Hola! Aqui estoy de nuevo con una historia que tenia en mi cabecita desde hace tiempo. Espero y les guste :D

Disclaimer: Naruto y sus personajes son de Kishimoto, pero no se preocupen estoy ahorrando para un día poder comprarlos y explotarlos a mi antojo(bwahhahaha).


Es bien conocido que los humanos tenemos la imperiosa necesidad de tener cierto orden. Un ciclo monótono que ocasionalmente rompemos con un acto espontaneo. Y desde su regreso a Konoha, Sasuke Uchiha se ha encargado de que su vida cumpla con esa verdad, (exceptuando lo de la espontaneidad).

Su vida era rutinaria. Bueno, todo lo rutinario que su trabajo le permite. Para la mayoría ser capitán ANBU y tener misiones a mitad de la noche no es algo estable, pero para Sasuke lo es.

Generalmente selecciona misiones con duración de un mes o más, para así poder evitar a las molestas y mensuales (a veces semanales) reuniones de los nueve novatos. "¡Estúpida Yamanaka y sus estúpidas ideas!" Le dicen amargado pero la verdad es que prefiere, le gusta, estar solo. Ahí no hay molestas y escandalosas chicas colgándosele del brazo y diciendo: Sasuke-kun! Si, para Sasuke no hay nada mejor un viernes por la noche que estar en su departamento. Eso o atravesar con un Chidori a algún estúpido ninja que creyó que le podría ganar.

Pero volviendo a su departamento, Sasuke mantiene el lugar en perfectas condiciones pero el lugar es frío e impersonal. Esas cuatro paredes, testigos de su soledad, son una de esas cosas inalterables en la monótona vida del Uchiha.

Cuando se reintegró a la villa tenía pensado vivir en el distrito Uchiha o lo que quedaba, pero después de pasar unas noches ahí, acosado de recuerdos y pesadillas, decidió que prefería buscar otro lugar para vivir.

El distrito Uchiha no era ni la sombra de lo que había sido y sabía que, de alguna manera u otra, era su obligación restaurarlo, pero estaba demasiado ocupado como para ocuparse de eso. Asimismo ¿Quién diablos viviría ahí? Además de él, claro está.

Así que buscar un nuevo lugar para vivir se volvió prioridad. El Usuratonkachi lo invito a vivir con él. Pero Sasuke, al igual que cualquiera con un poco de sentido común, rechazo rotundamente la oferta.

Un Uchiha nunca actúa de manera espontánea. Por lo tanto, analizo cada departamento disponible. Busco uno lugar amplio, en buen estado, aunque no le molestaba tener que hacer una que otra reparación mínima, y sobre todo, tranquilidad. Sí, no tener molestas y fastidiosas vecinas acosadoras era un requisito indispensable para su nuevo domicilio.

Cuando encontró el lugar que cumplía con cada una de sus exigencias no lo pensó mucho y rento el lugar. Aunque cada vez que la casera, una señora de unos sesenta años, le lanzaba una mirada que le hacía creer como se sentía un pedazo de carne en medio de una jaula de leones hambrientos, recordaba que al momento de hacer su elección pensó que aguantar a la abuela era un pequeño sacrificio que estaba dispuesto a realizar.

Así poco a poco su vida se hizo una simple rutina. Llegaba de una misión, descansaba, entrenaba y volvía a salir en una misión. A veces iba a comer ramen a Ichiraku's con los antiguos miembros del equipo siete y otras tantas asistía (Naruto lo arrastraba) a las ya mencionadas reuniones de los nueve novatos.

Un día al llegar a su departamento después de una misión, la que resulto ser demasiado aburrida y más rápida de lo previsto. "¿Qué diablos le pasaba a los ninjas renegados de estos días? ¿Desde cuándo son un montón de debiluchos?" Sintió un chakra familiar, demasiado familiar. Vio mucho movimiento en el departamento que estaba enfente del suyo. Antes de salir de misión escucho, por casualidad (porque a él no le importaba las conversaciones de los demás), a los ex dueños hablando con la casera pero nunca pensó que pronto tendría nuevo vecino, para ser más exactos a él como vecino.

─ ¿Pero qué diablos crees que haces? ─ dijo Sasuke poniéndose enfrente del nuevo residente.

