CONFESIÓN

Tsurugi miró alrededor una vez más antes de soltar un suspiro agotado. Tenma no había aparecido y le iba a tocar a él hacer de capitán. El siempre estar Tenma allí y, hasta ese año, Shindou, le había dejado en una posición de "a mí no me interesa, ya hay gente delante para ese puesto" en la que se había acomodado demasiado, para su desgracia ahora.

-¿Estáis todos listos? –preguntó el entrenador Endo.

-Falta el capitán, entrenador –advirtió alguien.

-Eh… Tenma ha tenido que atender un asunto y quizás se retrasa –alzó la mano Tsurugi.

-Será que Aki necesita ayuda con algo –murmuró Endo antes de dar una sonora palmada −. Entonces ponte tú de capitán, Tsurugi.

-Sí.

-Je, je, te va a tocar dar las órdenes –susurró Kariya con una sonrisa divertida −. A ver cómo manejas la situación, ca-pi-tán.

-Bueno, he comido bien, algo influirá, ¿no crees, per-de-dor? –devolvió en susurros. La cabeza verde cayendo de golpe le dio la victoria en aquel pique.

-Id saliendo al campo ya, chicos –ordenó Endo.

Corriendo o simplemente andando, el equipo salió al campo justo para encontrarse con un equipo de uniforme verde ya calentando en el terreno de juego.

-¿Pero qué pasa aquí? –preguntó Hikaru extrañado.

-Ah, se me olvidó decirlo –dijo de pronto el entrenador −. La Teikoku ha pedido realizar un partido amistoso para entrenar.

-¿QUÉ? –preguntaron todos sorprendidos −. ¡PERO NO AVISASTE!

-Bueno, es que lo hemos decidido hoy –sonrió tan tranquilo el entrenador acercándose al banquillo donde ya esperaba Aoi −. Creo que ya sabes lo que hay.

-Sí –asintió.

-Ve a buscar botellas de agua para prestarles a los de la Teikoku en caso que se queden sin en sus botellines.

-¡Enseguida!

Pasando rápida entre los chicos del Raimon en busca de lo encargado mientras el equipo saludaba a la academia visitante y su comandante, Kidou Yuuto. Ella misma se había sorprendido al llegar al banquillo y encontrarse ese equipo y su entrenador, el cual la saludó y preguntó cómo iba todo por allí.

Llegó a las cocinas y empezó a cargar un cesto con botellines de agua, anotando en un papel cuántos había cogido, para qué y por orden de quién. Cargada, salió de las cocinas y empezó a caminar hacia el campo de vuelta cuando un grito femenino resonó a su alrededor.

-¡SOOOOOOORAAAAAAAANOOOOOOOO!

Y casi al instante, un par de brazos la rodearon desde atrás, amenazando con hacerla perder el equilibrio.

-¡Aquí estabas! –exclamó Ayumi apoyando la cabeza en su hombro −. ¿Qué haces por aquí?

-Ah, eres tú… Qué susto –suspiró aliviada al ver que sólo era la chica que había dejado por los suelos a Tenma −. Venía a por un encargo para el entrenador…

-Eso debe de pesar mucho –dijo observando la cesta y soltándola para plantarse delante de la peliazul −. Ya lo llevo yo.

-N-no hace falta, estoy acostumbrada a ello…

-Ya, pero yo quiero llevarlo –sonrió quitándole con cuidado la cesta −. Vaya, pues sí que beben estos chicos…

-Es que hay otro equipo…

-¡Oh! ¿Otro equipo? Eso huele a amistoso… ¿Cuál es?

-La Teikoku…

-¿LA TEIKOKU? ¡Eso no me lo pierdo! –exclamó empezando a correr hacia el campo cargando el cesto.

-¡Eh, espera!

-A-Aoi… –sonó a su espalda.

-¡Tenma! ¿Pero qué haces aquí? –preguntó al ver al chico, con el uniforme de fútbol, allí plantado aunque acababa de mencionar la Teikoku y, estaba segura, habría oído el grito de la otra chica.

-Q-quisiera hablar contigo…

-Seguro que puede esperar. ¿Sabías que tenéis un amistoso repentino contra la Teikoku? La presión en Tsurugi ahora es mayor y…

-Eh, n-no puede esperar –interrumpió avergonzado y estirando un brazo para detenerla.

-Bueno, pues dímelo mientras andamos.

-N-no… B-bueno, vale –accedió caminando muy lentamente −. V-verás, antes quería decírtelo, p-pero llegó mi prima de repente y… B-bueno, que yo no recordaba aún que era mi prima y…

-No tienes que excusarte porque ella se te haya tirado encima de cualquier forma.

