Holi~ Holi~ Gracias por los Reviews

I'll dead every day waiting for you~


La mañana llegó, se levantó con tremendos ánimos, corrió descalza hasta la cocina para comer a toda prisa sin importarle el atragantarse o sufrir algún dolor de estómago. Con la misma, ella regreso para arreglarse como siempre lo hacían las sirvientas, no quería esperarlas ni un segundo subieran. Se había puesto maquillaje para disimular las heridas que se le habían sido creadas.

-¿A dónde con tanta prisa?-Alice quedó paralizada mientras terminaba de acomodar su cabello, Edward había entrado como siempre a su habitación sin avisar.

-Iré a visitar a Victoria-Le dijo con una sonrisa un tanto forzada dibujada en el rostro mientras miraba a través del reflejo del espejo como él se le iba acercando.

-Ya veo… Simplemente he de recordarte que saldré en un viaje durante 2 meses, en cuanto regrese la boda estará a dos semanas de ser realizada, ¿Entendido?-Le explicó con una cierta malicia en la voz, acariciándole la cintura, Alice miraba con asco hacia otra dirección.

-Sí, lo tengo bastante claro-Fue su única respuesta y antes de que el otro pudiera hacer de las suyas con su cuerpo salió a prisa de su habitación, así sin desviarse hasta la puerta y las abrió de par en par. De inmediato se pudo sentir el frío, este diciembre iba a ser tremendo, pero dejando eso de lado… Igual todo el año era igual… siempre nevando.

Se fue a toda prisa a la mansión Pemer donde apenas fue divisada, las puertas se le fueron abiertas por la misma Victoria.

-¡Alice!-Exclamó esta con alegría, abrazándola.

-Victoria-Rió en respuesta, por supuesto, sin olvidar corresponder a aquel energético abrazo. Fueron camino a la habitación de ella y reanudaron su conversación, ahora invadiéndose mutuamente de preguntas nuevas y variadas.- ¿Qué edad tienes?

-Tengo dieciséis, recién cumplidos hoy-Le sonrió, Alice se exaltó de sobremanera, trataba de pensar en que podría regalarle pero nada se le venía a la mente y simplemente se disculpó un tanto chillona, a lo que Victoria rió divertida diciéndole que no había nada de qué preocuparse.- ¿Tú cuantos años cumples?

-Tengo la misma edad que tú, solo que yo los he cumplido tres meses atrás-Contestó con una sonrisa.

-Eres mayor-Se sorprendió y empezó a reír, ya que ella era más alta que la pobre Alice.

-Que cruel…-Dijo descifrando la razón de sus risas.

-No sé si sea muy pronto o muy apresurada, pero de verdad me agradas, eres alguien muy interesante, quisiera que esta amistad dure para siempre-Le dijo con emoción, volviendo a abrazar a Alice-Espero no te moleste que sea algo tan… de repente.

-En lo absoluto, me parece perfecto-Fue su respuesta, radiante y contenta de que dijera aquello. Reían a coro.

Hablaban de todo, incluso de sus familias, Victoria le había ganado gran odio a la madre de Alice, aunque la otra no quedaba atrás en ello, tenían problemas similares a lo que se comprendían, era bastante peculiar.

Todo esto se había convertido en una rutina perfecta, diario se veían y hablaban hasta tarde, sin importarles el tiempo, el momento, el día, estaban juntas hablando de todo. Era cierto, tenían sus momentos de silencio pero de repente una de ellas volvía a tomar dominio y continuaba hablando, sacando a flote algún nuevo tema de interés para ambas.

Un día Victoria le mostró un cuaderno lleno de dibujos, eran de las historias que ambas hacían, tenía mucho talento para dibujar por lo que Alice quedaba con tremenda sorpresa ante esto, eran perfectos, cada detalle, cada cosa, hasta los fondos que le ponía a sus dibujos eran perfectos y lo que más amaba de ellos era que capturaban lo que ella igual se imaginaba. Le sorprendía aquella chica tan talentosa.

Fueron un par de semanas así, pasando la navidad y año nuevo juntas, celebrando felizmente. Era algo fascinante, la joven Berzelius nunca había celebrado de esta manera tan linda con nadie, estaba contenta de ello… Todo era un poco más cálido y eso le hacía sentir extraña, pero de una manera en que le agradaba por completo… Aunque nunca se atrevía a preguntar a su eterna acompañante si sentía aquella extraña sensación.

Solo hubo un día en el que no se vieron, fue sumamente aburrido para Alice, todo el día se había quedado acostado a lo largo de su enorme cama, atrapada entre libros que no lograban distraerla, por alguna razón lo único que rondaba por su mente era la joven Pemer, eso le estaba volviendo sumamente loca, le daba por primera vez mil vueltas al asunto, tratando de pesar que le pasaba, si estaba enferma o tenía algo…

Hasta que finalmente… una sorprendente, pero algo coherente conclusión llegó a su mente de golpe, como un flash… Victoria le gustaba.

