AL DESCUBIERTO
Ayumi se sentía en esos momentos la chica más observada del lugar, aunque no era de extrañar: todos llevaban un uniforme salvo ella, que llevaba ropa normal. Pinchó varios macarrones y se los llevó a la boca.
-Están muy ricos, Hikaru –dijo, asintiendo a la propuesta del chico de coger aquel plato.
-Ya sabía yo que te gustarían. ¿A quién no le gustan? –preguntó comiendo él también.
-Sí, tienes razón –asintió algo más sonriente, pero aun así visiblemente dolida.
-¿Nos cuentas por fin qué pasa aquí? –preguntó Kariya, ganándose una dura mirada de Tsurugi por haber tenido poco tacto −. ¡Au! –gritó mirando hasta que se topó con la mirada de Shinsuke, quien le había pegado una patada por debajo de la mesa.
-¿Por dónde queréis que empiece? –preguntó Ayumi.
-Quizás de qué conoces a Tenma –respondió Hikaru, el único que no lanzaba miradas asesinas a Kariya.
-De Okinawa, donde yo también vivía –respondió dándole un trago a su naranjada −. Pero es algo normal; gran parte de la familia vive allí.
Nuevamente, Kariya volvió a escupir toda su bebida, esta vez hacia un lado vacío. Los otros tres abrieron más los ojos, en absoluto silencio, mientras la mirada verdosa de la chica pasaba de unos a otros.
-¿Qué pasa? ¿He dicho algo raro?
-Ahora que lo dices… –empezó Tsurugi alzando una mano hacia el pelo de la chica −. Ayer lo llevabas recogido, ¿no?
-Sí, porque estuve cocinando y el pelo molesta –respondió.
-Con razón no lo vimos antes –negó.
-¿Qué pasa? ¿Por qué me coges el pelo?
-Tú eres familiar suyo, ¿verdad?
-Sí, soy prima suya –asintió.
-¿SU PRIMA? –preguntaron los otros tres.
-Ya decía yo que esto tiene "sello Matsukaze" lo mires por donde lo mires –dijo haciendo que voltease la vista para que los otros la viesen.
-¡Ah! –señaló Shinsuke −. ¡Es casi como el peinado de Tenma!
Efectivamente, un par de mechones más cortitos parecían pequeñas alitas, muy similares a los bordes de los remolinos de Tenma, aparecieron a la vista de todos.
-Pe-pero ayer no te lo vimos…
-Porque me recojo el pelo así –respondió cogiendo los mechones más adelantados y pasándolos hacia atrás de modo que se cubrían las alitas −. Pensé que Tenma os había dicho que somos primos…
-Tenma no nos ha respondido a nada –negó Shinsuke.
-Es más, apuesto el postre a que ha estado hablando con ella esta noche y aún no sabe que son primos –dijo Tsurugi adelantando su trozo de tarta de queso al centro de la mesa.
-¡Me apunto a ello! –exclamó Kariya poniendo su plato −. Yo digo que sí lo sabe, porque no por nada se habría mostrado tan relajado ni me habría hablado como si dijese "je, ya verás cuando te cuente todo, te vas a quedar de piedra, chaval".
-Yo prefiero comer postre –dijo Shinsuke, acercándose aún más su yogur.
-Y yo –declaró Hikaru haciendo lo mismo que el otro pero con su manzana.
-Yo no creo que entre en esa apuesta –sonrió Ayumi −. La verdad, en ningún momento me llamó "prima" o algún mote de infancia, se la pasó llamándome "Ayumi-chan" cada vez que me llamaba.
-Vas a perder, Kariya…
-Eso habrá que verlo… Bueno, ¿y qué pasó anoche? –preguntó el peliverde ignorando al otro de ojos amarillentos.
-Pues sí que vas a lo directo –acusó Ayumi. El leve sonrojo de Kariya fue bastante para que los demás aguantasen la risa −. Después de que os fuerais, Tenma se fue a la ducha… Tu "ducha" no fue suficiente.
-Je, pero fue divertida –se excusó.
