"Encuentros para preparar reencuentros"
Mayo 2020
El avión acaba de despegar, "genial" dentro de unas horas me reencontraré con todos mis fantasmas, aquellos que sé que he superado, aquellos que creo haber superado y los que seguro que no he superado.
En realidad tampoco no hace tanto tiempo que no voy a Lima, para ser exactos desde navidades. He ido todos los años únicamente en esa fecha, sin embargo cuando iba solo pasaba una semana, en la que apenas salía de mi casa, siempre era Frannie quién venía a verme.
Por lo que llevo 8 años sin verla, sin apenas saber de ella. Solo lo que a Frannie se le escapaba sin querer, ella sabía que su hermana no era precisamente mi tema de conversación favorito.
Sé que estudió empresariales en Harvard, que se graduó como la mejor de su promoción ¿Os sorprende? A mí no. Siempre conseguía lo que quería, luchaba por ello hasta conseguirlo no se rendía, quizás por eso no hicimos tanto daño, porque ambas éramos demasiado parecidas.
Ambas llevábamos nuestras emociones al extremo no había grises, todo blanco o negro, ella era bipolar, yo tenía mis indicios de serlo. Éramos perseverantes y orgullosas, seguramente por ello nuestras discusiones nos hacían estar peleadas días e incluso las más fuertes semanas. Nunca queríamos dar nuestro brazo a torcer, recuerdo pocas discusiones en las que alguna de las dos nos disculpásemos a la otra.
Posiblemente este casada y tenga hijos, no lo creo si así fuese Frannie me lo habría dicho en una de nuestras largas conversaciones por Skype.
De nuevo me doy de bruces contra el suelo, y me percato de que tendré que hacer frente a esos hermosos ojos verdes. Lo primero en lo que me fijé de ella, en esos preciosos ojos verdes, su mirada era increíblemente hermosa, era capaz de enamorar a quién fuera tan solo con mirarle. De hecho así es como yo caí rendida a sus pies, desde el primer momento en que ella abrió esa puerta, supe que esos ojos serían me iba a hacer mucho daño.
13 de Diciembre de 2008
Era la primera vez que iba a casa de Frannie, desde lo que ocurrió aquella noche éramos inseparables, pero nunca había ido a su casa. Ella no quería que sus padres se enteraran de que era amiga de la hija "de los maricones" como su padre llamaba a los homosexuales, y a mí por lo que me había contado me daba miedo ir.
Sin embargo tenía que hablar con ella urgentemente, eran las 9 de la mañana de un frío sábado de otoño y apenas quedaban unos días para que llegase el duro invierno.
Golpeé un par de veces la brillante madera de aquella esplendorosa puerta y esperé durante unos segundos, que se me hicieron eternos, a que está se abriese. Cuando por fin la puerta se abrió por completo pude observar a una preciosa chica, algo más joven que yo, rubia. Tenía el pelo largo, y los ojos más bonitos que jamás hubiese visto.
La chica llevaba un vestido blanco y una rebeca beis, su pelo estaba ligeramente recogido por una diadema roja. Parecía una niña inocente, de buena familia, con la que nunca sería capaz de tener alguna oportunidad. Pero eso me dio igual en aquel momento en lo único que podía pensar era en ella, lo tenía claro, me había enamorado. Y aún no habíamos cruzado ni una palabra.
Me quedé mirando sus ojos durante unos segundos, embelesada en esa mirada que me penetraba. Me sostuvo la mirada durante unos segundos, para finalmente la apartartó mientras un diminuto rubor aparecía en sus mejillas.
Tras unos instantes rompió aquel mágico silencio, pero no me importó, su voz me enamoró aún más.
"Buenos días, ¿Deseas algo?"- Preguntó la chica rubia algo confusa por mi mutismo.
Intenté decir algo, pero de mi boca solo salían vagas e incoherentes sílabas, ¿Sería ella consciente del efecto que tenía en mí, de lo que me hacía sentir?
Me serené tan rápido como pude e intente volver a hablar, creo que estaba empezando a pensar que era imbécil.
"Eh sí, hola, me llamo Rachel Berry y busco a Frannie Fabray. Vive aquí ¿Verdad?" –Pregunté sabiendo perfectamente la respuesta.
"Sí" sonrió, su sonrisa era como una ducha de agua fría en el infierno "Pasa, adelante, está en el salón. Por cierto yo soy Quinn, su hermana pequeña" Añadió "Encantada" Estiró su mano y yo por inercia la estreché, no era capaz de hacer muchos movimientos, me sentía cohibida en su presencia.
Ella me hizo la indicación de que la siguiera y como no, la seguí. Y esa fue la primera vez de muchas en las que ella me pediría algo y yo sin pensarlo lo haría. Aunque ese algo fuese tirarse por un puente. ¿No me creéis? Pues lo hice, y sí, fue porque ella me lo pidió, pero eso ocurrió más adelante.
