"Conversaciones esperadas e inesperadas"

Mayo 2020

Momentos cruciales. Momentos inolvidables.

Momentos en los que tienes que tomar una decisión que va a cambiar por completo tu vida de arriba a abajo. Momentos en los que te encuentras contra la espalda y la pared, en los que no hay forma de escapar. Momentos que sabes que recordarás durante el resto de tu vida, que a pesar de que pasen 50 años recordarás cada segundo, cada palabra dicha, cada movimiento tuyo o de cualquier persona que fuese mínimamente importante en el aquel momento. De estos últimos he vivido seis:

La primera vez que subí a un escenario a cantar, donde descubrí que era lo que deseaba hacer durante el resto de mi vida. Tras aquello, cantar se convirtió en mi pasión.

El día que perdí mi virginidad.

Cuando gané las nacionales junto a mis amigos en Chicago.

Cuando supe definitivamente que mi relación con Quinn había llegado a su fin.

Cuando gané mi primer Tony.

Y la noche que conocí a Frannie.

Hasta ahora esos momentos han cambiado mi vida por completo, esos momentos los he recordado y los recordaré siempre, y he tenido que tomar decisiones difíciles, de las que quede claro, no me arrepiento.

El momento que se avecina, no es parecido a ninguno de ellos, se trata de uno de esos momentos, en los que estás bloqueada, paralizada por el miedo, y que a pesar de que eres incapaz de mover ni un solo músculo, aunque sin embargo lo hagas. ¿Por qué? Sencillo, hay que hacerlo. De esos también he vivido únicamente seis:

Diez minutos, antes de subir a aquel escenario, y mirar entre las bambalinas al público.

La mañana en la que le dije a la persona que se encontraba en frente de mí "No hay nadie en mi casa este fin de semana, pásate y cenamos, y no sé… pasamos tiempo a solas ¿Qué te parece?"

Mientras esperaba expectante el veredicto de aquel jurado compuesto por Perez Hilton, Lindsey Lohan y Martin Fong.

Mientras veía como Quinn se alejaba de mí, con lágrimas adornando sus preciosos ojos.

Mientras tamborileaba con mis dedos en el reposabrazos de una las butacas del American Theatre Wing, mientras alguien abría un sobre.

Y la primera vez que oí la voz de Frannie y vi su rostro.

Russel Fabray me mira, me examina, mientras yo pongo mi mirada fijamente sobre una maceta que se encuentra a unos diez metros de mí.

Camina hacia a mí y se sienta a mi lado, coloca sus manos sobre sus rodillas, y después agarra su barbilla.

-"Hola Rachel"- Saluda con tono tranquilo pero serio.

Giro mi cabeza lentamente, y observo su rostro impasible, sus ojos están rojos y sus manos tiemblan. Aunque siempre pensé ese hombre era alguien sin escrúpulos e incapaz de sentir algo, esa imagen me demuestra lo contrario, tiene corazón y al parecer destrozado por la muerte de Frannie.

-"Hola"-respondo con el mismo tono sosegado

Lanza un largo suspiro, y continúa nuestra pequeña conversación -"¿Cómo estás?"-Pregunta.

-"Jodida"-No suelo decir tacos, pero aquello era una ocasión especial,hago una pausa-"Me siento fatal, y lo mejor de todo es que no puedo llamar a mi mejor amiga porque se ha muerto"- Con esto último me echo a llorar. Estoy demasiado devastada, y Russel es la persona en el mundo que más me recuerda a Frannie.

Hablar con Russel, es como hablar con Frannie, ambos eran iguales, sus personalidades eran muy parecidas con la diferencia, de que Frannie tenía la mente más abierta.

-"Toma"- Me ofrece un pañuelo, lo acepto, espera unos minutos a que yo me tranquilice y empieza a hablar.

-"Rachel, nunca me caíste mal, sé que muchas veces no te traté bien, pero bueno tienes que entender mi situación y mis creencias, tú eras judía e hija de padres homosexuales, mis creencias me impedían pensar que fueses alguien bueno, siempre creía que corromperías a mi niña y los padres somos así intentamos que nuestros hijos vayan por el buen camino aunque algunas veces el camino que nosotros creemos el correcto no lo sea".

