacia su aparición — estar sola una dulzura como tú en este bosque tan tétrico?
—Mark— susurre, pero sentí miedo, el no era Mark, ¿Donde estaba ese odioso cuando lo necesitaba?
— ¿Mark? ¿Conoces a Mark? — Pregunto dudoso al momento que se acercaba más a mí.
—S… Si — dude en responder, esto no me olía bien.
—Vaya, ¡Chicos! Conoce a Mark — grito y como si los invocasen vi como otros 4 lobos aparecían.
— ¿Qué?… ¿Que está pasando? — dije sorprendida, solo estaba en una rama con una rodilla en ella y la otra doblada apuntado en todas direcciones con mi cuchillo, mientras veía como eso lobos se mostraban.
—Que linda — escuche la voz de un lobo era de color marrón y ojos miel.
— ¿Porque la hiciste subir?, si el sabe que lo hiciste se enojara — respondió uno de igual color que el anterior, pero ojos negros.
—Oh vamos no podemos comerla, matarla o no se algo — escuche a uno de color, rojizo y ojos azules.
—Si vamos a quedarnos en este lugar, será mejor dialogar, ¿No creen? — El ultimo salió de la oscuridad, era de color entre rubio y blanco de ojos azules — Hola cielito — sonrió y se acercó a mi
—Aléjese de mi — les grite pero vi como todos ladearon su cabeza.
—Creo que empezamos con el pie izquierdo, que te parece si todos bajamos y hablamos en el suelo, esto es muy mal para una buena presentación ¿No crees? — se escuchaba como Mark pero no era Mark, el era rubio con blanco, tal vez era canas.
— ¿Qué quieres? — pregunte dudosa.
—Bueno, para empezar te queríamos matar y comer, pero como amiga de Mark no creo que sea buena idea, se podría molestar si te hacemos daño — respondió calmado.
—Son amigos, ¿De Mark? — esto cada vez tenía menos sentido, mucho menos.
—Vamos cielito, hay que bajar, aquí todos nos vemos atemorizantes, hasta Rue me da miedo — dirigió su mirada a el lobo marrón de ojos miel.
—Si bajo… ¿No me cazaran? — tenía que preguntar, que tal que si tocaba el suelo ellos comenzaban una especia de juego.
—No cielito, no te cazaremos, aquí no podemos tomar el te — se mofo, dio un salto hacia el suelo y fue seguido de los demás.
No podía hacer nada, solo baje con cuidado, tenía el cuchillo en el bolsillo, si ellos me harían daño, por lo menos no se irían ilesos, pero mi sorpresa fue que al bajar y dar vuelta para encararlos eran más pequeños.
—Hola soy Rue- brinco hacia mí la pequeña de ojos miel y pelo marrón, por inercia extendí los brazos para que no cállese y se acurruco en mi pecho.
—Soy Thresh — se presentó el que era parecido a la que tenía en brazos
—Soy Finnick - brinco el de pelo rubio – Y esta muchachona es Clove — señalo a la de pelo oscuro
—Y yo cielito, soy Haymitch — se sentó frente a mí y extendió su pata- somos más que amigos de Mark por lo tanto si tú eres su amiga, nosotros lo seremos, por cierto le caíste bien a la pequeña, eso es un punto a tu favor - se dio media vuelta y se dirigió a los demás — muy bien, hay que regresar, tenemos que cazar y tal vez aquel nos encuentre de camino.
—Esperen — dije yendo hacia ellos, aún tenía en mis brazos a Rue.
— ¿Quieres ir cielo? — me cuestiono el más viejo.
—No es solo que, ella está dormida — mire al bultito que tenía en brazos.
—Oh, no hay problema llévala contigo, se sentirá muy bien, además, no creo que te moleste ¿O sí? — cuestión.
—No, no molesta — sonreí di vuelta y camine hacia donde creía o que era al salida.
