"Un velatorio en el lugar en el que pasé mi adolescencia"

Mayo 2020

¿Si pudieses volver atrás qué cambiarías? ¿Qué errores evitarías cometer? ¿Estás seguro?

Si tu respuesta es un sí, me preguntó si alguna vez has oído hablar del "efecto mariposa". Consiste hasta que el más mínimo aleteo de una de estas es capaz de originar un tsunami en la otra punta del planeta. Es decir si esa mariposa no hubiese aleteado sus alas ese tsunami no habría ocurrido. Interesante ¿verdad? El hecho de que todo influye en nuestra vida es algo que siempre me ha impresionado e inquietado. Cuando creemos que hemos perdido una oportunidad queremos volver atrás para recuperarla, sin embargo nunca pensamos en que si no hubieses hecho aquello o dejado de hacer lo otro nuestra vida podría cambiar por completo.

Siempre he pensado que si nos diesen una máquina del tiempo para poder volver atrás nunca avanzaríamos, siempre estaríamos convencidos de que la otra opción era mejor y volveríamos a cambiarla.

Soy del tipo de persona que no intentan borrar sus errores, si no afrontarlos y aprender de ellos, porque ¿Cómo vamos a aprender de algo que hemos olvidado? Es imposible.

He afrontado y superado todos y cada uno de mis errores y aciertos, excepto uno al que ni siquiera sé si catalogar como error o acierto.

¿Soy feliz actualmente? No lo sé, posiblemente no soy tan feliz como lo fui en la adolescencia, pero ¿Quién lo es? Al fin y al cabo los mejores años de nuestra vida son esos, sin preocupaciones, cualquier cosa nos supone un drama o una alegría, y más para mí que estoy hecha una "Drama queen". Yo lo tengo claro, mis días de gloria han sido y serán los 4 años de instituto, rodeada de mis amigos de Glee, Frannie, y Quinn. Si a Quinn no la he colocado en mis amigos de Glee es porque no tengo ni idea de dónde colocarla, fue tantas cosas en mi vida que es imposible ponerle una etiqueta. La verdad es que no tengo ni idea de qué palabra podría definir nuestra relación en el instituto, porque lo cierto es que en aquella época fuimos de todo.

Me he lo planteado unas cien veces, como me voy a presentar cuando entre en la casa, hace siglos que no veo a sus padres. No sé cómo van a reaccionar, pero lo más probable es que su padre nada más verme frunza el ceño y le dé por ignorarme durante toda la tarde mientras que su madre simplemente me sonreirá una o dos veces y hablara conmigo siempre y cuando sea absolutamente e irremediablemente necesario. Supongo que pasarme las tardes metida en la casa de los Fabray por unas razones (Frannie) o por otras (Quinn) dieron sus frutos. Y por frutos me refiero a la total indiferencia por parte de su madre y el odio mezclado con el asco con el que su padre me miraba. Aunque eso me da un poco igual.

Solo espero que Quinn no esté muy cabreada conmigo, la verdad es que debe de estar pasándolo realmente mal y aunque estoy segura de que apenas me dirigirá la palabra pienso ofrecerle mi ayuda y mi hombro para llorar, pero solo como amiga.

No pretendo confundirla.

Estoy de nuevo frente a la misma puerta que muchas otras veces estuve, con la diferencia de que la última fue hace 8 años y sabía que Frannie me abriría con algún comentario sarcástico. Después me dirigiría a su habitación pero antes pasaría yo por la de Quinn para saludarla y si no había nadie darle un beso.

Cada vez que salía de mi casa para dirigirme a la morada de los Fabray le enviaba un mensaje, siempre el mismo "Su princesa se dirige a su castillo, sonríele y enamórala". Ella me esperaba tumbada en su cama mirando al techo con una sonrisa en los labios mientras yo sigilosamente me acercaba me sentaba a su lado y sin decir nada besaba sus labios. Siempre igual, nada cambiaba, y esa era mi parte favorita del día durante aquella época. Hablábamos, reíamos cantábamos, nos peleábamos o nos besamos. Eran múltiples cosas la que hacía con Quinn.

Aspiro hondo, subo el escalón de la entrada, pongo una falsa sonrisa, la quitó tras percatarme que voy a un funeral, no a un cumpleaños. Observo aquel timbre, años atrás se convirtió en mi botón favorito, pero ahora es algo que no me atrevo a tocar.