-"Creo que es la primera vez que cambia la palabra "maricones" por "Homosexuales", se lo agradezco. Pero no me pida que respete sus creencias cuando usted fue incapaz de dignarse a conocerme en cuanto se entero de mis padres y mi religión."-Mi tono tiene algo de reproche aunque no lo he hecho aposta, sinceramente no me apetece discutir, no ahora. Sobre todo por Frannie.

-"Somos de mundos distintos"-Espeta sin más y después prosigue. –"Frannie era igual que yo, jamás entendí que ella fuera capaz de defenderte a muerte. ¿Sabes? Una única vez en toda mi vida le dije "No quiero que vuelvas a ver a esa chica, nunca más, ¿Has pensado en que dirán? Sus padres son unos maricas y encima ella es judía" ¿Sabes que hizo?"-Niego lentamente con mi cabeza sin apartar mis ojos de él, la verdad es que no conozco esa historia, Frannie nunca me habló de lo que sus padres decían de mí; prosigue -"Se largó, salió por la puerta, sin decir nada y dos horas después volvió y me dijo textualmente "Vengo de ver a Rachel, si tienes algo que decir ahórratelo, porque si me haces elegir entre ella y tú, tienes muchas posibilidades de salir perdiendo Russel"-Esboza una sonrisa y añade-"Aquella chica, tenía cojones, tantos o incluso más que yo. Me dio hasta miedo volver a sacar el tema. Eras muy importante en la vida de Frannie. Me alegra que tuviese a alguien como tú en su vida, le hiciste mucho bien."

-"¿Por qué hace esto ahora?"-Pregunto confusa- "No entiendo nada, siempre me ha despreciado y ahora me da las gracias ¿Qué ocurre?"

-"Me he dado cuenta que la gente que creía buena para mi hija en realidad no lo era"-La voz comienza a quebrársele y sé de lo que va hablar, mis ojos que por unos minutos habían estado secos vuelven a llenarse de lágrimas poco a poco, lentamente -"Cuando Frannie, me presento a aquel chaval, pensé "cristiano y de buena familia", y fíjate como han acabado las cosas. Ese hijo de puta estrangulo a mi niña"-Rompe en llanto-"Cuándo me lo contaron no me lo quise creer…"

-"No sé culpe, yo también pensé que era bueno para Frannie cuando me lo presentó, nos engañó a todos"-Intento tranquilizarlo

-"La diferencia Rachel, es que para ti todos son buenos, sean como sean, para mí, si no son cristianos, estadounidenses y de buena familia, ya no es alguien a quien merezca la pena conocer y ahora me encuentro en el funeral de mi hija..."- Finiquita con un desgarrador tono.

Un silencio nos invade, ninguno de los dos sabe que decir. Finalmente soy yo quién lo rompe.

-"No entiendo cómo pudo ocurrir, Frannie era fuerte."- Mi tono es apagado, pausado y triste

-"Aquel cabrón no se fue con las manos vacías, en un intento por zafarse de las manos que la estrangulaban, le clavó un cuchillo en la pierna. Ha tenido suerte de que la policía llegase antes, sino le habría matado yo con mis propias manos"

Un nuevo silencio recae en esta extraña situación, estamos tranquilos, mirando a un punto fijo.

-"Te agradezco que estuvieses en la vida de Frannie, sin duda fuiste la persona a la que más quiso, por mucho que me cueste admitirlo. Esta noche vamos a cenar toda la familia, en honor a Frannie, ven, al fin y al cabo tú eras como una hermana para ella"-Me propone.

Me quedo completamente descolocada. Ha vuelto a agradecerme que estuviera en la vida de su hija, es extraño pero reconfortante a la vez. Me ha invitado a cenar con toda su familia, no sé qué decir, no sé si debo o no, por Frannie supongo que debo, pero no estoy segura, sobre todo por Quinn.