Ella me dirigió hasta el salón donde se encontraban los cuatro desayunando, me sentí mal, no quería interrumpir un momento familiar, pero era muy importante que hablase con Frannie aquella mañana. Lo que tenía que decirle no podía esperar.
"Hola buenos días" Su padre se levantó y dirigió sus pasos hacía a mí, para saludarme "Soy Russel Fabray, ¿Y tú eres?"
Vale, no lo voy a negar su padre me intimidaba demasiado, su presencia era muy imponente, pero tenía que aguantar el tipo, por mi amistad por Frannie, y quizás porque esperaba poder conquistar a Quinn.
"Rachel Berry" Estreché su mano "Venía a buscar a Frannie, pero ya veo que es un momento familiar así que mejor me marcho y vuelvo más tarde, encantada de conocerle señor Fabray"
Hice el amago de irme pero él me cogió con delicadeza del hombro "No, no pasa nada, ven siéntate y desayuna con nosotros, me gustaría conocer a la gente con la que mi hija anda"
Sabía que eso solo lo hacía porque nunca me había visto por su casa, y quizá porque llevar un casco en la mano no era lo más adecuado teniendo en cuanta que solo tenía 14 años. A los padres no le suelen gustar las motos, las encuentran peligrosas, no entiendo por qué.
Lo cierto es que aquella mañana no se comportó mal, pero os aseguro que pude comprobar con experiencias propias que Russel Fabray no era el ser amable y encantador que aparentaba ser, más bien era todo lo contrario.
"De acuerdo" Sonreí, esbocé una tímida sonrisa y me senté en la silla que había al lado de Quinn.
Si os preguntáis si lo hice a propósito, os responderé con un rotundo sí, la verdad es que en aquel momento dudé si sentarme al lado de Frannie o al lado de Quinn, pero ¿Cuántas oportunidades como esta volvería a tener?
El desayuno transcurría tranquilo Russel se dedicaba a preguntar cosas sobre mí, mis aficiones, mis gustos, mi familia… Obvié el hecho de que mis padres eran gays y que era judía no quería que sus padres me echaran de la casa sin antes hablar con Frannie.
"¿Y bueno Rachel a qué se dedican tus padres?" Me preguntó con interés para nada fingido, supongo que quería catalogarme como "niña de familia pobre" o "niña de buena familia" ¿Por qué demonios le importaba tanto, si mi familia era rica o pobre? ¿Eso qué más daba?
"Eh bueno…" Al principio titubeé pero después miré a Frannie quién me hizo una señal, imperceptible para el resto de los mortales, para que continuase hablando "Bueno ambos son médicos, uno es cirujano y el otro cardiólogo"
"¡Vaya! Veo que procedes de una buena familia" Lo sabía, sabía lo que pretendía con esa pregunta había tenido que lidiar con personas así muchas veces.
"Cambiando de tema, ¿Os habéis enterado del chico al que han encontrado muerto en el bosque? ¿Quién habrá podido hacer algo así? Es una lástima por lo que han dicho en el periódico local el chaval solo tenía treinta años" Comentó como si nada "Al parecer le golpearon hasta matarle y luego le enterraron. Debe ser horrible morir así" Después se puso a comer como si nada. Me sorprendió no ver ni un atisbo de tristeza en su cara mientras comentaba lo del pobre chaval, ni siquiera fingió preocuparse y habló de ello como si fuese una película que contar. No le di importancia, y lo achaqué a que el chaval procedía de los barrios marginales de Lima, y con conocer un poco al señor Fabray sabía de sobra, que era un clasista, y que lo más probable era que la muerte de aquel chico no le interesaba para nada.
Estuvimos hablando de la trágica muerte del muchacho un rato.
Sobre las diez, Russel y Judy, su esposa, se marcharon al club de campo al que al parecer iban todos los sábados.
Nosotras tres nos quedamos recogiendo la mesa, a lo que amablemente me había ofrecido, alegando que invitarme a desayunar había sido "un acto de hospitalidad" y que yo lo agradecía "de esta manera". De forma que se pudiesen marchar al club de campo y así no perder el tiempo.
Necesitaba quedarme a solas con Frannie para poder hablar tranquilamente con ella, sin nadie que nos escuchase.
Y no sé si Quinn me leyó el pensamiento, o me vio algo nerviosa, porque nada más pensar esto la solución vino como caída del cielo.
"Eh, bueno yo me voy a mi habitación" Quinn se excusó "Encantada de conocerte, Rachel" Y sin que me lo esperase se inclino hacía mí y me dio dos besos.