Camine un poco y pude llegar a la enrejada, camine uso minutos y por fin llegue a mi casa, abrí la puerta (nunca tenia llave, ¿Que me podrían robar? La ropa fea y andrajosa No, no creo)
Subí las escaleras y puse a la pequeña en la cama, tal vez así se quedaría unos minutos y podría hacerle preguntas, ya que tenía demasiadas dudas respecto a lo que acaba de suceder.
Pasaron unos minutos, en la cocina me hice un té, por lo tanto lo bebía, cuando escuché un ruido en la parte de arriba... ¿Ya se abra despertado la pequeña?
Subí despacio, pero mientras más me acercaba el ruido se intensificaba.
Abrí lentamente la puerta pero ¡Oh sorpresa! Mi cuarto era un desorden perecía como si hubiese pasado un huracán y había llevado todo consigo, ropa tirada (mas) mis libros en el suelo, la cama distendida, había huellas por las paredes, el suelo y el techo ¿Cómo demonios se podía poner huellas en el techo?
Cual va siendo mi asombro, ¡Rue estaba en el techo parada!
— ¡Rue!— grite al momento de entrar al cuarto y ver a la pequeña que corría como si algo la poseyera
— ¡Quiero salir!, ¡Quiero salir!, ¡Quiero salir!, — gritaba mientras corría entre las paredes el suelo y la cama, no sabía cómo detenerla era demasiado rápida
—Rue suficiente — grite de nuevo pero ella seguía corriendo, cada que trataba de detenerla, ya sea que yo cállese de bruces o de pompas, se escurría entre mis piernas era como gelatina.
Simplemente no sabía qué hacer, estaba peor que mi hermana cuando no tenía lo que quería, cuando se ponía a hacer esos berrinches mi madre la consentía con dulce… ¡Dulces! Eso es.
Salí del cuarto como pude y baje rápidamente las escaleras, me dirigí a la cocina tome uno de los dulces del lobo y lo lleve conmigo.
Subí lo más rápido y entre al cuarto ¡Dios lo había destrozado! Había agujeros en el techo, las paredes, el suelo, era peor que una fiesta salvaje.
—Rue — grite de nuevo pero esta vez alce el dulce en mi mano derecha a lo cual al sentir el olor ella se detuvo.
— ¿Dulce?— cuestiono mientras se acerba a mi lentamente.
—Sí, dulce, muy bueno, pero solo es para las niñas que se portan bien, ¿Eres buena niña? — cuestione un tanto dudosa.
—Rue buena, si Rue es buena — se sentó frente a mí y bajo la cabeza.
—Buena chica — acaricie su cabeza y le di el dulce.
Lo próximo que ocurrió fue que tomo el dulce, se convirtió de nuevo en un enorme perro, salto por la ventana y desapareció.
¿Qué demonios acababa de suceder? Esto es de locos, creo que la camisa de fuerza me quedara chica.
Pasaron los minutos, yo apenas empezaba limpiar cuando un ruido en la parte de abajo me hizo sobresaltar.
Por instinto tome mi arco y baje lentamente lista para lanzar una flecha a lo que se moviese, cuando la enorme Rue salió de las sombras ¡Con un jabalí enorme!
— ¿Qué rayos? — exclamé sorprendida.
—Rue trae comida por agradecimiento— lo metió a la cocina, dejo un charco de sangre en medio de mi cocina, y un animal muerto lleno de lodo y bichos
—Rue, no es necesario que traigas comida, en serio — le sonreí
—No, tu eres mi amiga, y por eso este es un regalo por el dulce, ¡Eres mi nueva mejor amiga! — grito y me salto encima, comenzó a lamer mi cara
Si hay un dios, dígame ¿En qué me acabo de meter?
Gracias por leer :) jamás creí que fuese aceptada la historia me da mucho gusto que les haya agradado.
En especial gracias a panquesita123 , Gpe 77 y MMika94 muchas gracias, me animan a seguir :) tratare de poner más pronto el siguiente capitulo, gracias :)