-"No sé, es una cena familiar, no quiero molestar…"-Intento excusarme

-"Es una cena en honor a Frannie, en la que estará la familia de Frannie, y tú eras su familia, así que ven, por favor. Frannie me habría matado si no te invitase."- Negarle algo a aquel hombre en aquel estado me parece imposible, ha sido un cabrón, pero es el padre de las dos mujeres más importantes de mi vida.

-"De acuerdo, ¿Tengo que traer algo?"

-"No es necesario"

Ignoro lo que me acaba de decir-"¿Qué le parece si traigo el vino? Será el favorito de Frannie"

-"Bien, en ese caso está bien. A las seis y media, aquí ¿vale?"

Asiento con mi cabeza mientras él se levanta y se dirige de nuevo al salón, justo antes de doblar la esquina gira sobre su eje y vuelve a dirigirse hacia mí.

"Quizás deberías leer algo en el funeral, tú la conocías mejor que nadie, si te apetece leer, dímelo y hablaré con el pastor. Hasta luego Rachel"- Sin más da la vuelta y desaparece tras la esquina.

Durante un tiempo me quedo quieta mirando aquella maceta, a la que antes había dirigido mis ojos. No sé cuantos minutos pasan, pierdo la noción del tiempo, y mi mente vuela, recordando todas las experiencias vividas en este jardín en el que ahora estoy sentada.

No entiendo cómo es posible que todo se sienta tan cercano. Ya han pasado 8 años de aquellas tardes, tumbadas en el lustroso césped, mientras la lluvia caía sobre nuestros rostros mojados y fríos. Es como si aquello hubiese sucedido ayer, y sin embargo llevaba ocho años sin hablar con esa persona. Mientras que todo lo que he vivido con Frannie, sé con certeza que ocurrió hace mucho, supongo que es porque esa etapa de mi vida ya está cerrada. Que ya no queda nada por resolver.

"Por mucho que mires esa macetas, las flores no van brotar de la tierra, y más si es solo el macetero"-Espeta una sonriente Santana, sacándome de mi ensimismamiento. Se sienta a mi lado y hace la pregunta que últimamente todo el mundo me hace, pregunta lo que ya estoy empezando a odiar-"¿Cómo estás?"

-"¿Cómo crees que estoy?"- Respondo preguntando, es algo que no aguanta de mí.

-"¿Quién sabe?"- Me ha pillado, yo tampoco soporto que haga eso.

-"¿Crees que dejaremos algún día de hacer el capullo y empezaremos a responder preguntas con respuestas y no con más preguntas?"- Esbozo una característica sonrisa de las mías, y ambas estallamos en carcajadas. Supongo que eso es lo bueno de tener a tus amigos al lado, que en los momentos más difíciles pueden hacerte reír y olvidarte de todo, aunque solo sea durante unos segundos. Mi relación con Santana siempre fue de amor-odio. Competimos por los solos, nos peleamos más de una vez por nuestras fuertes personalidades, y aún así conseguimos llegar a ser amigas.

Estuvimos viviendo juntas, durante un par de años en Nueva York, cuando ella terminó el instituto. Luego decidió que aquello, no era lo que buscaba y se marchó a Los Ángeles. Seguimos manteniendo el contacto, no lo mantengo tanto como con Kurt pero si ella viene a Nueva York solemos quedar para cenar, ponernos al día, y ya que estamos discutir un poco. Creo que me gusta picarla, es muy graciosa cuando se enfada y discutir con ella es aprender vocabulario nuevo en cuanto a insultos.

No es una amistad de esas en las que necesitas decir lo mucho que os queréis, porque tan solo con los gestos que tenemos la una con la otra lo demostramos. Cuando ella rompió con Britanny yo estuve apoyándola, me tiré algo así como un mes comprándole helado y recogiendo montones de pañuelos de su habitación. Mientras ella lloraba una y otra vez y se dedicaba a ver películas empalagosas de esas que necesitas una inyección de insulina de lo azucaradas que son. Me tumbaba con ella, mientras el chico guapo redactaba su discurso de amor y la abrazaba, ella se aferraba a mí y lloraba cada vez más. Nunca había visto a Santana más débil que aquel mes.