-Ya, lo que tú digas… Eso, que se fue a la ducha. Justo me di cuenta que Aki-nee y yo habíamos estado tendiendo toallas, así que recordé que no había ninguna y fui a buscarle una.
-Espera, espera, espera… ¿ENTRASTE EN EL BAÑO? –preguntó Kariya adelantándose a todo.
-No, baka, se la dejé en la puerta después de llamar y advertirle que no anduviese mojado de un lado a otro buscando porque no habían. Y no me interrumpas para chillar ese tipo de cosas –dijo metiéndole una cantidad imposible de macarrones pinchados en la boca −. Le dejé la toalla fuera y le dije que no tardase. Cuando salió y se cambió, bajó y me acabó de ayudar con la cena.
-¿Estaba nervioso? –preguntó Shinsuke.
-Un poco… Va, me apunto a la apuesta y voy a favor de Tsurugi –dijo dejando su trozo de tarta de queso en el centro de la mesa −. Me apetece también probar tu flan, Kariya y seguro que a Tsurugi no le importa comer solo medio.
-En absoluto –alzó una mano el delantero, para fastidio del defensa.
-¿Y qué más pasó? –preguntó Hikaru.
-La lió un poco, la verdad –asintió −. De postre iba a poner unas creppes y tenía la masa ya lista, sólo me faltaba echarla a la sartén pero eso lo haría después de la cena, mientras le hacía recogerlo todo a él solo –rió −. Metió el dedo para probarla y cuando le dije que lo dejara estar, se volteó y me tiró el bol al suelo…
-Dime que salvaste algo –pidió Kariya.
-Se salvó la mitad porque lo cogió rápidamente… bocabajo.
-Eso no me lo ha contado –negó el defensa −. Dijo que fue cena, tele y a dormir.
-A ver quién es el guapo que dice "le tiré la comida a una chica que, por cómo habla, a veces me parece que es mi prometida" –dijo Shinsuke.
-¿Prometida? ¿Yo?
-Ser una buena ama de casa, tener todo a mano para limpiarle, pasar la fregona, encargarte de todo, la comida… –numeró Tsurugi.
-Ay, Kariya, que vas a perder –sonrió Ayumi frotándose las manos ante la idea de poder comerse medio flan −. Cuando éramos pequeños, yo era un desastre en todo eso. Más que limpiar, ensuciaba más y me llegó a decir que en el futuro tendría que pedir ayuda a mi mamá siempre –negó −. Tan sólo dejaba claro que he pasado de desastre a apañada.
-La verdad, Lo de ayer estaba riquísimo –señaló Shinsuke −. Pero no te entretenemos más… ¿Continúas?
-Sí, claro –asintió atacando el trozo de carne que había cogido de segundo −. Oye, la carne está genial también –Hikaru le asintió sonriente −. Bueno, pues después de lograr cenar, de aprovechar al máximo lo que había quedado para las creppes y eso, pusimos un rato la tele, pero no hacían nada, así que me empezó a hacer preguntas de cómo iba todo por Okinawa. Le dije que los abuelos estaban bien, las locuras de nuestros viejos amigos… No sé si con todo eso va a resultar que perderemos nuestras tartas de queso –dijo mirando a Tsurugi.
-¡Ah! ¡Dulce venganza! –exclamó Kariya relamiéndose.
-¿Cómo te trató, como a una invitada, una familiar o alguien de quien estás enamorado? –preguntó el delantero mirando su postre en peligro.
-Ahora que lo dices… No, familiarmente no –sonrió. La mirada de Tsurugi pasó del plato al defensa, el cual ahora miraba temeroso los platos en el centro −. Estaba algo nervioso, sobre todo cuando decía mi nombre.
-¿Qué nos dices de la promesa? –preguntó Hikaru −. Porque en eso también podríais apostar los postres a que no lo recuerda.
-Él prometió ser un gran futbolista y jugar en un equipo extranjero –respondió −. Está claro que sigue con ese objetivo en mente, pero no se acuerda que también es una promesa.
-¿Qué hay de ti? –preguntó Kariya.