Los vecinos deben de pensar que estoy totalmente loca, llevo unos cinco minutos subiendo y bajando el brazo, intentado armarme de valor y llamar al timbre de una vez por todas…

-"Como sigas subiendo y bajando el brazo se te va a poner unos bíceps mejores que los míos, y eso no mola nada"-Comenta divertida, una voz a mis espaldas que me hace sonreír.

No hace falta que me dé la vuelta, sé perfectamente quién es, le conozco desde los 5 años, y siempre me ha protegido, me doy la vuelta esbozó una sonrisa de nuevo, cierro mis ojos y le abrazó. Automáticamente mi sonrisa se transforma en un llanto reprimido y lágrimas mudas comienzan a correr por mis mejillas.

-"Shhh"-trata de calmarme-"Tranquila pequeña, estoy aquí, contigo"-Me acaricia el pelo y la espalda suavemente mientras que con la otra me aprieta más contra su cuerpo. –"¿Quieres que nos vayamos de aquí hasta que estés mejor?"-Pregunta con una ternura que muy poca gente conoce en él.

Me separó lentamente y me acercó para darle dos besos, sin embargo el gira la cabeza y acabo dándole un pico, no me sorprendo, eso era algo que siempre hacía cada vez que yo estaba triste, él no era muy bueno expresándose con las palabras, para él los gestos lo eran todo y como una vez oí decir a alguien "Las palabras se las lleva el viento los gestos perduran en el recuerdo", yo también estaba de acuerdo.

Con ese pequeño beso, me acaba de transmitir todo su apoyo, ha conseguido apaciguar las lágrimas de mis ojos, y para variar gracias a él me siento un poco mejor. Me ha ayudado tanto durante toda mi vida que ya no sé cómo se lo voy a agradecer, creo que le debo mi alma o algo así. Saca un pañuelo y me limpia las mejillas, me mira confuso esperando una repuesta a su anterior pregunta.

Niego con la cabeza –"No, tengo, no, mejor, debo hacer esto, por Frannie, por nuestra amistad, por todo lo que hemos vivido juntas."-Hago una pequeña pausa-"Quizá aún no estoy preparada para afrontar su muerte, pero sé que si no lo hago me arrepentiré durante toda mi vida".

Caballerosamente entrelaza su brazo con el mío y me susurra al oído, después de llamar al timbre –"Estoy contigo"

-"Gracias Noah"-Respondo mientras me preparo para asumir una de las peores situaciones que he vivido en mi corta vida.

Las puerta tardan unos segundos en abrirse, segundos que a mí, se me hacen eternos, tras ellos, una mujer de unos cincuenta y pocos, nos abre la puerta, no la conozco personalmente, pero sí he oído hablar de ella y he visto fotos, se trata de Susan Fabray, la esposa del hermano mayor de Russel Fabray.

-"¿Son amigos de Frannie?"- Pregunta con un halo de tristeza al pronunciar su nombre

Yo asiento con la cabeza. Noah decide hablar –"Sí, venimos al velatorio, ¿Cómo están?"- Sus palabras suenan serias, ha madurado, y eso se nota, ya no es el mismo chaval estúpido que iba a ver a cuantas chicas podía meter en su cama.

-"Pasad"-la mujer se aparta y nos indica que la sigamos-"Por aquí"

Echa a andar hacía el salón mientras nosotros vamos tras ella unos pasos por detrás. Aquella casa me trae demasiados recuerdos de Frannie, me está venciendo, finalmente decido evitar esta tortura cierro los ojos y me agarro con fuerza al brazo de Noah quién decide también cogerme por la cintura, agradezco el gesto, creo que estoy empezando a marearme.

Cuando entramos por la puerta principal del salón, Noah da un pequeño codazo en mis costillas, rápidamente abro los ojos, observo cómo tres miradas concretas se focalizaban en mí, mientras el resto siguen charlando como si nada. La dueña de una de esas miradas se acerca para saludarme, con su habitual manera de siempre, me abraza con tal fuerza que si no llega a ser por el brazo de Noah abría caído al suelo.

-"Siento mucho lo que le ha pasado a Frannie, Rachel, dicen que ahora está en el cielo, aunque no sé cómo va a llegar hasta allí si su cuerpo está ahí"- Expresa con una inocencia digna de una niña pequeña, mientras señala el ataúd. Así es Brittany, como una niña pequeña, aunque posee la sabiduría de una anciana y el cuerpo perfecto de una joven bailarina. Visto de una manera u otra Brittany tiene lo mejor de cada generación, y eso de alguna forma la hace especial.