En Nueva Yorky fuimos uña y carne, y aunque ella se marchará con dirección Los Ángeles siempre será mi pequeña que me saca una cabeza de altura.

Me encanta el hecho de que a pesar de nuestras diferencias, Santana sea alguien con quién siempre puedo contar.

Ella conoce mi historia con Quinn, de principio a fin. Ella fue quién nos hizo de mediadora en cada pelea, y también fue quién básicamente me ayudo a conquistar a Quinn. Fue la primera que se enteró de lo que sentía por ella, y desde ahí, nuestra relación tomó un rumbo diferente.

Cuando se marchó de Nueva York me costó aprender a vivir sin alguien que no tuviera miedo a decirme las cosas a la cara, alguien con quien me entendía a la perfección y sobre todo alguien con quien poder pelearme mientras realizábamos las tareas del hogar. Santana y yo fuimos amigas, consejeras, compañeras de piso, pañuelos humanos tras una ruptura, carabinas, fuimos tantas cosas la una de la otra. Pero sobre todo hubo algo que siempre tuvimos en común, ambas nos enamoras tanto que dolía, ella de Brittany y yo de Quinn.

Santana se largó sin mirar atrás, sin importarle nada de lo que había conseguido en Nueva York, se marchó en busca del amor de su vida, se fue hacia Los Ángeles, decidida a reconquistar a la persona que con tan solo una mirada la hacía suspirar. Desde entonces, al contrario que la mía, su vida sentimental ha ido viento en popa.

Santana es perfecta para Brittany, ellas se protegen, se complementan, se respetan, se gustan, se aman y sobre todo están enamoradas la una de la otra. Enamoradas como si fuera el primer día, como si fuera la primera vez de un amor que ya tiene más de diez años. Con algunos altibajos ¿Pero qué en esta vida sin tener altibajos? El mundo está plagado de ellos, desde las altas montañas con los cráteres que encontramos en el suelo, hasta las distintas relaciones que encontramos entre las personas de este extraño mundo.

Me levanto y abrazo a Santana con todas mis fuerzas, hace mucho que no la veo. Un par de meses.

-"Si sigues así vas a conseguir partirme los huesos"-Dice con su particular tono de humor ácido.

-"Yo también te quiero, Santana"- Le comento con sarcasmo

-"Lo sé, todo el mundo me ama"-Me responde con un tono de ególatra total. Se separa de mí y se vuelve a sentar en la banqueta mientras da un pequeño impulso con los pies y la balancea.-"¿Qué prefieres que te pregunte primero, cómo estás por Frannie, o cómo estás por volver a ver a Quinn?"

-"Por lo de Frannie, jodida y mucho, Russel me ha pedido que lea algo en el funeral."-Dejo caer como si nada, Santana desencaja el rostro. Una de las cosas que nos hizo amigas fue el hecho de que el padre de nuestras mejores amigas por aquella época nos odiaba y no soportaba tenernos en su casa. Esa es otra de las cosas que debería agradecerle a Russel, la amistad con Santana.

A día de hoy hay tantas cosas que ese hombre ha hecho por mí, sin saberlo que sabiéndolo. Y a pesar de que él me odiara o yo le destetara, debo darle las gracias, por un millón de cosas, la primera por criar a dos hijas tan maravillosas que luego se convirtieron en las personas más importantes de mi vida. Lo malo es que la lista sigue, y a fin de cuentas no encuentro ni un solo motivo para detestarle ahora, si echo la vista atrás, todo lo que ese hombre hizo que me afectase a mí, acabo haciéndome bien y por mucho que me duela admitirlo creo que sin su intervención jamás hubiese llegado a ser la estrella que soy ahora. El destino jugó sus cartas en aquel entonces, y Russel fue un instrumento que uso para enviarme hacia Nueva York, a cumplir mis sueños.

-"¿Que Russel qué?"

-"Ya ves después de doce años sin poder verme viene aquí, me dice todo lo que piensa, se sincera conmigo, me invita a cenar esta noche con su familia, a una cena que hacen en honor a Frannie, y para terminar me pide que lea algo en el funeral de su hija. Creo que el mundo se ha vuelto loco."-Le explico lo más resumido posible.