─ Hola Sasuke-teme yo también te extrañe.─ dijo Naruto con una sonrisa zorruna.

─ No te hagas el gracioso y dime: ¿Qué carajos crees que haces?─ exigió el Uchiha.

─ Creo que es bastante obvio, me mudo baka.─ replico el rubio.

─ ¿Por qué aquí, usuratonkachi?

─ Tu mismo lo dijiste este es el mejor lugar de Konoha, teme.

─ No puedes, dobe.

Los ojos de Sasuke como los de Naruto parecían echar chispas.

─ Claro que puedo, teme.

Y así empezó una pelea en la cual dañaron la infraestructura del lugar, por lo cual la vieja casera aumento su renta, y se convirtió en vecino del dobe, para su desgracia. Aun que esa pelea fue la primera de muchas.

Generalmente se peleaban por trivialidades, puesto que en realidad no necesitaban verdaderamente un motivo para reafirmar su rivalidad. Los motivos más comunes eran que:

a) Sasuke se quejaba de que Naruto hacia demasiado escándalo (lo cual todo el mundo sabia) pero Naruto se justificaba diciendo que estaba en su casa y podía hacer lo que se le diera la gana y no era su culpa que el fuera un amargado. Y…

b) Naruto hacia un berrinche en la puerta de Sasuke cada vez que este le cerraba la puerta en la cara.

Para Sasuke tener a Naruto cerca resulto ser demasiado molesto, fastidioso, incómodo, pesado, latoso, engorroso, trabajoso, inoportuno y un infinito de adjetivos desagradables más. Viviendo solo a unos metros de él, no tenía manera de quitárselo de encima. Y Naruto tenía la singular necesidad de llevarlo con él a donde quiera que fuese. Tanto como a las tontas reuniones como a Ichiraku's. "¡Tenia suerte que no lo llevara al baño con el!"

En cambio Naruto pensaba que vivir cerca de Sasuke podría intensificar su relación de hermanos-de-otra-madre, pero Sasuke lo hacía jodidamente difícil. De veras! Tenía que arrastrarlo, literalmente, a donde quiera que fuesen. Sabía que Sasuke tenía problemas para relacionarse con las personas, pero el jodido emo vengador antisocial ni siquiera lo intentaba.

Los vecinos que quedaban en medio de los dos, hartos de las continuas y ruidosas peleas de los chicos, decidieron mudarse y así un día para otro el departamento de en medio quedo vacío.

Los segundos inquilinos, o mejor dicho inquilinas, del departamento fueron un trio de estúpidas chicas que rápidamente huyeron del lugar. Claro que la indiferencia y ceño fruncido del Uchiha, el cual las aterrorizaba más de lo que les atraía, tuvo que ver con su repentina partida. Pero la efusividad de un pervertido Naruto tampoco se quedó atrás.

Y como ellas, desfilaron toda clase de ocupantes pero ninguno tenía la suficiente fortaleza para aguantar a ese insufrible par. Incluso la casera redujo la renta con tal de atraer clientes pero Naruto y Sasuke siempre encontraba una manera de espantar a los futuros arrendatarios. Y el departamento quedo vacío por algún tiempo.

Un día después de entrenar con Sasuke (uno de los beneficios de ser vecinos) Naruto decidió ir a comer un merecido plato de ramen, bueno podrían ser unos seis. El día parecía bastante normal y ya iba a por su quinto plato de ramen cuando entraron a Ichiraku's Kiba y Hinata acompañados de Akamaru.

No te preocupes, Hinata. Si no encuentras un lugar siempre puedes quedarte con nosotros. ¿Verdad, Akamaru? dijo Kiba mientras se sentaban. Akamaru ladro apoyando la noción.

Oh Kiba-kun eso es muy amable de tu parte pero no quiero molestarlos. dijo Hinata mientras acariciaba al can.

─ ¡Oi! ¿De qué hablan?─ pregunto Naruto estirando la cabeza.

Tanto Kiba como Hinata voltearon a verle. Kiba con el ceño fruncido y la Hyuga con un ligero sonrojo.

Y Naruto no sabía por qué pero sonrojar a Hinata lo hacía sentirse extrañamente bien. Y dicha sea la verdad Hinata ya no era ese tomate andante.

