PERDÓN
Aoi debía admitir que, aunque aún no acababa de comprender nada sobre aquella chica castaña, estaba de acuerdo con ella en que Tenma debía comer, así que le obligó a tomar asiento, aunque su espalda estaba algo dolorida, y a comerse lo que le habían traído. Y Tenma se obligó a admitir que, por muy enfadado que estuviese con Ayumi, su comida estaba realmente deliciosa y que era una lástima desperdiciarla. Por no mencionar el hambre que tenía.
-¿Te encuentras bien, Tenma? –preguntó Aoi.
-Aún me duele un poco la espalda… ¡Y dejad de reír vosotros tres! Porque Kariya está… ¿Por qué llora?
-Tenía al alcance de su boca un flan y dos trozos de tarta de queso –sonrió Tsurugi, el cual, para fastidiar más al defensa, comía su postre y medio muy lentamente.
-No seas tan cruel conmigo… No me lo merezco… Esa apuesta estaba amañada… Ella te llamó o algo y te lo contó todo… –lloriqueó el peliverde.
-Que yo sepa, a menos que Tenma hablara demasiado de mí, yo no le di ningún número de teléfono… Y tampoco sé para qué, conociéndola desde ayer solamente, me llamaría hoy… No hay tanta confianza –negó pillando otra porción de flan −. Y no pienso dejar de ser cruel, esto hay que saborearlo…
-¡Tsurugi! –alzó la vista el defensa.
-¡Kariya! –le devolvió la llamada en el mismo tono.
-Jo…
-¿Qué apuesta habéis hecho? –preguntó seriamente Aoi, sentada junto a un muy callado Tenma que sólo comía.
-Te reirás cuando lo sepas –sonrió Shinsuke −. Han apostado que Tenma no recordaba la relación entre él y Ayumi –la cara de Aoi se oscureció ligeramente −. ¡Y está claro que no lo recordaba!
-¿Cómo puede alguien olvidarse de su propia familia cuando precisamente te hablan de ella? –preguntó Hikaru −. Te decía "los abuelos" y cosas que claramente suenan a "es de los dos".
-Ya… Decía "la familia" –asintió Tenma.
-Y tú ni cuenta de la familiaridad –señaló con la cuchara Tsurugi.
-No…
-Pues es fácil verle por el pelo –acusó Kariya.
-No sé de qué me hablas…
-Tiene esas alitas como las tuyas –gesticuló.
-Otro desmemoriado –negó Shinsuke −. Que ayer ella llevaba un pasador y su propio pelo se lo escondía.
-Ah, cierto… Pero esta mañana…
-También lo llevaba –suspiró Tenma acabándose la comida −. Debería pedirle perdón… ¿no?
-¡Claro que sí! ¡Es tu prima, idiota! Y yo no la haría enfadar muy a menudo –comentó Kariya −. Ya sabes… –dijo gesticulando cómo le había tumbado antes.
-Creo que ahora lo recuerdo todo –suspiró débilmente −. Se burló de mí porque no lograba chutar la pelota… Tenía que dejarla en el suelo totalmente quieta para acertar…
El silencio de varios segundos se vio roto por unas estruendosas carcajadas por parte de todos, incluida Aoi. Avergonzado, Tenma intentó escurrirse en el asiento.
-Eh, hoy no tenemos clase por la tarde. Puedes salir ya y pedirle perdón y esas cosas –dijo Hikaru.
-Pero el entrenamiento…
-Podemos empezar sin el capitán –agitó una mano Kariya −. Le encasquetamos la responsabilidad a Tsurugi y listos.
-¿Seguro? –preguntó mirando al otro.
-Puedo excusarte ante el entrenador, pero no mucho más –se encogió de hombros acabándose al fin su postre −. Manjar de dioses, sí señor.
-¡AAAAAHHH! ¡NO ME LO MENCIONES! –chilló Kariya agitándose el pelo.
-Entonces me voy ya –decidió poniéndose en pie y empezando a correr.
-¿Alguien más piensa que se está olvidando de otro detalle bastante importante? –preguntó Tsurugi.
-Este Tenma tiene la cabeza donde no –rió tontamente Shinsuke antes de mirar de reojo a Aoi.
La chica, aunque aliviada tras entender, más o menos, lo ocurrido, siguió sentada, debatiéndose entre perseguir a Tenma o pedir explicaciones. Al final, y porque era sacudida por Hikaru, decidió lo segundo.
Mientras tanto, por las calles de la ciudad, Tenma logró divisar al final de una calle a Ayumi, seguida sin que se diese cuenta por unos tipos con muy malas intenciones que la empujaron a un callejón.
-¡Oh, no! –exclamó acelerando el paso −. Tengo que ayudarla…
-¡Y no volváis a tocarme! –oyó decir a la chica cuando alcanzó el callejón.
