TRES AÑOS DESPUÉS...

Tenma, arreglado como todos los demás, miraba a un lado y a otro nervioso. Era la primera vez que se encontraba en una concentración de aquel tipo y todo le hacía sentir muy pequeño aun con las palabras de ánimo de Shindou.

-Vamos, imagina que es el FFI –aconsejó el mayor.

-Sí, bueno, con muchísima más gente y muchísimos más espectadores…

-¿Alguien asustado por aquí? –se asomó Kirino −. Oh, venga, es sólo la presentación, estamos todos apelotonados, no te verán si no llamas la atención, así que sólo pasa desapercibido y…

-¡TEEEEEEEEEEEEENMAAAAAAAAAAA! –resonó una voz femenina. A ella le acompañó un enorme movimiento de gente apartándose para dar paso a la joven de cabellos castaños recogidos en una cola de caballo, con el traje femenino de los representantes de Japón.

-¡A-Ayumi, aquí no! –pidió el chico, pero inevitablemente la joven le saltó encima.

-¡POR FIN TE ENCUENTRO! –sonrió.

-¿Se puede saber qué haces? ¡Tienes veintiún años! ¡Compórtate!

-No me regañes que acabarás por los suelos.

-¡Ya estoy por los suelos! –gritó, dándose cuenta de pronto del error.

-¿Podéis comportaros los dos? –pidió Tsurugi detrás de la chica.

-Y recupera el equilibrio –ordenó Kirino por detrás de Tenma.

-¡Foto! –chilló de pronto Hikaru y, con caras de confusión, todos voltearon la vista hacia él −. ¡Quedará genial en póster! –comentó mientras Shinsuke y Kariya, a cada lado, reían.

Pulsó varios botones en la cámara y observó la instantánea que acababa de tomar: Kirino y Shindou empujaban a Tenma para que éste, con Ayumi colgada en su cuello, no cayese al suelo, mientras Tsurugi tenía atrapada por el cuello de la camisa a la joven, por lo que la sensación de que la karaketa estaba volando era aún mayor.

-¿Queréis copias los cinco? –preguntó al fin con una sonrisa inocente.

-¡Yo sí! –pidió Ayumi soltando a su primo.

-Madre mía, qué pena de veintiún años –murmuró Tenma.

-Al menos, yo no he sido la que se olvidaba el pasaporte –dijo con total tranquilidad. Los otros futbolistas estallaron en risas.

-¿C-c-cómo lo sabes? –preguntó avergonzado.

-Tu novia me lo ha dicho –sonrió con los brazos cruzados a la espalda −. Ya sabes, yo he llegado más tarde que tú y, mientras tú estabas reunido, ella daba vueltas, así que me la he encontrado.

-¿P-por qué Aoi te lo ha contado? –preguntó aún sonrojado.

-Le he preguntado cómo estaba y si había ido el vuelo bien. Inevitablemente, ha salido el tema –se encogió de hombros empezando a dar pequeños pasitos hacia atrás −. Y yo he pedido los detalles –finalizó escondiéndose detrás de Tsurugi.

-¡Ayu-chan, eres malísima! –protestó Tenma.

-El malo lo eres tú –reprendió −. Yo que me lo curré para ti, me inventé un poema en diez minutos la mar de bonito y romántico… Y no lo usaste…

-¿Era necesario decir eso en voz alta ante todos? –preguntó lanzándose hacia la chica para silenciarla.

-¡Kyaaaa! ¡Tsurugi, tú pegas! –chilló aprovechando la altura del chico para "desaparecer".

-Eh, eh, dejad de usarme de escudo, que no paráis de dar vueltas –protestó Tsurugi, siendo movido por la karateka.

-Pero si puedes deshacerte de ella con facilidad, ¿no ves que es muchísimo más bajita que tú? –señaló Tenma, como si así le diese al peliazul una gran idea.

-Tsurugi sabe muy, muy bien que, como se mueva, le hago una llave y lo paralizo –respondió Ayumi, asomándose por un costado y pasando rápidamente una mano al brazo del chico.

-¡No puedes!

-¡Sí puedo!

-¡No puedes!

-¡Sí puedo! ¡Y te lo puedo demostrar!

-¡Por lo que más queráis, yo también participo en estos juegos! –alzó la voz Tsurugi. Las carcajadas de los demás iban en aumento.

-Ah, menudo par están hechos esos dos –suspiró Shindou señalando a los castaños −. ¿Ayudamos?

-Deja, deja, a ver qué logra hacer Tsurugi para librarse de ellos –sonrió Kirino.

-Eh, que ni tú ni yo somos delantero ni tenemos su fuerza para chutar, al menos haremos algo cuando las cosas se vean peligrosas…

-Sí, sí, claro…

De no haber sido por la aparición de algunos compañeros más tanto del equipo de fútbol como el de karate, el par de primos habría continuado picándose el uno al otro, con Tsurugi Kyosuke preguntándose cómo puñetas pasar los Juegos Olímpicos lejos de ambos, teniendo en cuenta que uno de ellos era compañero de equipo y la otra, una agregada cuando no le tocase actuar en su modalidad.


Y... ¡se acabó! Con esto pongo punto y final al fic.

Llegaron los Juegos Olímpicos, pero eso no significa que se dejen las criaturadas. ¿Qué os ha parecido? Sed sinceros, es el primer trabajo que acabo en menos de 24 horas y todas seguiditas. Dejad vuestras opiniones (y peticiones... sí, ya me huelo a algunos...) en un review ;)

Hasta la próxima locura~