LA CHICA QUE NO ENTRABA EN ESE FUTURO
La gravedad, aquello con lo que tantas veces le martirizaron sus compañeros hasta que les demostró que recordaba que era "aquello fue descubierto, inventado o lo que quisiera haber sido por Isaac Newton", fue lo que recordó Tenma cuando cayó inevitablemente de espaldas con una chica abrazada a su cuello. Y para su gran suerte, ninguno de sus amigos se movió ni hizo nada para evitar lo sucedido.
-¡TENMA! –volvió a gritar la joven.
-¿Quién diablos es ésta? –preguntó Kariya con los ojos muy abiertos y dirigiéndose a Hikaru.
-¿A mí me preguntas? –preguntó pasando su mirada a Shinsuke.
-¡No la conozco! –exclamó ligeramente preocupado y pasando los ojos al último que no estaba siendo sometido a abrazos.
-¿Qué? ¿Tengo cara de saberlo? –preguntó Tsurugi igualmente sorprendido como los demás.
-¡TENMA! ¡TENMA! ¡TENMA!
-Sí, sí, es mi nombre –asintió el chico intentando soltarse.
-¡Hacía tiempo que no te veía! –sonrió la chica, separándose unos centímetros del futbolista, sin salir de encima de él, y mirándole fijamente con sus verdosos ojos −. Bueno, la verdad es que verte… Te he visto por la tele… Quería decir en persona…
-¿Te conozco? –preguntó interrumpiéndola.
La sonrisa de la chica empezó a desaparecer a la vez que la duda y el temor afloraban en su rostro. Con cuidado y lentamente, empezó a soltarse y se apartó de Tenma. Nadie despegaba los ojos de ella ni del chico aún tirado en el suelo.
-Estás de broma, ¿verdad? –preguntó intentando sonreír.
-Ahora mismo…
-¿De verdad lo dices? –volvió a preguntar.
-No, no caigo –negó al fin Tenma, sentándose y con todos expectantes.
-Soy yo, Ayumi.
-Ayumi… Ayumi…
-No me recuerdas –dijo con un suspiro −. Bueno, es normal, éramos pequeños… Y no nos hemos visto desde entonces. Aunque yo no me he perdido ninguno de tus partidos. ¡Menuda angustia he llegado a pasar! Pero siempre encontrabais un modo de darle la vuelta al marcador…
-Ah… Bueno, entonces es normal que no te recuerde –sonrió tontamente Tenma −. ¿Cómo es que estás aquí?
-Vengo a cumplir con mi parte de la promesa –dijo con una tímida sonrisa que enseguida se borró −. Aunque, visto lo visto, seguro que también la has olvidado…
Cuatro pares de ojos fulminaron a Tenma en un instante. El chico se encogió al instante al sentir las miradas de sus compañeros. Se levantó y, con una sonrisa tonta que dio a entender a Ayumi lo que la chica ya sabía, empezó a andar hacia la habitación.
-Ah, Aki-nee ha tenido que salir a comprar, así que me ha dejado al cargo –informó Ayumi levantándose.
-¿Pero qué edad tienes? –preguntó Kariya de pronto.
-Dieciocho –respondió −. Tú eres…
-Kariya Masaki –se presentó.
-¡Sí! –chilló cogiendo la mano del chico y agitándola enérgicamente −. ¡Tú eres defensa!
-S… Sí –asintió.
-¡Y vosotros también sois del Raimon! –dijo dándoles la mano a todos −. No me pierdo ni uno solo de vuestros partidos… ¡Ni uno!
-Ah, pues… no sé qué decir –empezó Shinsuke.
-En la tele sois diferentes que en la realidad –dijo la chica parándose junto a Tsurugi y alzando una mano para comprobar su altura −. ¡Ja! Ya no podrá presumir Michiru de haber ido a los partidos, porque yo los he conocido y tocado y él no –sonrió feliz, dando media vuelta y volviendo a lanzarse contra Tenma −. ¡Adivina!
-¿Q-qué?
-¡Lo he conseguido!
-Ah, bien…
-¿De verdad no recuerdas nada?
-Pues… no, lo siento –sonrió tontamente el centrocampista.
-Bueno, bueno, pues ya lo irás recordando –declaró soltándole y caminando hacia la cocina −. Enseguida os llevo la merienda… y tus zapatillas, Tenma.
-¿Mis… zapatillas?