-"¿Y qué vas a hacer? Quiero decir, ya has visto a Quinn y…"- Deja inconclusa la frase.

-"¿Y Finn"?-Yo la termino por ella-"sí, les he visto ¿sabías que estaban juntos?"-Sin darle tiempo a contestar continúo hablando-"¿Por qué no me lo dijiste?"

-"Rachel ¿te recuerdo porque se acabó lo tuyo con Quinn? Creo que recordar que fue tu culpa, y que según has dicho tú muchas veces "no te arrepientes de ello" ¿Por qué te interesa ahora?"

-"Vale, puede que lo nuestra acabase, pero aún así ¿Con Finn? ¿Enserio? Quinn es tan lesbiana como tú o más."

-"Cuando me enteré hablé con ella y acabamos discutiendo, dice que aquello solo fue un etapa. Y yo ya no sé qué hacer cada vez que le digo algo discutimos, y no me apetece discutir con ella. Hemos empezado a distanciarnos."

Ambas suspiramos a la vez, yo no lo digo y ella tampoco, no hace falta decir lo que pensamos respecto al tema, porque las dos coincidimos. Quinn solo hace aquello para conseguir la aprobación de su padre. ¿Por qué coño no se da cuenta de que su padre la quiere tanto como a Frannie? ¿Qué complejos tiene? Cuando éramos unas crías nuestras inseguridades nos acompañaban a cada momento, pero ahora yo tengo 25 años y ella acaba de cumplirlos. Yo he madurado lo suficiente y he dejado atrás mis inseguridades, aunque yo tampoco es que tuviese muchas. Sin embargo al enterarme de que está con Finn, lo he comprendido, sigue siendo esa cría de 15 años asustada, que camufla sus verdaderos sueños, que una vez me dijo que lo único que deseaba era poder ser ella misma sin que nadie la juzgase y teniendo la aprobación de su padre. No entiendo porque para ella es tan importante, aunque quién se atreve a meterse en la cabeza de Quinn Fabray. Ella es un desastre, siempre lo ha sido y siempre lo será, y es incapaz de cambiar, porque se guía por lo que piensan los demás, en vez de dejarse guiar por sus sueños, sus ambiciones, y sobre todo, por sus verdaderas pasiones, como la música, la interpretación o las chicas.

-"Bueno supongo, que su vida se puede resumir a que es una exitosa agente inmobiliaria y Finn lleva el taller del padre de Kurt ¿Cierto?"-Espeto con un tono cansado y frustrado.

-"Has dado en el clavo. ¿Acaso la estás acosando?"-Bromea- "Deberías hablar con ella, ¿Quién sabe? Quizás a ti sí te escuché."

-"¿A mí?"- me señalo sorprendida- "Quinn jamás escucha a nadie, y menos si sabe que lleva razón. Le importa demasiado "el qué dirán" y obtener la aprobación de su padre que cualquier otra cosa."

-"Tú para ella siempre fuiste especial, eres su Kryptonita, su talón de Aquiles, la excepción de su vida".

-"No sé si tengo fuerzas para enfrentarme a ella y no salir destrozada en mil pedazos, ahora mismo estoy hecha una mierda"

-"Habla con ella cuando estés lista, por favor"- me ruega- "No quiero que Quinn cometa el mayor error de su vida, y acabe viviendo un destino que no es el suyo, en el que es infeliz."

-"Hablaré con ella del tema, pero después del funeral, aún necesito aclarar mis ideas y reordenar mis prioridades."

-"¿Cuándo vuelves a Nueva York?"

-"En un mes, o quizás más"

-"¿Y eso? ¿Por qué tanto tiempo? Alejada según tú de "el mejor lugar del mundo".

-"Esta vez no me voy a largar de Lima dejando cabos sueltos, los ataré todos, y me libraré de ellos."

-"Quinn es uno de esos cabos ¿Lo sabes no?"