-¿A-Ayumi? –llamó. La chica se volteó sorprendida.
-¡Tenma! ¿Qué haces aquí, baka? ¿No se supone que te había fastidiado una declaración? –preguntó con los brazos en jarra y dándoles la espalda a los bultos tirados por el suelo.
-B-bueno, olvida eso ahora –pidió algo sonrojado y moviendo ambas manos ante él −. Q-quería hablar contigo…
-¡Estúpida niña! –gritó alguien tras la joven.
-¡Cuidado!
Sin embargo, Ayumi lo derribó de un solo golpe. Cogió aire para relajarse, tiró de la mano de Tenma y salió del callejón, dejando al grupo de chicos quejándose en el suelo. Siguió caminando hasta llegar a un parque, donde le soltó y tomó asiento tranquilamente.
-Vale, habla –indicó cruzando las piernas y apoyando los brazos al respaldo.
-B-bueno… Quería pedirte perdón… Yo… He sido un idiota y…
-Sí, lo sé, lo sé, incluso tus amigos te llaman desmemoriado –asintió −. Pero qué se le va a hacer, ni de pequeños te centrabas cuando tenías una idea diferente en mente.
-V-vale… No recuerdo gran cosa porque me he centrado mucho en aquí…
-No, no te acuerdas de mí porque sólo estuvimos juntos seis meses cuando éramos pequeños –alzó un dedo −. Y después de eso, seguro que estuviste encabezonado con ir al Raimon, estudiar allí y ser un gran futbolista que, por cierto, ya lo eres.
-¿Tú crees?
-¡No me he perdido ningún partido, ya lo dije ayer! –exclamó sonriente −. ¿Tan poco te duran las cosas en la cabeza?
-¡N-no! Es solo que quizás estaba todavía muy sorprendido y ni me enteré porque me estaba preguntando quién eras –confesó avergonzado.
-Bueno, bueno, bueno, te lo dejo pasar porque toda la vida has sido así –dijo con los ojos cerrados −. Pero exijo compensación.
-¿No decías que me lo dejabas pasar?
-Sí, el ser un despistado, un desmemoriado y esas cosas –asintió abriendo un ojo −. Pero no te perdono que me hablases de ese modo aunque seas tres meses mayor que yo.
-Uy… ¿No ha sido suficiente verme en el suelo? La llave esa –dijo gesticulando.
-Ésa te la merecías por tontorrón –sonrió −. Y para que, en caso de que te acordaras al fin de algo, tuvieses una prueba clara de que decía la verdad con lo de que he cumplido.
-Eh, no, de haber sido así Kariya se habría emocionado, porque no se pierde ningunas Olimpiadas. ¡Te habría reconocido!
-Es que participo en las próximas –respondió encogiéndose de hombros −. Ya estoy en la lista, así que mi promesa se ha cumplido aunque aún no haya pisado el edificio donde tenga que participar.
-¡NO!
-¡SÍ! –exclamó tranquilamente −. Cuando me lo dijeron, hace cosa de medio año, me alegré mucho.
-¿Quién no?
-No por eso –negó rápidamente −. Sino porque, al haber tiempo de por medio, me daba la oportunidad de venir a verte, de estar contigo cuando consiguieses tu promesa. Pero bueno, si realmente no me necesitas por aquí… Al menos ya te he visto.
-¡No, no! ¡Quédate! –pidió avergonzado.
-¿No estorbaré? Ya sabes, tu chica…
-A-Aoi… ¿Sabes? Aún no le he dicho nada…
-Genial, porque así me pagarás antes de lo previsto el haberme hablado mal –sonrió levantándose y tirando de él −. ¿Qué tenías que hacer ahora?
-B-bueno… Las clases están suspendidas y el entrenamiento empezará en una hora…
-Chachi, tenemos una hora para prepararte –sonrió −. Venga, lentorro, no me hagas cargarte a caballito.
-Oye… ¿por qué no me dijiste que eras mi prima? He hecho el ridículo de mala manera ante todos…
-Me gustaba más tu carita interrogante y cómo te forzabas a pensar rápido para responderme sin cagarla –confesó divertida −. Y ahora, vamos, vamos.
Y tras conseguir apoderarme del portátil, os dejo este capitulito con el cual ya dejo la cuenta atrás en 2. Sí, amigos, sólo quedan dos capitulitos~
Espero en esta semana tener algo de tiempo para poder escribir de algún rincón más (llámese "lo que no está completo por mi lista de publicadas" o alguna otra historia corta) con la que no quedar en paradero desconocido ;)
Un abrazo para todos y os espero la semana que viene para pillar la recta final de esta mini-locura con el capítulo 7: Confesión