Muestro una sonrisa triste –"No es tu culpa"-hago una pequeña pausa y prosigo-"¿Qué tal está Quinn?"

Sé que debería preguntarle a ella, y que quizá me esté mirando tanto porque no he ido a saludarla. Temo su reacción, la última conversación que tuvimos no fue muy amistosa que digamos y a pesar de que justo antes de marcharme de Lima con destino hacia Nueva York recibí un mensaje suyo diciéndome y cito textualmente "No te odio, eres lo mejor que me ha pasado en la vida, pero no sé si podré superar esto", no sé lo que actualmente siente por mí, pero me da miedo averiguarlo.

Ese mensaje estaba enviado desde su móvil e iba dirigido a mí, pero ¿Lo había enviado realmente Quinn? ¿O quizás habría sido Frannie, intentando apaciguar el sentimiento de culpabilidad que tenía por lo que había pasado con Quinn? No contesté el mensaje, y desde entonces no volví a intentar ponerme en contacto con ella.

Muchos dirían en mi situación que esa puerta de mi vida está totalmente cerrada y olvidada, sin embargo a mi no me gusta mentir y menos a mí misma, por lo que soy realista, hasta que no hable con Quinn y deje todos los temas que quedaron en el aire, incluido ese mensaje, zanjados, no podré superarlo, mientras no haga tal cosa estará ahí como una puerta entornada que deja ver los primeros rayos de sol del amanecer.

Brittany me mira, después gira la mirada hacia ella, vuelve a mirarme y suspira para finalmente poner fin a ese pequeño silencio-"No lo sé, finge que no le importa, ya sabes cómo es Quinn, fría y distante con la gente y muy buena ocultando sus sentimientos…-Debería añadir también su homosexualidad, pero bueno ese es otro tema- "Bueno todos los Fabray son buenos ocultando sentimientos"-Acota algo apenada-"Quizás debas hablar con ella, contigo nunca fue distante, ni ocultó nada".

Brittany tiene razón, tengo que hablar con ella, pero aún no estoy preparada, el funeral es el domingo o sea pasado mañana, he llegado a la conclusión que debo hablar con ella, aunque sea de una manera banal, antes del entierro. Y zanjar todo lo que hay entre nosotras antes de marcharme de Lima, dicen que cuando dios cierra una puerta abre una ventana, bueno quizás esa ventana sea librarme por fin del fantasma que supone Quinn Fabray para mí.

La tercera persona que no quita sus ojos de mi persona es Finn Hudson, supongo que el hecho de que le robara a su chica aún no lo ha superado. La verdad es que me dio hasta pena, creyó que podía llegar a tener alguna posibilidad con Quinn, y sin embargo ella solo estuvo con él, "por no sentirse diferente" o eso me dijo Quinn.

-"¿Por qué Hudson no deja de mirarme?"-Preguntó frunciendo el ceño

Brittany y Noah se miran entre ellos, algo cortados, Brittany abre la boca para decir algo pero Noah se le adelanta

-"Teme que le quites a Quinn, otra vez"-Arroja sin más

-"¿Qué?-exclamó confusa-"No tiene ninguna posibilidad Quinn, es totalmente lesbiana"-Espeto bajando el tono de voz ya que allí se encuentra toda la familia de la rubia.

-"Pues llevan juntos tres años y uno de ellos viviendo juntos"-Vale, eso sí que no me lo esperaba, ¿Quinn con Finn? Abro y cierro los ojos me pellizco y no, no estoy soñando, ¿Qué coño le pasa al mundo? ¿Qué será lo próximo Will Schuester con Sue Silvester?

-"¿Y su padre permite que vivan en pecado?"-Pregunto con sarcasmo dejando descolocados a mis amigos quiénes no se esperaban una reacción así por mi parte.

-"Bueno al principio se negó, pero Quinn le dijo que si antes no vivían juntos, no se arriesgaría a casarse con él, quería saber cómo es la dinámica entre ellos en la vida de pareja"-Explica Noah a trompicones, ante mi atenta mirada.

-"¿Y después de un año, que más necesita saber? Que se case ya de una vez"-Respondo de mala gana y queriendo acabar esta conversación que me está crispando los nervios, más de lo que ya los tengo.