-"Sí"- suspiro- "Tengo que poner las cartas sobre la mesa y aclarar todo lo que ocurrió ¿Me odia?"

-"Nunca me habló de ti, una vez que te largaste, me entere de vuestra ruptura por ti."

-"¿No te dijo nada?"-Preguntó sorprendida, mueve su cabeza de un lado a otro en forma de negativa.

-"Recuerdas que el mes de agosto lo pasé contigo en Nueva York"-Asiento-"Bueno pues no sé qué coño le pasó a Quinn en ese periodo de tiempo porque cuando volví y empezamos el último año de instituto, se enfundó su traje de animadora y se convirtió en una perra manipuladora y arrogante. Al terminar el instituto se marchó a estudiar a Harvard, y cuando volvió retomó su relación con Finn. Y ahí es cuando decidí que debía ponerle los puntos sobre las íes, nos peleamos, nos cabreamos la una con la otra y nos distanciamos. Y desde entonces no hemos tenido mucho contacto que digamos."

-"¿Le has preguntado qué tal está?"

Santana suspira con pesadez- "Sí"- me quedo en silencio esperando una continuación a ese monosílabo que me revele el estado emocional actual de Quinn, sin embargo esa continuación nunca llega.

-"¿Y? ¿No piensas decirme cómo está o qué?"

-"No te va gustar"- hace una pausa y cuando se percata que vuelvo a abrir mi boca, rápidamente reanuda su charla- "Al parecer la muerte de Frannie no le ha afectado mucho, bueno, más bien nada."- Me responde mirando al suelo

-"¿Qué? Por dios es su hermana ¿Qué mierdas le pasa?"

-"Rachel no lo sé, pero creo que eso es algo que tienes que averiguar tú."

Santana lleva razón, debo hablar con Quinn, sin embargo tengo miedo, la idea de que me odie por lo que pasó entre nosotras tiempo atrás me aterra. Pensar que me odia me duele, pero si habló con ella y lo corroboro sé que eso me matará. No quiero eso, y menos ahora. Quinn ha sido una de las personas más importantes en mi vida y el hecho de que me odie me dolería, más de lo que estoy dispuesta a soportar. Y con lo de Frannie ya es demasiado dolor acumulado.

-"Voy a volver dentro"- me comenta mientras se levanta- "¿Vienes?"- Me propone mientras estira su mano.

¿Qué responder? Ir allí encontrarme con Quinn, o quedarme aquí imaginado mil teorías sobre que siente Quinn actualmente por mí. Y sin duda todas me llevaban a la misma conclusión: Quinn me odia. Pero si me odia aquí sentada no lo voy a arreglar, y si no, y aún tengo alguna posibilidad de enmendar lo que rompí hace años, tampoco. No quiero retomar nuestra relación, sé que eso es algo que acabó el día que subí a ese tren con destino a Nueva York, tan solo enmendar un poco nuestra amistad, si es que alguna vez llegamos a ser amigas.

Me levanto tomando la mano de Santana, ella comienza a caminar y yo tras ella agarrada de esa mano, como si me pudiese proteger de lo que me tocará vivir en breves.


A ver desde este capítulo en Adelante todos los demás son nuevos.

Pocos comentarios la semana pasada, yo no digo nada, pero acabo de empezar las clases y el tiempo que vaya a dedicar a escribir depende de vosotros.

Y siguiente pregunta ¿Vosotros a Frannie como os la imagináis?

Yo había pensado en unas cuantas posibilidades, me gustaría que eligiésemos a una para que todas pensáramos en la misma, yo he pensado en:

Teresa Palmer (La que más me pega)

Amber Heard

Kristen Bell

Si hay alguna otra que la veis más en el perfil decírmelo, y hacemos una encuesta, en el próximo capítulo publicaré quién la ganadora afortunada de dar su imagen a Frannie Fabray.

Dejadme vuestro voto por comentario. O si pensáis en otra actriz también.

Espero vuestras opiniones. Y por favor, ayuda con lo de Frannie.

Gracias por leer, y sobre todo gracias a los que comentáis.

Twitter: Sarcasmoatope