-Aki-nee me las ha prestado –sonrió alzando uno de los pies enfundados en las zapatillas del chico.
-Ah, bueno… No saldré de la habitación, puedes seguir llevándolas –sonrió algo forzado mientras se dirigía a la habitación con una gran confusión encima.
-Ay, chicos, pasad, pasad –dijo Ayumi a los otros cuatro −. Como en casa.
-Gracias…
El quinteto subió un piso, directos al dormitorio del capitán del Raimon en absoluto silencio. Sólo una vez encerrados entre cuatro paredes y se sentaron en la cama, la silla y el suelo como más cómodos se encontraban, todas las miradas recayeron de nuevo en el castaño.
-¿Qué pasa? –preguntó.
-¿Quién es? –preguntó Kariya directamente antes de continuar con las preguntas que prácticamente todos tenían −. ¿De qué la conoces? ¿Por qué se te tira encima tan tranquilamente? ¿No se supone que a ti te mola Aoi? Pobre, cuando se entere, se le partirá el corazón…
-¡Q-que no sé lo q-que quieres decir s-sobre Aoi! –chilló sonrojado.
-Sí, bueno, Aoi no es la que cuenta ahora –sacudió una mano Hikaru −. La que interesa ahora es la de abajo. A-yu-mi.
-Pues… supongo que es amiga de la infancia… Ya lo sabéis, yo vivía en Okinawa…
-¿Y te has olvidado de todo el mundo allí? –preguntó Shinsuke.
-Me acuerdo de bastante gente… Alguna gente… Vagamente –acabó diciendo. Los otros cuatro dejaron caer la cabeza al unísono.
-¿Y qué es eso de una "promesa"? –preguntó Tsurugi. Los otros tres asintieron a la vez con ímpetu.
-Eso sí que no lo recuerdo –dijo Tenma antes de ponerse a reír por no llorar.
Dos golpes en la puerta acallaron las risas y el interrogatorio.
-Adelante…
-Tenma, no puedo abrir la puerta con la bandeja –dijo Ayumi desde el otro lado.
-¡Ah, sí! –casi gritó, levantándose y abriendo la puerta por la chica.
-Gracias –sonrió, caminando con tranquilidad entre ellos para dejar la merienda en el centro −. Espero que os gusten.
-¿Eh? ¿No había hecho Aki-san un bizcocho? –preguntó Kariya mirando los diferentes pastelitos de la bandeja.
-Aki-nee se lo ha llevado.
-¿Pero no había ido a comprar? –preguntó Tenma.
-Uy, con la emoción de volver a verte no me he explicado bien –dijo sacando la lengua y dándose un golpe en la cabeza antes de tomar asiento en el suelo, haciendo que la falda se acampanase mientras caía con las piernas ocultas bajo la tela. Del gran bolsillo del delantal, sacó los vasos y empezó a llenarlos de zumo −. Aki-nee recibió una invitación telefónica y dijo que ella cooperaba llevando un bizcocho para el café. Ha salido a comprar algo para que cenemos nosotros y luego se irá.
-Ah… Los bizcochos de Aki-nee están muy ricos –lloriqueó Tenma.
-Va, va, que mis pastas de frutas tampoco están tan mal –sonrió Ayumi cogiendo una y pegándole un mordisco −. No te preocupes, ya no es como cuando era pequeña. Ahora sé cocinar. Según mamá, seré una estupenda ama de casa.
Shinsuke, que había cogido el vaso para beber, lo dejó rápidamente ante el tembleque que le dio intentando aguantar la risa a la vez que Kariya escupía la mitad del suyo sobre Tenma, Tsurugi se atragantaba con un pedazo de pasta y Hikaru luchaba por no echarse a reír intentando auxiliar al otro delantero.
-¡Ay, madre! –exclamó Ayumi sacando del delantal un trapo y limpiando a Tenma −. Kariya, ¿estás bien?
-S… sí… Preocúpate más… por Tsurugi –logró decir.
-¿Necesitas algo? –preguntó la chica al otro, pero éste sólo tosía.
-Se le pasará –sonrió Hikaru ofreciéndole un vaso.
-Me… mejor así –suspiró aliviado Tsurugi.
-Será mejor que salga a por la fregona para limpiar esto –declaró levantándose −. Cámbiate mientras no estoy, Tenma… Y procura no pisar lo mojado…
-Sí, vale –asintió pasándose el trapo por la cara.