No me cabrea que Quinn esté con alguien, yo tampoco es que haya perdido el tiempo, lo que me cabrea es que sea con un tío y encima con Finn. Eso sí que no lo soporto, que sobre todo su pareja sea Finn.

-"¿Sabéis qué? Creo voy al patio trasero, necesito tomar el aire"-Digo mientras me dispongo a salir

-"¿Necesitas compañía?"- Noah como siempre tan atento conmigo es un amor y un tierno, lástima que seamos amigos, supongo que Noah es la versión masculina de Frannie para mí, alguien que habría conseguido hacerme feliz si nos hubiésemos enamorado, pero a fin de cuentas, nunca nos sentimos atraídos ni él por mí, ni yo por él.

-"No te preocupes, estaré bien"- Les tranquilizó con un tono amable.

Antes de salir me dirijo hacía Judy, la madre de Quinn. Llevo en esa casa unos 20 minutos y he sido incapaz de saludar a la anfitriona, me da igual como me trate ella, mi educación está por delante de su indiferencia

-"Señora Fabray, siento mucho lo que le ha pasado a Frannie, ha sido una gran pérdida para mí, no me imagino lo que usted debe estar pasando"-

-"Sé que Frannie y tú eráis muy cercanas",-Me contesta con tono de tristeza mezclado con amabilidad-"La verdad es que todo ha sido tan de repente que…"-No puede acabar la frase, se echa a llorar, sin pensarlo, como un acto reflejo, la abrazo, nunca imaginé hacer algo así en toda mi vida, durante un nanosegundo pienso que se a apartará, sin embargo, me corresponde.

No sé qué decir, no se me ocurren palabras de ánimo, yo también estoy desolada.

Finalmente se separa de mí y me mira-"Gracias, Rachel, por venir, a Frannie le habría hecho mucha ilusión, ya sabes, que por fin nos llevásemos bien, tu y yo."-Realiza un pequeña pausa y prosigue. -Voy al baño, necesito echarme agua en la cara"-Su tono es demasiado amable, supongo que la pérdida de un ser querido te ablanda, incluso si eres un Fabray.

Ya por fin pongo rumbo hacía mi verdadero destino el patio de atrás, paso por al lado de Quinn tocando ligeramente su mano. Lo he hecho a propósito, siempre fue un código entre nosotras, si cualquiera de las dos, pasaba por el lado de la otra y tocaba su mano, significaba que debíamos hablar a solas; y tras esperar un par de minutos, para que nadie sospechará, la que había recibido el toque iba corriendo hasta el baño de la planta baja, nuestro lugar secreto, bueno no era secreto, pero sí era nuestro lugar; allí hablábamos, nos gritábamos o nos perdonábamos lo que fuera que hubiese que hacer en aquel momento.

Espero que haya captado el mensaje, tengo que hablar con ella, no voy a gritarle, ni a reprocharle qué coño hace con Finn, si ella es totalmente lesbiana, solo voy a preguntarle que tal está, y a intentar averiguar que es de su vida actualmente, en que trabaja y demás. Tan solo una charla banal, para palpar el terreno.

Una vez que salgo al patio dirijo mi mirada al columpio sofá que hay en el lateral, es perfecto para que nadie me vea, y si ella se anima a venir, nos vea, me siento, y espero unos minutos.

Oigo como la gran puerta de cristal que da paso del salón al patio, se abre y se cierra, unos pasos firmes y rítmicos se dirigen hacía mi posición, tranquilos y serenos. Cada vez están más cerca, mi pulso se acelera, pienso por un momento en todas las posibilidades que hay. No sé quién es la persona que se dirige hacia mí, pero pueden ser tres personas, cuatro como mucho. Quinn, la más probable, Finn para decirme que "deje en paz a su novia" como ya hizo una vez, y por último Noah o Brittany.

La persona que acaba de doblar la esquina me mira con el rostro serio, no es ninguna de esas cuatro, estoy congelada, en shock, no articulo palabras y creo que estoy sufriendo un infarto porque mi corazón ha dejado de latir.

En lo único que he acertado es en el apellido, es Fabray y su nombre:

Russel.


N/A: A ver lo primero de todo voy a aclarar las edades de los personajes:

Rachel: nació en 1994

Frannie: nació en 1994

Quinn: nació en 1995

Puckermann: nació en 1993

Santana: nació en 1995

Brittany: nació en 1995

Finn: nació en 1993

Kurt: nació en 1994


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