Su acción me sorprendió bastante no es costumbres darse dos besos sin conocerse de nada, me gustó la verdad.
Me sonrojé y no me moví del sitio hasta que terminó. El contacto de su piel, sus labios sobre mi mejilla y mis labios sobre la suya, desde ese momento lo supe, la necesitaba. Necesitaba tenerla conmigo, escuchar su voz, sentir sus labios sobre los míos, sus caricias, sus roces, su cabello rubio, su cuerpo, y como no sus ojos; esos que conseguían hipnotizarme.
"Ha sido un placer Quinn" Esbocé una tímida sonrisa, mis mejillas me ardían, seguramente estaría roja de vergüenza ¿Por qué me pasaba esto a mí? ¿Y por qué ahora? Nunca antes había sentido vergüenza ni timidez sin embargo con ella era diferente. Con ella todo fue diferente.
Subió las escaleras con paso pausado y me quedé embobada mirándola. Cuando por fin vi como está subía el último escalón y se dirigía a su habitación, sin mirar atrás, cerrando la puerta tras de sí y provocando un pequeño ruido que me hizo volver a la realidad.
Me dirigí a la cocina donde Frannie me esperaba expectante. Sabía de lo que había venido a hablarle, ambas los sabíamos, temíamos que este momento llegase.
Llevábamos un tiempo esperando nerviosos por sí llegaba el momento, al pasar un mes pensamos que ya no llegaría.
Sin embargo el 13 de diciembre de 2008 se quedó grabado en mi memoria, no solo porque el momento que tanto temí llegó, si no porque además conocí al que sería el amor de mi vida. Bueno no quiero ser melodramática, dejémoslo en mi primer gran amor.
Al avión apenas le quedan unos minutos para aterrizar en mi ciudad natal, Lima, a pesar de que se me quedaba pequeña, siempre tuvo sus cosas buenas. La mayoría de las cosas estaban lo suficientemente cerca como para poder ir andando. No había muchos coches y no era necesario tener que ir siempre pendiente de ellos. No había una gran variedad de tiendas, pero sí las suficientes como para poder comprar de todo. En fin Lima podría ser el tipo de ciudad pequeña en el que jamás pensarías venirte a vivir, pero si era el tipo de ciudad en el que no te arrepentías de haberte criado.
Por fin el avión ha aterrizado, espero en mi asiento, viendo pasar a todas las personas que bajan con prisa del avión, me quedo la última y bajo mi equipaje de mano con sumo cuidado. Camino con paso lento por el pequeño aeropuerto de Lima, no hay nada más que gente caminar de un lado hacia otro, riendo, hablando por el móvil, susurrando, a fin de cuentas solo gente y más gente.
Espero a que mis maletas salgan por la cinta transportadora.
Ya estoy fuera, pido un taxi, el taxista apenas me mira, menos mal, aún no se ha dado cuenta de quién soy. Lo cierto es que a pesar de haber ganado un Tony, de momento no soy muy conocida, sin embargo en Lima soy toda una súper estrella y no lo digo por fardar, puede que tenga el ego más grande de toda Lima, pero aquí me adoran, soy su hija predilecta.
Me deja frente a mi antigua casa, abro la puerta y todo está exactamente igual que estaba las navidades pasadas.
Subo hasta mi vieja habitación y dejó las maletas en el suelo. Miro hacia arriba, en la mesilla hay una foto mía con Frannie, la miro detenidamente y lo pienso una vez más.
Esta tarde y mañana durante todo el día será el velatorio, sus padres estarán allí todos sus amigos, es decir, los chicos populares, y también los míos, los chicos de Glee, mis amigos y si os preguntáis porque están allí, es porque Quinn y yo también compartíamos amigos, Glee club y de vez en cuando cama.
El entierro será el domingo, pasado mañana.
Me daré una ducha comeré algo e iré a su casa a eso de las tres, son las doce por lo que quedan tres horas para pasarme la tarde abrazando y saludando a mis amigos de Glee, viendo el cuerpo inerte de Frannie.
No sé si mis amigos se pasarán esta tarde o mañana, no he hablado con ninguno excepto con Kurt y su avión llega mañana. Lo cierto es que debería encender el móvil, seguramente Mercedes habrá intentado llamarme y Noah probablemente también. Bueno hablaré con ellos si los veo esta tarde y si no les llamaré esta noche después de cenar.
Bien que empiecen los tres días más duros de mi vida, los tres días en los que tendré que despedir a mi mejor amiga. Y reencontrarme con aquella chica que tantas sonrisas me saco y que más lágrimas me provocó.
A ver lo siento mucho me he rallado y he subido el capitulo 2 en lugar del 1, lo siento
Como recompensa subo los dos seguidos.
Sarcasmoatope