Su corazón dio un brinco, casi gritó al llegar a esa conclusión, se daba vueltas por la habitación tratando de hacerse razonar a si misma pero no podía, simplemente no podía, era extraño, no era correcto por mil y un razones… Ella estaba prometida, eran jóvenes, ambas eran mujeres, lo peor era eso último… O no, había algo aún peor según ella… Que Victoria nunca podría saber sobre aquellos sentimientos tan impuros.

Al día siguiente que volvió a verla, trataba de no pensar en aquella conclusión a la que había llegado, pero era cierto, era cierto, no importaba de que ángulo le viera, ella le hacía sentir diferente de alguna manera.

Y así los días continuaban pasando, Victoria era la misma de siempre, pero la otra no, ella quería decir algo sin embargo no se atrevía. Un día que llegó surgió que la joven Pemer estaba tocando el piano, una hermosa melodía.

-Qué bonito tocas-Comentó la Berzelius con una pequeña sonrisa, mientras miraba enternecida como la joven continuaba tocando, eso mientras miraba a la recién llegada.

-Vamos, no digas eso, seguro que tú puedes tocar mejor-Le dijo con una sonrisa divertida, hizo un espacio en el banco donde ella estaba sentada, así invitando a la otra a acompañarle.

-Yo no sé tocar piano-Confesó avergonzada, pero sonriente, con la misma fue caminando hasta sentarse a su lado, observando como sus dedos se movían de aquí a allá, tocando, acariciando y presionando aquellas teclas blancas y a veces las negras haciendo sonar las notas a la perfección, Victoria había quedado callada sin saber que decir, Alice se dio cuenta al mirarle su expresión de reojo, a lo que suspiró y fue ella quien continuó hablando-Esa melodía… Me da a pensar algo así cómo… "Ánimo, todo está bien… No me digas que estas triste porque me quedo sin palabras… El cielo nocturno será todo lo que veremos… nada me importa, si estás conmigo entonces todo esta bien"

-Es triste, pero es cierto-Le contestó con un hilo de voz, aun tocando. Alice apretó un poco fuerte sus manos, las cuales mantenía posadas sobre su regazo y entonces sonrió con las mejillas coloradas. Todo estaba bien.

Victoria repitió la melodía a pedido de la otra, comenzaron a hablar de que tan especial era la una para la otra, esto de alguna manera comenzaba a hacer latir con fuerza el corazón de la mayor, haciéndola sentir una especie de esperanza.

Ambas terminaron derramando algunas lágrimas, pidiendo no separarse.

Ese día paso, al siguiente… En algún momento, sintiendo un gran malestar, Alice termino por declarar lo mucho que le gustaba la otra, esta simplemente quedó en shock. La morena huyó entristecida.

Las cosas parecían acabadas, pero no era así, la amistad continuó normal, nadie mencionaba nada de nada, Alice se sentía a veces algo incomoda, pero cómo siempre, lo disimulaba con una sonrisa y dejando algunas bromas por delante para continuar riendo tan alegres como siempre.

En unos días Alice aprendió a tocar el piano con ayuda de su amada amiga, habían compuesto aquella canción dese día que para la nueva pianista había sido uno doloroso, aquella canción fue titulada por ambas "Everything'salright", porque todo estaba bien si una estaba a lado de la otra… La primera parte de la canción eran como pensamientos de Victoria, el coro algo que ambas dirían y la segunda parte algo que podría llegar a pensar Alice, todo concordaba y así quedo, una canción magnifica que ambas tocaban en el mismo piano.

Con mucho trabajo y dedicación, Alice había logrado por fin componer una canción, con todo y la letra.

-Lo has hecho en poco tiempo, te habrá quedado muy linda-Comentó Victoria con una sonrisa mientras observaba como con trabajo su amiga se sentaba en aquel banco, sí que se veía algo incomoda por aquel vestido que hoy le habían obligado a vestir.

-Me esforcé mucho, no tienes idea-Dijo en un hilo de voz, mantenía sus ojos entrecerrados y esta vez su sonrisa parecía entre triste y feliz, era dulce el verle.-La escribí para ti, espero te guste…-Dijo en un susurro.-Se llama… "Thousandyears"

-Todo lo que venga de ti me va a gustar-Ante aquel comentario, sus mejillas enrojecieron. Cerró los ojos esperando a que la pena pasara, cuando se sintió lista, comenzó a tocar el piano.

Toda la canción trataba sobre promesas, de cómo podría amar si tiene tanto miedo a caer, sin saber cómo ser valiente; cada vez que le veía de pie sola, todas sus dudas desaparecían de alguna manera, diciendo que ha muerto cada día esperándola. "No tengas miedo cariño, te he amado por mil años y te amaré por mil más". Que para ella todo lo que era es belleza, cada suspiro, cada cosa se había convertido en todo lo que era hoy, por eso había que ser valientes.

Ambas quedaron en silencio cuando la canción ceso, no decían nada… Alice ladeaba su cabeza con desánimos a lo que la otra se le acercó sentándose a su lado. Se abrazaron sin decir más. Un suspiro proveniente de la castaña se escuchó.