-T-Te molestó –señaló. Esta vez fue turno de Aoi de sonrojarse −. Pero d-da igual. L-lo que quería d-decirte es que tú m-m-m…

-¿Q-qué?

-¡Ah! ¡Ayu-chan es una mentirosa! –chilló de pronto −. ¡No es sencillo de esa forma! ¡Y menos sabiendo ahora que hay un partido amistoso!

-Tenma… –suspiró Aoi, cuyo nerviosismo, aunque no desapareció, menguó ante las tonterías que gesticulaba el chico.

-¡Bueno, se acabó! –dijo empezando a correr de espaldas −. ¡Me gustas! ¡Y te lo diría como me ha dicho Ayu-chan de no ser porque ahora empiezo a temer por el equipo!

-T-Tenma…

Con Aoi completamente roja y paralizada por la sorpresa, Tenma salió corriendo lo más rápido que pudo para encontrarse con una escena confusa.

-Si están en un amistoso… ¿qué hace mi prima ahí en medio?

Efectivamente, Ayumi estaba en medio del campo agitándoles la mano a todo el mundo mientras los cuatro que la conocían se morían de risa en el suelo (Kariya) o apoyados unos en otros. Ni tan siquiera los entrenadores podían hacer nada, porque a la que hablaban, ya tenían a una muy ilusionada fan chillando como loca por conocer a tantas celebridades.

-Y pensar que ella irá a los Juegos Olímpicos… ¿Qué hará cuando conozca a sus compañeros, algunos repetidores de esa experiencia?

-¡Tenma! –gritó Aoi, alcanzándole al fin −. Mira que llegas a ser rápido… ¿Por qué te paras ahora?

-Míralo tú misma –señaló divertido abajo.

-Oh… Tiene energía y fuerza en los pulmones para hablar tanto, tan fuerte y sin respirar –rió la peliazul antes de coger aire y, con un leve rubor, volver a hablar −. No sé qué te habrá dicho Ayumi, pero sea lo que sea, no hace falta que lo digas.

-Yo creo que sí –sonrió nervioso.

-Fingiré que lo has dicho y listos –sonrió antes de volverse a él y darle un beso en la mejilla −. Mejor baja a poner orden y ya me acompañarás al final del entrenamiento a casa, capitán.

-A-ah… S-sí, mejor bajo –asintió completamente rojo.

Sin entretenerse más, empezó a correr nuevamente hacia el campo dispuesto a poner algo de orden… Sin éxito, porque lo único que consiguió fue que su prima se le lanzase de nuevo encima, con el problema de la falda alzándose que afectó a la gran mayoría de chicos (sólo los que estaban riendo pudieron esquivar la mirada aunque, de no haber estado con dolor de cuerpo por las risas, tampoco mirarían… no después de conocer lo que era capaz de hacer). No fue hasta que Aoi llegó al banquillo, disculpándose ante el entrenador Endo por lo que la emocionadísima prima de Tenma hubiese hecho, que lograron sacarla del campo y dar inicio al partido amistoso.

Lo único que rivalizaba en el interior de Ayumi con la emoción de ver, en vivo y en directo, a pie de campo, un partido del Raimon, era la curiosidad por el sonrojo de la manager sentada a su lado cada vez que miraba al capitán.

-Aoi-chan –dijo de pronto −, ¿te apetece venir mañana de compras conmigo?

-Sí, claro, no tengo nada…

-Mejor, mejor, no quiero rivalizar con Tenma, porque ambos sabemos que ganaría yo.

-¿A-a qué te refieres? –preguntó muy sonrojada.

-Oh, nada, nada, cosas mías –sonrió volviendo la vista al campo. Cierto defensa miraba extrañado, a lo cual Ayumi simplemente asintió desviando la vista hacia el capitán −. Uy, Kariya está loco –dijo llamando la atención de Aoi.

-¿Por qué salta feliz? –preguntó.

-Quién sabe –sonrió la castaña, volviendo a los gritos de ánimos al Raimon.

Y como el viento se lleva el polvo con un soplido, Kariya se encargó de que otros tres jugadores en el campo supiesen la buena noticia. Los dos delanteros fueron los que más fácil tuvieron el acercarse a Tenma para felicitarle y hacer comentarios que, si bien su concentración por ser capitán le impidió ser un completo desastre, lo sonrojó por completo.


Y hasta aquí el capítulo de hoy y (casi) el final de la historia.

La semana que viene llegará el último capítulo de la mini-historia: Tres años después

¿Habrá cambiado Tenma? ¿Lo habrá hecho Ayumi? ¿Qué ocurrirá dentro de tres años? Os toca esperar una semana para saber las respuestas ;)

Gracias por dejaros caer otra vez por aquí~