-Yo no me creía a Tenma –empezó a reír −. Lo soltó de repente el día que volvió a casa con un balón de fútbol bajo un brazo y Sasuke bajo el otro, me dijo que me lo prometía y que lo conseguiría, pero como cuando le intentó dar una patada al balón, ni acertó… Pues le dije que no lo lograría y se picó, me dijo que yo tampoco lograría nada. Y se me ocurrió la locura de decir que sería karateka y participaría en los Juegos Olímpicos.
-¿KARATEKA? –preguntó de repente Kariya demasiado alto, tanto que todo el mundo se quedó en silencio y observó a Ayumi −. Perdón –susurró al recibir patadas de los otros tres −. Os odio… Patearme los tres repetidamente…
-Sí, me gusta el karate, aunque mi madre prefería que hiciese patinaje sobre hielo, gimnasia rítmica o algo más femenino… Que me gustan también, pero prefiero el karate, al igual que Tenma adora el fútbol… Lo que yo no llego a ese extremo, je, je.
-Un momento –alzó una mano Kariya −. Dices que prometiste jugar en los Juegos Olímpicos… ¡Pero yo me he visto los últimos enteros y tú no aparecías entre los representantes de Japón para esa modalidad!
-Claro, porque me han convocado para los próximos –asintió tan tranquila la chica.
-¿JUGARÁS EN LOS PRÓXIMOS JUEGOS OLÍMPICOS?
-Otra vez chillando demasiado –negó Hikaru.
-¿Podrías no gritarlo tanto? No se me da bien manejar a la multitud –pidió Ayumi con una sonrisa forzada.
-Ya te sacaremos nosotros, no le pidas imposibles a Kariya –respondió Tsurugi.
El silencio continuó reinando en el lugar, incomodando a la chica, que se intentaba esconder lo máximo posible en el sitio. Con suspiros agotados, Shinsuke y Hikaru vaciaron una de sus bandejas y dejaron los postres en ella, se pusieron en pie e indicaron de marchar. Con Kariya aún en shock y Tsurugi de escolta, Ayumi les siguió, agradecida, hacia el exterior. No hubieron acabado de salir cuando vieron a Tenma regresar cabizbajo.
-Tenma… –susurró la chica, sin saber si acercarse o no.
-¿Qué tal ha ido? –preguntó Shinsuke, tampoco muy seguro de qué estaba preguntando.
-¿No está aquí? –preguntó alzando levemente la cabeza desilusionado para encontrarse con la chica castaña −. Ya te vale –le dijo volviendo a enojarse −, has llegado en el peor momento posible, ¿lo sabías?
-Oh, es verdad, no he preguntado sobre esa chica, tanto hablar de mí y Tenma… –susurró ocultándose tras Tsurugi, el más próximo sin contar a Kariya y su estado de shock.
-¿Seguro que no has encontrado a Aoi por ningún rincón? –preguntó el delantero intentando desviar la atención del centrocampista.
-No, y he buscado por todas partes –respondió secamente caminando hacia la chica escondida −. ¿Sabes tú la de vueltas en la cama pensando en lo que iba a decirle hoy? ¿Sabes tú lo que me he tenido que mentalizar para que este cuarteto no me tirase por el suelo el autoconvencimiento? –preguntó cada vez más cerca.
-Ahora que lo dices, sí –respondió Ayumi, todavía con un escudo humano ante ella.
-¡Todo lo que había logrado planear a la mierda y todo porque has aparecido en mi vida! –protestó Tenma.
-Eeeh… ¿puedo salir de aquí en medio? –preguntó Tsurugi y ambos le ignoraron.
-¡Usted perdone que mi madre se quedase embarazada tres meses después de la tuya! ¡No! ¡Usted perdone que mi madre se quedase embarazada de mí! –alzó la voz asomándose un poco.
-¡Has hecho que la chica que me gusta desaparezca del lugar como por arte de magia! –gritó Tenma justo cuando Kariya salía del primer shock.
-Tenma –llamó Shinsuke −, no me digas que lo que querías decirle a Aoi era…
-¡Sí! –gritó volteándose completamente sonrojado −. ¡Pero ahora no sirve de absolutamente nada porque ella lo ha estropeado todo! ¡Ha tenido que llegar ella y soltarlo todo delante de Aoi! ¡Esa estúpida promesa!