Cinco segundos exactos tras la salida de la castaña del dormitorio fueron los que Tenma tuvo para prepararse. Más de una mirada poco agradable en esos momentos se le clavaba como dagas en todo su ser.
-Una estupenda ama de casa –repitió Kariya.
-Está claro lo que es esa promesa, ¿no? –comentó Hikaru.
-N-no creo q-que sea eso…
-¡Pero fíjate cómo te cuida! –exclamó Tsurugi señalando el trapo.
-¡Cualquiera lo hubiese hecho! –intentó defender Tenma.
-Pero, Tenma… Ella está muy atenta por ti –sonrió Shinsuke −. Por nada no es, eso lo sé hasta yo.
-¿Podemos cambiar de tema? –pidió levantándose y caminando rápido a su armario para sacar ropa limpia.
-¿Al final a quién permites quedarse con Aoi? –preguntó Kariya con una gran sonrisa.
El pantalón que Tenma se estaba quitando cayó de golpe al suelo, provocando carcajadas en los otros cuatro. Lanzándoles todo lo que pillaba a mano en aquellos momentos, Tenma acabó de cambiarse y dejó la ropa sucia en un rincón justo cuando el ruido del cubo de fregar llegó a todos.
-Vale, levantadlo todo, chicos –se asomó Ayumi, escurriendo la fregona y entrando triunfante con ella para limpiar el estropicio −. Esto se arregla en un periquete.
-Se te da muy bien –comentó Hikaru, subido a la cama con el plato de las pastas y su vaso.
-Gracias. Pero es algo que mamá dice que he de saber –respondió acabando de limpiarlo todo −. Bueno, no os pongáis ahí de momento, esperad que se seque.
-Sí, mamá –dijo Kariya.
-¡Ja, ja, ja! ¡Muy gracioso! –rió caminando hacia la puerta −. Me llevo ya tu ropa, Tenma.
-Ah, vale…
Nuevamente, las risas no esperaron demasiados segundos para hacerse oír. Con un Tenma completamente rojo de la vergüenza y los demás rojo de asfixia por tanta risa, la tarde pasó volando. A duras penas lograron hablar de algo sin tener que hacer referencia a la chica nueva.
Y las cosas no mejoraron para el centrocampista cuando, al bajar para despedir a patadas a sus cuatro compañeros, Ayumi apareció despidiéndoles amistosamente, invitándoles a volver otro día y dándole a Tenma la "mala" noticia de que Aki ya había pasado por allí, había dejado la compra y se había marchado de nuevo sin que el chico se diese ni cuenta.
-Ah, qué mal –dijo en voz alta Kariya, ganándose una mirada molesta de Tenma y las risitas mal ocultas de los otros tres.
-Bueno, pues que os vais ya –dijo Tenma, empujándoles para abandonar la casa −. Mañana os veo en clase.
-Tranquilo, ya te dejamos a solas con esa encantadora ama de casa –se burló Tsurugi. La cara de Tenma no podía estar más roja en esos momentos.
-¡Hasta mañana! –gritó pegándoles el portazo en la cara. Aun así, no pudo evitar escuchar las risas de los cuatro. Se acercó a la puerta y observó por la mirilla −. Kariya se ha tirado al suelo y todo… Menudos amigos…
-Deberías ducharte, Tenma. Hueles a zumo –señaló Ayumi.
-Ah, sí…
-Yo voy a ir preparando la cena –dijo caminando hacia la cocina.
Confundido, Tenma siguió hacia el baño, donde se encerró para más tranquilidad. Y al igual que la curiosidad mató al gato, él miró por la ventana para encontrarse a los otros cuatro, aún por ahí, claramente riéndose de él.
-Mañana veréis… Está decidido –dijo seriamente antes de quitarse por tercera vez ese día la ropa.
¡Y hasta aquí el capítulo de la semana!
Si alguien se ha quedado como Tenma después de todo lo que Ayumi ha hecho/dicho y los comentarios de los otros cuatro, dejad comentario ;)
Si a vosotros también os gustaría hacer como el cuarteto y comentar y reír sobre lo que le podría esperar a Tenma, dejad comentario ;)
Y si no dejáis comentario... Al menos habéis leído, así que gracias ^^
Un abrazo a tods y nos vemos la semana que viene en ¿Tenma esquiva las provocaciones?