Aunque Hinata siguiera teniendo ese aire inocentón, que la hacía el blanco perfecto para los lolicones, ahora era la hermosa y segura heredera Hyuga.

Después de la guerra la personalidad de Hinata se hizo más segura. Dejo de ocultarse bajo esas holgadas y pesadas ropas y empezó a usar ropa de su talla. Supero su tartamudez y aunque aún se coloreaba sus mejillas, ahora solo era un rosa pálido que la hacía verse adorable. Pero lo que la hacía realmente encantadora era que a pesar de todo aún seguía siendo la amable y cálida Hinata.

Todos en Konoha conocían sus habilidades diplomáticas y constantemente ella o Shikamaru eran enviados a resolver pequeñas diferencias entre las cinco grandes naciones. Por lo que había hablado con Gaara, Hinata tenía muy buena fama entre los kages. Lo que no era algo de esperarse de una niña tartamuda. Bueno, tal vez el noviazgo y consecuente matrimonio de Sakura y Lee fue más sorpresivo.

Cuando Naruto finalmente decidió hablar con ella sobre su declaración, Hinata solo le sonrió y le dijo que no tenía que sentirse obligado a decir algo, que ella lo había dicho porque así lo había sentido y terminaron acordando en salir algún día. Pero ese día aún no llegaba.

─Disculpa no sabíamos que habláramos tan alto.─ dijo Hinata dulcemente. Aunque los tres sabían que era un regaño bien disimulado.

─Eh… N-No lo hacían.─ dijo un sonrojado Naruto mientras se rascaba la nuca incómodo. ─ Solo no pude evitar escuchar.

Kiba al sentirse excluido de la conversación agregó. ─Hinata anda buscando un departamento.

A Naruto de pronto se le ocurrió una idea que se le antojaba perfecta.

─Deberías ir a nuestro edificio. El departamento que esta entre el teme y el mío está desocupado.─ dijo con una enorme sonrisa.─ Además la renta es barata.

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Naruto tenía razón la renta era barata, muy barata, demasiado barata. Y como buena kunoichi se preguntó cuál sería el engaño detrás de tan atrayente oferta.

Hinata creía que vivir entre Sasuke y Naruto no era muy buena idea pero… "¿Qué pasaba con los departamentos en Konoha?" Cuando no eran muy pequeños, eran ridículamente costosos. Llevaba semanas buscando uno. Kiba y Akamaru, Tenten, Shino y Kurenai (cada uno en diferentes ocasiones) la habían acompañado a ver varios pero ninguno estaba dentro de sus gustos, o su presupuesto cabe mencionar.

Así que decidió conocer el departamento que Naruto le recomendó.

─ No sé si es una lástima o suerte pero el dúo dinámico no está.- comento con una sonrisa la simpática viejita, quien era la casera, mientras ella veía el lugar.

Tenía dos habitaciones, comedor, sala, un amplio baño y una linda cocina. Era bastante bonito y perfecto para sus necesidades y tenía una habitación extra. "Tal vez la usaría para cuando Hanabi se quedase a dormir o podría usarla de oficina/guardarropa. Podría pintar las paredes de otros colores, colgar un cuadro por aquí y otro por allá..."

Mientras Hinata caminaba por aquí y por allá moviendo sus manos de manera extraña, la vieja casera pensaba que tanto duraría. Le calculaba uno o dos meses pero eso más bien dependía en que tanto tardaría Sasuke de misión. Los primeros inquilinos huyeron del ceño fruncido del Uchiha aunque ellos hubiesen alquilado primero. Aunque claro, también hay que recordar el hostigamiento por parte del rubio.

- ¡Me lo quedo! - Interrumpió la chica.

- Excelente. - sonrió la anciana.

Esperaba que durara más. Era bonita y educada, inclusive se podría decir que le caía bien (lo que no podría decirse de la mayoría de sus inquilinos). Sería realmente agradable poder cobrar la renta sin un Hmp (el cual a su parecer era bastante sexy) o un Mañana lo pagare de veras!, de por medio.


Que tal? Le gusto?

Como podrán darse cuenta este fic es principalmente cómico (o intento de), así que si soy muy mala comediante díganmelo, por favor.

No olviden dejar un review, ahí abajo!

Se despide ~Lady W :*