-Sé que ahora esto puede parecer mucho… Pero tengo mis razones para decírtelo, pero…-Volvió a suspirar, cerrando los ojos con fuerza- Te amo, Alice.

Esas fueron sus palabras, la mencionada se le quedó mirando con las mejillas completamente colorada, solo pudo balbucear el nombre de la otra con algunas lágrimas en los ojos.

-¿He dicho algo malo?-Inquirió Victoria, pero la otra solo negó con la cabeza y se le abalanzó, provocando que ambas cayeran de golpe al suelo.

-También te amo, Victoria-Respondió por fin, ambas sonrieron y se quedaron abrazadas, de nuevo dejando que el silencio hiciera de las suyas.

-Me alegro de saber eso…-Por fin una de ellas se había atrevido a hablar.

-Siento algo en mi pecho… no sé qué sea…-Declaró y entonces la otra río, era un gran momento para ambas.

Y con eso, una relación a escondidas estaba comenzando. Esta relación no se parecía en nada a la que Alice tenía con su prometido, aquí se divertía, reía, tenía confianza y podía ser quien realmente era, sin miedo a mostrar quien era realmente… Recibiendo palabras que ella sabía eran ciertas, hablando como si fueran amigas de toda la vida y cuando se daban los momentos demostrarse que de verdad se sentían aquel cariño especial.

En algún momento, mientras ambas paseaban durante la fría noche en aquel pueblo hasta llegar a un puente que iba sobre un rio, conectado en pueblo con aquel bosque cerca del panteón, por una vez Victoria declaró que se sentía bastante confundida…

-No… sé… si te amo porque eres mi persona más especial o ya eres algo más… puede llegar a ser bastante confuso, nunca antes había sentido algo así, menor por un mujer-Declaró cabizbaja.

-No quiero forzarte a sentir nada, es tu corazón y tus sentimientos-Le dijo, tratando de desviar su mirada y aludir esos tristes sentimientos mientras se acomodaba el cabello, llevándose un mechón tras la oreja.

-No me estas forzando a nada… simplemente…-No articulo palabra completo, simplemente camino despacio sin saber que pensar, su mirada se perdía… Termino por subirse a la baranda del puente y quedarse ahí sentada.-No eres ni un ángel ni un demonio, eres tan feliz cuando me hablas o estás conmigo, que no puedes ocultar tus sentimientos, pero al pensar "¿Qué pasa si me odia?" te ponías tan preocupada que por las noches no podías dormir-Comenzaba a hablar de la nada, rápido, diciendo cosas de las que Alice no era consiente, o quizá sí pero ni ella misma se había dado cuenta.-Eres una chica de dieciséis años como yo, aunque nunca me di cuenta… Que cuando me abrazabas, acariciándome… siempre me sentía muy aliviada-Los ojos de la otra se abrían más y más poco a poco conforme iba hablando, sus mejillas se coloraban más y no era a causa del frío que sentía, a los pocos segundos se dio cuenta de las lágrimas que caían sutilmente por las mejillas de la otra, entonces se le acercó y la abrazó con un poco de temor.

-Ya… No llores-Le susurró al oído mientras le acariciaba la espalda, pero eso no la calmaba del todo, continuaba sollozando, apretando la blusa del vestido de la joven.-Ánimo…-Fue lo que dijo antes de tomarla con cuidado de su mejilla para así hacer que le mirara-Y mañana tomémonos una fotografía, como te prometí hace tiempo-Le sonrió con amabilidad y entonces las lágrimas de la otra comenzaban a cesar poco a poco.-Te amo…-Y así, le dio un pequeño beso en los labios.

Se habían quedado así un pequeño momento hasta que una brisa helada sopló, haciéndolas temblar. Rieron y así Victoria bajo de la baranda, ambas chicas se habían quedado fijamente mirando a aquel bosque.

-Algún día escaparemos juntas-Le dijo Victoria con una sonrisa dibujada en los labios.-Encontraremos la forma de marcharnos lejos de aquí y así estar juntas sin nadie que nos moleste-Sentenció frunciendo el ceño, la otra le miró y sonrió, poniéndose de puntillas para así besarle la mejilla, terminado esto, ambas se fueron de nuevo camino al pueblo tomadas de la mano, sí que estaba obscuro.

-¡Las doce!-Gritó un viejo hombre de voz ronca mientras tocaba una escandalosa campana, ambas se sorprendieron ya que esta persona daba noticias de todo y si les veía juntas sería alarmante, por lo que apretaron su agarre y continuaron ahora corriendo hasta llegar al centro de la ciudad, ambas jadeaban y su aliento se lograba ver.

-Ve a casa, mañana nos vemos ahí para tomarnos la fotografía-Le dijo Alice con una dulce sonrisa dibujada en las manos, la otra simplemente asintió y ambas se soltaron despacio de la mano, una vez separadas cada una corrió en dirección a su propio hogar.


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