-Ay, ay, ay –susurró Tsurugi −. En serio, quiero salir de aquí…
-¡Tú y tu promesa podríais largaros bien lejos! –acusó Tenma señalando a Ayumi con un dedo.
-Vale –dijo la chica saliendo de detrás del escudo humano −. Tsurugi, ve partiendo el flan –dijo soltando la fiambrera con la aún intacta comida de Tenma y el bolsito en el suelo.
-Enseguida –asintió el chico, apartándose lo más rápido que pudo más para mantener una distancia de seguridad que para cortar el postre de Kariya, el cual estaba inmerso en el segundo shock del día para él.
-¡Contigo aquí es imposible que pueda declararme a Aoi, así que lárgate! –gritó Tenma sin darse cuenta que la mencionada regresaba, frotándose los lagrimosos ojos, por un costado.
-Muy bien, me largaré, pero antes te dejaré mi regalo de despedida –dijo posicionándose ante el futbolista y, en un abrir y cerrar de ojos, lo atrapó del brazo y el cuello de su camisa, cargó con él y lo dejó tumbado en el suelo −. Yo he cumplido con mi promesa, por eso vine a ayudarte con la tuya. Si no la querías, sólo tenías que habérmelo dicho, primo idiota.
Lo soltó, volvió a arreglarse la ropa y recogió su bolsito, mirando la fiambrera en el suelo, la cual dudaba entre si coger o no. Prácticamente todo el instituto estaba pegado a la pared de cristal de la cafetería observando cómo una chica en minifalda había tumbado al capitán del Raimon (y de paso, lo que la falda permitió ver). Incluso Aoi estaba sorprendida, aunque ver al chico con una mueca de dolor en el cuerpo le hizo olvidar la sorpresa por lo que había oído al llegar allí para correr a ayudarle.
-¡Tenma! ¿Estás bien?
-A… Aoi…
-Que sepas –dijo Ayumi, volteándose con la fiambrera en la mano −, que me he contenido porque somos familia y tú también eres una gran promesa en ella –dijo soltando el paquete sobre el cuerpo de su primo −. Haz lo que quieras, pero come al menos.
-¿Q-qué has dicho? –preguntó el chico levantándose con la ayuda de la peliazul.
-Aún estaré unos días allá en lo de Aki-nee –dijo la castaña dirigiéndose a los otros cuatro −. Estaré encantada de recibiros para merendar juntos.
-Ah, vale –logró decir Hikaru.
-Mejor me voy ya –sonrió.
-Eh –la detuvo Tsurugi.
-¿Qué?
-Te olvidas postre y medio –dijo pasándole un plato y una cucharilla.
-¡Yay! ¡Gracias! –saltó alegre tomando el plato y pillando un trozo de flan −. Sabe mucho mejor cuando te lo has ganado en una apuesta.
-Te doy la razón –asintió el chico.
-¡NOOOOO!
-Al fin sale de su shock –comentó Shinsuke dándole un par de golpes en el brazo a Hikaru,
-Sí, y entra en la depresión –sonrió divertido señalando al defensa que decaía rápidamente ante ellos.
-Bueno, me voy. ¡Hasta otra, chicos! ¡Te veo, por desgracia, en casa, primo estúpido! –gritó Ayumi empezando a correr hacia la salida con su platito en la mano.
Y hasta aquí el capítulo de la semana.
Ahora que ya sabéis quién es Ayumi, será mejor que no la provoquéis si no queréis ser empotrados en el suelo como le ha pasado a Tenma.
Si en vuestras quinielas sobre quién era Ayumi para Tenma estaba la etiqueda de "familiar", ¡enhorabuena, habéis acertado!.
Si en lo referente a la promesa no os habéis ni acercado... Gomenasai, minna, ya dije que la historia me vino en la playa esperando a mi madre (y me dieron ganas de cargar con ella y lanzarla al mar a ver si así se movía un poco, más o menos como ha hecho Ayumi con Tenma xD)
Descubiertas todas las incógnitas, ahora sólo queda arreglarlo todo y llegar al final. Un saludo para todos y nos leemos la semana que viene con Perdón
